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Análisis

«Frida no tendría Instagram»

La curadora puertorriqueña Mari Carmen Ramírez dice que es necesario distinguir entre el «fenómeno Frida» y la «Fridamanía».

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Por Mercedes Ezquiaga

De visita en la Argentina para brindar una conferencia acerca de «Cómo se yergue el ícono Frida», antesala de una mega exposición itinerante planeada para 2025, la curadora puertorriqueña Mari Carmen Ramírez, del Museum of Fine Arts de Houston, analiza la transformación póstuma que ha sufrido la figura de Kahlo y dice que es necesario distinguir entre el «fenómeno Frida» y la «Fridamanía», ésta última signada por el mercantilismo.

«Se la rescata hoy a través de las redes sociales, de las selfies, y eso coloca a Frida al mismo nivel que las hermanas Kardashian», dice Ramírez.

El proyecto de investigación al que está abocada esta experta de renombre mundial en arte latinoamericano servirá de fundamento para una gran muestra colectiva e itinerante que reunirá 150 obras y que buscará destacar la dimensión del «fenómeno Frida» -sus influencias sociológicas, ideológicas- y diferenciarse de una vez por todas del paralelo comercial de la Fridamanía, un abanico arrollador de merchandising que ha estampado su rostro en remeras, tazas, llaveros, cuadernos y hasta tortas de cumpleaños infantiles.

Y aunque hoy la artista mexicana tiene un reconocimiento inmediato e impacto en todo el mundo, cuando murió en 1954 era una persona absolutamente desconocida, una artista independiente, de izquierda, que no tenía relaciones con el Estado, siempre con una salud muy precaria, que apenas tuvo tres exposiciones individuales en galerías comerciales y vendió tan solo una obra en toda su vida, por 400 dólares.»Entonces «¿Qué sucedió? ¿Cómo es que pasó Frida del completo anonimato a convertirse en la figura icónica que es hoy en el mundo entero? Porque hay que reconocer que ha rebasado los parámetros incluso de figuras masculinas como Picasso, Andy Warhol o Van Gogh», dice en una entrevista Ramírez.

La charla tiene lugar en el Malba, donde la especialista brindó su conferencia vinculada a Frida, en coincidencia con la exposición «Tercer ojo» que alberga «Diego y yo», la obra récord del arte latinoamericano por la que Eduardo Costantini pagó 35 millones de dólares.

El actual proyecto de investigación -desarrollado desde el ICAA (International Center for the Arts of the Americas), que Ramírez dirige- indaga entonces en los avatares de su legado en torno a movimientos sociales y artísticos de las últimas cinco décadas, desde el surrealismo y el arte chicano, hasta el feminismo o el colectivo LGBTQ, con todas las contradicciones y aristas que pudieran encerrar, pero en definitiva cambios que han contribuido a que su figura asuma una escala política e icónica global.

«Este es un proyecto en curso y me estoy atreviendo a compartir algunos de los hallazgos iniciales. O sea, no es una retrospectiva de Frida Kahlo, no necesitamos otra retrospectiva de ella, han habido cientos de esas. Y no soy una erudita de Frida Kahlo. Es una exposición de arte contemporáneo, desde los años 60 para acá, que se plantea como punto de partida el resultado ideológico involuntario cuando muere Frida en 1954. El impacto que tuvo su figura y su persona en movimientos artísticos y sociales desde los años 60 hasta la actualidad», desgrana la curadora del Museo de Bellas Artes de Houston.

Con este trabajo que bucea en los factores y los agentes que tuvieron algo que ver con ese proceso, Ramírez busca desmarcar la ideología de Frida de su contracara comercial: «Solo en Amazon se venden 60.000 productos con la cara de Frida, las generaciones jóvenes la conocen, todo el mundo sabe quien es, ha logrado un reconocimiento de su imagen que no ha logrado ningún otro artista. Y es una latinoamericana la que logró todo esto», resalta la curadora que recibió el Premio a la Excelencia Curatorial de Bard College.

¿Cuáles son las líneas de investigación de la futura exposición?

– Mari Carmen Ramírez: Empezamos tratando de dilucidar la relación de ella con los surrealistas, que siempre fue muy tensa. André Breton, líder del movimiento surrealista, le consigue su primera exposición en Estados Unidos en 1938. Luego otra exposición en París pero pone su obra al lado de un montón de curiosidades y objetos mexicanos que había comprado en un mercado y ella estaba furiosa con eso. Frida detestaba a los surrealistas y no quería que la asociaran a ellos, o sea que realmente fue una relación inventada por Breton. Y todos acuden a ver su muestra y a felicitarla, Picasso, Kandinsky, Joan Miró y Marcel Duchamp. Entonces, el surrealismo le abrió las puertas para el reconocimiento internacional que vendría después. Luego está el movimiento chicano que fue el primero en rescatar su figura fuera de México y son quienes codifican muchas de las estrategias visuales que se usan hoy en día para representar su figura. El primer retrato de Frida que circula es parte de un calendario de La Galería de la Raza en los años 70. Luego también las mujeres feministas en los años 80. Y hoy en día también hay toda una serie de artistas latinos que están usando la obra de ella para su propósitos que tienen que ver con temas de género, razas, indigenismo, etcétera.Entonces estoy viendo a Frida como una paradoja polivalente, un proceso involuntario. O sea, ella no es producto de un programa ideológico que se propuso llevar a nivel de ícono. No. Ella no es un «ícono», es una «figura icónica» con sentido polivalente donde todos estos grupos se apropian de ella y la utilizan para sus propias causas políticas.

Y eso es un fenómeno separado de lo comercial, que está vinculado al capitalismo tardío, con el cual Frida jamás se identificaría, porque siempre fue de izquierda, Miembro del Partido Comunista, y al final de su vida estalinista. Entonces, el proyecto intenta también rescatar esa dimensión intelectual de Frida que se ha diluido y se ha perdido en toda esta Fridamanía.

¿Dirías que lo que se dio alrededor de Frida es una profanación de su pensamiento?

MCR: Sí, es como una profanación de alguna manera. Cada vez que sale un producto o una taza con su cara, Frida se estará revolcando en su tumba. Este proyecto trata de devolverle a ella la dimensión intelectual y política que tuvo desde el principio, porque eso es una realidad. Había una autenticidad en ella y en su arte que tiende a ser tergiversado.

Existe un largo debate acerca de si Frida es o no es feminista…

A mí me parece irrelevante. Es lo mismo que discutir si es surrealista o no. Pues ella decía que no era surrealista y los otros dicen que sí y han escrito libros enteros. A mí lo que me interesa es ver cómo -independientemente de esos debates- estos grupos se apropiaron de ella y hacen de ella su bandera. Porque si es feminista o no es feminista, en definitiva, es un problema de interpretación. No tiene respuesta.

¿La tecnología ha jugado un rol también en esta construcción?

Sí, hay otro factor que ha entrado en juego, sobre todo a partir de los años 2000, que es el culto a la celebridad. Es un fenómeno del siglo XXI, los héroes y las heroínas del pasado han sido sustituidos por las celebrities. Y eso es un fenómeno también vinculado al capital y al desarrollo del capitalismo tardío, que se acrecienta con el uso de las redes sociales en 2010/2011. Y ese es otro factor que hay que tomar en consideración. Todavía estoy en proceso de ver cómo lo vamos a encarar dentro de la investigación, pero definitivamente es un factor a incluir. Cómo se la rescata hoy a través de las redes sociales, a través de las selfies, es muy importante porque coloca a Frida al mismo nivel que las hermanas Kardashian (risas)

¿Creés que Frida hoy tendría Instagram?

No. No creo porque fíjate que al final de su vida en una serie de entrevistas ella fue muy clara cuando dijo: «No quiero influenciar a nadie, no quiero que me recuerden con nada, yo no he hecho nada importante». Esas fueron sus palabras. Es parte de la ironía y de toda esta paradoja. Ella no pretendía convertirse en el fenómeno que es.

Análisis

Suicidios récord: la salud mental, otra víctima de la motosierra de Milei

En 2025 se registraron 5.209 suicidios, un 22,6% más que el año anterior, y ya es la primera causa de muerte entre los 15 y los 34 años. Mientras crecen las consultas y las internaciones, el programa de la Ley de Salud Mental perdió un 34% de su presupuesto real.

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El Argentino Diario-Javier Milei-Rompecabezas.
Salud mental en la era Milei: el récord de suicidios avanza mientras el Estado es desguazado.

Catorce vidas por día. Ese es el saldo que dejó el suicidio en la Argentina durante 2025: 5.209 personas murieron por esta causa, la cifra más alta desde que existen registros oficiales en el país. La tasa trepó a 11,8 casos cada 100.000 habitantes, más del triple que la de homicidios dolosos, que se ubicó en 3,6. Hoy mueren muchas más personas por suicidio que por la inseguridad que ocupa el centro de la agenda oficial.

Los datos surgen del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad de la Nación y marcan un salto del 22,6% respecto de 2024, cuando se habían contabilizado 4.249 muertes. Según el análisis del Observatorio de Política Criminal sobre esa misma base, entre 2017 y 2025 los casos crecieron un 57,7%. La Asociación Argentina de Salud Mental calificó el cuadro como una crisis alarmante que atraviesa todo el territorio nacional, y la diputada nacional Natalia Zaracho (Unión por la Patria) lo resumió sin eufemismos: «Estamos frente a un récord de suicidios en Argentina».

Adolescentes y jóvenes, en el centro de la crisis

El SNIC ubica al suicidio como la primera causa de muerte en la franja de 15 a 34 años, por encima de los siniestros viales. Las estadísticas del Ministerio de Salud de la Nación muestran que desde 2022 ocupa ese primer lugar entre los 15 y los 24 años. En el tramo de 15 a 19 años, la tasa llega a 12,7 cada 100.000 adolescentes, según el estudio sobre suicidio en la adolescencia presentado por UNICEF Argentina. Los números confirman que la crisis de salud mental golpea con más fuerza a quienes recién empiezan a construir su vida.

Cuatro de cada cinco muertes corresponden a varones, mientras que las mujeres concentran el 61% de los intentos. El Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud, publicado a fines de diciembre de 2025, contabilizó 11.799 intentos de suicidio hasta el 31 de octubre de ese año, más de 33 por día. El mapa también es desigual: Entre Ríos encabezó el ranking provincial con 20,8 casos cada 100.000 habitantes.

UNICEF advierte que la muerte autoprovocada nunca responde a un único factor, pero su estudio identificó un patrón que interpela directamente a la política pública: las tasas son más altas entre los chicos y chicas con menores niveles de educación. «Este dato indica un vínculo entre eventos relativos al suicidio y grados de vulneración social», afirmó Fernando Zingman, especialista en Salud del organismo. Entre los factores de riesgo, UNICEF señala la ausencia de personas significativas o de instituciones capaces de contener, proteger y acompañar a los adolescentes en su desarrollo.

El Estado que se retira cuando más se lo necesita

La demanda de atención no para de crecer. Según Zaracho, las consultas por salud mental aumentaron un 23% y las internaciones un 42%. Frente a ese escenario, la legisladora describió un sistema con faltante de profesionales, ausencia de turnos y programas de prevención y atención desfinanciados. «Esto no es casualidad», planteó.

Los números del presupuesto le dan la razón. Según la Fundación Soberanía Sanitaria, el presupuesto ejecutado del Ministerio de Salud de la Nación cayó un 31% en términos reales entre 2023 y 2024. En 2025, el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) registró una baja adicional del 18,2%, y el programa financiado bajo la Ley de Salud Mental N° 26.657 perdió un 34% de su presupuesto real. La norma que obliga al Estado a garantizar atención en salud mental sigue vigente en el papel, pero quedó vaciada en los hechos.

El caso más visible es el del Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte, el único establecimiento público nacional especializado en salud mental y adicciones: su presupuesto acumuló una caída del 46% entre 2023 y 2026, según la Fundación Soberanía Sanitaria. En octubre de 2024 se cerraron allí la internación, la guardia interdisciplinaria y la atención por demanda espontánea. El sindicato de salud FESPROSA denunció además que el desfinanciamiento del programa Remediar dejó a hospitales públicos de todo el país sin psicofármacos para sus pacientes.

El recorte sanitario se inscribe en un ajuste más amplio. Desde diciembre de 2023, los programas sociales cayeron un 61% en términos reales y el gasto primario total un 31%, según el relevamiento del Foro Economía y Trabajo. La motosierra no distinguió entre gasto superfluo y redes que sostienen la vida.

Un malestar que no es solo individual

La tendencia al alza viene de años anteriores, pero el salto de 2025 coincide con el período de mayor deterioro de los ingresos y de retiro del Estado. Investigaciones relevadas por el Observatorio de Salud Mental y Derechos Humanos señalan a la pérdida de empleo, la caída del salario real y la incertidumbre sobre el acceso a servicios básicos como condicionantes directos del malestar psíquico. Datos de la Universidad Católica Argentina (UCA) indican que el malestar psicológico se duplica en los sectores que viven por debajo de la línea de pobreza.

La psicóloga Soledad Dawson, directora de la Maestría en Vínculos, Familias y Diversidad Sociocultural de la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires, lo planteó en términos colectivos: «Tenemos delante un problema colectivo, de salud mental, salud física y también de políticas públicas. Su abordaje es multifactorial y requiere corresponsabilidad». Desde esa misma institución subrayaron que la prevención exige una red concreta: «Se necesitan adultos disponibles, familias que puedan pedir ayuda, escuelas capaces de intervenir e instituciones que puedan acompañar».

Las escuelas, los hospitales y los programas que deberían sostener esa red son, precisamente, los que el Gobierno de Javier Milei desfinanció con más intensidad. A eso se suma, según advierten especialistas en salud mental, el peso de un discurso oficial centrado en el mérito individual y la confrontación permanente, que empuja el sufrimiento hacia la soledad en lugar de canalizarlo en lazos colectivos.

Los estudiantes escriben la ley que falta

Ante la falta de respuestas, fueron los propios adolescentes quienes tomaron la iniciativa. Más de 80 estudiantes de 11 escuelas porteñas, convocados por la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de la Ciudad de Buenos Aires, debatieron en la Legislatura porteña un proyecto de ley de salud mental escrito desde las aulas, en espacios cedidos por las Madres de Plaza de Mayo y por Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora. Tomaron la palabra delegados del Mariano Acosta, el Nacional Buenos Aires, el Pellegrini, el Lenguas Vivas, el Juan B. Justo y la Técnica 37, entre otros colegios.

«Hoy se demostró la necesidad de una respuesta concreta sobre la crisis de salud mental», escribió la UES en su cuenta oficial. La organización agradeció a la diputada Berenice Iañez por impulsar el proyecto y definió el encuentro como «un primer paso de nuestra ley». El reclamo tiene antecedentes: bloques opositores de la Legislatura ya habían cuestionado que la ley de bienestar escolar aprobada en 2024 a instancias del gobierno de Jorge Macri no garantizara el nombramiento de especialistas en salud mental en las escuelas.

Cuando los adultos a cargo del Estado miran para otro lado, son los adolescentes quienes salen a reclamar la política pública que les corresponde. El suicidio se puede prevenir, repiten los organismos sanitarios; pero la prevención necesita equipos, turnos, hospitales abiertos y programas financiados. Sin presupuesto, la prevención queda reducida a un eslogan.

Dónde pedir ayuda

Si vos o alguien que conocés está atravesando un momento difícil, podés comunicarte de manera gratuita al 135 desde CABA y el Gran Buenos Aires, al (011) 5275 1135 desde todo el país (Centro de Asistencia al Suicida) o al 0800 999 0091, la línea del Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte, que atiende las 24 horas. En caso de emergencia, llamá al 911.

Lo que tenés que saber:

  • En 2025 se registraron 5.209 suicidios en la Argentina, un 22,6% más que en 2024 y el récord de la serie histórica oficial, según el SNIC.
  • La tasa llegó a 11,8 cada 100.000 habitantes, más del triple que la de homicidios dolosos.
  • El suicidio es la primera causa de muerte entre los 15 y los 34 años; cuatro de cada cinco víctimas son varones.
  • El programa de la Ley de Salud Mental perdió un 34% de su presupuesto real en 2025 y el Hospital Bonaparte acumuló un recorte del 46% entre 2023 y 2026.
  • Más de 80 estudiantes de 11 escuelas porteñas, nucleados en la UES, debatieron su propio proyecto de ley de salud mental en la Legislatura.
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