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Análisis

El asedio judicial a Cristina pone en riesgo a la democracia

¿Por qué hay que tolerar que la íntima convicción de un fiscal sobre Cristina cuente más que la íntima convicción colectiva que sobre ella tiene un pueblo entero?

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Por Demetrio Iramain

La última función del circo judicial correspondió al alegato de los fiscales Sergio Mola y Diego Luciani al pedir 12 años de prisión para Cristina y su proscripción política perpetua ante un Tribunal que no le permitirá declarar.

La Constitución permite hasta dos mandatos presidenciales consecutivos, pero la inhabilitación para quien los ejerció a favor del pueblo podrá ser eterna. Para siempre. Como la integración de los directorios empresariales.

Tanta prepotencia no es posible sola. El pasado viernes el inefable operador Daniel Santoro se refirió a la causa contra las Madres de Plaza de Mayo: “(El expediente) se inició por una investigación de Clarín del año 2011”, escribió en ese diario.

La mesa del Lawfare no podría servirse sin la pata mediática. Y empezó mucho antes que el año 2015. Clarín no informa, opera. Sus denuncias son órdenes. Sus editoriales, decretos. Sus medios no siguen un «manual de estilo»; repiten un «modus operandi».

La acusación contra Cristina no se basa en pruebas, sino en las convicciones de los fiscales. La falta de evidencias se completa con las íntimas certezas del acusador. O con los indicios de otras causas en los que resultó sobreseída; si en otros expedientes no alcanzaron para condenarla, ¿porque en este sí? “Cristina no podía no saber”, ilustra Luciani. El lado B del “derecho procesal creativo” que teorizó Bonadío.

Mientras el sueño del “voto calificado” se demora en hacerse realidad, la Justicia impone el de la “convicción competente”. Cuando la condena busca la prueba, y no al revés, lo que hay es un forzamiento deliberado del procedimiento.

¿Por qué hay que tolerar que la íntima convicción de un fiscal sobre Cristina cuente más que la íntima convicción colectiva que sobre ella tiene un pueblo entero?

Demetrio iramain

¿Por qué las certezas sin pruebas de uno solo tienen más importancia que las toneladas de evidencias de millones de hombres y mujeres: el bienestar alcanzado durante los gobiernos de Cristina y Néstor, y el empobrecimiento generalizado de los 4 años de macrismo?

El sentido común del sistema intenta imponerle a la sociedad que la única verdad es lo que resulte de un fallo judicial. Y se equivoca. La única verdad es la realidad de millones de hogares felices entre 2003 y 2015, y violentados brutalmente entre el 15 y el 19. A pesar de todo, esa sentencia de la historia no hay juez que pueda desmentirla.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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