Educación
El 49% de los jóvenes argentinos vive en la vulnerabilidad: sin trabajo, sin estudio y sin salud mental
Un estudio del Ciclo Básico Común de la UBA, elaborado con más de mil encuestas presenciales, reveló que casi la mitad de los jóvenes de entre 18 y 29 años vive en condiciones de vulnerabilidad. El informe alerta por la crisis de salud mental, la precariedad laboral y una franja que rompió con toda expectativa de integración social.
El 48,9% de las y los jóvenes en Argentina vive en condiciones de vulnerabilidad. El dato surge de una investigación elaborada por el equipo del Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el marco del Proyecto de Investigación y Desarrollo en Áreas Estratégicas (PIDAE-UBA), coordinado por el investigador principal del CONICET Juan Cruz Esquivel y Felipe Vega Terra. El relevamiento se realizó a través de 1.002 encuestas presenciales entre diciembre de 2025 y enero de 2026, y su resultado compone una postal social de fracturas acumuladas que el mercado laboral y las políticas públicas no lograron, ni intentaron, reparar.
Los «triple NI»: la generación que ya no espera nada
El aspecto más perturbador del informe es la caracterización de lo que los investigadores denominan la franja de los «triple NI»: personas de entre 18 y 29 años que no estudian, no trabajan, ni buscan empleo. Entre quienes están desempleados, el 30,6% se encuentra en esa situación, y la búsqueda activa de trabajo alcanza solo a 4 de cada 10 de ese grupo. Lo que es más alarmante aún: entre quienes no tienen empleo ni estudian, existe un tercio que directamente abandonó la búsqueda.
«Esta ‘desconexión’ refleja una ruptura de las expectativas de progreso, donde el mercado laboral ya no es percibido como un espacio de inclusión accesible», advirtió Esquivel. Y agregó: «Si bien se trata de un segmento minoritario dentro de los jóvenes vulnerables, estamos frente a una franja social alejada de toda red de pertenencia, reconocimiento e integración social«.
El diagnóstico no es aislado. En investigaciones previas sobre el mercado laboral argentino, el IIEP (UBA-CONICET) ya había advertido que los jóvenes menores de 30 años representan el 53% del total de desocupados, con una tasa de informalidad del 60%, el valor más alto jamás registrado. La investigación del CBC viene a ponerle rostro y contexto a esa estadística.
Precariedad laboral y un bolsillo que no alcanza
El informe señala que, aunque el 70% de la juventud relevada registra algún tipo de ocupación laboral, la mayor parte de esos trabajos se caracterizan por la informalidad y la precariedad. Los rubros predominantes son el comercio, la construcción y las tareas de cuidado; ninguno con estabilidad, encuadramiento sindical ni acceso a obra social.
El resultado es una economía doméstica que cruje: el 57% de los encuestados expresó que su dinero no le alcanza para llegar a fin de mes. En materia de salud, el panorama es igualmente crítico: el 78% carece de cobertura privada u obra social y depende, en su totalidad, de hospitales públicos y centros de salud barriales, un sistema que la gestión de Javier Milei recortó en términos reales de manera sostenida desde diciembre de 2023.
Sin secundario terminado y con hogares numerosos
El estudio también revela una fractura educativa de fondo: el 60% de las y los jóvenes vulnerables no completó la escuela secundaria. Solo el 32,8% posee título de nivel medio y apenas el 6,7% accedió a estudios terciarios o universitarios. Sin embargo, y pese a esa realidad, el 87,5% considera que estudiar les permitiría mejorar su calidad de vida, lo que muestra que la aspiración persiste incluso cuando los caminos concretos para alcanzarla han sido bloqueados por la pobreza estructural.
En términos de composición hogareña, el informe refleja la concentración de vulnerabilidad en familias numerosas: casi la mitad de los encuestados (el 46,2%) reside en viviendas de cinco o más integrantes, y más de la mitad (56,3%) no tiene hijos. El 27% de la población juvenil vulnerable se concentra en el Área Metropolitana de Buenos Aires.
La crisis de salud mental: más del 70% sufre ansiedad cotidiana
Uno de los datos más impactantes del informe es la confirmación estadística de una crisis de salud mental que múltiples actores del sistema de salud venían advirtiendo de manera anecdótica. Según el estudio del CBC-UBA, más del 70% de los jóvenes vulnerables manifestó sufrir problemas frecuentes de nervios o ansiedad de manera cotidiana. El 50% expresó sentimientos de desgano o depresión, dificultades para dormir y tristeza persistente. Y el 30% reconoció enfrentar dificultades para controlar el consumo de sustancias como alcohol, cigarrillo o drogas.
Estas cifras no son un accidente individual sino el producto acumulado de años de ajuste sobre los recursos de cuidado: recortes en los programas de salud mental, desfinanciamiento de los equipos de orientación escolar, retracción del sistema de protección social y un mercado laboral que expulsa antes de integrar. La ansiedad y el desgano son también síntomas de un modelo económico que, según el propio diagnóstico del Foro Economía y Trabajo, destruye el gasto social sin tocar a los sectores más concentrados.
Expectativas acotadas: trabajo primero, familia y vivienda después
Para los próximos cinco años, el horizonte que traza el informe es revelador por su modestia. Conseguir un trabajo o mejorar el actual es la meta principal para el 31,9% de las y los jóvenes consultados. Tener una casa propia figura como objetivo en el 29,8% de las respuestas. Formar una familia aparece como prioridad solo en el 4,8% de los casos; una cifra que contrasta con el imaginario del «sueño» familiar que suele asumir las políticas sociales diseñadas desde el Estado.
El informe «Jóvenes vulnerables en la Argentina: Condiciones de vida, creencias y expectativas sobre el futuro» fue elaborado por un equipo del CBC-UBA en el marco del PIDAE-UBA, y sus hallazgos funcionan como un espejo incómodo para una gestión nacional que celebra el superávit fiscal mientras la mitad de una generación entera ve bloqueada su posibilidad de integrarse al sistema productivo, educativo y sanitario del país.
Puntos clave
- El 48,9% de los jóvenes de entre 18 y 29 años en Argentina vive en situación de vulnerabilidad, según el estudio del CBC-UBA (diciembre 2025-enero 2026).
- Un tercio de quienes no tienen empleo ni estudian abandonó la búsqueda de trabajo, configurando la franja de los «triple NI».
- El 60% no completó la escuela secundaria y el 78% carece de cobertura de salud privada u obra social.
- Más del 70% sufre ansiedad cotidiana; el 50% reporta desgano o depresión persistente.
- El 57% declaró que su dinero no le alcanza para llegar a fin de mes, en un contexto de predominio del trabajo informal y precario.
CABA
Récord de suicidios: estudiantes secundarios escriben la ley que el Estado no da
En 2025 se registraron 5.209 suicidios, la cifra más alta de la historia argentina. Más de 80 estudiantes de once escuelas porteñas debatieron su propio proyecto de ley de salud mental, mientras la diputada Natalia Zaracho denunció el desfinanciamiento de la prevención.
Catorce personas por día, una cada dos horas. Ese es el ritmo al que la Argentina pierde vidas por suicidio, y fueron los propios adolescentes los que decidieron no esperar más una respuesta: más de 80 estudiantes secundarios llenaron la Legislatura porteña para discutir un proyecto de ley de salud mental escrito desde las aulas.





La convocatoria fue impulsada por la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) de la Ciudad de Buenos Aires y se realizó en espacios cedidos por las Madres de Plaza de Mayo y por la Asociación Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora.
En paralelo, la diputada nacional Natalia Zaracho (Unión por la Patria) difundió en sus redes una serie de datos que ponen en cifras lo que los chicos describen en primera persona: la tasa de suicidios más alta de la historia del país.
La voz de las aulas
«En un contexto donde se encuentran tantos problemas pero pocas soluciones, hoy con la UES llenamos un salón con más de 80 estudiantes que se mueven en busca de sumar su granito de arena ante todo lo que nos está pasando», escribió la organización en su cuenta oficial. Y agregó: «Hoy se demostró la necesidad de una respuesta concreta sobre la crisis de salud mental».
Tomaron la palabra delegados y delegadas de 11 escuelas porteñas: el Juan B. Justo, el Larroque, el Mariano Acosta, el Cortázar, el Pellegrini, el René Favaloro, el Nacional Buenos Aires, el Lenguas Vivas, el Nacional 17, el Normal 1 y la Técnica 37. Fueron los propios estudiantes quienes pusieron el cuerpo y la palabra para explicar lo que viven en sus escuelas.

La UES agradeció a la diputada Berenice Iañez por «levantar» el proyecto, a Victoria Montenegro por acompañar la jornada, a Amanda Martín por estar presente y a los legisladores que recibieron a la delegación. También participaron Renata Vismara, de Docentes por el Aborto Legal, una integrante de Incidencia Feminista y el sindicato docente UTE-CTERA. La organización definió el encuentro como «un primer paso de nuestra ley» y cerró con una consigna: «queremos salud mental para todxs».
Los números que alarman
«Estamos frente a un récord de suicidios en Argentina», advirtió Zaracho al presentar su serie de placas. El dato central proviene del Sistema Nacional de Información Criminal (SNIC) del Ministerio de Seguridad de la Nación: en 2025 se registraron 5.209 suicidios, un 22,6% más que en 2024, cuando se habían contabilizado 4.249. Es el registro más alto de toda la serie histórica oficial.


La tasa nacional llegó a 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, frente a 3,6 homicidios dolosos por la misma cantidad de población. Según el análisis del Observatorio de Política Criminal sobre datos del SNIC, entre 2017 y 2025 los casos pasaron de 3.304 a 5.209, un salto del 57,7% en ocho años. Mientras la agenda oficial se obsesiona con la inseguridad, las muertes por suicidio ya superan a las producidas por homicidios y siniestros viales.
Zaracho remarcó que el suicidio es hoy la principal causa de muerte entre adolescentes y jóvenes adultos, un dato que coincide con el SNIC, que ubica al fenómeno como primera causa de muerte en el grupo de 15 a 34 años, por encima de los accidentes de tránsito. La legisladora señaló además que cuatro de cada cinco víctimas son varones jóvenes. Las diferencias territoriales también son marcadas: Entre Ríos encabezó el ranking provincial con 20,8 casos cada 100.000 habitantes.
A esas muertes se suman los intentos. El Boletín Epidemiológico Nacional del Ministerio de Salud, publicado a fines de diciembre de 2025, contabilizó 11.799 intentos de suicidio hasta el 31 de octubre de ese año, más de 33 por día.
Un sistema que no da abasto
«Esto no es casualidad«, planteó Zaracho, y aportó otros dos indicadores: según la diputada, las consultas por salud mental aumentaron un 23% y las internaciones un 42% en el último tiempo. Frente a esa demanda creciente, la legisladora describió un panorama de faltante de profesionales, ausencia de turnos y programas de prevención y atención totalmente desfinanciados.
La advertencia no es aislada. La Asociación Argentina de Salud Mental calificó el escenario como una crisis máxima y alarmante que atraviesa todo el territorio nacional. El contraste es brutal: la demanda de atención crece al mismo ritmo que el Gobierno de Javier Milei recorta los recursos públicos destinados a sostenerla.
Las escuelas, sin respuestas
La movilización secundaria tiene antecedentes recientes. En mayo, coordinadoras estudiantiles porteñas realizaron un corte de calle en San Juan y Boedo con más de 200 estudiantes de distintos colegios, luego de la ola de amenazas de tiroteo que afectó a más de 60 escuelas y profesorados de la Ciudad. Desde la Legislatura porteña, bloques opositores cuestionaron que la ley de «bienestar escolar» aprobada en 2024 a instancias del gobierno de Jorge Macri no garantizara el nombramiento de especialistas para atender las problemáticas de salud mental en las aulas.
Cuando los adultos a cargo del Estado miran para otro lado, son los adolescentes los que salen a escribir la ley que necesitan. La pregunta que dejan planteada es tan simple como incómoda: cuántas vidas más hacen falta para que la salud mental deje de ser una partida prescindible del presupuesto.
Dónde pedir ayuda
Si vos o alguien que conocés necesita ayuda, podés comunicarte de manera gratuita al 135 desde CABA y el Gran Buenos Aires, al (011) 5275-1135 desde todo el país (Centro de Asistencia al Suicida) o al 0800-999-0091, la línea del Hospital Nacional en Red Laura Bonaparte, que atiende las 24 horas.
Lo que tenés que saber:
- En 2025 se registraron 5.209 suicidios en Argentina, un 22,6% más que en 2024, según el SNIC del Ministerio de Seguridad.
- La tasa de suicidios llegó a 11,8 cada 100.000 habitantes, más de tres veces la de homicidios dolosos.
- El suicidio es la principal causa de muerte en el grupo de 15 a 34 años.
- Más de 80 estudiantes de 11 escuelas porteñas, nucleados en la UES, debatieron un proyecto de ley de salud mental.
- La diputada Natalia Zaracho denunció falta de profesionales, de turnos y el desfinanciamiento de los programas de prevención.
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