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Análisis

El crecimiento de Grabois en las encuestas: mucho más que un porcentaje

La curva ascendente del precandidato de Unión por la Patria.

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El dirigente social Juan Grabois, precandidato presidencial de UxP, presenta como eje de campaña sus propuestas para una Argentina Humana, que se basa en las necesidades urgentes de los sectores populares y alza la voz contra los discursos de la derecha violenta. 

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Con un programa de gobierno que va desde la creación de un millón de lotes con servicios “para que cada persona construya su casa”, hasta la cancelación del actual acuerdo con el FMI para “recuperar la soberanía sobre nuestra economía”, pasando por la creación de una “moneda Sur” junto a países de la región que posibilite una mayor estabilidad y fortaleza que la del peso actual. Para garantizar la igualdad propone la implementación del aporte permanente a las grandes fortunas y la eliminación de privilegios a jueces y poderosos.

En materia de seguridad plantea la aplicación de un plan contra la reincidencia “con trabajo mínimo garantizado para toda persona que está por salir de la cárcel” y al mismo tiempo reformar la policía, mejorar la formación, erradicar la corrupción y atender al bienestar mental de la fuerza y “el control financiero y reutilización social de los bienes incautados al narcotráfico, la corrupción, la trata de personas y el crimen organizado”.

En relación al trabajo, establece la necesidad de la creación de un “fondo compensatorio solidario de las grandes empresas”, el Salario Básico Universal y trabajo con derechos para todos.

Para recuperar la soberanía energética y sobre los recursos estratégicos, propone nacionalizar el litio y generar productos de valor agregado. También, tomando como modelo a YPF, crear empresas nacionales con capitales mixtos en las que el Estado tenga el 51% de las acciones.

La posibilidad de poner en debate estas propuestas y discutir un programa de gobierno alternativo con eje en la soberanía nacional, contra el FMI, por los derechos humanos fundamentales de los y las trabajadoras, la representación del sector de la economía popular y los movimientos sociales en la política y una ética solidaria que patee el tablero del sistema tradicional es lo que expresa la figura del dirigente Juan Grabois en estas PASO.

Por eso, los datos que arrojan algunas encuestas, que van de un 2,5 a un 10% no son menores, porque lo que se pone en juego es el piso de la manifestación política de un proyecto que trasciende las urnas y representa una disputa contra el poder real, con base social y una gran posibilidad de acumulación en un futuro proceso de reagrupamiento.  

Los números de las consultoras

Para la consultora Giacobbe y Asociados, cuyo director es cercano al «ala dura» de la oposición referenciada en Patricia Bullrich, Grabois cosecha una intención de voto de casi un 10%.

La encuesta de Clivajes dio 8,7%. El Observatorio Electoral lo ubicó en 5%; Analogías en 4%, igual que Patagonia; la medición de Zuban Córdoba dio 2%; Opina Argentina 3% y Federico González 1,3%.

Según el informe elaborado por In Focus Comunicación el promedio general de intención de voto para Grabois es de 4,7%, 24,9% para Sergio Massa. Y al medir el promedio de los precandidatos de Juntos por el Cambio, 20,1% obtuvo Patricia Bullrich y el 13,1% Horacio Rodríguez Larreta.

Las encuestas son sondeos, en general capciosos y con la clara intención de inclinar la balanza en favor de un sector u otro según sus intereses políticos y económicos, sin embargo, ayudan a analizar posibles y múltiples escenarios en un país con una coyuntura dinámica y sin tregua.

Más allá de los resultados que se obtengan en las PASO, Juan Grabois ya es parte de la escena y se configura como un emergente popular que sólo puede crecer, dentro o fuera del sistema político tradicional.

Del devenir de las fuerzas sociales dependerá si esa potencia podrá aportar a un proceso de transformación profunda y al enfrentamiento contra el poder real, un desafío que será impostergable -aunque con características diferentes según quién gane- para cualquiera de los escenarios posibles postelectorales.    

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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