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Análisis

Elijo creer que las cosas pueden cambiar

Raquel Gazzanego es viuda de Edgardo Cicutín, una de las víctimas de la Masacre de Wilde.

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Por Raquel Gazzanego

Desde siempre pensé que el rol del ciudadano en cada uno de los espacios dentro del desenvolvimiento de un país es fundamental y a medida que va pasando el tiempo, se me arraiga aún más esta idea al punto de ser una premisa esencial.

Vale ver las diferencias entre el desenvolvimiento de cualquier hecho de hace unos (pongamos) diez años atrás, a los de hoy día.

Hace más o menos diez años casi ningún ciudadano tenía en su mano un celular con la posibilidad de documentar todo a su paso, más allá que podamos ver más de una vez que se utilizan para banalizar la vida cotidiana de alguno/a que necesita hacer pública su vida privada.

Hace más o menos diez años no había cámaras en las calles (salvo alguna que otra excepción) que pudieran documentar lo que en allí sucedía. Cuando comenzaron a ser colocadas más de uno se quejó por sentirse “controlado”, argumentando que iban a ser usadas para algún tipo de espionaje a los ciudadanos.

Hace más o menos diez años la posibilidad de poder hacer “público” algún hecho que pudiera quedar sólo en los ojos de alguna que otra persona que pudiera estar mirándola y nadie más.

La causa “Fernando Baez Sosa” deja demostrado que ambas cosas (cámaras privadas y públicas) sirven para documentar los hechos tal como suceden sin casi dejar espacios en blanco, ya que quedaron registros suficientes para poder colaborar a evaluar qué y cómo sucedió, quien o quienes son responsables directos e indirectos de su muerte.

Pero claro, las cámaras no son suficientes. En el caso que nombro también son sustanciales los testigos que puedan narrar y transmitir lo que sucedió.

No todos los casos tuvieron o tienen la misma “suerte” (si se puede decir que la tengan), de hecho no hay muchos que se hayan documentado tanto y tan bien.

El caso Lucio Dupuy de La Pampa, la salvajada que le hicieron su madre y la pareja de ésta como en tantísimos casos que ni se saben, ni se nombran, ni figuran en ninguna estadística, no sólo no tuvieron cámaras que pudieran documentar el horror que pasó Lucio, sino que quienes hubieran podido hacerlo verbal o judicialmente no lo hicieron, y quienes se animaron a hacerlo no fueron escuchados, fueron ignorados tal como se ignoró a Lucio.

Los directivos de los colegios, los docentes, los médicos, los enfermeros, los policías, la jueza, los asistentes sociales por quienes pasó la vida de Lucio, no hicieron nada para prevenir su horrible final.

Elijo creer que las cosas puedan cambiar cuando la desidia deje de ser más importante que la vida humana.

Elijo creer que las cosas pueden cambiar, cuando cada uno de los ciudadanos se comprometa a validar al otro, como uno  mismo, sin importar género, raza, vestimenta, elección sexual o partidaria.

Análisis

Transmisión y política 

Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

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El-Argentino-Por Jesús Rivero

Por Jesús Rivero*

Deseo comenzar por la etimología de transmisión, porque como planteaba Jacques Marie Emile Lacan, el origen me colma.

Transmisión etimológicamente significa acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

¿Qué se transmite?

El objeto petit “a» que agujerea al sujeto-sujetado y lo sostiene desde su pérdida. 

¿Es pedagógico?

Se puede decir que no. Aunque las palabras no pueden decir todo.

Éste petit “a» de Jacques Lacan es su invento privilegiado, ya que a la nada le cedió un lugar topológico, lo nombró y dio (donó) existencia.

Falta irreductible que opera más allá del sujeto supuesto saber. Es la hiancia que motoriza el deseo. Lacan en su última enseñanza transmite esto, la cosa, el ruido. No un supuesto saber platónico y universal, esto obtura.

Hagan la prueba, pongan sobre un escritorio una piedra y un libro frente a una audiencia y observen las miradas de dicha audiencia, que se transmite. El ruido, la enunciación del enunciado. El dicho del decir del disertante, cuyo rasgo unario, no tiene que ver con la pedagogía. Lo que se transmite es otra cosa, el objeto petit “a».

Lo que todos buscan en este movimiento, que es el peronismo, cuyo significante vacío busca negociar con un significado. Es el punto de capitón que anuda la significación. Esta lucha casi interminable que auguran para siempre los opositores, pero nadie mejor que ellos saben, que dicha disputa de poder (lucha de clases) siempre llega a su anudamiento.

El significante vacío sin negociación, no es nada. La problemática es intentar identificar un líder, sin transmisión. Sin hacer circular una cosa, más allá. Esto no puede ser forzado, no es pedagógico, responde a la lógica de la falta, de lo que se perdió. El mismo Sigmund Freud en “Psicología de las masas y análisis del yo” planteó que “las masas no se identifican al ideal del yo, sino que se identifican entre sus yoes, al objeto ideal que es el líder». Es decir, no hay identificación al significante, sino entre las masas a un rasgo, que es el objeto ideal.

Este objeto (poder) no es pedagógico. No se aprende, se comprende. La conducción no es para cualquiera, se tiene o no se tiene. Todos tienen el bastón de mariscal en la mochila, pero no todos saben transmitirlo. De aquí, vemos a grandes teóricos no entender la fórmula de dicha conducción, nunca la van a entender, porque no se entiende se comprende. 

El mismo Juan Domingo Perón, que en lo singular creo es el mejor en conducción, no decía: “la política no se aprende, se comprende, y solamente comprendiendo es posible realizarla racionalmente. Decía el Mariscal de Sajonia que él tenía una mula que lo había acompañado en más de diez campañas, pero decía que la mula no sabía nada de estrategia. Lo peor es que él pensaba que muchos de los generales que también lo habían acompañado, sabían lo mismo; hay hombres que toda su vida han hecho política, pero nunca la han comprendido. El éxito será siempre para quien la haya comprendido, no para el que pretenda aprenderla”.

Hoy en día hay muchos que pretenden aprenderla, y hay pocos que desde el exilio, cárcel o proscripción, la comprenden. Es cuestión de tiempo y comprensión, no de pedagogía. 

*escritor y activista político.

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