Análisis
“Salvo que los trabajadores estén explotando a los empresarios”, Javier Milei
“Cuando la mentira es la verdad”.
Por Mario Mazzitelli
Dijo el presidente JM: “Por ejemplo ustedes le venden trabajo a su empleador a cambio de pesos para con esos pesos comprar otros bienes. Pero lo utilizan…no sé si se acaban de dar cuenta, que acabo de usar un formato a la Rothbard que acaba de destruir la teoría de la explotación. Ustedes le compran dinero a su empleador. Se acabó la teoría de la explotación. O sea, solo por plantear la discusión de una manera distinta, hace que se termine con la teoría de la explotación. Salvo que los trabajadores estén explotando a los empresarios. Son los que compran dinero a cambio de trabajo.”
Los explotados (según Milei)
¿Por qué no estudiar la posibilidad que plantea Javier Milei? Si María Elena Walsh dice que: “nada el pájaro y vuela el pez”, que “un ladrón es vigilante y otro es juez” y que “un perro pekinés…se cae para arriba” en el reino del revés ¿No serán los trabajadores quienes están explotando a los empresarios? ¿No serán los desagradecidos peones rurales los que están explotando a los estancieros? ¿No serán los ingratos empleados de comercio los que están explotando a Carrefour? ¿No serán los obreros metalúrgicos los que están explotando a Paolo Rocca? ¿No serán los pibes de Rapi (que pedalean en bicicleta) los que están explotando a Marcos Galperìn?
Mirar la realidad.
El Mirador de la Actualidad del Trabajo y la Economía y la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung: “advierten ganancias récord en la elite empresarial”. “Para los grupos económicos concentrados (energético, financiero, minero y agroexportador) las crisis…se presentan como una oportunidad especial para obtener rendimientos extraordinarios…”, otros “sectores empresariales atados al mercado interno también lograron obtener resultados importantes en el corto plazo”, debido “a la caída del costo de la mano de obra en sus cuentas”.
Segùn los mismos analistas; en los últimos 10 años hubo una transferencia de ingresos de los trabajadores a los empresarios de unos 10 puntos del PBI. Eso (según como se mida) podría ser una transferencia de unos 60.000 millones de dólares anuales del sector trabajo al capital. ¿Será que los trabajadores están explotando a los empresarios?
Para responder con seriedad no alcanza con ver qué pasa con los empresarios, empleadores o capitalistas; es necesario observar que pasa con los trabajadores, empleados u obreros.
Los explotadores (según Milei)
Empecemos por los trabajadores en blanco. El Salario Mínimo Vital y Móvil (previsto en el art 14 bis de nuestra Constitución Nacional, que debe garantizar a los trabajadores un ingreso justo para que puedan desarrollar una vida digna junto a su familia) es desnaturalizado por el gobierno. El Boletín Oficial Nacional nos informa que a partir del 1 de mayo es de: $308.200, del 1 de junio: $313.400 y del 1 de agosto: $322.000. Oscar Cuartagno, ex ministro de trabajo, advierte que “según datos del INDEC, una familia de cuatro integrantes necesita al menos $1.100.267 para no ser considerada pobre, sin incluir el costo de la vivienda”. Es decir que ese salario no alcanza a cubrir el 30% de las necesidades básicas para quien tenga casa propia. Mientras que, para quienes alquilan, el salario mínimo no cubre ni el 20%. Si en una familia el papá y la mamá trabajan por un salario mínimo, seguirían hundidos irremediablemente en la pobreza por los siglos de los siglos. Ya que juntos reunirán entre el 40 y el 60% del salario mínimo. Jamás ahorraran, jamás tendrán una vivienda, jamás vivirán dignamente. Ni hablar para los que están desocupados, etc.
A esta altura ya podríamos afirmar que el cinismo de JM no tiene parangón. Pero vale la pena avanzar un paso más.
La utopía reaccionaria.
La utopía reaccionaria de JM es retrotraernos a fines del siglo XIX y principios del XX. Según él, éramos primera potencia mundial y después llegó el voto universal, la democracia, vinieron los gobiernos populistas, el salario mínimo, el Estado de bienestar, el déficit fiscal, etc. y con todo eso empezó nuestra decadencia. Esa es la mirada de la oligarquía, de sectores conservadores (nostálgicos de un pasado que ya nunca volverá) de especuladores financieros (“Toto” Caputo y tantos otros) de sectores vinculados al mercado externo, etc. que solo ven en la retribución a los trabajadores un costo. Costo que cuanto màs lo puedan bajar (como lo están haciendo en la práctica) mejor. No reparan en que el salario es mercado interno, que hace al bienestar familiar, etc. Entonces se les hace caer el ingreso (que ya no alcanzaba), se los acusa de explotadores (con lo cual la nueva distribución del ingreso tendría un justificativo), se libera de todo sentimiento de culpa a los empleadores (si es que alguno lo tiene), JM lo dice sin ruborizarse y el auditorio aplaude. Parece un mundo surrealista.
Ese pasado que quieren restaurar ¿Fue un paraíso o una pesadilla?
Trecientas familias dueñas de las mejores tierras del país vivían en un Edén. Del mismo modo que los grandes propietarios de industrias, comercios, viviendas, etc. Pero, para la mayoría, las cosas eran bien distintas. Digamos que en la década de 1890 se esgrimían argumentos clasistas como en estos días. En ése contexto, un médico brillante, que vivía la realidad cotidiana de la clase obrera en el hospital público y que, además era un intelectual sobresaliente, el Dr. Juan B. Justo, empezó a mirar la realidad desde los trabajadores. Esa mirada la iba a plasmar en la redacción de la Declaración de Principios del Partido Socialista, aprobada en junio de 1896.
Solo reproduzco los tres primeros párrafos:
“Que la clase trabajadora es oprimida y explotada por la clase capitalista gobernante.”
“Que ésta, dueña como es de los medios de producción, y disponiendo de todas las fuerzas del Estado para defender sus privilegios, se apropia de la mayor parte de lo que producen los trabajadores y les deja sólo lo que necesitan para poder seguir sirviendo en la producción.”
“Que por eso, mientras una minoría de parásitos vive en el lujo y la holgazanería, los que trabajan están siempre en la inseguridad y en la escasez, y muy comúnmente en la miseria.”
En 2025 tenemos una sociedad mucho más compleja. No obstante cuanto se parece, en lo esencial, a aquella descripción.
Evidentemente la mayoría no puede querer ir a aquel modelo social. Quizás las tinieblas de la «confusión inducida» nos hayan traído hasta aquí y sea preciso hacer una última aclaración.
La falacia del razonamiento de Milei a la Rothbard.
El razonamiento que deslumbró al presidente, al punto de considerarlo un hallazgo a partir del cual “se acabó la teoría de la explotación”, es elemental, repetido, berreta y muy viejo.
Asimilo el trabajo y el dinero a dos mercancías. Trabajo = Dinero. Luego estas mercancías se pueden intercambiar libremente. El poseedor de la mercancía trabajo la vende, lo que se refleja como la operación de comprar dinero. Su contraparte, el poseedor de la mercancía dinero; vende su dinero a cambio de comprar la mercancía trabajo. De esta manera estamos en presencia de un intercambio justo. Si nadie interfiere y el Estado no mete la cola, se hace en libertad. Operación justa y libre, nada para reprochar. Se terminó la teoría de la explotación. O acaso ¿son los trabajadores los que están explotando a los empresarios?
Las cosas en la realidad guardan una buena diferencia con este planteo.
En principio se tiene que dar una situación: algunos que tengan dinero y otros que no lo tengan. Es decir unos deben ser poseedores y otros desposeídos. Unos herederos y otros desheredados. Si todos tuvieran dinero suficiente, nadie vendería su fuerza de trabajo. Al tiempo que si nadie tuviera dinero, no habría compradores. Se tienen que dar las dos condiciones. En términos sencillos: ricos y pobres. Esto habla de la primera asimetría que impide de manera espontánea (como resulta en el capitalismo) un intercambio justo.
¿Por qué el desposeído ofrecería su fuerza de trabajo para obtener o comprar dinero? Para poder vivir. Sin un ingreso podría morir de hambre, quedar famélica su familia o en todo caso tener una existencia indigna. Si tuviera otra fuente de recursos, seguramente no pondría 48 horas semanales de su vida a disposición de otro; pudiéndolo hacer en provecho propio.
¿Y por qué el poseedor de dinero compraría fuerza de trabajo? En principio porque tiene dinero. Pero un stock de dinero se agota si no se lo pone a producir (el parasitismo financiero incrementa dinero del dinero. Algunos optan por ese camino. Pero hasta este dinero debe provenir, en última instancia, de la economía real) De manera que el empresario, empleador, emprendedor siente el impulso a mantener o crear una empresa (industrial, comercial, agropecuaria, servicios, etc.) Actividad con beneficios individuales y sociales, a la que le debemos dar la bienvenida. Pero el asunto es que para contratar un trabajador (más allá de la suerte particular de ese contrato) el empleador (yo lo fui) hace sus cálculos. La incorporación de una persona a su “negocio” debe producir más beneficios que el costo del contrato (salario, aportes, etc.) De manera que, si se contrata una persona a un costo de 100, es porque se calcula que su trabajo producirá 110 o 200. Si el rendimiento fuera inferior a 100 (por la causa que fuera) durante mucho tiempo, se lo despide. Es lógico, porque de lo contrario la empresa va a la quiebra. Quien resuelve quien ingresa, quien se queda y quien se va es el empleador. Porque ese poder está en sus manos (incluso más allá de medidas protectoras de los trabajadores para que no sean sujetos de abusos o arbitrariedad. El poder está en manos del empleador, dueño o propietario)
Teoría de la explotación
Voy a dejar para otro momento el análisis sobre la inmoral equiparación (como mercancías intercambiables) entre el dinero y el trabajo. Dado que uno es «papel pintado» y el otro es «vida humana». Uno es un medio y el otro debiera ser un fin.
Lo cierto es que (en la práctica) invertir y organizar la producción, la distribución o el intercambio, es una tarea a la que la sociedad debe darle la bienvenida. Con las observaciones que para casos particulares se pueden hacer (tanto desde el punto de vista humano como ambiental), la explotación (en general) ha disminuido por efecto de la automatización y la robotización, que fueron trasladando a las máquinas las tareas más forzosas o rutinarias.
Lo que no puede negarse es que los que trabajan producen por más valor que el costo de su trabajo. Generando un plus valor que es la fuente de la ganancia empresaria. Uno de los dramas de un país periférico del capitalismo central, es que ése plus valor se fuga al exterior de distintas maneras impidiendo la inversión para el desarrollo de las fuerzas productivas.
Es en este contexto, que estamos viviendo una caída del salario real (se pueden comprar menos bienes con lo que se gana) y una caída del salario relativo (los que ganan, ganan más que antes) «Los pobres son más pobres y los ricos son más ricos.» Así, lo que resulta inverosímil, es que los trabajadores podrían estar explotando a los empresarios. Quizás con la excepción de Javier Milei, que habiendo sido toda la vida un empleado, en lugar de trabajo le vendió humo a su empleador. Con el beneficio para este, que ahora, con ese humo oculta el saqueo que una minoría de parásitos realiza sobre las dos fuentes de la riqueza: el trabajo y la naturaleza. Esta es la única explotación realmente existente. A la que Milei sirve miserablemente.
Análisis
Guerra, inflación y ajuste sin fin
El ajuste libertario analizado por el Foro de Economía y Trabajo.
Por Foro de Economía y Trabajo
La “guerra económica” abierta cuyas consecuencias sufre toda la humanidad, se agravó al perpetrarse la barbarie bélica de EEUU e Israelcontra Irán, agresión que el presidente Milei respalda y tiene como uno de sus objetivos – como también se verifica desde la intervención del presidente estadounidense en Venezuela – el control de la producción y comercialización de los hidrocarburos.
La repercusión en los precios internacionales del gas y el petróleo fue inmediata. Como la energía atraviesa transversalmente toda la economía, involucra también al precio de los alimentos, golpeando las condiciones de vida de cientos de millones de personas.
Llamativamente el gobierno de Javier Milei y sus economistas vienen afirmando que Argentina en esta situación tendría condiciones «ganadoras» y aumento de las exportaciones.
Al mismo tiempo, asignan el mismo motivo – el salto de los precios mundiales – al actual empuje inflacionario para justificar el empeoramiento inflacionario económico y social, a pesar de que Argentina cuenta con capacidad superlativa para la producción – tanto de energía como de alimentos – para satisfacer la demanda interna con la producción propia y permitir excedentes crecientes de exportación, con costos muy menores a los precios internacionales.
Con esa excusa del «aumento de los precios internacionales » se oculta quién se apropia de la renta diferencial y extraordinaria que, en razón de esas ventajas de nuestro país, y a costa de las condiciones de vida de la población cuando se imponen esos precios en el mercado interno.
Con guerra o sin guerra, con la política de “hagan plata, evadan y fuguen divisas cuanto quieran” de Luis Caputo y Javier Milei, la población paga sin justificación a precio internacional los consumos e insumos que produce y consume en pesos, empeorando las condiciones de trabajo, de pérdida de empleo, de calidad de vida y competitivas para producir con trabajo argentino agregado.
Es la repetida experiencia de planes económicos en favor de pocos muy ricos, que perjudican al conjunto de la sociedad y el país. Como ya ha sucedido, se suma la apertura importadora; y la respuesta que dan un alto número de empresas es profundizar una reconversión de sus estrategias de negocios: desplazan producción local, avanzan en la importación de bienes finales, recortan empleo y sostienen elevados márgenes de rentabilidad en la comercialización.
Así, se agrava el actual desorden macroeconómico con resultados regresivos, reflejados en mayor inflación, el deterioro de los ingresos, una creciente precarización de las condiciones laborales, expansión del pluriempleo, aumento de la marginalidad, endeudamiento para alimentos y servicios básicos con tasas usureras, empeoramiento de la calidad de vida de los hogares. Significa más inflación, recesión y desempleo que no se reflejan en las estadísticas oficiales.
LAS ESTADISTICAS OFICIALES
Una deliberada falta de eficacia estadística – funcional a la estrategia comunicacional del Gobierno- se manifiesta en particular en la medición oficial del Índice de Precios al Consumidor (IPC) que continúa utilizando ponderadores correspondientes a una estructura de consumo muy anterior (Encuesta Nacional de los Hogares-ENGHo 2004/05), por lo que su nivel general no refleja plenamente la evolución real del costo de vida que enfrentan los hogares.
Entre noviembre de 2023 y marzo de 2026 el IPC Nacional, principal indicador para monitorear la inflación, acumuló una variación en torno al 293% y volvió a acelerarse desde mayo de 2025, con aumentos particularmente regresivos en rubros esenciales como Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles (540%) y Transporte (347%), que junto con Alimentos y bebidas no alcohólicas (273%) concentran alrededor del 50% del gasto de consumo de los hogares, de acuerdo al patrón de consumo de la última Encuesta Nacional de Gasto de los Hogares (ENGHo 2017/18) cuya aplicación se suspendió.
La no actualización de la estructura de ponderadores del IPC implica, para el período noviembre de 2023 – febrero de 2026, una brecha acumulada de alrededor de 19 puntos porcentuales, 280% vs. 299%, al comparar el IPC INDEC con el IPC CABA IDECBA (Instituto de Estadística y Censos la Ciudad Autónoma de Buenos Aires) este último con una estructura de consumo más actualizada.
En este contexto, las subas nominales de los ingresos laborales no logran compensar la inflación, lo que se traduce en pérdidas de poder adquisitivo, más acentuadas aún al considerar mediciones alternativas como el IPC CABA. Se verifica así una caída generalizada de ingresos hogareños en términos reales, con pérdidas de alrededor del 6,7% en los salarios del sector privado registrado, y superiores al 20% en promedio para el sector público (-38,4% en la Administración Pública Nacional; -13,7% en provincias, y -35,4% en Universidades a diciembre de 2025).
A febrero de 2026, la remuneración imponible promedio de los trabajadores estables (RIPTE) se ubicaba apenas por encima de la línea de pobreza para un hogar tipo de 4 personas: $1.734.357 vs. $1.397.672. Mientras que, a marzo de 2026, el Salario Mínimo, Vital y Móvil – $352.400 – y el Haber mínimo jubilatorio -$369.601- aún permanecen por debajo de la línea de pobreza por adulto equivalente: $464.228, canasta básica total, y cabe preguntarse: ¿quién puede vivir con esta suma?
Es de destacar que, considerando los datos oficiales, el Salario Mínimo, Vital y Móvil (SMVM) a marzo de 2026, tiene un poder de compra reducido al 25% de la CBT correspondiente a una familia tipo de cuatro personas: $352.400 vs. $1.434.464.
Este ajuste permanente es la política básica con que el gobierno exhibe con engaño un superávit fiscal artificial, dado que capitaliza intereses de la deuda que no paga, incluso debe tomar la resolución de reducir el gasto público en un 20% con respeto al presupuesto, para poder pagar la deuda. Las consecuencias están a la vista: caída del consumo, de la demanda, la producción, el empleo y la recaudación fiscal.
El deterioro persistente de las condiciones del mercado de trabajo, se evidencia en la caída de la tasa de empleo y de la asalarización, el aumento de la tasa de desocupación —7,5% al 4T25, +1,8 puntos porcentuales respecto de igual período de 2023— y la persistencia de elevados niveles de no registro.
La supuesta reducción de la pobreza por ingresos desde principios de 2024 aparece explicada, también con engaño por el mayor peso de ingresos no laborales (transferencias) y por factores metodológicos asociados tanto a la captación de ingresos laborales y no laborales(cambios en los instrumentos de relevamiento y mejoras en la recordación, que podrían estar vinculadas en parte al uso de billeteras virtuales, entre otros) como a la falta de actualización de la canasta básica total con la que se mide la línea de pobreza, con base en la ENGHo 2017/18. La evolución observada no necesariamente refleja una mejora sostenida de los ingresos laborales.
Lejos de observarse “la clara mejora distributiva” que clama el gobierno, tenemos una tendencia regresiva en la distribución del ingreso, con pérdida de participación de los ingresos laborales tanto en los deciles más bajos como en los sectores medios, y una mayor dependencia de ingresos no laborales en los hogares de menores ingresos.
INFLACION: PROBLEMA CENTRAL
La inflación se agravó desde la mega devaluación del 12 de diciembre de 2023, potenciada por la liberalización de los precios y la injusticia tributaria, el deterioro social y económico.
Los salarios, el gasto público social o el “exceso de demanda interna” popular no son las causas del alza del índice de precios. Tampoco lo es la emisión monetaria, siendo que el gobierno oculta con «contabilidad creativa» el crecimiento gigantesco de endeudamiento público para sostener la ola de especulación financiera y fuga de capitales, que sí es la causa principal de la inflación.
La inflación es un problema central para nuestra economía nacional, con múltiples causas: comenzando por una deliberada desregulación y la internacionalización de los precios. Esta resulta favorable a comportamientos especulativos de posición dominante de grupos monopólicos/ oligopólicos que prevalecen en sectores claves de oferta de productos y servicios. En ella incide la fuga de divisas por diversas vías, las condiciones de los fraudulentos acuerdos con el Fondo Monetario, las altas tasas de interés anti-productivas, la regresividad del sistema tributario donde el 70% de la recaudación se origina en impuestos indirectos, que generalmente son trasladados a los precios de los bienes y servicios.
ACUERDO PARA UNA SALIDA ORDENADA
No hay una salida ordenada del desorden económico generado por este gobierno sin comenzar a construir, desde ahora, un acuerdo sobre un plan común que aborde un cambio de rumbo drástico, que contemple metas, compromisos y estímulos regionales y sectoriales de mediano y largo plazo, con eje en el trabajo y la producción.
En ese sentido, la superación de la actual emergencia económica tiene como requisito un acuerdo sobre conformación y análisis transparente de precios con abastecimiento garantizado. Abordando en primer lugar alimentos y energía asequibles tanto para la emergencia como para el crecimiento económico, siendo que el país cuenta con capacidad superlativa para satisfacer la demanda interna con costos muy menores a los internacionales.
En su definición, ejecución y supervisión son imprescindibles la participación de los trabajadores, los empresarios, y de los consumidores en general. En este sentido es que coincidimos que puede resultar muy positiva la anunciada constitución de un observatorio anunciado por la CGT para la elaboración de indicadores propios.
Esta participación no será posible sin establecer un adecuado sistema de información pública, que a su vez es requisito para la eficacia y eficiencia de una política de orientación de los precios virtuosa:
● con índices de precios creíbles, basado en una encuesta nacional de hogares que se actualice de manera regular para captar los cambios en los gastos y consumos de los mismos;
● con un seguimiento de carácter público y publicitado, transparente, de la estructura de costos de producción y comercialización de los distintos consumos para vivir y los insumos para producir.
Esto es imprescindible para inducir márgenes de ganancia razonablesy transparentar las cadenas de valor haciendo pública su integración a la par que se ponen en evidencia sus carencias o “huecos” que redundan negativamente en costos y precios, a fin de planificar su superación.
MEDIDAS A CONSIDERAR EN LA EMERGENCIA
Argentina, país productivo y exportador, puede:
1. garantizar la afirmación de soberanía – en primer lugar, la seguridad alimentaria y energética – para sostener condiciones dignas de vida, con menores costos tanto industriales como de los servicios. Comenzando por desacoplar los precios locales de los mundiales. Con estos últimos en alza y costos locales relativamente más bajos, el interrogante abierto es quién se queda con la renta diferencial y cómo se reparte;
2. por lo tanto, basar el análisis y negociación de tarifas de servicios públicos únicamente en base a costos reales en el país, no por ajustes automáticos por tipo de cambio o indexación por precios internacionales. Determinar tarifas sociales para la energía eléctrica, el gas, el agua, y los combustibles en función de garantizar los derechos humanos y la vida de todas las familias; la producción industrial y de servicios de las Pymes y los emprendimientos sociales. En particular, la energía debe estar al servicio de un modelo económico que priorice la generación de empleo.
3. Controlar el tipo de cambio y regular los valores de las tasas de interés, decretando la emergencia cambiaria y regulatoria para que el BCRA preserve las reservas internacionales y se transparente su utilización a prioridades sociales, productivas y financieras claramente establecidas. Y a su vez que el crédito a los hogares y la producción sea accesible y razonable.
4. Fijar Cupos de Exportación en los sectores que corresponda, como medida de protección para limitar las exportaciones de mercancías en valor o en cantidad que realiza el país durante el período de crisis energética o alzas inusuales de precios o escasez de determinados productos, como alimentos, combustibles, medicamentos, etc., a fin de abastecer en primer lugar las necesidades internas del país.
5. Aumentar los derechos de exportación, que no sólo significa mayor ingreso para el fisco, sino que abarata en el porcentaje de la retención el precio del producto en el mercado interno al desacoplar los precios locales de los internacionales.
6. Establecer un control más estricto de las importaciones, para favorecer el ingreso de bienes y servicios necesarios para el consumo básico y de insumos para la producción, y eliminar o al menos reducir el ingreso de mercancías superfluas y productos a precios de dumping. Restablecer los valores de referencia y el canal rojo aduanero.
7. Fijar provisoriamente los precios – acordes con los costos reales de producción- por un plazo determinado de los productos de la Canasta Básica Total, y de los insumos centrales en la cadena de valor de los sectores productivos. Para garantizar su vigencia resulta importante la participación de sindicatos, organizaciones sociales, y asociaciones de consumidores.
8. Corregir, con los organismos de defensa de la competencia, las ventajas monopólicas u oligopólicas en relación con productos y servicios claves.
9. Coartar las ventajas de “posición dominante” que ejercen las empresas productoras de las materias primas básicas e insumos difundidos, que imponen subas de precios indiscriminadas en cada cadena de valor;
10. Identificar empresas y sociedades, con el fin de diferenciar su tratamiento y los correspondientes requerimientos informativos públicos para lograr una acción positiva y efectiva de la sociedad y el Estado en relación con los desafíos de la producción, la distribución, la fiscalización de la evasión/elusión tributaria la fuga de capitales, el comercio exterior y la inflación. Un paso imprescindible es avanzar en la regulación de la figura jurídica del “grupo económico” en la Ley de Sociedades.
11. Como decimos la regresividad tributaria tiene indudable incidencia en la formación de precios, habida cuenta de que el 70% de la recaudación fiscal se origina en impuestos indirectos, que generalmente son trasladados a precios; ello sin olvidar que los impuestos “directos” suelen transformarse en “indirectos” cuando son pagados por empresas con posición dominante en los mercados. Urge abordar una reforma progresiva, y en un próximo documento actualizaremos nuestra propuesta para superar las inequidades que hacen que soporten más carga tributaria quienes menos tienen.
Por último, señalamos que, para una adecuada administración de los precios, se necesita aplicar normas existentes como ser las Leyes de Defensa del Consumidor 24240, de Defensa de la Competencia 27742, y poner en vigencia efectiva – con intervención del Congreso de la Nación- las Leyes 20.680 de Abastecimiento, Ley 26.991 Nueva Regulación de las Relaciones de Producción y Consumo.”, 27.545 de Góndolas (con derogación inconstitucional por el DNU 70/23, rechazada por el Senado de la Nación).
Cabe revisarlas estableciendo las condiciones para su aplicación, pero sin resignarlas, habida cuenta la conducta histórica de los formadores de precios y su gravísima responsabilidad en las sucesivas crisis socioeconómicas que todas las familias trabajadoras y nuestro país han sufrido. Este análisis debe comenzarse con urgencia dado el previsible desenlace de la política económica, teniendo presente que esta legislación, necesitamos hacer la salvedad, nunca ha sido estricta ni armoniosamente aplicada en el pasado. Ha faltado estructura y capacidad de acción territorial suficiente para hacerlo, así como un uso eficiente de los avances tecnológicos disponibles, carencia del Estado que necesita superarse.
Por las razones que se exponen, una de las reformas que cabría realizar y creemos relevante es impulsar que el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia(CNDC) pasen a jurisdicción del Congreso de la Nación, para tener autonomía en relación al Poder Ejecutivo de turno.
FORO ECONOMIA Y TRABAJO
Ricardo Aronskind, Gabriel Barceló, Noemí Brenta, Eduardo Codianni, Juan Pablo Costa, Norberto Crovetto, Raúl “Rulo” Dellatorre, Marcelo Di Ciano, Marisa Duarte, Eduardo Dvorkin, Roberto Feletti, Néstor Forero, José M.Fumagalli, Américo García, Carlos Gutiérrez, Ricardo Koss, Nicolás Malinovsky, Jorge Marchini, Antonio Mezmezian, Felisa Miceli, Andrés Repar, Alejandro Rofman,Horacio Rovelli, José “Pepe” Sbatella, Nahuel Silva,Juan Carlos Teso, Rodolfo P. Treber, Eduardo Berrozpe (coordinador)
* FORO ECONOMÍA Y TRABAJO. Está integrado por economistas y otros especialistas a propuesta de organizaciones sindicales de nuestro país, abierto a todas las instituciones que integran el Movimiento Sindical Argentino, así como a los aportes de organizaciones que agremian a las Pyme, cooperativas y a la economía popular. Sus documentos y definiciones corresponden a sus autores, que participan en la articulación de un programa económico con eje en el trabajo, la producción, la justicia social, la defensa de los recursos y la soberanía nacionales. foroeyt@gmail.com
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