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Análisis

Desechos plásticos: un problema fuera de control

Los plásticos representan una gran parte de los desechos y afectan significativamente la vida marina.

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Por Nicolás Barros

Usar sorbetes de papel no alcanza

Las tendencias eco-friendly sugieren alternativas a objetos y hábitos a los que estamos acostumbrados. En algunos casos, los cambios propuestos no llegan a tener un impacto significativo debido a la inmensa contaminación, principalmente por desechos, que generamos día a día.

En los últimos 10 años, el reciclaje se ha vuelto un concepto que no hace falta explicar, todos lo conocen. Sin embargo, ¿realmente se logra una diferencia?, ¿sirve separar los residuos? y ¿es mejor algo que se degrade rápida o lentamente?

Entre las sustancias más contaminantes se encuentran los plásticos. Si, en este mismo momento, levantáramos la cabeza y miráramos a nuestro alrededor, seguramente veríamos más objetos hechos de dicho material de los que podríamos contar con los dedos de las manos. Lo que debemos plantearnos es qué tan útiles son y si pueden usarse con otro fin.

El problema no se limita a comprar productos que no necesitamos. Quizás, ni siquiera sean de plástico, pero sus envoltorios sí. Un claro ejemplo son los paquetes en los que llegan los pedidos hechos en línea, las bolsas de los supermercados y los envoltorios y envases de alimentos, por nombrar algunos. Entonces, esos plásticos pasan a ser algo que adquirimos, pero no deseamos y, como consecuencia, terminan en la basura.

Incluso con la tecnología del presente, los desechos no reciben un tratamiento adecuado. Aunque existen (y son cada vez más comunes) los puntos de reciclaje, las personas no se toman el tiempo para hacer uso de ellos. Algunas optan por quemarla, añadiendo gases tóxicos a la atmósfera, mientras que otras las acumulan hasta que finalmente las desechan como cualquier otro desperdicio.

La vida marina sufre constantemente la contaminación. The Ocean Cleanup, una organización sin fines de lucro que trabaja para limpiar los océanos, explica que alrededor del 0,5% de los más de 400 millones de toneladas de plástico producidas anualmente encuentra su destino en los océanos. Esto significa que animales acuáticos como tortugas marinas, ballenas y focas sufren por enredarse o ingerir basura. De hecho, la segunda causa de muerte de la foca moje del mediterráneo se da por quedar atrapada en equipos de pesca.

Los números son alarmantes. Según la UNESCO, existen entre 50 y 75 trillones de piezas plásticas y micro plásticas en los océanos. Esto se debe, en parte, a que en la última década se fabricaron más productos plásticos que durante el siglo anterior. Además, se espera que para el año 2050 la cantidad de desperdicios plásticos supere a los peces del mar.

La situación en Argentina tampoco es favorable. Los resultados del Sexto Censo de Basura Costera de la Provincia de Buenos Aires del 2022 arrojaron que, del total de residuos recolectados, el 73,7% correspondía a plásticos. Si nos trasladamos al sur del país, encontramos que, en la costa de la provincia de Chubut, más de la mitad de los residuos presentes son derivados de la actividad pesquera, como lo informa la Fundación Vida Silvestre.

Existen grupos de personas que reciben, limpian y les dan un nuevo uso a los desechos plásticos. Por ejemplo, hay campañas para que la gente entregue tapitas de botellas, las cuales son fundidas y convertidas en objetos nuevos. Otra acción innovadora es transformar botellas de plástico en rollos de tiras para realizar impresiones en 3D.

¿Qué podemos hacer para afrontar la problemática? El Programa del Medioambiente de Naciones Unidas ha puesto a disposición, en su sitio web, una serie de recomendaciones que cualquier persona puede llevar a cabo:

  • Limpiar las playas
  • Limpiar los ríos
  • Hacer compras sustentables
  • Intentar un estilo de vida libre de desperdicios
  • Viajar sustentablemente
  • Promover el cambio

El futuro se construye desde el presente. Las soluciones implican una serie de acciones para prevenir que desperdicios plásticos lleguen a los ríos y, posteriormente, al mar. Un artículo de National Geographic publicado en 2019 propone mejorar los sistemas de manejo de residuos y de reciclaje. Además, enfatiza la necesidad de reducir la manufactura de productos de un único uso.

El compromiso debe ser colectivo. De poco sirve y seguirá sirviendo que los individuos nos embarquemos en acciones proambientales si desde los gobiernos y las grandes empresas no existe un verdadero compromiso. Así que, en lugar de solo pensar en qué futuro queremos, trabajemos para vivir mejor desde hoy mismo.

Análisis

La tecnología no reemplaza la voluntad popular

Daniel Ríos propone reconstruir un proyecto nacional “soberano y planificado”. “Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos”, afirma.

Publicado hace

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Por Daniel Ríos

Lejos está, la presente iniciativa, de constituir una visión integral sobre el país que queremos y mucho menos representar a quienes pensamos parecido. Visión que correspondería debiera impulsarse desde las organizaciones que conforman el movimiento nacional y popular de Argentina, y una representación que debemos reconstruir. Sí creo que puede ser un disparador para abordar una discusión transversal y democrática sobre cuestiones que considero urgentes e ineludibles, casi de supervivencia.

Son tiempos de juntarnos con la finalidad de crear escenarios de debate en el seno mismo del Movimiento Nacional y Popular, para que, cuando se presente la oportunidad de accionar, nos encuentre preparados, que no nos tome por sorpresa.

Debemos reconstruir esa capacidad de representación de las mayorías populares con propuestas simples, directas, de sentido común, al alcance de todos y todas. Solo se trata de escucharnos, para poder debatir, si nos hacemos cargo de abordar con coraje la construcción de un gran frente nacional, un gran pacto social, político, económico, científico y cultural que, por el momento, todavía parece lejano.

Mientras tanto, esta nueva versión de la crisis mundial, evidenciada por la polarización de las ideas y la concentración de la riqueza, nos encuentra a los argentinos transitando, en forma históricamente reiterada, otra nueva versión de la entrega de nuestra soberanía por parte de los viejos y conocidos liberales que no quieren el desarrollo del país, empujándonos hacia la desintegración nacional.

Como casi todos, ignoro cuándo y cómo termina, aún así, descarto correrme de esta realidad, ocultarme, hacerme el distraído, resignarme, o militar un silencio cómplice. En cambio, elijo hacerme cargo de proponer ideas para una nueva convivencia con la intención de contribuir a recrear las reglas de un nuevo Estado de Bienestar.

La Tecnología, creada por el hombre, no es, ni será sustituto de la voluntad popular. Se equivocan los que piensan que somos la última generación dorada que alguna vez tuvimos las rodillas raspadas. La juventud es maravillosa y es con ellos.

Es por esto que estoy dispuesto a compartir algunos ejes o algunos lineamientos del modelo que abrazo y aportarlos para una experiencia de construcción colectiva, como creo que debe ser, con el objetivo de definir hacia dónde queremos ir, y cómo hacerlo, evitando la improvisación que casi siempre nos impone la urgencia del cronograma electoral y la falta de humildad de la dirigencia, en general.

Una propuesta sólida, representativa de los intereses del pueblo y de la Nación Argentina, de la presente y de la futura, debe basarse en un profundo análisis de la situación actual del país y del contexto internacional, y es precisamente por esto último que resulta imprescindible un diagnóstico preciso, sobre esos problemas que parecen reiterados e insuperables, problemas estructurales que se van reinventando, en materia política, económica, educativa, productiva, etc., etc.

La vertiginosa realidad mundial nos debe hacer pensar, minuto a minuto, el país que queremos para nosotros y para las generaciones futuras. Planificar, accionar, verificar, corregir y volver a planificar podría ser el método normal, la práctica instalada. Planear estratégicamente mal puede considerarse como un fin en sí mismo, simplemente es el camino obligado de una inteligente gestión de lo público.

El oficio y la intuición son útiles, pero ya insuficientes, necesitamos definir, colectivamente, objetivos claros, alcanzables, de mediano y largo plazo, y definir una hoja de ruta estructurada que apuntale un plan de desarrollo armónico, territorialmente equilibrado, gradual, sostenible y soberano. 

ARSAT, el primer satélite geoestacionario argentino y prueba de nuestra vocación activa en el desarrollo aeroespacial, largamente saboteado, interrumpido y reducido por administraciones obedientes al llamado «consenso de Washington».

Si “la unión hace la fuerza” no queda otra que unirnos para lograrlo. Hacer nuestros mejores aportes es la actitud militante que debemos tener todos aquellos que pensamos parecido, todos aquellos que nos sentimos con las ganas y la responsabilidad de contribuir para definir el modelo de país que deseamos.

Solo tenemos que juntarnos los de “este lado”, ampliamente hablando, y asumir el coraje de abordar el diseño de un nuevo modelo, desechando prácticas, creencias y discursos perimidos que, en gran medida, nos trajeron hasta acá. Si nos dejamos ganar por la inercia tal vez hoy pueda ser el principio del fin.

Propongo girar 180º o seguir fracasando. Así no va más. Juntémonos, es una oportunidad para empezar de nuevo, ya que no empezamos de cero. Supimos cruzar los Andes para liberar pueblos, hagámoslo de nuevo.

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