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Dalla Vía: el voto electrónico en CABA “fue un error”

Aseguró el presidente de la CNE, que advirtió: “para que no se privatice el sistema electoral, la justicia tiene que tener el control»

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A dos semanas de las PASO, el presidente de la Cámara Nacional Electoral (CNE), Alberto Dalla Vía, evaluó que la organización de las primarias a nivel nacional «funcionó adecuadamente», pero advirtió que el comicio concurrente en la Ciudad de Buenos Aires, con boleta separada a nivel nacional y voto electrónico a nivel local, fue una «sorpresa que nos lleva a reflexionar» y lo adjudicó a un «error» debido a que no hubo un «diálogo adecuado» por parte de las autoridades porteñas.

«En general las elecciones funcionaron adecuadamente. En muchas provincias se habían separado las elecciones locales con lo cual tuvimos muy pocos distritos con simultaneidad de elecciones», evaluó Dalla Vía en una entrevista para trazar un balance de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO) que se realizaron el 13 de agosto. 

No obstante, hizo hincapié en que en la Ciudad de Buenos Aires «tuvimos una sorpresa que nos lleva a reflexionar».

En ese plano, analizó que la jueza electoral porteña María Servini «una vez más, actuó con la eficiencia que la caracteriza y pudo sortear los inconvenientes que se presentaron para asegurar la transparencia del sufragio». 

Esta semana, el Gobierno porteño confirmó por decreto que las elecciones de octubre se harán en la Ciudad con boletas de papel tanto para los cargos nacionales como para las categorías locales, tras los inconvenientes registrados con el sistema de voto electrónico en los comicios primarios de hace dos semanas.

La decisión de cambiar el sistema utilizado para las PASO fue a pocos días de la nota de la jueza Servini a las autoridades porteñas del Instituto de Gestión Electoral en la que afirmó que implementar nuevamente los dispositivos de Boleta Única Electrónica (BUE) en octubre sería «una burla a la ciudadanía» al «volverla a someter a condiciones denigrantes».

«El problema que hubo es que la convocatoria que hizo el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires para hacer una elección concurrente se hizo con poco tiempo de anticipación y hubo poco tiempo» en los preparativos, evaluó Dalla Vía. 

Y explicó: «Desde la Cámara, lo resaltamos al aprobar la adenda que firmó la jueza con los organismo electorales de la Ciudad. Tenemos dicho desde el año 2016 cuando estaba el presidente (Mauricio) Macri y quiso llevar adelante una reforma con voto electrónico que, para que no se privatice el sistema electoral, la justicia tiene que tener el control», que implica «una auditoría que se debe hacer por lo menos con seis meses de anticipación».

En ese sentido, dijo que es necesario «dotar a la justicia de los recursos porque el control del proceso electoral en la justicia tiene que estar a cargo de la justicia electoral, no se le puede entregar a un tercero». 

«En ese sentido la doctora Servini fue muy cuidadosa. No permitió que estuvieran en los locales de votación otras personas que no fueran los funcionarios judiciales», reafirmó el titular de la CNE.

Esta semana, un decreto firmado por el jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, adhirió el distrito al régimen de simultaneidad, previsto en la Ley nacional 15.262, para aplicarlo en las elecciones generales y una eventual segunda vuelta.

Según señalaron fuentes oficiales, a partir de la adhesión, entonces «el sistema de votación será determinado por la jueza federal con competencia electoral, aunque se mantendrá el esquema de boletas separadas para las autoridades locales».

Sobre esta decisión, Dalla Vía consideró: «Me parece oportuno que no se repita el error de la elección anterior, donde autoridades de la Ciudad de Buenos Aires no tuvieron un diálogo adecuado con la justicia nacional electoral como para prever todas las contingencias» y reveló: «El día anterior a la elección me llamaba el comandante electoral para ver si le correspondía o no custodiar las urnas de la Ciudad. Esas cosas pasan cuando las cosas se hacen apuradas». 

Por otro lado, Dalla Vía se refirió al nivel de participación en las PASO, que fue del 69,62% de los electores habilitados para votar, lo que representó un aumento de 1,3% de la participación en comparación con las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias de 2021, pero una caída de 7,4 puntos porcentuales con relación a la última instancia eliminatoria de postulantes a la Presidencia de 2019.

«Un porcentaje de participación de casi el 70% no está tan mal sobre todo si recordamos que en las PASO siempre vota menos gente que en la general. Me animo a decir que en la general va a votar mucha más gente. Es una elección presidencial», indicó y pidió tener en cuenta que en los problemas en CABA «hicieron que mucha gente se fuera sin votar». 

Finalmente, Dalla Vía advirtió sobre la cantidad de dinero que se gastó en impresión de boletas.

«El Ministerio del Interior gastó mucho en boletas. Después de anunciar públicamente el director Nacional Electoral que le iba a pagar solamente un juego de boletas por frente le terminaron pagando un juego de boletas a cada agrupación interna. Creo que la asignación de recursos en la elección tiene que ser también mirada. Se está gastando mucha plata en boletas», indicó.

Y amplió: «El Congreso tiene que repensar esta cuestión. No puede ser la cantidad de plata que se ha gastado y el abuso a que esto lleva».

«La Cámara está decidida a hacer un control firme sobre esa cuestión», concluyó Dalla Vía.

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Con permisos y todo: la policía de Jorge Macri hostigó a un cafetero en pleno Once

Un vendedor de café identificado como Ariel fue interceptado por efectivos porteños en la esquina de Pueyrredón y Perón a pesar de contar con documentación habilitante. El episodio, registrado en video y difundido por la flamante Unión de Vendedores Ambulantes de Once (UVAO), reaviva el debate sobre la criminalización del trabajo informal en la Ciudad gobernada por Jorge Macri.

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El modelo Macri en Once: operativos contra laburantes mientras la "Ley Beatriz" sigue cajoneada.

Criminalización del trabajo informal: la Policía de la Ciudad hostigó a un cafetero habilitado y con permisos en pleno Once

★ En el corazón del barrio de Balvanera, sobre la concurrida esquina de la avenida Pueyrredón y Perón, a metros de la Plaza Miserere, la Policía de la Ciudad interceptó el miércoles 3 de junio a Ariel, un cafetero ambulante que desarrollaba su jornada laboral habitual con todos los permisos en regla. El hecho fue registrado en video y difundido por la Unión de Vendedores Ambulantes de Once (UVAO), organización que denunció el procedimiento como un nuevo episodio de «persecución sistemática» y «violencia institucional» contra los trabajadores de la vía pública.

Según el relato de la UVAO, dos efectivos de la fuerza porteña comenzaron a fotografiar a Ariel sin identificarse ni explicar el motivo. Minutos después, le exigieron detenerse y solicitaron refuerzos. Ante la exhibición de los permisos de trabajo correspondientes, la situación no se detuvo, sino que escaló, generando la indignación de transeúntes que presenciaron el procedimiento.

Una organización que nació de la resistencia

La UVAO se constituyó en abril de 2026, en respuesta directa a la intensificación de los operativos policiales en la zona comercial de Once, coordinados entre la Policía de la Ciudad y el Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana del Gobierno de Jorge Macri. La agrupación surgió bajo la consigna de «respeto y diálogo» y viene documentando y denunciando decomisos de mercadería, detenciones y lo que sus integrantes describen como un despliegue estatal desproporcionado.

«Patrulleros, motos y efectivos para arrestar a un laburante como si fuera un delincuente de alta peligrosidad. No somos delincuentes; pedimos una solución justa para quienes solo buscan el sustento diario», declararon desde la entidad en sus comunicaciones públicas.

El episodio del cafetero Ariel no es un caso aislado. En julio de 2025, efectivos de la Policía de la Ciudad y del área de Espacio Público vaciaron a la alcantarilla el café de otro vendedor ambulante apostado al pie de la estación Once del tren Sarmiento, sobre la calle Mitre, en la misma zona de Balvanera. El video de ese procedimiento se viralizó en redes sociales, y los peatones que pasaban gritaron: «A los laburantes le hacen eso, vergüenza les tiene que dar».

El patrón: más fuerza, menos derechos

El caso de Once se inscribe en un fenómeno más amplio que Tiempo Argentino documentó el 27 de mayo de 2026: una política sistemática del Gobierno porteño que despliega operativos de control masivo sobre trabajadores informales en barrios populares de toda la Ciudad. El megaoperativo «Tormenta Negra», ejecutado el 14 de mayo con más de 1.500 efectivos, drones y amplia cobertura mediática, se presentó como una acción contra el narcotráfico, pero organizaciones sociales y el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) denunciaron que el despliegue funcionó en la práctica como una avanzada sobre vecinos, comerciantes y trabajadores de la economía popular.

Silvana Olivera, integrante de la Mesa de Urbanización de la Villa 31, describió el operativo como «un desfile de ley y orden para la televisión», y alertó que en numerosos procedimientos la mercadería y las herramientas de trabajo son secuestradas sin actas ni documentación formal que permita luego recuperarlas.

Una «Ley Beatriz» que nunca llegó

El conflicto en Once tiene historia. Años atrás, una agrupación predecesora, los Vendedores Ambulantes Independientes de Once (VAIO), vinculada a la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP), impulsó la llamada «Ley Beatriz», un proyecto para regularizar el trabajo en el espacio público. La denominación recuerda a una vendedora que murió atropellada durante un operativo policial. La iniciativa nunca prosperó en la Legislatura porteña, y la política de «tolerancia cero» hacia la venta no autorizada se consolidó como norma, incluso cuando, como en el caso de Ariel, el trabajador cuenta con los permisos que la propia ley exige.

El contrapunto institucional existe: la agrupación Buenos Vecinos BA, con presencia en foros de seguridad del barrio, respaldó los operativos argumentando que «el espacio público es de todos» y que la venta ambulante equivale a una «usurpación de la vía pública». Esa postura refleja la tensión real que atraviesa el barrio de Once, uno de los polos comerciales más activos y populares de Buenos Aires, entre el derecho al trabajo y las políticas de ordenamiento urbano.

Pero la pregunta que se repite en los barrios de la Ciudad sigue sin respuesta institucional: cuando el Estado llega primero con patrulleros y no con políticas de inclusión, regularización y trabajo, ¿qué modelo de Ciudad se está construyendo?

Puntos clave

  • Ariel, cafetero con permisos habilitantes, fue hostigado por la Policía de la Ciudad en la esquina de Pueyrredón y Perón, en Once, el 3 de junio de 2026.
  • La UVAO, organización de trabajadores informales creada en abril de 2026, difundió el video y denunció una «persecución sistemática» y «violencia institucional».
  • El episodio se suma a un patrón documentado: en julio de 2025, la policía le volcó el café a otro vendedor ambulante frente a la estación Once.
  • El CELS y organizaciones sociales denunciaron que el megaoperativo «Tormenta Negra» (14 de mayo de 2026) afectó a trabajadores informales de barrios populares en toda la Ciudad.
  • La «Ley Beatriz», que buscaba regularizar el trabajo ambulante en el espacio público, nunca fue aprobada por la Legislatura porteña.
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