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Investigan robo en doble crimen de Villa Pueyrredón

Tras el hallazgo de los cuerpos de dos hermanos en avanzado estado de descomposición, se apunta a que habrían sido víctimas de quienes cometieron un asalto.

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Los cadáveres de dos hermanos, de 56 y 63 años, fueron encontrados en avanzado estado de descomposición en el interior de un departamento de un complejo de monoblocks del barrio porteño de Villa Pueyrredón y la principal hipótesis de los investigadores del caso es que se trató de un doble crimen en ocasión de robo.

Todo quedó al descubierto cuando un vecino, después de varios días de no tener noticias del hombre y observar que la puerta no estaba cerrada, se decidió a llamar al 911 y personal policial al ingresar halló los cuerpos sin vida de Mónica Cristina Grosso (63) y Marcelo Fernando Grosso (56), además de desorden y faltantes de objetos de valor, entre ellos, los teléfonos celulares de los hermanos.

Tras las pericias en el departamento de uno de los edificios de El Gaucho al 5900 de Villa Pueyrredón, se determinó que ambos llevaban varios días de muertos, en el caso de la mujer tirada en el living y con su rostro cubierto con una remera, mientras el hombre yacía sobre la cama.

De acuerdo al testimonio de los vecinos, Marcelo Grosso era quien vivía en el lugar, pero era visitado frecuentemente por su hermana Mónica (quien residía en el partido de Moreno) para asistirlo por cuestiones de salud.

Si bien resta el resultado de la autopsia, se especula con que habrían sido golpeados y sufrido heridas cortantes durante un ataque en ocasión de robo, donde se produjo el doble crimen.

La investigación del caso quedó a cargo de la titular de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Nro. 46, María Capanegra, que dispuso una serie de medidas tendientes a esclarecer el hecho.

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Una familia porteña necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto

Un hogar porteño de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza y $2.603.556 para ingresar al sector medio. La canasta alimentaria y la canasta total volvieron a subir y dejaron al descubierto cuánto se achicó el margen de las familias.

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El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556. Mientras el umbral de indigencia se ubicó en $903.930.

Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 durante agosto para no quedar debajo de la línea de pobreza, mientras que debió reunir $2.603.556 para ser considerada de clase media, según el Instituto de Estadística y Censos de la Ciudad de Buenos Aires (IDECBA).

El dato mostró, sin maquillaje, el tamaño del esfuerzo que tuvieron que hacer los hogares para sostener una vida cotidiana cada vez más cara. El grupo familiar tomado como referencia estuvo compuesto por dos adultos y dos menores. Para no caer en la indigencia necesitó, como mínimo, $903.930.

La canasta volvió a correrle al bolsillo

La Canasta Básica Alimentaria, utilizada para fijar el umbral de indigencia, subió 1,69% en agosto. La Canasta Básica Total, que además de alimentos contempló bienes y servicios indispensables y marcó la línea de pobreza, avanzó 1,74%.

La inflación porteña también llegó al 1,7% durante el mes. Así, el ingreso familiar tuvo que correr detrás de precios que no dieron tregua, incluso en un escenario de aumentos mensuales que el Gobierno nacional presentó como una señal de estabilidad. Para las familias, la cuenta fue bastante menos amable: cada compra ocupó una porción mayor del ingreso y el margen para pagar alquiler, transporte, medicamentos o educación quedó cada vez más ajustado.

Qué significó ser pobre o de clase media

El esquema del IDECBA distinguió a los hogares según su ingreso total y su capacidad para cubrir las canastas de consumo. Quienes no alcanzaron a pagar la Canasta Básica Total quedaron debajo de la línea de pobreza. El sector medio, en cambio, comenzó en un ingreso equivalente a 1,25 veces esa canasta y se extendió hasta menos de cuatro veces su valor.

Por eso, los $2.603.556 no representaron un salario cómodo ni una garantía de bienestar. Fueron apenas el piso estadístico para que una familia tipo ingresara al sector medio porteño. La etiqueta sonó a progreso, pero la realidad del changuito y las facturas marcó otra cosa: ser de clase media empezó por alcanzar una cifra que ya se consumió buena parte del mes antes de pagar todos los gastos básicos.

Un año después, el alivio no apareció

La comparación interanual también expuso el deterioro. En agosto de 2025, la línea de pobreza para esa familia se ubicó en $1.229.444. Un año después llegó a $1.651.798. La línea de indigencia, por su parte, pasó de $660.658 a $903.930.

La diferencia no fue un número perdido en una planilla. Fue la distancia que cada hogar tuvo que cubrir con salarios, jubilaciones, changas o más horas de trabajo. Mientras los ingresos quedaron obligados a negociar con paritarias, trabajos informales o empleos cada vez más inestables, los precios siguieron marcando las condiciones. El resultado fue un bolsillo con menos aire y una clase media a la que le exigieron cada vez más para seguir llamándose como antes.

Puntos clave

  • Una familia porteña de cuatro integrantes necesitó $1.651.798 para superar la línea de pobreza en agosto.
  • El ingreso mínimo para ser considerada de clase media llegó a $2.603.556.
  • El umbral de indigencia se ubicó en $903.930.
  • La Canasta Básica Alimentaria subió 1,69% y la Canasta Básica Total aumentó 1,74% en agosto.
  • La línea de pobreza pasó de $1.229.444 en agosto de 2025 a $1.651.798 un año después.
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