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Autopista Cámpora: quedó atrapado entre dos camiones y salió con vida

Chocó contra dos camiones en sentido al Riachuelo. Debió ser rescatado por los Bomberos. Fue trasladado «lúcido», según el SAME.

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Un joven quedó atrapado y debió ser rescatado este viernes por los Bomberos de la Ciudad luego de chocar contra dos camiones y ser impactado por otro vehículo de gran porte sobre la Autopista Cámpora, en sentido hacia el Riachuelo.

El hecho ocurrió cerca de las 6:30 sobre la autopista Cámpora a la altura de la avenida Castañares, mano al Riachuelo, donde por causas que se deben establecer colisionaron dos camiones y un auto VW que quedo aplastado entre ambos rodados pesados.

El conductor fue trasladado hacia el Hospital Piñero con politraumatismos, mientras que los choferes de ambos camiones fueron asistidos en el lugar.

El director del Sistema de Atención Médica de Emergencia (SAME), Alberto Crescenti, señaló en diálogo con TN: «Hay un herido con politraumatismos diversos que fue trasladado al Hospital Piñero. Estaba lúcido».

Según las primeras informaciones, uno de los camiones habría frenado, el automóvil también llegó a parar pero el rodado menor fue embestido por detrás por otro vehículo de gran porte.

Desde entonces equipos de emergencia de AUSA y policial restringían el sector derecho de la autopista mientras se esperaba la llegada de los peritos y una grúa para trasladar el vehículo siniestrado.

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Filas eternas y coches llenos: el ajuste del transporte ya se siente en la calle

Según las empresas hay un 20 por ciento menos de coches en circulación.

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El recorte no se anunció en conferencia ni se publicó en el Boletín Oficial. Se sintió, directamente, en la calle. En Constitución, Retiro y Liniers, la postal se repitió: filas largas, colectivos que no frenan y usuarios que esperan sin saber cuándo llega el próximo.

Menos unidades, más tensión

La AAETA lo blanqueó sin rodeos: hay un 20 por ciento menos de coches en circulación. El argumento es el aumento del gasoil, que (según las empresas) vuelve inviable sostener la frecuencia habitual.

Pero la ecuación cierra de un solo lado. Mientras las cámaras empresarias ajustan la oferta, la demanda sigue intacta. O peor: crece. El resultado es un sistema que se achica sobre los mismos usuarios de siempre.

El ajuste viaja en colectivo

Coches llenos que pasan de largo. Esperas que duplican o triplican los tiempos habituales. Paradas desbordadas en horas pico.

La escena no distingue líneas ni recorridos. El problema es estructural: menos unidades en la calle implican más presión sobre cada servicio activo.

Subsidios, tarifas y un conflicto abierto

Detrás del recorte, el reclamo empresario apunta a la actualización de subsidios y tarifas. Sin embargo, el traslado del costo es inmediato: recae sobre los pasajeros, que pagan con tiempo (y con paciencia) lo que no cierra en los números del sector.

En ese marco, el transporte público vuelve a convertirse en una variable de ajuste silenciosa. Sin anuncios rimbombantes, pero con impacto concreto en la vida cotidiana: viajar peor, más apretados y durante más tiempo.

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