Gremiales
Entre techos salariales y recortes sociales, la CGT busca rearmar su agenda de protesta, pero sin parar
La central obrera convocó a una marcha para el 30 de abril sin paro general; denunció el ajuste sobre los haberes y la negativa oficial a homologar paritarias libres en un clima de alta tensión social.
La CGT se moviliza a Plaza de Mayo contra el techo salarial
★ El Consejo Directivo de la Confederación General del Trabajo (CGT) confirmó una movilización hacia la Plaza de Mayo para el próximo 30 de abril, en el marco de las conmemoraciones por el Día del Trabajador. La decisión, tomada tras un plenario en la histórica sede de la calle Azopardo, ratificó una agenda de protesta que excluye, por el momento, la convocatoria a un paro general, pero que busca exponer el impacto del ajuste económico sobre los sectores asalariados y los movimientos sociales.
Paritarias bajo control oficial
El vocero de la jornada y secretario de prensa de la central, Jorge Sola, advirtió que el sector enfrenta un escenario de endeudamiento familiar y un creciente desempleo, este último impulsado por la caída de la actividad económica y la pérdida de unos 300.000 puestos de trabajo formales registrados en los últimos meses. Sola reclamó que las negociaciones paritarias sean libres y criticó la intervención del Poder Ejecutivo en la validación de los acuerdos; según denunció, el Gobierno nacional puso un techo por debajo de la inflación promedio, lo que impidió la recuperación del poder adquisitivo.
La postura de la CGT se endureció tras los recientes fallos judiciales que frenaron capítulos clave de la reforma laboral impulsada por la administración central. Junto a Sola estuvieron otros dirigentes de peso como Octavio Argüello y Horacio Arreceygor (SATSAID), quienes coincidieron en la necesidad de visibilizar la crisis que atraviesan los trabajadores bajo una gestión que privilegia el equilibrio fiscal sobre el bienestar social.
Alianzas sociales y religiosas
La jornada del 30 de abril incluirá un fuerte componente simbólico con una celebración religiosa en memoria del Papa Francisco, destacando su vínculo histórico con el mundo del trabajo y la solidaridad. Se prevé que sectores de la Iglesia críticos de la actual gestión económica se sumen a la movilización, consolidando un frente de resistencia ante el avance de políticas de desfinanciación pública.
Asimismo, la Unión de los Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) confirmó su participación tras protagonizar una semana de alta conflictividad en las calles. Las organizaciones sociales denunciaron recientemente el recorte de 900.000 salarios sociales complementarios por parte del Ministerio de Capital Humano; esta medida, sumada al avance del desempleo encubierto que ya alcanza el 13,8% según datos del Instituto Argentina Grande (IAG), configura un panorama de vulnerabilidad extrema para los sectores informales.
El fantasma de la precarización
La movilización también pondrá el foco en las consecuencias de la reforma laboral de 2025, la cual profundizó la capacidad del Estado para limitar la recomposición de los haberes. En febrero pasado, los salarios registrados perdieron 2 puntos de poder real frente a una inflación del 2,7%, una tendencia que la central obrera busca revertir mediante la presión callejera. La movilización del 30 de abril se perfila así como una prueba de fuerza para el sindicalismo tradicional frente a un modelo de Estado ausente.
Puntos clave:
- La CGT marchará a Plaza de Mayo el 30 de abril sin realizar un paro general de actividades.
- Denuncian que el Gobierno nacional impuso techos salariales por debajo del índice de inflación.
- Los movimientos sociales (UTEP) se plegarán a la protesta tras el recorte de 900.000 planes sociales.
- El reclamo incluye la homologación inmediata de paritarias libres y el cese de la destrucción de empleos.
- La jornada contará con el respaldo de sectores eclesiásticos alineados con el pensamiento social del Papa Francisco.
Buenos Aires
Granja Tres Arroyos frenó su planta en Capitán Sarmiento y crece el temor al cierre definitivo
La principal avícola del país suspendió «hasta nuevo aviso» la actividad en la ciudad bonaerense, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas. El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas alimentan la certeza entre los trabajadores de que la paralización será permanente.
La empresa avícola Granja Tres Arroyos notificó formalmente el cese de la actividad productiva en su planta de Capitán Sarmiento a partir del 31 de agosto de 2026. En un comunicado interno, la dirección argumentó que la medida obedece a «la falta de suministro eléctrico y a otras cuestiones operativas y productivas derivadas de circunstancias de fuerza mayor y de público conocimiento». La suspensión, definida como temporal, se extiende «hasta nuevo aviso», una fórmula que los propios trabajadores interpretan como el preludio de un cierre definitivo.
El vaciamiento que habla por sí solo
Lo que convierte la preocupación de los empleados en algo más que un temor sindical es lo que ocurre puertas adentro: el directorio inició el retiro de la maquinaria concesionada y el vaciamiento de las oficinas, señales que en el lenguaje industrial raramente acompañan una pausa transitoria. Según informó **Infobae**, esas acciones concretas son las que alimentan la convicción de que la paralización no será temporaria sino permanente, lo que pondría en riesgo los puestos de trabajo de los empleados que aún permanecen en la planta.
La suspensión en Capitán Sarmiento no es un episodio aislado, sino el último eslabón de una cadena de cierres y paralizaciones que viene sacudiendo a la empresa a lo largo de todo el año. La estructura productiva de Granja Tres Arroyos se desintegra de manera sistemática, planta por planta, sin que la conducción empresarial haya ofrecido una hoja de ruta clara sobre el futuro de sus instalaciones y su personal.
Un año de recortes en serie
El panorama acumulado en 2026 es de una gravedad que no admite eufemismos. A principios de agosto, la empresa comunicó el despido de más de 250 trabajadores de su planta industrial La China, ubicada en Concepción del Uruguay (Entre Ríos), justificando la medida en la caída de la actividad provocada por la gripe aviar. Con anterioridad, Granja Tres Arroyos había paralizado por un mes la planta de Avex en Río Cuarto (Córdoba) y suspendido a todo el personal en la planta Pinazo de Pilar. En Wade II hubo paralizaciones por conflictos salariales y bloqueos, mientras que en Wade I la producción se redujo de manera notoria.
El historial reciente incluye además el cierre de la planta de Tristán Suárez con 200 despidos y el cierre de la planta de Becar en Concepción del Uruguay, desde donde los 270 trabajadores fueron trasladados a La China, la misma planta que meses después recibiría los despidos masivos de agosto. Una lógica de concentración y achicamiento que ahora desemboca en la parálisis de Capitán Sarmiento.
El peso de una deuda de 350 millones de dólares
Detrás de cada cierre y suspensión late una crisis financiera de proporciones: la empresa arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia con sus acreedores una reestructuración que contempla quitas de hasta el 75% del capital, plazos de pago a siete años y la venta de al menos cinco activos no estratégicos. A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis, desde donde aceleró los recortes internos mediante un programa de retiros voluntarios y comenzó a afrontar sus obligaciones «de manera escalonada y en cuotas».
El colapso de la principal avícola del país no puede leerse en clave exclusivamente empresarial. Se trata de la destrucción de miles de puestos de trabajo en una industria que históricamente fue motor de empleo en el interior bonaerense y en provincias como Entre Ríos y Córdoba. Las suspensiones y cierres no solo dejan trabajadores en la calle, sino que erosionan la trama productiva de ciudades enteras que dependen del empleo industrial para sostener su economía local. La fórmula «fuerza mayor» que esgrime la empresa en sus comunicados no alcanza para explicar una crisis que es también el resultado de decisiones empresariales, de un contexto macroeconómico que encareció insumos y tarifas, y de un Estado que asiste al desmoronamiento sin intervenir con políticas activas de sostenimiento del empleo.
Puntos clave
- Granja Tres Arroyos suspendió «hasta nuevo aviso» su planta de Capitán Sarmiento desde el 31 de agosto de 2026, alegando falta de suministro eléctrico y razones operativas.
- El retiro de maquinaria concesionada y el vaciamiento de oficinas generan entre los trabajadores la certeza de que el cierre será definitivo.
- En lo que va del año, la empresa despidió a más de 250 empleados en Concepción del Uruguay y paralizó o cerró plantas en Pilar, Río Cuarto, Tristán Suárez y Becar.
- La compañía arrastra un pasivo de 350,9 millones de dólares y negocia quitas de hasta el 75% del capital con sus acreedores.
- A fines de 2024, Granja Tres Arroyos ingresó en un proceso preventivo de crisis.
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