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Concluye la tercera edición de dólar soja ¿cuánto se exportó?
La comercialización del grano comenzó a mediados de abril a un ritmo lento, con un promedio de 100.000 toneladas diarias, como consecuencia, en parte, del precio ofrecido por la mercadería que se ubicó en torno a los $98.000 la tonelada
La tercera edición del Programa de Incremento Exportador (PIE III), que establece un tipo de cambio diferencial de $300 por dólar, finalizará su vigencia para el complejo sojero mañana, aunque el período para la liquidación de divisas por parte del sector exportador se extenderá hasta el viernes para compensar la inactividad del último feriado.
De esta manera, la comercialización de soja bajo este régimen cambiario especial tendrá su última jornada mañana, tal cual como se estableció en el decreto 194/23 con el que el Ministerio de Economía puso en marcha el programa.
Hasta la fecha, la cantidad de grano negociado por parte de los productores se ubicó en 7,9 millones de toneladas, por debajo de las 10 millones de toneladas previstas al momento del lanzamiento de la medida.
El actual, no obstante, se ubica 36% por encima de lo comercializado en la segunda edición del PIE, cuando se comercializaron 5,8 millones de toneladas.
Respecto a la comparación con los resultados del PIE I, que se llevó a cabo en septiembre del año pasado y que concluyó con 13,3 millones de toneladas operadas, el volumen negociado en esta edición se posicionó un 40% por debajo, algo previsible para los operadores por el bajo nivel de remanente de la cosecha anterior y por los efectos de la sequía sobre la nueva campaña que se encuentra en plena cosecha.
Se debe tener en cuenta que las ediciones anteriores se llevaron a cabo con existencias procedentes de la campaña de soja 2021/22, cuya producción fue de 43,3 millones de toneladas, mientras que se estima que la actual cosecha será de apenas de 21 millones de toneladas.
La comercialización del grano comenzó a mediados de abril a un ritmo lento, con un promedio de 100.000 toneladas diarias, como consecuencia, en parte, del precio ofrecido por la mercadería que se ubicó en torno a los $98.000 la tonelada, por debajo de los esperado por parte de los productores
A esto se sumó que a finales de abril continuaron los recortes en la estimación de producción de soja por parte de los privados, que pasó en el caso de Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA) de 22,5 a 21 millones de toneladas, reduciendo la cantidad de mercadería disponible para su comercialización.
No obstante, en las últimas semanas el volumen de negocios creció de manera contundente de la mano de una mejora en los precios que subieron hasta los $105.000 por toneladas, con picos de comercialización diaria alcanzados de 590.000 toneladas.
Esto llevó a que la cantidad de soja vendida por parte de los productores haya recortado distancia respecto a las expectativas iniciales.
En lo que atañe a la liquidación de divisas por este concepto, hasta el momento la exportación ingresó al Mercado Único y Libre de Cambios (MULC) un total de US$ 4.027.573.836.
En este marco, hoy el Banco Central cerró con saldo un positivo de US$82 millones, con lo que extendió la racha de compras a 16 ruedas consecutivas, en una jornada en la que el dólar soja aportó casi 441 millones de dólares, el segundo monto en importancia de esta nueva edición, por detrás de los US$594 millones del 13 de abril pasado.
Pero más allá de que la medida finalice formalmente mañana, el Gobierno nacional decidió extender la posibilidad de liquidar los dólares provenientes del Programa hasta el viernes 2 de junio, para compensar la inactividad de la semana pasado por los feriados.
“Las Liquidaciones Primarias de Granos y las Liquidaciones Secundarias de Granos cuya fecha de ‘fijación de la operación’ esté comprendida entre la fecha de entrada en vigencia del Decreto Nº 194/23 y el 31 de mayo de 2023, se encuentran alcanzadas dentro del presente Programa, en la medida que la fecha de emisión de las citadas liquidaciones no sea posterior al 2 de junio de 2023″, indicó la resolución 203 de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca», por lo que los resultados finales se conocerán recién durante el último día hábil de la actual semana.
Por otro lado, y más allá de ciertas versiones que circularon en los últimos días respecto una nueva edición del denominado «dólar soja», tanto fuentes oficiales como privadas dijeron a Télam que esta posibilidad «no está sobre la mesa» de discusión.
También mañana cerrarán las compras en el marco del Programa de girasol, cebada forrajera y sorgo, aunque el período para ingresar las divisas se extenderá hasta el 31 de agosto, como así también sucederá con las economías regionales.
Según datos de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires (BCBA), hasta ayer las ventas de girasol se ubicaron en 1.139.375 toneladas; las de cebada en 643.212 toneladas; y las de sorgo en 99.876 toneladas.
Cabe mencionar que dichos granos cuentan con un cupo o volumen de equilibrio en los volúmenes a liquidar en pos de cuidar el abastecimiento interno, además que deben cumplir, en el caso del aceite de girasol, con los precios acordados con la Secretaría de Comercio para el consumo local.
Así, el volumen de equilibrio para la semilla de girasol es de 150.000 toneladas; 1,1 millones de toneladas para el aceite; y 1,15 millones para la harina.
Por su parte, el cupo para el sorgo es de 950.000 toneladas y para la cebada forrajera de 2 millones de toneladas.
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El costo oculto de la crisis: la inflación mayorista trepó al 5,2% y amenaza los precios de mayo
El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) se aceleró 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo y acumuló 30,8% interanual, mientras el Gobierno celebra la desaceleración minorista. La energía vuelve a ser el vector central de la inflación en los eslabones previos al consumidor.
Inflación mayorista trepó al 5,2% en abril: el petróleo vuelve a presionar sobre la cadena de costos
★ El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una variación de 5,2% en abril de 2026, lo que representó una aceleración de 1,8 puntos porcentuales respecto al 3,4% de marzo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En la comparación interanual, el indicador acumuló un incremento de 30,8%, en un escenario donde el índice mayorista encadenó su segundo mes consecutivo al alza y volvió a mostrar que la presión de costos en los eslabones previos al consumidor final no cede.
El dato no es menor: mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril registró una desaceleración al 2,6% (interanual 32,4%), la inflación mayorista corrió muy por encima, lo que anticipa posibles presiones diferidas sobre los precios minoristas en los meses siguientes.
El petróleo como motor de la aceleración
El principal componente detrás del salto del IPIM en abril fue nuevamente el rubro «petróleo crudo y gas», que registró una suba mensual de 22,9%, consolidando una tendencia que ya había marcado el índice de marzo, cuando ese mismo segmento había trepado 27,3% impulsado por el conflicto bélico en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz.
La energía se convirtió, una vez más, en el vector central de la inflación mayorista, con un efecto derrame potencial sobre los costos logísticos, de transporte y de producción en toda la cadena industrial. Analistas económicos advierten que ese impacto no se traduce de manera inmediata al IPC, sino con un rezago de semanas o meses, lo que genera una presión latente que el dato minorista de abril aún no refleja en su totalidad.
El relato oficial y la cadena de costos
El Gobierno de Javier Milei intentó instalar una narrativa de éxito a partir de la desaceleración minorista de abril. El propio presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, celebraron el IPC del 2,6% como confirmación de que «la inflación está bajando». Sin embargo, la inflación mayorista de 5,2% en el mismo mes contradice esa lectura desde la perspectiva de la cadena de costos: cuando los insumos, la energía y los bienes intermedios se encarecen en el eslabón mayorista, las empresas los transfieren en forma diferida a sus listas de precios.
Esta dinámica ya fue documentada por la consultora LCG en su análisis del ciclo marzo-abril 2026, al señalar que la recomposición de márgenes minoristas se volvía más acotada, pero que la brecha entre ambos índices se achicaba significativamente.
Contexto estructural: el tarifazo y la inflación acumulada
El dato de abril no puede leerse sin el contexto más amplio que el propio INDEC y diversas fuentes académicas han documentado. Desde diciembre de 2023, la gestión libertaria aplicó un ajuste tarifario que, según datos del IIEP (UBA-CONICET), acumuló una suba superior al 525% en la canasta de servicios y transporte. El transporte, en particular, acumuló cerca del 912%, el gas 748% y la electricidad 339%. Esos aumentos en los costos de producción y logística se transmiten inevitablemente a lo largo de la cadena productiva y se reflejan, entre otros indicadores, en el IPIM.
Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8%, según el INDEC, lo que indica que la inflación estructural sobre los bienes esenciales sigue deteriorando el poder adquisitivo de los sectores populares, aun cuando el índice mensual muestre signos de desaceleración.
La vulnerabilidad energética del modelo
La irrupción del petróleo crudo y el gas como variable dominante del IPIM en los últimos dos meses expone también la vulnerabilidad estructural del modelo económico vigente frente a los shocks externos. Argentina, pese a contar con las reservas no convencionales de Vaca Muerta, sigue formando sus precios internos de hidrocarburos en función de las cotizaciones internacionales, lo que implica que el conflicto en Oriente Medio impacta directamente sobre los costos internos de producción, transporte y logística.
Para el segundo trimestre del año, analistas del sector advierten que el «efecto derrame» de la suba del petróleo en los insumos industriales podría presionar nuevamente sobre el IPC, neutralizando parcialmente la desaceleración minorista que el Gobierno intenta consolidar como argumento de gestión de cara al calendario electoral.
Puntos clave
- El IPIM subió 5,2% en abril de 2026, acelerando 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo, según el INDEC.
- La variación interanual del índice mayorista se ubicó en 30,8%, superando en ese período al IPC.
- El rubro petróleo crudo y gas registró un alza mensual de 22,9%, siendo el principal motor del índice.
- El IPIM encadenó su segundo mes consecutivo al alza, anticipando posibles presiones sobre los precios minoristas en los próximos meses.
- Desde diciembre de 2023, los servicios y el transporte acumularon subas superiores al 525%, según datos del IIEP (UBA-CONICET).
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