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Literatura

La mar que tan serena no estuvo

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El-Argentino-Manu Campi

Por Manu Campi | @manucampimaier

I

Mira el terreno y el horizonte. Espera la señal que revele un próximo movimiento. Con el disco en la mano, apenas se inclina. Estudia el mismo ambiente que tensa. Los rivales y el público contienen el aire. El público observa. Nadie quiere perderse nada. Calcula el tiro con el peso. Piensa, entiende, se pone derecho. Da un paso hacia atrás, sonríe. El frente oceánico lo encuentra en enero en Ostende, Miramar o Las Toninas.

A fines de febrero, cuando la playa es ancha, aparece en el torneo Gran Mar del Plata. A veces juega, otras no. Hace años que no necesita anotarse, su mera presencia alcanza. Su historia es una sucesión de proezas. Las anécdotas son para quienes lo han visto jugar. De su pasado se sabe muy poco y se supone mucho. Con el dedo gordo del pie hundido en la arena reconoce la humedad y la potencialidad del tiro. El tejo surca el aire distendido y plano, y antes que toque el suelo Mariano sabe de otro disparo certero. Conocedor de su propio destino se vuelve, airoso, al mar.

II

Parecen uno, tal vez lo sean. De tanta noche lectiva sorprende como asimilan el sol. El Atlántico los reclama durante todo enero. En ese latido conjunto existe un régimen primitivo que se despierta cada vez que alguien les pregunta si se sabe de algo para hacer a la noche. Se miran.  El tiempo se suspende en un misterio cómplice. A veces la gente pregunta lo que no se debe. Fernando levanta la ceja por encima de las gafas. Valeria se sujeta la pashmina y guarda el mate.

No es lo mismo llamar al león que verlo venir.  

III

El Nene estuvo caprichoso y enojado los cuatro días. Nada le vino bien. Ni la cantidad de carbón, ni la manera de prender el fuego, ni la disposición de las reposeras de espaldas al mar. Mucho menos el volumen de la música ni el menú diario con el cual nos alimentamos. Anduvo bravo el Nene. A sus cincuenta años no consigue escaparle a la calvicie ni reconocer las virtudes del paso del tiempo. Allá se volvió enculado como vino, pero un domingo nublado. Siempre hay un niño así, con más miedo que otra cosa.

IV

Se contuvo bastante. Pareció entender, también primitivo, que quizás no hacía falta. Por momentos, lo descubrimos, perdido y desorientado, dibujando siluetas en el aire de camino al baño. Otras, nostálgico y con la crema anti hongos en la mano, recordando un tiempo en donde los cachetes no se caían tan rápido.

V

Tornita llegó un día después. Descubrimos porqué se baña más rápido que el resto. Como no tiene pelo, dijimos. Por lo demás, fue el mismo hermoso de siempre.

VI

Como al muchacho del café lo vimos bien nos descuidamos. No nos dimos cuenta, pero el teléfono le pesó desde que llegamos. Tres días y tres audios bastaron para llevárselo, capricho mediante y de la oreja, hacia Buenos Aires.

Literatura

“El capitalismo convirtió a mi protagonista en una mercancía”: Brignole sin filtros sobre su novela más polémica

El escritor ítalo-argentino Alejo Brignole dialogó sobre su última novela, la insatisfacción humana como enfermedad colectiva y el bovarysmo como categoría vigente en tiempos de redes sociales y consumo capitalista.

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La novela El demonio del mediodía (2025) es definida por el propio Alejo Brignole como "casi de no-ficción" y trabaja sobre crisis conyugal, climaterio y vacío existencial.

Hay libros que incomodan desde la primera página y que, una vez cerrados, impulsan al lector a volver a otros que creyó olvidados. Eso le ocurrió a la entrevistadora de Correo del Alba, cuando terminó de leer El demonio del mediodía (2025), la novela más reciente del escritor ítalo-argentino Alejo Brignole: fue directamente a buscar en su biblioteca una vieja edición de Madame Bovary, la obra maestra del francés Gustave Flaubert publicada en 1857, y la releyó por primera vez en más de veinticinco años. El resultado de ese reencuentro fue una conversación larga y exigente, publicada en Correo del Alba, que atraviesa la literatura, el feminismo, el narcisismo, el capitalismo y la crisis de la mediana edad con una franqueza que pocas veces se encuentra en el periodismo cultural.

Una obra de largo aliento

Brignole no es un recién llegado. Tiene en su haber seis novelas que abarcan géneros tan diversos como el policial, la crítica social, la historia, el thriller erótico ambientado en la Varsovia del siglo XIX y la ficción situada en el Japón contemporáneo. También libros de cuentos, un poemario, ensayos y cientos de artículos recopilados en cuatro tomos. Obtuvo un Premio en España en 2007 y el historiador revisionista Norberto Galasso lo menciona en su Historia de la Argentina. Su primera novela, El Amante de Rojo (Ed. Sudamericana, 1999), inspiró partituras para piano de una ópera ejecutada en el Salón Dorado del Teatro Colón de Buenos Aires por el maestro y director de orquesta Gabriel Bergogna, primer director ciego en la historia según el The New Grove Dictionary of Music and Musicians.

Con ese bagaje, El demonio del mediodía llega como una novela que el propio autor define como «casi de no-ficción»: un texto que trabaja sobre fibras psicosociales y transgeneracionales con una crudeza que, según reconoció, genera reacciones muy dispares entre lectores y lectoras. «He recibido críticas realmente entusiastas, pero cada cual con su visión sobre la obra y su propia incomodidad frente al texto», afirmó Brignole durante la entrevista. «Eso me pone muy contento como creador».

El bovarysmo como diagnóstico del presente

El eje de la conversación pasó por las resonancias entre la protagonista de Brignole y la célebre Emma Bovary de Flaubert. Ambas comparten lo que la crítica literaria denominó bovarysmo: la insatisfacción crónica que nace del contraste entre las ilusiones construidas y la realidad cotidiana. «Flaubert marcó un rumbo con este y otros libros, en tanto crítica social a la vez que texto literario fundidos en uno», sostuvo el escritor. «Ya pasaron casi 200 años de su publicación en Francia y el tema es tan vigente como actual: el adulterio como salida de emergencia al propio vacío; la sociedad mundana que tritura las mentes más débiles y la crisis existencial que empuja a la degradación».

La protagonista de El demonio del mediodía es Gabina Esquerdo, una mujer española de origen rural y clase trabajadora radicada en una ciudad cercana a Buenos Aires, cuya crisis de mediana edad y proceso de climaterio desata conductas que el narrador, el propio esposo escritor, disecciona con una dureza que la entrevistadora calificó de «despiadada pero poética». Para Brignole, la analogía con Emma Bovary es explícita pero no mecánica: «Entre Emma Bovary de Flaubert y las hermanas Esquerdo de mi historia solo hay una diferencia de épocas, pero se repite el mismo esquema: una mentalidad condicionada por complejos profundos y una cosmovisión estrecha debido al origen rural».

Capitalismo, mercado y la “trampa del empoderamiento«

La discusión sobre feminismo y empoderamiento ocupa una parte significativa de la entrevista y es, probablemente, la más polémica. Brignole traza una distinción entre el feminismo como proyecto político de transformación y lo que llama sus «desvíos parasitarios»: usos del término que, según su análisis, terminan funcionando al servicio del mercado. «Lo que resalto en la novela es cómo el capitalismo y el consumo la secuestraron hasta convertirla en una mercancía superficial, fatua y, en última instancia, profundamente degradante para ella y su entorno familiar», señaló sobre el personaje de Gabina.

En ese marco, el escritor trae a colación a Naomi Klein y su concepto de Doctrina del shock para contextualizar el momento económico argentino bajo la gestión de Javier Milei. «Argentina padece un disciplinamiento social a través del hambre y la angustia económica para no reaccionar ante el enajenamiento del patrimonio nacional», afirmó, cuando la entrevistadora le preguntó por el impacto de la crisis en las ventas del libro. La reflexión, breve pero contundente, instala la obra literaria en un contexto político que el autor no evita.

También convoca al filósofo y psicoanalista Erich Fromm y su concepto de «mirada biófila«, al psicoanalista Jacques Lacan y la noción de «goce«, y a teóricos del narcisismo como Otto Kernberg y Theodore Millon para sostener el andamiaje conceptual de la novela. Brignole menciona asimismo al pensador caribeño Frantz Fanon y su obra Piel negra, máscaras blancas para hablar de colonización del pensamiento: «el que elabora el concepto es el que domina la tendencia, la dialéctica de la historia«, citó, ampliando el debate muy por encima de la trama conyugal.

El climaterio y la prohibición de envejecer

Uno de los núcleos más originales de la novela y de la conversación es el tratamiento del climaterio. Brignole rechaza que su obra estigmatice la menopausia, pero sostiene que la crisis de la mediana edad es «un proceso multidimensional innegable» que Occidente no ha aprendido a transitar. «En este lado del mundo la sociedad actual prohíbe envejecer con dignidad porque cerrar el ciclo productivo vital en una mentalidad de producción infinita resulta un pecado, una simbología inaceptable», dijo. Aludió a estudios psicológicos y señaló la necesidad de mayor educación social sobre este período, «incluso a la propia mujer que muchas veces se ve superada por su propia circunstancia hormonal».

En ese punto, Brignole conecta explícitamente con Simone de Beauvoir y su novela La mujer rota, que abordó esa misma disrupción desde otra perspectiva. La referencia no es casual: el escritor construye su argumento sobre una tradición de pensamiento feminista y filosófico que luego cuestiona desde adentro, no desde afuera.

Una trilogía en marcha

Al cierre de la entrevista, Brignole confirmó que El demonio del mediodía es el primer volumen de una trilogía. La segunda novela se titulará Hijas del Paraíso y situará su trama en el pueblo manchego de Carrascas del Campo, la localidad española de origen de las protagonistas, con una estructura que combinará la España de la posguerra civil y la España contemporánea. «En esas estepas de Cuenca hay cadáveres que piden ser exhumados y vueltos a enterrar desde la verdad histórica y las infamias parentales», anticipó. El escritor no reveló más detalles, pero dejó en claro que el proyecto tiene un alcance ambicioso: un libro «más intenso» que el anterior, con un protagonista colectivo y una dimensión histórica y psicosocial que atraviesa la trama.

El demonio del mediodía está disponible en librerías de Argentina y en formato digital.

Puntos clave de la entrevista:

  • Alejo Brignole es autor de seis novelas, libros de cuentos, ensayos y un poemario, con Premio en España (2007).
  • Su novela El demonio del mediodía (2025) es definida por el autor como «casi de no-ficción» y trabaja sobre crisis conyugal, climaterio y vacío existencial.
  • Brignole establece un paralelismo explícito entre su protagonista Gabina Esquerdo y Emma Bovary, separadas por casi dos siglos pero unidas por el mismo bovarysmo.
  • El escritor vincula la degradación del personaje femenino con la lógica del capitalismo de consumo y critica lo que denomina usos parasitarios del discurso de empoderamiento.
  • Confirmó que prepara una segunda novela titulada Hijas del Paraíso, centrada en la España profunda de Cuenca y la posguerra civil, como parte de una trilogía.

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