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Sociedad

El Inadi aseguró que el 72% de la población sufrió un hecho de discriminación

El estudio identificó que, mientras que en la anterior edición, en 2013, solo un 12% de la población consideraba a la discriminación como una vulneración de derechos, en 2019 la cifra trepó al 36%.

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El 36% de la población considera a la discriminación como una “vulneración de derechos”, el 72% experimentó alguna situación discriminatoria y los espacios más reiterados donde se sufrió este hecho fueron en los ámbitos educativo, laboral y en la vía pública, según el Mapa Nacional de la Discriminación que el Inadi presentará el próximo martes.

En su tercera edición, este relevamiento federal fue elaborado a partir de encuestas realizadas a 11.700 personas en sus hogares durante 2019 (antes de la pandemia) con el objetivo de «conocer las percepciones, las representaciones y las experiencias de discriminación en las provincias», y los resultados serán presentados el próximo martes a las 16 en el Salón de las Mujeres de Casa Rosada, informó el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo.

Entre los principales datos, el estudio identificó que, mientras que en la anterior edición, en 2013, solo un 12% de la población consideraba a la discriminación como una vulneración de derechos, en 2019 la cifra trepó al 36%.

Esto implica que, mientras en el anterior relevamiento muchas personas identificaban a la discriminación únicamente como «falta de educación, falta de respeto, burlas o maltrato», en esta nueva edición se triplicó la cantidad de individuos que incorporan «la mirada de la discriminación como la negación de un derecho», explicó el organismo en su informe.

«Este dato nos parece muy importante porque habla de que un porcentaje grande de la población reconoce (en la nueva edición) a la discriminación como algo que limita al ejercicio pleno de sus derechos», aseguró Karina Iummato, coordinadora del informe y del Observatorios e Investigaciones del Inadi.

A partir de los hogares encuestados, el estudio relevó que el 72% de la población tuvo experiencias de discriminación a lo largo de su vida, mientras que en 2013 esa población era del 65%.

En particular, este dato adquiere especial relevancia entre jóvenes, ya que de las personas de 18 a 29 años un 82% sufrió discriminación, mientras que entre quienes tienen de 60 a 74 años, un 53% dice haber vivido algún tipo de hecho discriminatorio.

«Este aumento habla de un mayor reconocimiento que se tiene de las prácticas discriminatorias, que muchas veces están naturalizadas», agregó Iummato. Luego, enfatizó en la importancia de que la población pueda desnaturalizar y reconocer estos prejuicios y estereotipos, a través de un trabajo de concientización del organismo.

La coordinadora señaló que, a través de este diagnóstico de cómo se identifica la discriminación en Argentina, es posible «pensar hacia dónde direccionar las políticas públicas, atendiendo que algunos índices que dieron más altos».

En esa línea, un dato alarmante es que el ámbito donde más se padeció este hecho fue en el educativo, con el 41%, donde las principales causas de discriminación fueron aquellas relativas a «las cuestiones estéticas y a las corporalidades gordas».

«Estos primeros datos permiten aventurar la interpretación de que el trabajo de sensibilización es el primer paso para la identificación de las situaciones discriminatorias, y para poder avanzar en la promoción de la igualdad en el acceso a derechos», aseguraron.

Los ambientes que siguieron al educativo, como espacios donde se produjeron hechos de discriminación, fueron el laboral, el barrio y locales nocturnos como bares y boliches.

En la vía pública, la discriminación se expresó principalmente en situaciones relativas al racismo estructural, mientras que en el ámbito laboral la dimensión del género ocupó el primer lugar de estas experiencias negativas, especificó el estudio.

El mapeo del Inadi identificó como la más reiterada a la discriminación étnico-racial, es decir, aquella que sufren las personas por su color de piel, su nacionalidad, su situación socioeconómica, su lugar de origen y su pertenencia étnico-cultural, entre otras características.

En particular, la discriminación por la situación de pobreza fue la respuesta más mencionada por las personas en las provincias de Chaco, Salta, Santiago del Estero y Tucumán.

En cuanto a la dimensión de género, mientras que en 2013 las respuestas en torno a la discriminación por ser mujer se encontraba en un 6%, en esta edición se incrementó al 12% por las experiencias sufridas a nivel general y un 21% si solo se tienen en cuenta las respuestas de las mujeres, indica la investigación.

El informe también advirtió que creció «notoriamente» la identificación de las redes sociales como espacios de ámbitos discriminatorios, lo que alerta sobre lo que la población consideró «un entorno hostil donde circulan discursos de odio, noticias falsas y una suerte de cultura del odio (haters)».

En ese marco, las personas encuestadas consideraron que, frente a estas discriminaciones, el Estado debe accionar, principalmente, incorporando el tema en las escuelas y realizando más campañas de difusión, y en menor medida dictando nuevas leyes que penalicen la discriminación, aplicando multas y/o sanciones y ampliando las instituciones donde denunciar.

Sociedad

Hipódromo de Palermo: 150 años entre el festejo oficial y el turf que lucha por sobrevivir

El centenario predio porteño llegó a su sesquicentenario con festejos multitudinarios, nueva identidad de marca y el respaldo del Gobierno libertario, mientras la industria del turf, según reconoce la propia institución, atraviesa una lucha permanente por su supervivencia.

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Hipódromo de Palermo: 150 años entre la historia popular y el negocio privado

★ El Hipódromo de Palermo cumplió 150 años entre fanfarrias institucionales y una pregunta que pocos se animaron a formular en el marco de los festejos: para quién es este espacio hoy, y quiénes quedaron al margen de la celebración.

La primera carrera en lo que se conocería como la «catedral del turf» se disputó en 1876, en un predio que entonces parecía alejado del centro porteño. Aquellas primeras tribunas de madera y techos de zinc tuvieron, desde el inicio, una característica que sus impulsores destacaron: la de ser un espacio donde distintos sectores sociales compartían la misma pasión, en una Buenos Aires que aún dibujaba sus contornos urbanos.

Con el cambio de siglo, el Hipódromo fue transformado bajo el diseño del arquitecto Louis Faure Dujarric, quien proyectó las tribunas monumentales, los salones majestuosos y la emblemática confitería La París, convirtiendo al predio en una referencia del patrimonio arquitectónico porteño, en sintonía con la ciudad que aspiraba a emular a la capital francesa.

La privatización como salvavidas: el relato que el festejo no interroga

Los festejos del sesquicentenario reproducen sin matices el relato según el cual fue la privatización de 1992 y la posterior incorporación de máquinas de juego en 2002 lo que permitió restaurar los edificios históricos y «revitalizar la actividad hípica en todo el país». El Hipódromo presenta ese proceso como un «círculo virtuoso» que garantizó el sustento de miles de familias vinculadas al turf.

Lo que ese relato omite es el contexto histórico y político en que se produjo dicha privatización: la oleada de desinversión y entrega de activos públicos de la década del noventa, que desmanteló sectores enteros del Estado y que hoy, desde distintos sectores políticos, sindicales y académicos, es evaluada como uno de los procesos de mayor concentración económica en manos privadas de la historia argentina reciente. Que el festejo elija silenciar ese trasfondo no es un dato menor.

El aval libertario y una contradicción elocuente

En el marco de los festejos, el Gobierno nacional declaró de interés turístico el Gran Premio República Argentina 2026, otorgando respaldo oficial a una institución que combina el turf con los slots y el entretenimiento masivo. La contradicción no es menor: la misma administración que recortó presupuestos en cultura, universidades y políticas sociales encontró en el aniversario del Hipódromo una oportunidad de asociarse a un evento de alto impacto mediático y social.

Los festejos arrancaron el 1 de mayo, fecha que para el movimiento obrero tiene un significado histórico irrenunciable. Ese día se disputó el Gran Premio de la República, que según la organización reunió a más de 100.000 personas en el predio de Palermo.

El turf y sus trabajadores: la industria que lucha por sobrevivir

Más allá de los fuegos artificiales del aniversario, la industria del turf atraviesa tensiones estructurales que el discurso institucional prefiere no subrayar. El propio relato del Hipódromo reconoce que el sector «lucha por sobrevivir», una definición que contrasta de manera elocuente con la narrativa triunfalista del sesquicentenario.

Detrás de cada carrera existe una cadena de trabajo que incluye cuidadores, jockeys, preparadores, veterinarios, personal de mantenimiento y apuestas, sectores históricamente precarizados y vulnerables a las variaciones económicas que, en el contexto del ajuste libertario y una inflación interanual que según el INDEC superó el 30% en la Canasta Básica Total a comienzos de 2026, se han profundizado de manera sostenida.

Nueva marca, vieja pregunta

El aniversario llegó con rebranding incluido: el predio pasó a llamarse formalmente Hipódromo Palermo y estrenó una nueva identidad visual, enmarcada en un «plan ambicioso de apertura» orientado a posicionarlo como «el Hipódromo de Todos». La frase es aspiracional; la realidad, bastante más compleja.

Un espacio que combina slots, gastronomía de alta gama, festivales de música y apuestas hípicas no es exactamente accesible para todos los sectores de una sociedad golpeada por el tarifazo, el congelamiento salarial y una canasta básica que sigue presionando hacia arriba. El «Hipódromo de Todos» es, por ahora, más un eslogan de marca que una política de inclusión verificable.

El sesquicentenario merece ser festejado: 150 años de historia urbana, patrimonio arquitectónico y cultura popular son un activo genuino. Pero un aniversario que omite las tensiones del presente, invisibiliza a sus trabajadores y acepta sin incomodidad el abrazo del Gobierno que más ajustó en décadas, no está contando toda la historia.

Puntos clave:

  • El Hipódromo de Palermo cumplió 150 años con festejos que arrancaron el 1 de mayo con el Gran Premio de la República y la asistencia de más de 100.000 personas.
  • El predio fue privatizado en 1992 y en 2002 incorporó máquinas de juego, proceso que la institución presenta como un «círculo virtuoso», sin contextualizar el escenario político en que ocurrió.
  • El Gobierno de Milei declaró de interés turístico el Gran Premio República Argentina 2026, en un contexto de recortes presupuestarios en cultura y universidades.
  • El propio relato institucional reconoce que la industria del turf «lucha por sobrevivir», en contradicción con el tono triunfalista de los festejos.
  • El Hipódromo estrenó nueva identidad de marca bajo el nombre «Hipódromo Palermo», con un plan de apertura que por ahora es más aspiracional que concreto.
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