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«¡AFUERA!», el libro de Filmus sobre el anarcocapitalismo que presentó con Kicillof

Entre los artículos compilados con impronta federal y amplitud en lo temático, están las firmas de Sonia Alesso, Dora Barrancos, María Bielli, Alicia Bohren, Adrián Cannellotto, Gabriela Dranovsky, Miguel Duhalde, Eduardo Dvorkin, Roberto Follari, Alberto Kornblihtt, Morgade y Moriñigo. 

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Fuente: @somostelam

“¡AFUERA!” no es otro libro más, sino uno que nace de la imperiosa necesidad del momento, de su urgencia ante la lectura del borrador de la Ley Ómnibus, según testimonia el sociólogo Daniel Filmus, compilador de un corpus de artículos que abordan el desafío de explicar qué es el anarcocapitalismo y lo que sucede con la educación y la ciencia, para comprender el presente.

Un libro sobre el anarcocapitalismo

Recién publicado, “¡AFUERA! El lugar de la educación y la ciencia en el anarcocapitalismo” (Editorial Fedun), es el título del libro de 310 páginas que fue presentado esta semana en una colmada y variopinta sala de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, en el barrio de Caballito. 

La presentación de la mesa estuvo a cargo del decano de la alta casa de estudios Ricardo Manetti, quién introdujo la mesa conformada por la vice-decana Graciela Morgade; Víctor Moriñigo, rector de la Universidad Nacional de San Luis y actual presidente del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN); el sociólogo e investigador del Conicet Daniel Filmus -ex-ministro de Educación-, y, como figura central y reseñador de la obra, Axel Kicillof, gobernador de la provincia de Buenos Aires.

La invitación consistió en “debatir ideas para fortalecer la educación, la ciencia y la universidad frente a las políticas de destrucción del Estado y lo público que lleva adelante el anarcocapitalismo”, y para ello sumó la transversalidad de la mirada económica, sobre todo cuando los postulados de la gestión política reducen la vida a meros números.

Con impronta federal y amplitud en lo temático, entre sus artículos están las firmas de Sonia Alesso, Dora Barrancos, María Bielli, Alicia Bohren, Adrián Cannellotto, Gabriela Dranovsky, Miguel Duhalde, Eduardo Dvorkin, Roberto Follari, Alberto Kornblihtt, Morgade y Moriñigo. 

Así términos como anarcocapitalismo, destrucción, odio, ignorancia y  desconocimiento, lo absurdo de ciertas cuestiones, la desaparición del Ministerio de mujeres, género y diversidad o los ataques a la educación sexual integral -que sí tienen lugar en el gobierno de la provincia de Buenos Aires-, o bien los fantasmas de ideas económicas vetustas y propias de su tiempo, el siglo XIX, sobrevolaron el auditorio.

El espacio elegido, la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, como el resto de las universidades nacionales está obligada a defender su derecho a la existencia ante las “cortinas de humo” de lo recortes presupuestarios de funcionamiento, aún no resueltos, bajo el latiguillo mediático del “déficit cero”. 

En cambio, se posponen los debates actuales como “la inteligencia artificial y la educación, el futuro del trabajo y el trabajo del futuro” en un mundo donde se estima que para “el año 2030 los avances tecnológicos se van a producir cada 30 horas”, y donde el desafío de “las universidades es preparar profesionales para trabajos que todavía no se han inventado”. Y por supuesto, “la mala noticia es que no estamos discutiendo nada”, expresaba Moriñigo. 

“Me niego a creer que la única salvación es tener una utopía retrospectiva, una utopía de que en algún momento fuimos un buen país y solo nos queda ese recuerdo. Soy de los que creen que tener una esperanza, estar mejor, depende de nosotros, no de un Mesías, ningún Terminator ni una cuestión apocalíptica, depende de lo que hagamos para estar mejor y no estar soñando lo que nunca pudimos ser”, reflexionaba el presidente del CIN. 

Me niego a creer que la única salvación es tener una utopía retrospectiva“.VÍCTOR MORIÑIGO.

También se mencionaron l propuesta de régimen de incentivo de grandes inversiones (RIGI), esa idea de darlo todo sin recibir nada a cambio, el regreso a una “primerización de la economía”, señaló Filmus, así como industrialización y desarrollo, y la investigación e innovación como motores de desarrollo económico, vistos desde la mirada experta.  

“Argentina ha tenido históricamente políticas pendulares, como estos de ajuste que vivimos en los ´90, con Macri, y hemos tenido momentos de gobiernos populares como el de Néstor y el de Cristina, o como en los últimos años se invirtió mucho en ciencia, tecnología y en educación”, defendió el exministro. 

No se trata de políticas de ajuste, a diferencia de otro momento de la historia, hoy se trata de políticas de destrucción de la educación”.DANIEL FILMUS.

“No se trata de políticas de ajuste, a diferencia de otro momento de la historia, hoy se trata de políticas de destrucción de la educación”, puntualizó Filmus. Y agregó: “Se discute con la Ley 1420 si tiene que haber educación obligatoria o no. En la Argentina la educación fue la que construyó la Nación, y al no entender la idea de Nación tampoco entienden la idea de educación”. 

El especialista continuó: “La Argentina hizo la educación obligatoria en 1884”, algo que se explicita en el artículo de Barrancos de como la política del actual presidente “no es liberalismo”, porque “liberalismo era el de Roca que impuso la ley 1420 con las ideas de Sarmiento, las de Avellaneda”, cuando en Brasil estaba el esclavismo. 

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El costo oculto de la crisis: la inflación mayorista trepó al 5,2% y amenaza los precios de mayo

El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) se aceleró 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo y acumuló 30,8% interanual, mientras el Gobierno celebra la desaceleración minorista. La energía vuelve a ser el vector central de la inflación en los eslabones previos al consumidor.

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Inflación mayorista trepó al 5,2% en abril: el petróleo vuelve a presionar sobre la cadena de costos

★ El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una variación de 5,2% en abril de 2026, lo que representó una aceleración de 1,8 puntos porcentuales respecto al 3,4% de marzo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En la comparación interanual, el indicador acumuló un incremento de 30,8%, en un escenario donde el índice mayorista encadenó su segundo mes consecutivo al alza y volvió a mostrar que la presión de costos en los eslabones previos al consumidor final no cede.

El dato no es menor: mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril registró una desaceleración al 2,6% (interanual 32,4%), la inflación mayorista corrió muy por encima, lo que anticipa posibles presiones diferidas sobre los precios minoristas en los meses siguientes.

El petróleo como motor de la aceleración

El principal componente detrás del salto del IPIM en abril fue nuevamente el rubro «petróleo crudo y gas», que registró una suba mensual de 22,9%, consolidando una tendencia que ya había marcado el índice de marzo, cuando ese mismo segmento había trepado 27,3% impulsado por el conflicto bélico en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz.

La energía se convirtió, una vez más, en el vector central de la inflación mayorista, con un efecto derrame potencial sobre los costos logísticos, de transporte y de producción en toda la cadena industrial. Analistas económicos advierten que ese impacto no se traduce de manera inmediata al IPC, sino con un rezago de semanas o meses, lo que genera una presión latente que el dato minorista de abril aún no refleja en su totalidad.

El relato oficial y la cadena de costos

El Gobierno de Javier Milei intentó instalar una narrativa de éxito a partir de la desaceleración minorista de abril. El propio presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, celebraron el IPC del 2,6% como confirmación de que «la inflación está bajando». Sin embargo, la inflación mayorista de 5,2% en el mismo mes contradice esa lectura desde la perspectiva de la cadena de costos: cuando los insumos, la energía y los bienes intermedios se encarecen en el eslabón mayorista, las empresas los transfieren en forma diferida a sus listas de precios.

Esta dinámica ya fue documentada por la consultora LCG en su análisis del ciclo marzo-abril 2026, al señalar que la recomposición de márgenes minoristas se volvía más acotada, pero que la brecha entre ambos índices se achicaba significativamente.

Contexto estructural: el tarifazo y la inflación acumulada

El dato de abril no puede leerse sin el contexto más amplio que el propio INDEC y diversas fuentes académicas han documentado. Desde diciembre de 2023, la gestión libertaria aplicó un ajuste tarifario que, según datos del IIEP (UBA-CONICET), acumuló una suba superior al 525% en la canasta de servicios y transporte. El transporte, en particular, acumuló cerca del 912%, el gas 748% y la electricidad 339%. Esos aumentos en los costos de producción y logística se transmiten inevitablemente a lo largo de la cadena productiva y se reflejan, entre otros indicadores, en el IPIM.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8%, según el INDEC, lo que indica que la inflación estructural sobre los bienes esenciales sigue deteriorando el poder adquisitivo de los sectores populares, aun cuando el índice mensual muestre signos de desaceleración.

La vulnerabilidad energética del modelo

La irrupción del petróleo crudo y el gas como variable dominante del IPIM en los últimos dos meses expone también la vulnerabilidad estructural del modelo económico vigente frente a los shocks externos. Argentina, pese a contar con las reservas no convencionales de Vaca Muerta, sigue formando sus precios internos de hidrocarburos en función de las cotizaciones internacionales, lo que implica que el conflicto en Oriente Medio impacta directamente sobre los costos internos de producción, transporte y logística.

Para el segundo trimestre del año, analistas del sector advierten que el «efecto derrame» de la suba del petróleo en los insumos industriales podría presionar nuevamente sobre el IPC, neutralizando parcialmente la desaceleración minorista que el Gobierno intenta consolidar como argumento de gestión de cara al calendario electoral.

Puntos clave

  • El IPIM subió 5,2% en abril de 2026, acelerando 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo, según el INDEC.
  • La variación interanual del índice mayorista se ubicó en 30,8%, superando en ese período al IPC.
  • El rubro petróleo crudo y gas registró un alza mensual de 22,9%, siendo el principal motor del índice.
  • El IPIM encadenó su segundo mes consecutivo al alza, anticipando posibles presiones sobre los precios minoristas en los próximos meses.
  • Desde diciembre de 2023, los servicios y el transporte acumularon subas superiores al 525%, según datos del IIEP (UBA-CONICET).
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