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Kulfas destacó superávit comercial y analizó la negociación con el FMI

El intercambio comercial dejó un superávit de US$ 14.750 millones a lo largo de 2021, con un incremento de 17,7% respecto de los US$ 12.528 millones registrados en 2020. En ese contexto, el titular de la cartera de Desarrollo Productivo celebró la balanza comercial superavitaria y se refirió a las negociaciones con el Fondo Monetario.

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El-Argentino-Matías Kulfas

El ministro de Desarrollo Productivo, Matías Kulfas, destacó este viernes el comportamiento de las exportaciones e importaciones en 2021 que dejaron una balanza comercial superavitaria y remarcó que, pese a la voluntad del Gobierno de reducir el déficit fiscal, un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) no deberá implicar una recesión sino permitir la expansión económica.

El intercambio comercial dejó un superávit de US$ 14.750 millones a lo largo de 2021, con un incremento de 17,7% respecto de los US$ 12.528 millones registrados en 2020, según datos difundidos ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).

El saldo positivo se explica en que las exportaciones durante 2021 sumaron US$ 77.934 millones (con un incremento del 42% anual) mientras que las importaciones se situaron en US$ 63.184.

«La verdad marca una noticia excelente para cerrar el 2021», enfatizó Kulfas en diálogo con Télam Radio, tras lo cual, indicó que si bien las exportaciones «estuvieron acompañadas por el lado de los precios internacionales, también crecieron las cantidades».

Del mismo modo, subrayó que hubo un «buen escenario» en las importaciones, respecto de su composición.

«Vimos un crecimiento centrado fundamentalmente en los insumos y en los bienes capitales, imputando relativamente menos producto final y más insumos para producir en la Argentina, así que también es una buena noticia», señaló el ministro.

Kulfas realizó un repaso por las políticas impulsadas desde su cartera y subrayó los programas de asistencia financiera que llegaron a financiar a «1.100.000 micro y medianas empresas; y monotributistas».

«Eso es inclusión financiera de las más importantes en los últimos años con cuotas subsidiadas y fondos de garantía que facilitan su acceso», dijo el ministro.

Del mismo modo, resaltó los programas de estimulo a las industrias verdes en cuanto a energías verdes, electromovilidad y reconversión tecnológica de pymes.

En ese sentido, destacó al clúster de energías renovables, presentado el miércoles que permitirá «producir en el país molinos eólicos, paneles solares y otros equipamientos», la inversión de la empresa australiana Fortescue por US$ 8.400 millones para producir hidrogeno verde en la provincia de Río Negro y los proyectos para incentivar la producción en la Argentina de autos eléctricos.

«Esto genera empleo y también le permite ahorrar divisas al país, que tiene que ser un tema central para que nuestra macroeconomía se pueda estabilizar», dijo Kulfas.

El ministro se refirió a las negociaciones con el FMI y consideró que, si bien el acuerdo «es un punto importante para dar previsibilidad», las soluciones «pasan por generar realmente una matriz productiva mas diversificada y mecanismos que permitan insertar en el mundo productos de alto valor agregado».

Asimismo, reiteró que esto no puede venir de la mano de «ajustes, recortes y austeridad» ya que los mismos, para el ministro, «han fracasado históricamente en el mundo».

Recordó que «sin ir más lejos, ha fracasado en el gobierno de (Mauricio) Macri donde no sólo no redujo el déficit a cero y logró un superávit, sino que además generó un aumento de la inflación».

«Nosotros no pensamos que el déficit fiscal sea bueno. Hay que trabajar en reducirlo e ir a un superávit», indicó Kulfas, aunque señaló que el acuerdo «tiene que partir de la premisa de que la recuperación fuerte no se detenga».

«Nuestra mirada es que esa reactivación con más actividad económica genere más ingresos fiscales, y eso obviamente reduzca el déficit por motivos virtuosos y no por ajustes», finalizó.

Deuda externa

Caputo se reunió con Georgieva en el G20 y busca un encuentro con Bessent para un nuevo rescate electoral

El ministro de Economía se vio con la titular del FMI en el marco de las reuniones del G20 para exponer los resultados del programa económico. Lo acompañaron el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza. También prevé un encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent.

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Caputo viaja a mostrar el ajuste como éxito: la otra cara son 57.000 millones de deuda y pobreza que no cede.

Luis Caputo se reunió este lunes con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, en el marco de la cumbre de ministros de Finanzas y presidentes de bancos centrales del Grupo de los 20 (G20). El propio ministro lo confirmó en su cuenta de X: «Gran encuentro con Kristalina Georgieva en el marco de las reuniones del G20. Aprovechamos para conversar sobre la agenda económica de la Argentina y los avances que estamos logrando para consolidar la estabilidad y fortalecer el crecimiento.»

Caputo estuvo acompañado por el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y por el secretario de Política Económica, José Luis Daza. La comitiva viajó a Estados Unidos con el objetivo de exponer ante representantes de las principales economías del mundo los lineamientos del programa económico del Gobierno de Javier Milei, en una presentación que el oficialismo construye como una puesta en escena del relato de la «estabilización» macroeconómica.

El G20 como vidriera

La participación del ministro en el G20 no es un hecho menor en términos de política exterior económica. Caputo tiene previsto exponer los avances del programa de ajuste en materia de equilibrio fiscal y estabilidad monetaria, en un foro donde participan las principales potencias del planeta. El Gobierno apuesta a que ese escenario le otorgue legitimidad internacional a una política económica que, de puertas adentro, mantiene a millones de argentinos bajo la línea de la pobreza, con tarifas acumulando aumentos superiores al 500% desde diciembre de 2023 y una Canasta Básica Alimentaria que, según datos del INDEC a marzo de 2026, registró una variación interanual del 32,8%.

En ese contexto, los temas que el G20 pondrá sobre la mesa, además del progreso macroeconómico global, incluyen deuda soberana, desequilibrios globales, educación financiera y prevención del fraude. Ejes que, paradójicamente, describen con precisión los principales flancos de vulnerabilidad del propio programa económico argentino: una deuda con el FMI que supera los 57.100 millones de dólares, desequilibrios distributivos que el propio organismo reconoció en su última revisión, y una arquitectura financiera que el Foro Economía y Trabajo calificó en mayo de 2026 como «regresiva por diseño».

La cita con Bessent y el respaldo de Washington

En paralelo a la agenda oficial del G20, Caputo también intentará concretar un encuentro con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent. La relación entre Buenos Aires y Washington se consolidó como uno de los pilares del programa económico de Milei: el respaldo financiero y político del gobierno de Donald Trump resultó decisivo para que Argentina defendiera su posición cambiaria en momentos de tensión en los mercados durante 2025. Sin ese sostén externo, la fragilidad del esquema de bandas cambiarias hubiera sido mucho más difícil de sostener.

La búsqueda del encuentro con Bessent no es un detalle protocolar. Milei construyó buena parte de su credibilidad internacional sobre la base del alineamiento con Trump, una apuesta ideológica que, en términos financieros, se tradujo en respaldo concreto en momentos críticos. Que Caputo viaje a reforzar ese vínculo mientras el acuerdo con el FMI avanza hacia sus próximas revisiones revela cuál es la verdadera arquitectura de sustento del programa: más que en la economía argentina, el modelo descansa sobre garantías externas.

El vínculo con el FMI: entre el aval y la dependencia

La reunión con Georgieva se produce en el marco del Servicio Ampliado que el Gobierno suscribió en abril de 2025 por 20.000 millones de dólares, con un desembolso inicial inédito de 12.000 millones. En abril de 2026, una segunda revisión habilitó un desembolso adicional de 1.000 millones, a pesar de que Argentina registró incumplimientos previos en la meta de reservas netas. El FMI exigió, a cambio, acumular al menos 8.000 millones de dólares en reservas durante el año.

La cita de hoy no es la primera entre Caputo y Georgieva en lo que va del año. En julio de 2026, la directora gerente del FMI visitó Buenos Aires, se reunió con Milei y participó de una reunión de gabinete, en un gesto que analistas y economistas críticos describieron como una supervisión in situ del principal deudor del organismo. Lo que en julio fue una visita de Georgieva a territorio argentino, hoy se invierte: es Caputo quien viaja a rendir cuentas ante el foro que nuclea a las potencias que financian y condicionan el programa.

Puntos clave

  • Caputo se reunió con Georgieva en el marco del G20 y confirmó el encuentro en su cuenta de X.
  • Lo acompañaron el titular del Banco Central, Santiago Bausili, y el secretario de Política Económica, José Luis Daza.
  • El ministro también prevé un encuentro con el secretario del Tesoro de EE. UU., Scott Bessent, para reforzar el respaldo político y financiero de Washington.
  • El acuerdo vigente con el FMI asciende a 20.000 millones de dólares; la deuda total argentina con el organismo superaba los 57.100 millones al cierre de 2025.
  • El viaje se enmarca en la estrategia oficial de presentar el ajuste como éxito macroeconómico ante las principales potencias, mientras la pobreza y el costo de vida siguen golpeando a los sectores populares.

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