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Día del Cannabis: cultura 420, criminalización y los límites de la legalización

Pese a avances en el plano medicinal, persiste la criminalización del autocultivo y la falta de políticas públicas integrales.

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Este 20 de abril se conmemora el Día Mundial del Cannabis, una jornada con fuerte arraigo en sectores que reclaman la legalización total de la planta, tanto con fines medicinales como recreativos.

En Argentina, el debate continúa atravesado por la criminalización, las trabas regulatorias y el avance de negocios privados vinculados al cáñamo y la industria farmacéutica.

Un símbolo de lucha y disputa

El 4/20 —por la fecha en formato anglosajón— se convirtió en un emblema internacional del reclamo por la legalización del cannabis.

En Argentina, si bien existen leyes que permiten el cultivo para uso medicinal (Ley 27.350), la penalización del autocultivo recreativo sigue vigente bajo la Ley de Drogas 23.737.

Organizaciones cannábicas denuncian que persisten las causas judiciales contra usuarios y cultivadores solidarios, incluso en casos donde hay registro en el Reprocann.

Avances parciales y negocios concentrados

El gobierno anterior impulsó la Agencia Regulatoria de la Industria del Cáñamo y del Cannabis Medicinal (ARICCAME), hoy virtualmente desmantelada por la gestión de Javier Milei.

Las iniciativas provinciales, como las de Jujuy, La Rioja y San Juan, priorizaron convenios con empresas privadas y esquemas de producción con fines exportadores.

Mientras tanto, organizaciones como Mamá Cultiva y la Red de Profesionales para el Estudio del Cannabis siguen reclamando una ley de legalización integral, con eje en el acceso, la salud pública y los derechos humanos.

Cultura 420: de una anécdota escolar a un movimiento global

El término “420” se originó en California en los años 70. Un grupo de estudiantes del secundario San Rafael se reunía a fumar marihuana a las 4:20 p. m., luego de clases.

Se autodenominaron “los Waldos”. La expresión se popularizó a través de la banda Grateful Dead y, con los años, se volvió una referencia internacional del activismo cannábico.

Es una jornada de movilización, concentración cultural y visibilidad de las comunidades que reclaman legalización, acceso y reparación histórica frente a la criminalización.

Argentina: avances parciales y retrocesos

La Ley 27.350, sancionada en 2017, reconoce el uso medicinal del cannabis y habilita el cultivo personal para personas registradas en el Reprocann. Sin embargo, la criminalización del consumo recreativo sigue amparada por la Ley de Drogas 23.737.

Miles de usuarios y cultivadores solidarios continúan siendo perseguidos por la Justicia, incluso cuando cuentan con permisos en regla. Bajo el gobierno de Javier Milei, la Agencia Regulatoria del Cannabis (ARICCAME) quedó paralizada y se frenaron los procesos de regulación industrial.

Salud 🩺

Lesa humanidad: la era Milei y la tasa de suicidios más alta de la historia argentina

Argentina registra 11,8 suicidios cada 100.000 habitantes, la cifra más elevada desde que existen registros en el país y por encima del promedio mundial estimado por la OMS. Por primera vez, esa tasa supera las muertes provocadas por otros hechos violentos, mientras los adolescentes se consolidaron como el grupo de mayor incidencia y la Asociación Argentina de Salud Mental exige respuestas urgentes, sostenidas e integrales.

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El Argentino Diario-Javier Milei en Wall Street.
La tasa de suicidios más alta de la historia, en el país de la motosierra, que más ajustó salud y gasto social.

En el Día Mundial de la Prevención del Suicidio, Argentina llega a la fecha con una marca que ningún funcionario del gobierno de Javier Milei se apresura a exhibir: una tasa de suicidios de 11,8 cada 100.000 habitantes, la más alta de la historia del país. Los datos provienen del Observatorio de Política Criminal y del Ministerio de Salud de la Nación, y confirman una tendencia que se aceleró en los últimos dos años, en paralelo con el deterioro de las condiciones de vida de los sectores más vulnerables y el desmantelamiento de programas de salud mental pública.

La Asociación Argentina de Salud Mental calificó la situación como alarmante y demandó que el Estado asuma una respuesta estructural y no meramente discursiva. El dato que golpea con más fuerza es su dimensión comparada: por primera vez en la historia registrada del país, la tasa de suicidios supera la de muertes producidas por otros hechos violentos. No es un indicador más. Es una señal de que algo profundo está fallando en el tejido social argentino.

Un problema colectivo que el ajuste profundiza

El contexto no es ajeno a la crisis. La gestión libertaria acumuló desde diciembre de 2023 recortes reales que golpearon con especial dureza a las áreas vinculadas a la salud y la protección social: los programas sociales cayeron un 61%, las transferencias a universidades un 20% y el gasto primario total un 31%. En ese marco, los sistemas de atención en salud mental, que en Argentina ya arrastraban déficits estructurales, enfrentaron un deterioro adicional en su capacidad de respuesta.

Desde la Universidad Hospital Italiano de Buenos Aires, la Magister Soledad Dawson, psicóloga y directora de la Maestría en Vínculos, Familias y Diversidad Sociocultural, planteó una lectura que excede la dimensión clínica individual. «Tenemos delante un problema colectivo, de salud mental, salud física y también de políticas públicas. Su abordaje es multifactorial y requiere corresponsabilidad», sostuvo. Y agregó: «Lejos de la culpa, que paraliza y busca un responsable único allí donde no lo hay, la responsabilidad compartida permite pensar qué podemos transformar, en tanto familias, escuelas, instituciones, sistemas de salud, comunidad y Estado.»

Los adolescentes en el centro de la crisis

El dato que más inquieta a los especialistas es que el fenómeno alcanza edades cada vez más tempranas. Los adolescentes son hoy el grupo etario con mayor incidencia de suicidios en Argentina, una inversión respecto de patrones históricos que concentraban el riesgo en adultos mayores y varones de mediana edad.

La explicación no es unívoca. Los y las adolescentes de 2026 crecen en una sociedad que les exige rendimiento permanente, visibilidad constante y una identidad sólida en una etapa donde todavía están construyendo quiénes son. Las redes sociales los someten a modelos de belleza, éxito y vínculos que resultan inalcanzables para la mayoría, mientras que los espacios presenciales de encuentro con pares se achicaron. La escuela, que debería ser un territorio de contención, puede convertirse también en un ámbito de sufrimiento cuando la discriminación, la exclusión o la violencia entre pares no encuentran respuesta institucional.

Dawson advirtió sobre una tendencia que observa en la práctica clínica y en la formación de profesionales: la tendencia adulta a resolver los problemas de los adolescentes en lugar de acompañarlos. «Muchas veces, frente al sufrimiento de un adolescente, buscamos resolver el problema por él, cuando también es necesario acompañarlo para que pueda aprender a transitar las dificultades», señaló. «También es importante establecer límites claros y conversados, que ayuden a comprender que existen reglas, responsabilidades y consecuencias, y que una frustración puede ser parte de la vida sin convertirse en una situación sin salida.»

Adultos disponibles y Estado presente: las dos ausencias

Desde el Hospital Italiano subrayaron que la prevención no es un manual de instrucciones sino una construcción cotidiana de vínculos. «Se necesitan adultos disponibles, familias que puedan pedir ayuda, escuelas capaces de intervenir e instituciones que puedan acompañar. Fortalecer los vínculos y generar espacios de encuentro permite construir redes de apoyo para que los adolescentes no tengan que atravesar solos los momentos de mayor sufrimiento.»

La declaración lleva implícita una interpelación al Estado. Porque esas instituciones, esas escuelas y esos sistemas de salud que deberían estar disponibles son exactamente los que la gestión de Javier Milei desfinanció con más intensidad. No es una interpretación: es la consecuencia directa de los números del ajuste.

El Día Mundial de la Prevención del Suicidio fue instaurado por la Asociación Internacional para la Prevención del Suicidio y la OMS para instalar el tema en la agenda pública. En Argentina, este 10 de septiembre de 2026, la agenda pública recibe la fecha con un récord histórico que ninguna campaña de concientización puede compensar si no va acompañada de política pública real, financiamiento concreto y una decisión de Estado que, por ahora, brilla por su ausencia.

Puntos clave

  • Argentina registra una tasa de suicidios de 11,8 cada 100.000 habitantes, la más alta de su historia y superior al promedio mundial de la OMS.
  • Por primera vez, esa cifra supera las muertes producidas por otros hechos violentos en el país.
  • Los adolescentes son actualmente el grupo etario con mayor incidencia, una inversión respecto de patrones históricos.
  • La Asociación Argentina de Salud Mental calificó la situación como alarmante y exigió respuestas urgentes, sostenidas e integrales.
  • Bajo la gestión Milei, los programas sociales cayeron un 61% y el gasto primario total un 31%, deteriorando la capacidad de respuesta del sistema de salud mental público.
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