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Murió Magalí Muñiz, activista y parte fundamental del Archivo de la Memoria Trans

La sobreviviente de la última dictadura murió este lunes en el día que cumplía 60 años. La comunidad LGBTIQ+ la despidió este martes en General Pacheco.

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Magalí «Maga» Muñiz, la activista, sobreviviente de la última dictadura y «parte fundamental» del Archivo de la Memoria Trans (AMT), falleció este lunes en el día que cumplía 60 años, y la comunidad LGBTIQ+ que la despidió en la mañana de este martes en General Pacheco, inunda sus redes con manifestaciones de pesar por su prematura partida al tiempo que recordaron su trascendente aporte al movimiento por los derechos de la diversidad.

«Es un día muy triste. Magalí Muñiz era parte fundamental del AMT. Su trabajo, legado y su maravillosa personalidad quedarán siempre en el corazón de toda la comunidad», posteó la AMT que dirige María Belén Correa y que Muñiz integraba desde 2017 como una de sus caras más visibles.

Diana Magalí Muñiz había nacido el 19 de febrero de 1964 en la localidad bonaerense de Tigre y durante la dictadura cívico-militar llegó a estar detenida en el Centro Clandestino de Detención Comisaría 1° de esa ciudad, que fue señalizado como sitio de la memoria en 2020.

Con el retorno de la democracia, la situación no mejoró sustancialmente para las trans, porque seguían vigentes los edictos policiales que criminalizaban su identidad y la prostitución callejera, situación que la empujó a emigrar a Neuquén en 1988.

«En 1989, tuvo su segundo exilio a Chile por la situación que estaba viviendo nuestro país donde el presidente Alfonsín entregaba el mando antes de tiempo y se corría el rumor de que podía volver la dictadura», dijeron desde el AMT.

En los ’90 volvió a Neuquén, donde vivió por 30 años y desarrolló un intenso activismo, llegando a presidir la «Asociación Conciencia Vihda» que trabaja por los derechos de las personas seropositivas.

En 2017, después de haber salvado milagrosamente su vida tras un robo violento, volvió a su Tigre natal y se vinculó al AMT, donde se desempeñó con gran entusiasmo hasta el día de su muerte.

En 2023 se había casado por civil con su compañero de siempre, lo que había anunciado con mucha alegría en sus redes sociales

Era muy amiga de la hermana Mónica Astorga Cremona, conocida como «la monjita de las trans»

Además, era muy amiga de la hermana Mónica Astorga Cremona, conocida como «la monjita de las trans», a quien en un posteo reconocía como su «madre espiritual(…) la que me ayudó a salir de un infierno tan grande como son las drogas y el Alcohol y me enseñó qué había otros caminos mejores para andar en mi vida qué yo no conocía».

Consultada por esta agencia, la presidenta del AMT María Belén Correa, recordó que Muñiz se incorporó a la organización 5 años después de su creación, en 2017 y durante esa transición entre un archivo que era solamente virtual a uno que también era material, que significó la muestra en el Centro Cultural Haroldo Conti «Esta se fue, a esta la mataron, esta murió».

«Ella entró cuando se hizo más conocido el AMT y nos empezaron a reconocer dentro del ámbito de la memoria, fotografía y los museos. Y por eso cuando lo conocen, lo conocen como Magalí dentro», dijo.

«Ella era la referente cuando se necesitaba el testimonio presencial de alguien del AMT, porque era una sobreviviente de la violencia policial en la Panamericana, de la dictadura, del exilio en Neuquén y Chile. Con el tiempo vuelve para Buenos Aires, después de una agresión muy fuerte, cuando la llegaron a dar por muerta y que le dejó marcas en la cara», agregó Correa.

«Ella era la referente cuando se necesitaba el testimonio presencial de alguien del AMT, porque era una sobreviviente de la violencia policial en la Panamericana, de la dictadura, del exilio en Neuquén y Chile. Con el tiempo vuelve para Buenos Aires, después de una agresión muy fuerte, cuando la llegaron a dar por muerta y que le dejó marcas en la cara»María Belén Correa

La activista contó que Muñiz venía desde hace tiempo con «muchos problemas de salud» como secuela de las violencias sufridas, en los últimos meses había tenido que someterse a «diálisis dos veces por semana por problemas renales», situación que le impedía trabajar desde septiembre, una indicación médica que ella a veces desobedecía porque «decía que la despejaba».

«Era una persona con muchas ganas de vivir, los últimos posteos son de sus amigas en carnavales, quizás pensando que le gustaría estar allí», dijo Correa.

La presidenta del AMT rescató que Magalí «fue muy querida por los lugares por los que pasó» y destacó la posibilidad que le dio el Archivo – donde hay un fondo documental con su nombre- «de rescatar su vida, sus luchas, y todo el ejemplo que fue para las jóvenes»

«Al Estado le exijo una reparación por todo el daño, pero no va a cubrir el daño que me hicieron que no se va a reparar nunca, y menos con dinero, porque yo viví presa la mitad de mi vida, pasé un montón de cosas que no tendría que haber pasado»Maga Muñiz

«Al Estado le exijo una reparación por todo el daño, pero no va a cubrir el daño que me hicieron que no se va a reparar nunca, y menos con dinero, porque yo viví presa la mitad de mi vida, pasé un montón de cosas que no tendría que haber pasado», había dicho en una entrevista para el AMT en 2022, con motivo de un nuevo aniversario del 24 de marzo de 1976.

«Yo era muy inteligente de chica, quería estudiar pero tuve que elegir entre ser trans y estudiar porque las dos cosas no eran compatibles, así que todo eso me lo deben. Yo fui trabajadora sexual porque no tenía oportunidad de ser otra cosa, y si viví todas las cosas que viví en la vida es responsabilidad del Estado por no darme derechos, un nombre, una identidad. No van a poder reparar nada del daño que nos han hecho pero por lo menos vamos a poder tener una vejez digna», dijo.

Muñiz falleció este lunes sin haber recibido esa reparación que el colectivo trans viene reclamando para las mayores de 40 y sin haber dado su testimonio en los juicios por los crímenes de lesa humanidad de la última dictadura.

Buenos Aires

Femicidio en Solano: sigue la búsqueda del prófugo con antecedentes de violencia

El principal sospechoso es Brian Leandro Lestra, de 31 años, hoy prófugo, señalado por la Justicia como autor del femicidio ocurrido en San Francisco Solano, partido de Quilmes.

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El femicidio de Gisele Alejandra Roucco expone, otra vez, la trama conocida de la violencia machista: una relación reciente, señales previas ignoradas o desoídas y un desenlace brutal.

El principal sospechoso es Brian Leandro Lestra, de 31 años, hoy prófugo, señalado por la Justicia como autor del femicidio ocurrido en San Francisco Solano, partido de Quilmes.

Un vínculo reciente atravesado por la violencia

Según fuentes de la investigación, Lestra se encontraba en situación de calle y con problemas de consumo cuando conoció a la víctima. La relación avanzó rápido: en poco más de tres meses ya convivían en la vivienda de Roucco.

Vecinos de la zona habían advertido una dinámica conflictiva:

  • Gritos frecuentes y discusiones violentas
  • Ingresos y egresos de personas en horarios inusuales
  • Un clima de tensión sostenido en el tiempo

Las alertas existieron, pero no alcanzaron para prevenir el desenlace.

El testimonio clave del hijo

La secuencia que permitió reconstruir el crimen tuvo como protagonista al hijo de 12 años de la víctima. El chico llegó a la casa y Lestra le dijo que su madre estaba en la Ciudad de Buenos Aires. Al día siguiente, cuando volvió a buscarla, recibió una respuesta escalofriante: “No vas a volver a verla”.

Poco después, el hombre desapareció.

Fue el propio niño quien detectó tierra removida en el patio. Allí encontró el cuerpo de su madre, parcialmente enterrado. La reconoció por un tatuaje visible en uno de sus brazos.

Autopsia y búsqueda

El informe forense confirmó que Gisele Roucco fue asesinada a puñaladas. La mecánica del crimen refuerza la hipótesis de un ataque violento en el contexto de violencia de género.

Desde entonces, la Policía mantiene un operativo para dar con Lestra. La Justicia difundió su imagen y pidió colaboración:

  • Cualquier dato puede aportarse al 911
  • También en la comisaría más cercana

Una trama que se repite

El femicidio en Solano vuelve a poner en foco los patrones estructurales de este tipo de crímenes:

  • Relaciones atravesadas por violencia previa
  • Contextos de vulnerabilidad social
  • Falta de intervención temprana eficaz

El hallazgo del cuerpo por parte de un menor agrega una dimensión de extrema gravedad institucional y social. No solo por el crimen, sino por las consecuencias que deja.

Mientras tanto, el principal sospechoso sigue prófugo. Y una vez más, la pregunta incómoda: cuántas señales hacen falta para que el Estado llegue antes.

Si vivís una situación de violencia de género o conocés a alguien que necesite ayuda llamá gratis al 144, mandá un mensaje al 11 5050 0147 o por WhatsApp al +54 911 2771 6463. También podés descargar acá una app para recibir ayuda de profesionales.

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