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La Cámpora analizó la quiebra del Sillicon Valley Bank: «El Estado al rescate del sector privado, una vez más»

La organización liderada por el diputado nacional Máximo Kirchner criticó que los «paladines de la libertad económica ahora celebren el accionar del Estado para rescatar a la banca y al sistema financiero».

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La Cámpora analizó la quiebra del Sillicon Valley Bank (SVB) en Estados Unidos y, al destacar la decisión del Gobierno de Joe Biden de garantizar los depósitos, subrayó que se trata del «Estado al rescate del sector privado, una vez más».

A través de un comunicado publicado en su página web y difundido por redes sociales, la organización liderada por el diputado nacional Máximo Kirchner señaló que «la semana pasada la noticia del colapso del Sillicon Valley Bank (SVB) sacudió los mercados globales y, aún hoy, hace temblar al sector financiero de Estados Unidos» y remarcó que «en este contexto, es el Estado el que sale nuevamente al rescate del sector privado».

«Con ciertos matices, se trata de la mayor caída de un banco estadounidense desde Lehman Brothers en 2008. Si bien es un banco relativamente nuevo (fundado en los 80´), el SVB estaba entre los 20 de mayor importancia de Estados Unidos», explicó La Cámpora.

Y continuó: «El temor en torno a la caída de este banco regional es que el pánico y la desconfianza se contagie al resto del sistema bancario. A partir de marzo de 2022, el ciclo económico internacional, liderado por la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) cambió rotundamente: las tasas de interés comenzaron a subir empeorando las condiciones crediticias».

La agrupación kirchnerista afirmó que «ante necesidades de liquidez, estas empresas decidieron acudir al banco donde guardaron las ganancias de los últimos años», por lo que «rápidamente se desató una `corrida´ a la cual el SVB no pudo hacer frente y debió desprenderse de tenencias de títulos públicos, muchos de ellos de largo plazo, cuyo valor venía reduciéndose ante la suba de los tipos de interés, incurriendo así en importantes pérdidas patrimoniales».

«La gerencia de riesgos del SVB debió haber sido más precavida y tener mayor disponibilidad de liquidez para poder responder a las necesidades de sus clientes. En su lugar, debieron vender activos a pérdida y, para compensar balances, debieron vender también una parte importante de sus acciones lo que derrumbó su cotización en la bolsa (-60% en 1 día)», planteó La Cámpora.

Frente a esta situación, la organización liderada por el hijo de la vicepresidenta, Cristina Kirchner, continuó: «Ante el pánico desatado, durante el fin de semana el Gobierno de EEUU intentó frenar la incertidumbre financiera: primero salió a garantizar públicamente que los depósitos estarán cuando se los necesite. Paralelamente, Biden anunció que ni el Estado ni los contribuyentes se harán cargo de las pérdidas de los bancos».

«Según trascendió en Washington Post, el dinero utilizado para reembolsar a los depositantes provendría de un fondo pagado por bancos estadounidenses. De todas formas, este fondo está garantizado, en última instancia, por la FED, que, este mismo fin de semana anunció una nueva línea de créditos para los bancos que les permitiría acceder a liquidez para garantizar sus balances y hacer frente a una eventual corrida», agregó el texto.

Aunque reconoció que «no es un salvataje directo al banco, como lo fue en 2008 con Lehman Brothers, sino más bien un rescate a los depósitos», La Cámpora hizo hincapié en que «se trata de una intervención fuerte del Estado para evitar mayores pérdidas al sistema bancario que, al mismo tiempo, implican una enorme carga sobre las finanzas públicas y sobre la vida de millones de contribuyentes».

Frente a esto, criticó a la oposición al afirmar que «resulta llamativo que los paladines de la libertad económica que se oponen a toda intervención estatal que `obstaculiza el óptimo funcionamiento del mercado´, ahora celebren el accionar del Estado para rescatar a la banca y al sistema financiero cuando están sufriendo las consecuencias de sus malas administraciones».

En redes sociales, uno de los principales apuntados en ese sentido fue el legislador porteño Ramiro Marra, dirigente del entorno del referente libertario y diputado nacional Javier Milei.

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El costo oculto de la crisis: la inflación mayorista trepó al 5,2% y amenaza los precios de mayo

El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) se aceleró 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo y acumuló 30,8% interanual, mientras el Gobierno celebra la desaceleración minorista. La energía vuelve a ser el vector central de la inflación en los eslabones previos al consumidor.

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Inflación mayorista trepó al 5,2% en abril: el petróleo vuelve a presionar sobre la cadena de costos

★ El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una variación de 5,2% en abril de 2026, lo que representó una aceleración de 1,8 puntos porcentuales respecto al 3,4% de marzo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En la comparación interanual, el indicador acumuló un incremento de 30,8%, en un escenario donde el índice mayorista encadenó su segundo mes consecutivo al alza y volvió a mostrar que la presión de costos en los eslabones previos al consumidor final no cede.

El dato no es menor: mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril registró una desaceleración al 2,6% (interanual 32,4%), la inflación mayorista corrió muy por encima, lo que anticipa posibles presiones diferidas sobre los precios minoristas en los meses siguientes.

El petróleo como motor de la aceleración

El principal componente detrás del salto del IPIM en abril fue nuevamente el rubro «petróleo crudo y gas», que registró una suba mensual de 22,9%, consolidando una tendencia que ya había marcado el índice de marzo, cuando ese mismo segmento había trepado 27,3% impulsado por el conflicto bélico en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz.

La energía se convirtió, una vez más, en el vector central de la inflación mayorista, con un efecto derrame potencial sobre los costos logísticos, de transporte y de producción en toda la cadena industrial. Analistas económicos advierten que ese impacto no se traduce de manera inmediata al IPC, sino con un rezago de semanas o meses, lo que genera una presión latente que el dato minorista de abril aún no refleja en su totalidad.

El relato oficial y la cadena de costos

El Gobierno de Javier Milei intentó instalar una narrativa de éxito a partir de la desaceleración minorista de abril. El propio presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, celebraron el IPC del 2,6% como confirmación de que «la inflación está bajando». Sin embargo, la inflación mayorista de 5,2% en el mismo mes contradice esa lectura desde la perspectiva de la cadena de costos: cuando los insumos, la energía y los bienes intermedios se encarecen en el eslabón mayorista, las empresas los transfieren en forma diferida a sus listas de precios.

Esta dinámica ya fue documentada por la consultora LCG en su análisis del ciclo marzo-abril 2026, al señalar que la recomposición de márgenes minoristas se volvía más acotada, pero que la brecha entre ambos índices se achicaba significativamente.

Contexto estructural: el tarifazo y la inflación acumulada

El dato de abril no puede leerse sin el contexto más amplio que el propio INDEC y diversas fuentes académicas han documentado. Desde diciembre de 2023, la gestión libertaria aplicó un ajuste tarifario que, según datos del IIEP (UBA-CONICET), acumuló una suba superior al 525% en la canasta de servicios y transporte. El transporte, en particular, acumuló cerca del 912%, el gas 748% y la electricidad 339%. Esos aumentos en los costos de producción y logística se transmiten inevitablemente a lo largo de la cadena productiva y se reflejan, entre otros indicadores, en el IPIM.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8%, según el INDEC, lo que indica que la inflación estructural sobre los bienes esenciales sigue deteriorando el poder adquisitivo de los sectores populares, aun cuando el índice mensual muestre signos de desaceleración.

La vulnerabilidad energética del modelo

La irrupción del petróleo crudo y el gas como variable dominante del IPIM en los últimos dos meses expone también la vulnerabilidad estructural del modelo económico vigente frente a los shocks externos. Argentina, pese a contar con las reservas no convencionales de Vaca Muerta, sigue formando sus precios internos de hidrocarburos en función de las cotizaciones internacionales, lo que implica que el conflicto en Oriente Medio impacta directamente sobre los costos internos de producción, transporte y logística.

Para el segundo trimestre del año, analistas del sector advierten que el «efecto derrame» de la suba del petróleo en los insumos industriales podría presionar nuevamente sobre el IPC, neutralizando parcialmente la desaceleración minorista que el Gobierno intenta consolidar como argumento de gestión de cara al calendario electoral.

Puntos clave

  • El IPIM subió 5,2% en abril de 2026, acelerando 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo, según el INDEC.
  • La variación interanual del índice mayorista se ubicó en 30,8%, superando en ese período al IPC.
  • El rubro petróleo crudo y gas registró un alza mensual de 22,9%, siendo el principal motor del índice.
  • El IPIM encadenó su segundo mes consecutivo al alza, anticipando posibles presiones sobre los precios minoristas en los próximos meses.
  • Desde diciembre de 2023, los servicios y el transporte acumularon subas superiores al 525%, según datos del IIEP (UBA-CONICET).
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