Geopolítica 🌎
El Atlas brasileño desafía a Londres: Malvinas argentinas
El IBGE ubicó las islas Malvinas dentro del territorio argentino, mostrando un gesto simbólico frente al conflicto histórico con Reino Unido.
Lo que tenés que saber
- El Instituto Brasileiro de Geografía y Estadística (IBGE) muestra las Malvinas como argentinas en su Atlas Geográfico Escolar.
- La edición actual mantiene cambios previos: Brasil centrado en la proyección del mapa.
- La representación contradice la posición británica sobre el archipiélago.
- Argentina incluye habitualmente las islas en sus mapas oficiales como parte de su reclamo de soberanía.
- La Cancillería argentina reclamó negociaciones bilaterales y cuestionó explotación de recursos por parte del Reino Unido.
Brasil ubica las Malvinas dentro del territorio argentino
El Instituto Brasileiro de Geografía y Estadística (IBGE) publicó un mapa mundial que llamó la atención por un detalle político: las Islas Malvinas aparecen coloreadas como parte de Argentina. La medida se interpreta como un respaldo simbólico del país vecino al reclamo de soberanía histórico que mantiene Argentina sobre el archipiélago.
En la edición del Atlas Geográfico Escolar, el territorio que incluye Malvinas, Georgias del Sur y Sándwich del Sur se representa con el mismo color que el resto del país. La publicación mantiene otra modificación ya vista en la novena edición: Brasil aparece centrado en la proyección del mapa, distinto al estilo tradicional.

Un gesto simbólico frente a Londres
La inclusión de las islas dentro del territorio argentino contradice la postura británica, que mantiene la administración del archipiélago. Este tipo de decisiones en mapas escolares y atlases tiene contenido político, cultural y diplomático, reflejando la posición del país frente a conflictos internacionales.
La posición argentina
En Argentina, la presencia de las Malvinas en mapas oficiales es habitual. El Instituto Geográfico Nacional (IGN) produce cartas topográficas y satelitales que consideran el archipiélago parte integral del país, como parte del reclamo histórico de soberanía.
El gobierno argentino, a través de la Cancillería, manifestó su intención de reanudar negociaciones bilaterales con Reino Unido para resolver la disputa de soberanía. Un comunicado emitido al cumplirse 192 años de la ocupación británica del archipiélago indicó: “El Gobierno argentino manifiesta una vez más su disposición a reanudar las negociaciones bilaterales que permitan encontrar una solución a esta disputa de soberanía y dar fin a la situación colonial en la Cuestión de las Islas Malvinas, de acuerdo a lo dispuesto por las resoluciones pertinentes de la Asamblea General”.
El entonces canciller, Gerardo Werthein, añadió que aspiraba a mantener “una relación constructiva con el Reino Unido que contemple un diálogo sustantivo que incluya a las negociaciones de soberanía y todo el resto de temas de interés común”, y reclamó formalmente por la exploración de hidrocarburos y la explotación pesquera en los mares circundantes a Malvinas, considerando que “violan resoluciones de Naciones Unidas y han suscitado expresiones de preocupación y rechazo de la comunidad internacional”.
DDHH
Defendió a Mandela, acusó a Israel de genocidio y hoy es Nobel de la Paz: quién es Navi Pillay
La sudafricana que defendió a los presos políticos del apartheid, entre ellos Nelson Mandela, y que presidió la comisión de la ONU que concluyó que Israel comete genocidio en Gaza, fue distinguida con el Nobel de la Paz 2026. Donald Trump, que lo reclamaba a viva voz, se quedó afuera.
El premio más simbólico del planeta fue a parar a manos de la mujer que se atrevió a ponerle nombre a lo que ocurre en la Franja de Gaza. El Comité Noruego del Nobel eligió como Premio Nobel de la Paz 2026 a la jurista que encabezó la comisión de investigación independiente de la ONU que acusó a Israel de cometer genocidio contra el pueblo palestino. La decisión, conocida este viernes, llegó apenas horas después de que Donald Trump reclamara el galardón para sí mismo ante la prensa acreditada en la Casa Blanca.
La distinguida es la sudafricana Navanethem «Navi» Pillay, de 85 años, ex Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos entre 2008 y 2014. Según anunció el propio Comité a través de su cuenta oficial, el premio le fue otorgado «por sus esfuerzos para promover la paz y el derecho internacional», así como por su aporte a la construcción de un orden jurídico global y a la persecución de crímenes de guerra, crímenes de lesa humanidad y genocidio.
Un premio para el derecho internacional en tiempos de guerra
El Comité sostuvo que Pillay trabajó para exigir responsabilidades a los Estados y a sus líderes, y que su trayectoria brindó esperanza a las víctimas de la violencia y de los conflictos armados. A lo largo de su carrera, la jurista puso el foco en la obligación de individuos y Estados de respetar el Estado de derecho, sin excepciones para los poderosos.
El presidente del Comité Nobel, Jørgen Watne Frydnes, explicó el sentido de la elección: «Cada vez más conflictos se están abordando a través de la diplomacia, tratados y mecanismos legales, en lugar de amenazas, violencia y guerra. El derecho internacional es un fundamento para un mundo más pacífico».
Frydnes fue todavía más allá al describir el escenario global: «En un momento de desafíos existenciales (incluyendo más guerras y conflictos de los que el mundo ha visto en mucho tiempo), el derecho internacional ya no es solo un complemento para la paz y la seguridad. Es una necesidad absoluta«. La frase funciona como una respuesta directa a quienes pretenden reemplazar las normas internacionales por la ley del más fuerte.
Gaza: el informe que incomodó a las potencias
El dato que convierte este Nobel en un mensaje político de alto voltaje es su rol al frente de la Comisión Internacional Independiente de Investigación de la ONU sobre el Territorio Palestino Ocupado. En septiembre de 2025, ese organismo concluyó en un informe de 72 páginas que Israel cometió cuatro de los actos tipificados como genocidas por el derecho internacional desde el inicio de la ofensiva sobre Gaza. Entre las pruebas, el panel citó la destrucción de una clínica de fertilidad como evidencia de medidas destinadas a impedir nacimientos dentro del grupo palestino.
En aquel momento, Pillay fue tajante: «La responsabilidad por estos crímenes atroces recae en las autoridades israelíes de los más altos niveles, que orquestaron una campaña genocida durante casi dos años con la intención específica de destruir al grupo palestino en Gaza». Israel rechazó de inmediato la conclusión, como hizo cada vez que un organismo o una figura pública utilizó ese término para describir su campaña militar.
Además, la jurista se desempeña en la causa que investiga a Myanmar por el genocidio contra la minoría rohingya ante la Corte Internacional de Justicia. Premiarla a ella es premiar exactamente aquello que Washington y Tel Aviv intentaron desacreditar durante años. Un mensaje que también interpela a los gobiernos que, como el de Javier Milei, se alinearon sin matices con la Casa Blanca y con el gobierno de Benjamín Netanyahu.
Los premios que intentaron quitarle
El reconocimiento de Oslo contrasta con los obstáculos que Pillay enfrentó en los últimos años. En septiembre de 2022, la Asociación de Naciones Unidas de Alemania iba a entregarle la Medalla de la Paz Otto Hahn en una ceremonia en el Ayuntamiento Rojo de Berlín, pero la entonces alcaldesa Franziska Giffey suspendió el acto tras la presión del embajador israelí en Alemania, Ron Prosor. El diplomático llegó a declarar que «que Navi Pillay investigue a Israel es como pedirle a Putin que presida una comisión de investigación sobre Ucrania».
En octubre de 2023, la rama estadounidense de la Asociación de Derecho Internacional desvinculó de su conferencia anual el premio que iba a entregarle, después de que una treintena de organizaciones pidieran a los grandes estudios jurídicos retirar su patrocinio. La campaña de desprestigio no logró lo que buscaba: en 2025 recibió el Premio de la Paz de Sídney y hoy suma el Nobel.
De la trinchera contra el apartheid a los tribunales internacionales
Pillay se graduó en derecho en 1965 en la Universidad de Natal y empezó a trabajar junto al abogado N.T. Naicker, integrante del Congreso Nacional Africano (CNA), quien estaba bajo arresto domiciliario. En 1967, con apenas 26 años, abrió su propio estudio y se convirtió en la primera mujer no blanca en hacerlo en la provincia de Natal. Según recordó ella misma, ningún bufete quería contratarla porque «no aceptaban que empleados blancos recibieran instrucciones de una persona de color».
Durante 28 años defendió a militantes antiapartheid del CNA, del Movimiento de Conciencia Negra y de otras organizaciones, y denunció la tortura contra presos políticos. En 1971 obtuvo una medida judicial para impedir que la policía aplicara métodos ilegales de interrogatorio a su propio esposo, detenido bajo la Ley Antiterrorista. Dos años después logró que los presos políticos de la isla Robben, entre ellos Nelson Mandela, tuvieran derecho a asistencia letrada.
En 1988 se doctoró en ciencias jurídicas en Harvard, la primera sudafricana en lograrlo en esa facultad. Más tarde integró y presidió el Tribunal Penal Internacional para Ruanda, donde formó parte del tribunal que en la causa Akayesu reconoció por primera vez la violación como un acto de genocidio, un hito para los derechos de las mujeres en el derecho penal internacional. Luego fue jueza de la Corte Penal Internacional, antes de asumir como Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.
Trump, el gran perdedor de la jornada
La víspera del anuncio, el presidente de Estados Unidos insistió en que merecía el premio. «Nunca ha habido nadie en la historia del Premio Nobel que lo merezca más. Resolví ocho guerras. Detuve la destrucción total del mundo», aseguró Trump ante los periodistas en la Casa Blanca.
El mandatario evocó además a la venezolana María Corina Machado, galardonada en 2025: «La última vez se lo dieron a una joven, que era una persona fabulosa. Y ella dijo que no lo merecía, que yo lo merecía. Y me lo dio». Aun así, admitió que el Comité difícilmente lo elegiría. La distancia entre el presidente que exige medallas y la jueza que exige rendición de cuentas a los poderosos resume el mensaje de Oslo.
-
Buenos Aires6 díasLuján 2026: peregrinaron 2,7 millones de fieles, muy por encima del año pasado
-
Misiones5 díasPassalacqua va a la Justicia para defender el suelo misionero
-
Espectáculos 🎭5 díasCómo sigue la salud de Daniel Osvaldo
-
Campeones ⭐️⭐️⭐️2 díasEl show de los drones y la pierna que no era: el adiós a Messi, entre la emoción y el meme
-
CABA5 díasDeliveries sin derechos: la precarización laboral que el conflicto vecinal en CABA no muestra
-
Espectáculos 🎭5 díasMiguel Pardo se diferencia de Rottemberg: “Apuesto día a día sin especular con el resultado económico”
-
Economía 💲7 díasCaputo en IDEA: el mismo relato de siempre y una reforma previsional que genera más alarmas que certezas
-
Fútbol & Goles!7 díasBoca y Banfield jugarán la semifinal de la Copa Argentina en plena fecha FIFA
