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El CELS conmemora el 2001 con la consigna «Protestar es un derecho»

El Centro de Estudios Legales y Sociales presenta su agenda de actividades para entender y reflexionar sobre los sucesos del 19 y 20 de diciembre de 2001

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El Centro de Estudios Legales y Sociales (Cels) organizará esta semana una serie de actividades para conmemorar el 20° aniversario del estallido social del 19 y 20 de diciembre del 2001 con la consigna «protestar es un derecho», en las cuales participarán investigadores, activistas, artistas, políticos, organizaciones sociales y de derechos humanos.

«Veinte años después del estallido social que marcó a la Argentina, las consecuencias de esa crisis aún condicionan la vida política actual. Pensar lo que viene también es entender lo que sucedió después del 19 y 20 de diciembre. En este aniversario, convocamos a encontrarnos para conversar sobre las maneras de organizarse, protestar y transformar«, afirmó el Cels en un comunicado de prensa.

La primera conversación será transmitida en vivo en Instagram el martes 14 desde las 19 y en la que participará el ministro de Interior, Eduardo «Wado» de Pedro, y la legisladora Ofelia Fernández para pensar «la política, la transformación y el Estado después de un crack» y el lugar de la resistencia.

La iniciativa del organismo para conmemorar los sucesos del 2001

La siguiente actividad tendrá lugar el miércoles 15 a las 19 horas con el eje puesto en el arte y activismo de la mano de las investigadoras María Pia López, Leyla Bechara y la música Luciana Jury. Allí se propone debatir sobre «el rol de los artistas en los tiempos de crisis» y el arte como «herramienta transformadora».

El jueves 16 a las 19 horas a través de IG, la propuesta es conversar sobre «la construcción colectiva, movilización y organización, de la protesta a la asamblea» y las formas de construcción política con el historiador Ezequiel Adamovsky y la activista Georgina Orellano.

El cierre será el viernes 17 en la Plaza Congreso con la presencia de activistas, miembros de organizaciones sociales y sindicales y de derechos humanos. Entre las 17 a 18.30 habrá una reflexión sobre «los horizontes de la organización y de la movilización política» y a partir de las 18:30 y hasta las 20 la propuesta será mirar al futuro.

«La salida de la pandemia se superpone con problemas que limitan los derechos de las mayorías. Mientras el sistema político tiene una fuerte tracción hacia la derecha. Somos parte de un campo social dinámico, creativo, con formas de organización y articulación en movimiento», detalló el CELS.

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«Fallido experimento de sufrimiento humano»: cierra la cárcel migrante de Trump

Los casi 1.400 detenidos no serán liberados, sino trasladados a otras instalaciones. Litigios judiciales, denuncias de tratos inhumanos y un gasto superior a los mil millones de dólares forzaron el cierre del experimento más emblemático de la política migratoria trumpista.

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Cierra «Alligator Alcatraz»: el fracaso del campo de detención migrante de Trump

El gobierno del estado de Florida confirmó esta semana el cierre del centro de detención para migrantes conocido como «Alligator Alcatraz», emplazado en la pista del Aeropuerto Dade-Collier, en plena zona de los Everglades. El desmantelamiento se producirá a principios de junio, según la notificación oficial cursada a las empresas operadoras. En la actualidad, el predio alberga a casi 1.400 personas que serán reubicadas progresivamente en otras dependencias gubernamentales.

El símbolo de la política antimigrante que no pudo sostenerse

Inaugurado el 3 de julio de 2025 bajo el impulso directo de Donald Trump, «Alligator Alcatraz» se convirtió rápidamente en el emblema de la política migratoria más agresiva del gobierno republicano. El nombre, una combinación del reptil que habita los Everglades y la célebre prisión de la Bahía de San Francisco, condensaba la lógica punitiva del proyecto: aislar, humillar y disuadir a quienes intentaran ingresar o permanecer en el territorio estadounidense sin documentación.

La decisión de cerrarlo no respondió a un cambio de criterio político, sino a la acumulación de tres factores que terminaron siendo insostenibles: los litigios judiciales impulsados por organizaciones de derechos civiles, la escalada de costos operativos que superaron los mil millones de dólares, y las sistemáticas denuncias por condiciones inhumanas que se multiplicaron desde el primer día de funcionamiento.

El gobernador republicano Ron DeSantis, uno de los principales aliados de Trump en materia migratoria, admitió el cierre en conferencia de prensa con una frase que resume la lógica del proyecto más que cualquier crítica opositora: «Si cerramos mañana, podremos decir que cumplió su propósito».

Un legislador demócrata: «Fallido experimento de sufrimiento humano»

El legislador demócrata Alexander Frost fue uno de los más duros en su evaluación. Cuestionó el impacto ambiental del centro, su emplazamiento en una zona ecológicamente sensible y el dispendio de recursos públicos que implicó. «Ahora, tras malgastar millones de dólares de los contribuyentes y enfrentar constantes demandas ambientales, este fallido experimento de sufrimiento humano finalmente cierra sus puertas», afirmó Frost.

La definición no fue retórica. Las organizaciones de derechos civiles que litigaron contra el centro documentaron desde sus primeros meses de funcionamiento condiciones que incluyeron temperaturas extremas, falta de acceso a sueño y alimentación adecuada, y tratos degradantes en la rutina cotidiana de los detenidos.

El caso argentino que expuso la crisis humanitaria

Entre los miles de casos que transitaron por «Alligator Alcatraz», el del argentino Fernando Artese tuvo especial repercusión. Detenido por su estatus migratorio vencido, Artese fue derivado al centro de los Everglades, y su esposa denunció públicamente las condiciones a las que fue sometido: frío extremo, duchas forzadas de madrugada y privación de sueño por falta de alimento.

La pareja expuso además el régimen de seguridad interna del predio. «Deben caminar con las manos en la nuca para salir de su celda, como si fueran criminales peligrosos. Muchos no cometieron delitos. En el caso de Fernando, creó una empresa y contribuyó al país, pero hoy está encerrado como si fuera lo peor», declaró.

El caso de Artese no fue una excepción: fue la cara visible de un sistema diseñado para castigar la condición migratoria con métodos propios de los regímenes penitenciarios de alta seguridad, aplicados en su mayoría a personas sin antecedentes penales.

La lógica del miedo y sus límites

El cierre de «Alligator Alcatraz» no implica un abandono de la política migratoria represiva de la administración Trump. Los casi 1.400 detenidos no serán liberados, sino trasladados a otras instalaciones. Sin embargo, la clausura del centro más emblemático del proyecto expone sus límites concretos: inviabilidad económica, vulnerabilidad judicial y costo humanitario insostenible.

Lo que quedó en evidencia es que la lógica del miedo tiene un precio que, en este caso, los propios impulsores del proyecto no estuvieron dispuestos a seguir pagando.

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