Conectate con El Argentino

Dólar 💵

Deuda para pagar deuda: la maniobra de Caputo y Bessent que salvó a Milei de perder votos pero hundió las reservas

El Banco Central activó una línea de crédito con el Tesoro de Estados Unidos para devolver una intervención previa de la misma entidad. La operación, que buscó contener el tipo de cambio antes de las elecciones, aleja al país de las metas con el FMI.

Publicado hace

#

Cómo funcionó el swap con Bessent que salvó a Milei de perder las elecciones

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ejecutó en las últimas dos semanas una operación financiera que desnuda la precariedad de las reservas del gobierno de Javier Milei: activó el swap de monedas con el Departamento del Tesoro de los Estados Unidos para devolverle al propio Tesoro estadounidense los dólares que había utilizado para intervenir en el mercado cambiario argentino antes de las elecciones legislativas de octubre.

La maniobra, confirmada a Infobae por fuentes con conocimiento directo de la operatoria, involucró casi 3.000 millones de dólares dentro del límite máximo de 20.000 millones establecido a finales de octubre en el acuerdo de estabilización cambiaria. En términos concretos, el gobierno argentino pidió plata prestada para devolverle al mismo acreedor que le había prestado semanas atrás, y de paso saldar un compromiso con el Fondo Monetario Internacional.

La operación en dos actos

Para entender la secuencia es necesario retroceder a las semanas previas a las elecciones legislativas del 26 de octubre. Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos, hizo oficial la compra de pesos en el mercado local con un objetivo explícito: contener la volatilidad del tipo de cambio en plena campaña electoral. El volumen exacto nunca se precisó, pero su impacto fue visible en la relativa calma cambiaria que exhibió el mercado antes de los comicios.

Según información publicada por Infobae, esos pesos adquiridos por el Tesoro estadounidense se convirtieron en una letra emitida por el BCRA. La autoridad monetaria que lidera Santiago Bausili no informó si esa letra generaba intereses, si su rendimiento estaba vinculado al tipo de cambio o si poseía características duales. Tampoco se aclaró en qué plazo debía devolverse esa intervención.

Lo que ocurrió después completa el círculo: una vez pasadas las elecciones, el BCRA activó el swap con el Tesoro de Estados Unidos —la línea de crédito acordada— para obtener los dólares necesarios y cancelar aquella letra en pesos. Es decir, cambió un pasivo por otro: en lugar de deber pesos convertibles a dólares, ahora debe dólares que deberá devolver en plazos y condiciones que tampoco fueron informados oficialmente.

Los números que confirman la operación

El balance que publicó el BCRA el miércoles permite reconstruir la operatoria. Las letras emitidas en moneda local cayeron en un equivalente a 1.900 millones de dólares al 31 de octubre, según datos relevados por la consultora Eco Go. Esa cifra coincide aproximadamente con los fondos que Bessent había utilizado en su intervención pre-electoral.

Simultáneamente, el apartado «otros pasivos» que registra las operaciones de swap mostró un alza de 2.800 millones de dólares. La diferencia entre ambas cifras se explica, según Eco Go, por el pago de intereses de fin de año al FMI. El BCRA confirmó el miércoles un desembolso de 796 millones de dólares al organismo multilateral.

Los registros internacionales refuerzan esta lectura: Argentina tenía 670 millones en Derechos Especiales de Giro (DEGs), equivalentes a 910 millones de dólares, al 31 de octubre. Esto contrasta abruptamente con las tenencias de apenas 29,6 millones de DEGs nacionales a fines de septiembre.

Ni el Ministerio de Economía, ni el BCRA, ni el Tesoro estadounidense respondieron a las consultas sobre la tasa de interés del swap o los plazos de devolución. El hermetismo oficial contrasta con la magnitud de la operación y sus implicancias para las cuentas públicas.

El costo político de la falta de reservas

Esta secuencia de operaciones confirma lo que diversos economistas vienen advirtiendo: Argentina no cuenta con reservas propias para sostener el tipo de cambio ni para cumplir con sus compromisos externos. La intervención de Bessent antes de las elecciones fue, en los hechos, un préstamo de emergencia para evitar una corrida cambiaria que hubiera impactado en las urnas.

Para el gobierno de Milei, el beneficio fue evidente en lo electoral: logró atravesar las legislativas sin sobresaltos cambiarios y exhibir cierta «estabilidad» ante el electorado. Políticamente, además, pudo mostrar el respaldo del Tesoro estadounidense como una señal de confianza internacional en su gestión.

Pero en términos financieros concretos, la operación no hizo más que postergar el problema y profundizarlo. El gobierno cambió un pasivo en pesos de plazo incierto por un pasivo en dólares que deberá honrar en el futuro. Y lo hizo sin acumular reservas genuinas, es decir, sin mejorar la solvencia de fondo del Banco Central.

Cada vez más lejos del FMI

Las consecuencias de esta estrategia quedan expuestas en las cifras de cumplimiento de metas con el Fondo Monetario Internacional. Según datos de Eco Go, el nuevo pasivo de corto plazo resultado de la activación del swap aleja significativamente la meta de reservas acordada con el organismo. La distancia de cumplimiento alcanza ahora los 10.200 millones de dólares, una cifra notablemente superior a los 6.100 millones de hace apenas un mes.

Este deterioro plantea interrogantes sobre la viabilidad del programa económico en el mediano plazo. El BCRA informó a los inversores su expectativa de retomar la compra de reservas durante 2026, dependiendo de una recuperación de la demanda de dinero en el mercado local. La estrategia oficial apunta a sostener al dólar dentro de las bandas establecidas y permitir la apreciación del peso.

Sin embargo, la necesidad de devolver los dólares del swap en un plazo no especificado, sumada al alejamiento de las metas con el FMI, pone en duda la capacidad del gobierno para acumular reservas genuinas sin nuevos endeudamientos o intervenciones externas.

¿Quién ganó con el swap?

Bessent se limitó a declarar que «el puente económico argentino genera ganancias para el pueblo estadounidense», sin aclarar si esto implica un beneficio monetario directo —es decir, si el swap tiene una tasa de interés favorable para Estados Unidos— o si simplemente alude al programa M.A.G.A (Make America Great Again) de la administración Trump y su intención de fortalecer alianzas con gobiernos afines en la región.

Para el Tesoro estadounidense, la operación permitió recuperar los fondos anticipados antes de las elecciones y, eventualmente, obtener un rédito financiero si el swap contempla intereses. También afianzó la relación con el gobierno de Milei, algo que evidentemente forma parte de la estrategia geopolítica de Washington en América Latina.

Para Argentina, en cambio, el saldo es más complejo: un alivio electoral y político de corto plazo a cambio de una mayor fragilidad financiera de mediano plazo. La pregunta que queda en el aire es cómo hará el gobierno para devolver esos dólares sin reservas propias, en un contexto donde cada vez está más lejos de cumplir con las metas del FMI y sin margen fiscal para nuevas maniobras.

El silencio oficial sobre los términos del swap —plazos, tasas, garantías— no hace más que reforzar las dudas sobre la sostenibilidad de una estrategia que, hasta ahora, parece consistir en pedir prestado para pagar deudas, sin acumular reservas genuinas ni mejorar la solvencia estructural del Banco Central.

Puntos clave:

• El BCRA activó el swap con EEUU para devolver los 3.000 millones que Bessent había usado para planchar el dólar antes de las elecciones, cambiando un pasivo por otro

• La intervención pre-electoral permitió al gobierno de Milei evitar una corrida cambiaria que hubiera impactado en las legislativas, pero no resolvió el problema de fondo de la falta de reservas

• El apartado «otros pasivos» del balance del BCRA aumentó 2.800 millones de dólares, incluyendo 796 millones pagados al FMI en intereses

• La distancia con la meta de reservas del FMI se amplió de 6.100 a 10.200 millones de dólares en un mes, exponiendo el deterioro de la posición financiera

• El gobierno no informó los plazos ni las tasas del swap, mientras proyecta retomar la compra de reservas recién en 2026

Dólar 💵

El dólar que promete Milei: $1.847 en 2027 según el Presupuesto, más de $2.000 según el mercado

El Gobierno proyecta un tipo de cambio mayorista de $1.847,6 para diciembre de 2027, con inflación del 18% y crecimiento del 4%, en un Presupuesto que economistas califican como «optimista pero no irrealista». Las consultoras privadas ya ubican el dólar entre $1.980 y $2.015 para ese mismo período.

Publicado hace

#

El Argentino Diario-Javier Milei-El León-Dólar blue.
Presupuesto de campaña: Milei dibuja un dólar barato para 2027 mientras el mercado corrige hacia arriba.

Mientras el Gobierno de Javier Milei presenta un escenario de relativa estabilidad cambiaria para 2027, el mercado privado ya proyecta un dólar bastante más alto que el oficial. El proyecto de Presupuesto 2027, enviado al Congreso, establece un tipo de cambio mayorista de $1.847,6 para diciembre del año próximo, basándose en una inflación punta a punta del 18%. Pero ese número se aleja considerablemente de los $1.980 que proyecta FocusEconomics y de los $2.015,7 que anticipa el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM).

El proyecto fue presentado por el Poder Ejecutivo a la Cámara de Diputados y comenzará a debatirse en octubre. Las cifras incluidas no constituyen una garantía oficial, sino supuestos macroeconómicos utilizados para confeccionar las cuentas públicas del próximo ejercicio.

Las proyecciones del Presupuesto, en números

El esquema oficial para 2027 contempla un dólar promedio anual de $1.728 y un valor de $1.847,6 para el cierre de diciembre. La diferencia entre ambas cifras refleja que el tipo de cambio seguiría moviéndose a lo largo del año, con una variación implícita del 15,4%, inferior a la inflación punta a punta proyectada del 18%. En términos prácticos, eso implica una apreciación real del peso durante 2027, un dato que la oposición ya señala como uno de los flancos más cuestionables del proyecto.

El resto del cuadro macroeconómico oficial para el año próximo incluye los siguientes supuestos: crecimiento del PBI del 4%; inflación promedio anual del 21,1%; suba del salario medio del 25,4%; exportaciones por US$133.984 millones; importaciones por US$118.424 millones; y un saldo positivo de balanza de bienes y servicios de US$15.560 millones.

El mercado no acompaña el optimismo oficial

Las estimaciones privadas marcan una brecha significativa con los números del Ejecutivo. El informe de septiembre de FocusEconomics, elaborado a partir de proyecciones de bancos y consultoras internacionales, ubica el dólar mayorista en $1.980 para diciembre de 2027, aproximadamente un 7% por encima de la proyección oficial. Más alejado aún está el consenso del Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que proyecta un dólar de $2.015,7 para ese mes, luego de comenzar 2027 en torno a $1.661,1, con una inflación interanual esperada del 20,5%.

La divergencia no es menor. Un dólar más alto que el previsto en el Presupuesto implica mayores presiones inflacionarias, menor poder adquisitivo de los salarios en términos reales y posibles desequilibrios en las cuentas públicas. El Gobierno apuesta a que el esquema cambiario vigente se sostenga; el mercado, con distintos matices, descuenta que habrá más ajuste del tipo de cambio que el que proyecta el oficialismo.

Los economistas: «optimista pero no irrealista»

Diego Piccardo, economista jefe de la Fundación Libertad y Progreso, consideró que «las proyecciones de inflación y tipo de cambio resultan razonables, aunque observamos un mayor optimismo en la estimación de crecimiento». Señaló que su fundación maneja una proyección de inflación anual del 21%, cercana a la oficial, y que en materia de tipo de cambio los cálculos son similares. «En materia de inflación, alcanzar el 18% anual implica una suba mensual promedio de aproximadamente el 1,4%. No parece un escenario descabellado: en agosto, la inflación fue del 1,7% y es posible que antes de fin de año se registren valores inferiores», agregó.

Nadin Argañaraz compartió una lectura similar pero marcó diferencias en el componente de actividad. «El crecimiento proyectado es de 4%, cuando el consenso del REM está en 3%, con lo cual hay una expectativa optimista», sostuvo, y estimó que la inflación real estaría entre el 20% y el 22% anual, por encima del 18% oficial. «Son hipótesis optimistas, pero no irrealistas», concluyó en diálogo con la prensa local.

El economista Gabriel Caamaño fue más incisivo respecto del equilibrio general del proyecto. «Aceleración de la actividad con inflación anual bajando 10 puntos y tipo de cambio real relativamente estable en pleno año electoral. Luce bastante optimista el balance de esas tres variables», escribió en su cuenta de X. Caamaño también cuestionó la revisión del crecimiento para 2026, fijada en el 2,5%: «Sigue pareciendo muy optimista en actividad a juzgar por cómo viene el EMAE».

El trasfondo político del Presupuesto

El debate sobre el dólar 2027 no puede separarse del contexto político en el que se presenta el Presupuesto. El oficialismo necesita proyecciones que muestren un escenario de estabilidad y mejora para llegar a las elecciones legislativas de ese año con cierto margen de maniobra. Un tipo de cambio contenido, inflación bajando y crecimiento sostenido son los tres pilares del relato económico que el Gobierno quiere instalar de cara a la disputa electoral.

Sin embargo, el propio historial reciente del Ejecutivo compromete la credibilidad de esas proyecciones. El Presupuesto 2025, según datos verificados en su momento por el organismo Chequeado, proyectaba una inflación acumulada del 24,5% para todo ese año, pero los datos a noviembre de 2025 ya marcaban un 27,9%, superando la meta antes de cerrar el ejercicio. La brecha entre lo proyectado y lo real es una constante de la gestión Milei.

A eso se suma que el acuerdo vigente con el FMI, suscripto en abril de 2025 por USD 20.000 millones y con un desembolso inicial de USD 12.000 millones, exige acumular al menos USD 8.000 millones en reservas netas durante 2026 y sostiene presión por un tipo de cambio con mayor recorrido alcista. Esas condiciones difícilmente se concilien con un dólar que sube apenas un 15,4% durante 2027.

Lo que tenés que saber

  • El Presupuesto 2027 proyecta un dólar mayorista de $1.847,6 para diciembre del año próximo y un promedio anual de $1.728.
  • El mercado privado diverge: FocusEconomics estima $1.980 y el REM proyecta $2.015,7 para el mismo período.
  • La variación implícita del tipo de cambio en el Presupuesto (15,4%) es inferior a la inflación proyectada (18%), lo que implica apreciación real del peso.
  • Economistas de distintas corrientes coinciden en que las proyecciones son optimistas, especialmente en el componente de crecimiento, fijado en el 4% cuando el consenso del REM se ubica en el 3%.
  • El Presupuesto 2025 ya mostró la misma tendencia: la inflación real superó la meta oficial antes de cerrar el ejercicio.
Seguir leyendo
El Argentino

El Argentino
El Argentino

Las más leídas

Descubre más desde El Argentino Diario

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo