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Sociedad

Merlo despidió a Maitena con globos blancos y dolor

Familiares, compañeros y docentes de la escuela secundaria de Merlo donde estudiaba Maitena Luz Rojas Garófalo realizaron una emotiva suelta de globos blancos en su memoria. La adolescente de 14 años fue hallada sin vida el jueves en Las Heras, y la investigación judicial avanza sobre posibles contactos que pudieron inducir su muerte.

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El Argentino Diario-Maitena.

El dolor que dejó la muerte de Maitena Luz Rojas Garófalo tomó forma en el aire de Merlo este viernes: familiares, compañeros y docentes de la escuela secundaria donde estudiaba la adolescente de 14 años realizaron una emotiva suelta de globos blancos en su memoria, tras un minuto de silencio frente al establecimiento. «Nos invade el dolor», resumió uno de los presentes, en una frase que se convirtió en el epitafio colectivo de una comunidad sacudida por una pérdida que no esperaba.

Un adiós frente a la escuela

El acto se realizó alrededor de las 10:30 del viernes 10 de abril frente al edificio de la Escuela Secundaria N° 16 de Merlo, el mismo lugar del que Maitena se había alejado sin entrar el miércoles anterior. Fue la última vez que su hermana mayor la vio con vida. Globos blancos, lágrimas y abrazos marcaron un momento de despedida que la comunidad educativa eligió como forma de honrar su memoria.

Lo que se sabe de la investigación

Maitena fue encontrada el jueves por la tarde en Las Heras, adonde llegó en el tren Sarmiento desde la estación Kilómetro 34.5. En su domicilio, efectivos policiales hallaron nueve cartas de despedida dirigidas a familiares y amigos, un video grabado en aparente estado de depresión y correos electrónicos programados para ser enviados a sus allegados en una fecha posterior.

La causa judicial avanza sobre una línea de investigación que apunta a posibles contactos en línea. Según informaron fuentes cercanas al caso a distintos medios, en el celular de Maitena se encontraron conversaciones con números de Paraguay que los investigadores describen como inductivos; sin embargo, otras fuentes cercanas a la pesquisa negaron esa hipótesis y descartaron contactos de ese tipo.

Familiares de Maitena, en tanto, no descartan la hipótesis de trata de personas y pidieron que la investigación no cierre prematuramente ninguna línea. La autopsia determinará si existió intervención de terceros en su muerte.

Un caso que conmueve al conurbano

Maitena vivía con su madre y su hermana mayor en Merlo. Su padre no tenía contacto con ella desde hacía dos años. La joven había salido de su casa el miércoles junto a su hermana con dirección a la escuela, pero al llegar al establecimiento se separó con el argumento de que iba a hablar con compañeras; nunca ingresó al aula. Tomó el tren y emprendió el camino a Las Heras, llevando consigo la tarjeta SUBE y dinero en efectivo, pero dejando el celular en su casa.

El caso generó una movilización inmediata de su entorno y de organizaciones sociales, y abrió el debate sobre los riesgos de la inducción al suicidio en entornos digitales, una modalidad que las fuerzas de seguridad vienen advirtiendo con creciente preocupación.

Puntos clave

  • Familiares, docentes y compañeros realizaron una suelta de globos blancos frente a la Escuela Secundaria N° 16 de Merlo
  • Maitena Luz Rojas Garófalo, de 14 años, fue hallada muerta el jueves en Las Heras
  • En su domicilio se encontraron nueve cartas de despedida y un video grabado en aparente estado de depresión
  • La investigación judicial evalúa contactos en línea con números extranjeros como posible línea de inducción
  • Familiares no descartan la hipótesis de trata de personas y piden que no se cierre ninguna línea de investigación

Ciencia 🧬

Científicos de la UBA buscan detectar trastornos del neurodesarrollo con un análisis de sangre

Un equipo del Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular de la Facultad de Ciencias Médicas trabaja en el desarrollo de biomarcadores que permitirían identificar patologías como el TGD sin secuenciación genómica. La investigadora Verónica Báez advierte que la mayoría de los pacientes nunca recibe un diagnóstico preciso porque los estudios son costosos y las obras sociales no los cubren.

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Una muestra de sangre podría cambiarle la vida a miles de familias argentinas que llevan años sin saber qué le pasa a su hijo.

Un equipo científico de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el CONICET avanza en el desarrollo de una herramienta de diagnóstico que podría transformar la forma en que se detectan los trastornos del neurodesarrollo en niñas y niños argentinos: una simple muestra de sangre, sin necesidad de secuenciación genómica ni equipamiento de alta complejidad. La investigación, que ya obtuvo resultados positivos en modelos animales publicados en revistas internacionales, se encuentra actualmente en la fase de recolección de muestras biológicas de voluntarios de la población general.

Un diagnóstico que llega tarde, o nunca

Las patologías del neurodesarrollo se agrupan en Argentina bajo el paraguas clínico de los Trastornos Generalizados del Desarrollo (TGD), una categoría amplia que, en la práctica, deriva en tratamientos de ensayo y error. Un niño con dificultades motoras va a fisioterapia; uno con problemas cognitivos, a psicopedagogía; ante convulsiones, se prueban anticonvulsivantes hasta dar con el que funciona. El sistema trata síntomas porque, en la mayoría de los casos, no sabe cuál es la causa.

«La mayoría de los pacientes queda sin un diagnóstico certero de la causa. Lo que se hace es tratar los síntomas que va teniendo el paciente», explicó Verónica Báez, docente e investigadora de la UBA y el CONICET, quien dirige el proyecto. La especialista señaló que solo quienes concurren a clínicas especializadas y pueden costear una secuenciación genómica obtienen un diagnóstico preciso: «Pocas familias pueden acceder a este tipo de estudios, dado que muchas obras sociales no los cubren y terminan siendo muy costosos».

El contexto regional agrava el cuadro. «De todos los niños y niñas que tenemos en Argentina con patologías del neurodesarrollo, son muy pocos los que podemos diagnosticar. Y en Latinoamérica son muchísimo menos», subrayó Báez.

Buscar en la sangre lo que ocurre en el cerebro

La propuesta del equipo es rastrear en muestras de sangre las huellas de ciertas proteínas sinápticas, es decir, propias de la sinapsis, la estructura donde las neuronas se comunican entre sí. En particular, el laboratorio trabaja sobre los receptores NMDA, que controlan la plasticidad sináptica: la capacidad del cerebro para cambiar, adaptarse y aprender, formar recuerdos y mantener estables las conexiones cerebrales. Cuando estas proteínas se desregulan o fallan, los circuitos cerebrales se desequilibran, un mecanismo directamente vinculado a trastornos del neurodesarrollo y enfermedades neurodegenerativas.

«Lo que detectamos es que hay ciertas cosas que se modifican en la sangre cuando una persona tiene una de estas patologías», precisó Báez. Si bien la concentración de estas proteínas en sangre es notablemente menor que en tejido cerebral, el equipo ya pudo verificar su detectabilidad en modelos animales. El paso siguiente es establecer valores de referencia en personas sanas para luego contrastarlos con los de niños y niñas que presentan trastornos sin diagnóstico específico. Cualquier desviación relevante de esos rangos podría constituir una alerta clínica.

Democratizar el diagnóstico: menos costo, más acceso

El objetivo declarado de la investigación no es encontrar una cura, sino abrir una puerta que hoy permanece cerrada para la mayoría de las familias. «Queremos dejar en claro que esta investigación no va a impactar en la cura, pero puede haber un diagnóstico y un tratamiento acertados, que es muy importante», enfatizó Báez.

En un país donde el desfinanciamiento de la ciencia pública avanzó en los últimos años sobre presupuestos universitarios y sobre el CONICET, la apuesta de este equipo representa una respuesta concreta al desafío de sostener investigación aplicada con impacto social en condiciones adversas. Un test de sangre accesible, sin equipamiento de alta complejidad, podría acortar drásticamente los tiempos de diagnóstico y habilitar intervenciones tempranas, que son las que mejoran de manera sustantiva la calidad de vida de los niños y sus familias.

El proyecto se desarrolla en el Laboratorio de Sinapsis y Neurobiología Celular del Instituto de Biología Celular y Neurociencia de la Facultad de Ciencias Médicas de la UBA y el CONICET, y actualmente se encuentra en la etapa de recolección de muestras de la población general, paso previo indispensable para validar el método en humanos.

Puntos clave

  • El equipo de la UBA-CONICET busca detectar trastornos del neurodesarrollo mediante biomarcadores en sangre, sin necesidad de secuenciación genómica.
  • La mayoría de los pacientes con TGD en Argentina no recibe diagnóstico preciso por el alto costo de los estudios genéticos y la falta de cobertura de las obras sociales.
  • Los resultados positivos en modelos animales ya fueron publicados en revistas científicas internacionales; la fase actual trabaja con voluntarios humanos.
  • La investigadora Verónica Báez advierte que en Latinoamérica el déficit de diagnóstico es aún más grave que en Argentina.
  • El objetivo es facilitar un diagnóstico temprano y accesible que permita tratamientos adecuados, no una cura para los trastornos.
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