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Fernando Espinoza: perfil de un dirigente que camina y conduce el distrito más grande del país

El intendente de La Matanza es un gladiador de mil batallas y es un indispensable para el 2023.

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Por Daniel Olivera

En la política de verdad, la de los que gestionan, no la de los que «chamuyan», saben que hay un político que tiene que administrar un municipio que tiene el volumen de una provincia de las grandes (en términos demográficos se la conoce como «la quinta provincia» de la Argentina), con el presupuesto de un municipio mediano tirando a chico. Muy lejos de lo que podría ser capitales como Santa Fe, La Plata, Mendoza ciudad, o Córdoba capital. Y a años luz de la siempre beneficiada Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Lo reconocen los oficialistas, pero también los opositores, aunque estos últimos lo hagan en un café, pero nunca en público; y mucho menos frente a una cámara de televisión o un micrófono de radio. Ni hablar de una publicación en Instagram o Tik Tok.

Allí hay un dirigente con nombre y apellido: Fernando Espinoza, y es quien conduce el territorio más policlasista, multicultural y complejo de nuestro país.

Y esa es otra verdad que La Política – esa entidad casi indefinible que conduce los destinos de la Patria desde el 10 de diciembre de 1983 hasta hoy- en la mayoría de los casos respeta y valora. Pocos, por no decir nadie, se animan a cruzar la General Paz para remar contra una corriente siempre embravecida.

FE, el acrónimo con el que lo conocen los más cercanos de su «mesa chica», es uno de los hijos dilectos de Villa Luzuriaga (uno de los 15 distritos de la populosa La Matanza), donde nació -en 1968- y mamó el peronismo explícito.

Ese que sabe a barro y laburo. Donde nadie le regala nada a nadie y donde todo cuesta «un Perú«, pero donde también se aprende a decodificar en la calle el sentido de la palabra solidaridad.

Fernando Espinoza con Miguel Saredi

Su militancia peronista hay que buscarla en los tramos finales de la dictadura y el regreso a la democracia. Cuando la Argentina vivía la primavera alfonsinista, él plantaba la bandera de la JP de Perón y de Evita en el centro de estudiantes de la Escuela Técnica número 8 Jorge Newbery de Luzuriaga.

La tempestad que azotó al peronismo derrotado por primera vez en una elección lo forjó en la militancia. Y como lo que mata, fortalece, el joven Espinoza terminó abrevando en las filas de la llamada Renovación Peronista.

Un dato que no es menor: el peronismo matancero soportó estoico el chubasco alfonsinista que prometía cien años de radicalismo en el poder, y retuvo la intendencia local de la mano del caudillo histórico Federico Russo. Una hazaña electoral poco valorada dentro del PJ, que vio caer bastiones peronistas como Rosario, San Miguel de Tucumán o la mismísima Gobernación bonaerense.

Dentro de ese magma llamado «renovación» FE se encuadró en el MUSO (Movimiento de Unidad, Solidaridad y Organización). Y así fue como se cruzó por primera vez con uno de los dirigentes providenciales del justicialismo: Alberto Balestrini. Ahí saltó a las ligas mayores. En los diez años que fueron de 1995 a 2005 pasó de ser secretario de la JP del Consejo Superior del partido a presidir dos veces el Concejo Deliberante del distrito más populoso y con identidad peronista del país. Su nombre aún no aparecía en los medios nacionales, pero él alambrada con paciencia la parcela matancera. Pletórica de votos en cada elección.

Alberto Balestrini con Fernando Espinoza

La alianza estratégica de Néstor Kirchner con Alberto Balestrini para las elecciones de medio tiempo que consolidaron al kirchnerismo en el poder de manera irrefutable, también le alfombró el camino a su primera experiencia como intendente.

Kirchner «pagó» muy bien el trabajo territorial de Balestrini y cómo logró inclinar a su favor la decisiva Tercera Sección Electoral, y lo nombró presidente de la Cámara de Diputados. En uno de los puestos de sucesión presidencial más expectantes. 2005 fue un año de quiebre en la política argentina. El menemismo comenzó a declinar definitivamente, y el kirchnerismo asomó como un huracán.

En ese contexto, un joven Fernando Espinoza (tenía tan sólo 37 años) se sentó en el sillón del palacio municipal de la calle Almafuerte, frente a la plaza de San Justo.

Lo demás es historia un poco más conocida. Los medios hegemónicos siempre buscaron demonizarlo. Con especial tirria en las previas de las elecciones de 2007 y 2011, conociendo que golpear a Espinoza era la única manera de frenar una avalancha de votos matanceros hacia la figura dominante de Cristina Fernández de Kirchner. El fracaso de los medios opositores –en especial Clarín y La Nación que llegaron a comprar La Matanza con Nueva Dheli- chocó de frente con la realidad. Espinoza ganó en 2007 por más del 50% y en 2011 rozó
los 60 puntos. Dato mató al relato.

El interregno macrista FE lo vivió desde la cámara de Diputados de la Nación, siempre desde una postura de resistencia a las políticas antipueblo. Y como una deriva casi lógica de la marea, en 2019 un alud de votos matanceros lo depositó otra vez en el palacio municipal. Y lo que es más significativo, contribuyó sobremanera al triunfo arrasador de Axel Kicillof sobre María Eugenia Vidal. Y a consolidar los casi 9 puntos con los que Alberto Fernández le puso freno a la ambición reeleccionista de Mauricio Macri. Cuyo legado fue un país en default y con una deuda estratosféica de 44 mil millones de dólares, en algún caso a pagar a cien años vista.

Espinoza es el dueño de los votos más preciados. Adentro y afuera del peronismo. Sus colegas de la Federación Argentina de Municipios son los primeros en reconocer valor. Y cuando las papas queman, como en el invierno pasado cuando el dólar amenazaba con incendiar la pradera, la voz de FE es materia de consulta.

Espinoza tiene el termómetro de lo que sucede en el territorio. Sabe o percibe lo que siente y sufre el laburante. Porque La Matanza es tierra de laburo.

Y algo más. «Fernando tiene un don que en la política no abunda: es un tiempista que en la corta, te líquida. Por eso siempre termina arrasando en las urnas«, sintetiza un operador político de esos que cada vez más escasean.

Goles! ⚽

River clasificó a cuartos en una noche épica: ganó en penales a San Lorenzo tras el 2-2

Empate agónico de Quintero sobre el final del alargue, heroísmo de Beltrán bajo los tres palos y definición desde los doce pasos: el Millonario superó al Ciclón en una batalla que lo tuvo al borde de la eliminación.

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River Plate clasificó a los cuartos de final del Torneo Apertura 2026 al vencer a San Lorenzo 4 a 3 en la tanda de penales, luego de que el partido terminara 2 a 2 tras los 120 minutos de juego en el estadio Más Monumental de Núñez.

El encuentro, arbitrado por Sebastián Zunino, tuvo de todo: una expulsión en el primer tiempo, dos remontadas, un gol agónico en el tiempo suplementario y un arquero que se convirtió en figura al atajar dos penales decisivos.

El primer tiempo: la roja que no lo cambió todo

El partido arrancó con River imponiendo ritmo, aunque sin traducir su dominio en situaciones claras de gol. El quiebre llegó a los 31 minutos, cuando el delantero de San Lorenzo Matías Reali recibió la tarjeta roja directa por una plancha sobre Tomás Galván, tras la intervención del VAR. Lejos de replegarse, el Ciclón capitalizó su mejor chance del primer tiempo: a los 36 minutos, Nahuel Barrios habilitó desde la derecha y Rodrigo Auzmendi conectó de cabeza para decretar el 1 a 0 visitante.

El complemento: empate de Acuña y nuevo golpe del Ciclón

En el segundo tiempo, River encontró la igualdad a través de Marcos Acuña, quien conectó un centro frontal de Juan Fernando Quintero para establecer el 1 a 1. Sin embargo, San Lorenzo volvió a ponerse en ventaja con el gol de López (el segundo del Ciclón), que puso el marcador 2 a 1 y lo dejó al equipo de Gustavo Álvarez a un paso de los cuartos de final.

El gol agónico de Juanfer y la definición por penales

Cuando el partido parecía sentenciado, Juan Fernando Quintero apareció sobre el final del tiempo suplementario para gritar el 2 a 2 definitivo, con un remate que se coló en el segundo palo y enmudeció momentáneamente a un Monumental que venía sufriendo. La igualdad empujó el encuentro a la definición desde los doce pasos.

En la tanda de penales, el arquero Santiago Beltrán se convirtió en la figura de la noche al atajar los disparos de Gregorio Rodríguez y Mathías De Ritis. San Lorenzo también tuvo fallas propias: Ignacio Perruzzi mandó su remate por encima del travesaño. Del lado riverplatense, Kendry Páez vio su penal detenido por Orlando Gill, pero Maximiliano Salas, Gonzalo Montiel y Joaquín Freitas convirtieron los suyos para que el Millonario sellara el 4 a 3 y la clasificación.

Las formaciones

River Plate: Santiago Beltrán; Gonzalo Montiel, Lucas Martínez Quarta, Lautaro Rivero, Marcos Acuña; Fausto Vera, Aníbal Moreno, Maximiliano Meza, Tomás Galván; Facundo Colidio y Sebastián Driussi. DT: Eduardo Coudet.

San Lorenzo: Orlando Gill; Ezequiel Herrera, Jhohan Romaña, Lautaro Montenegro; Nicolás Tripichio, Manuel Insaurralde, Juan Cruz Rattalino, Mathías de Ritis; Nahuel Barrios, Rodrigo Auzmendi y Matías Reali. DT: Gustavo Álvarez.

Lo que viene

El Millonario enfrentará en cuartos de final al ganador del cruce entre Vélez Sársfield y Gimnasia y Esgrima La Plata, partido disputado también este domingo desde las 21:30 en Liniers. River llega a esa instancia con el envión anímico de una noche que pudo haberse convertido en pesadilla y que, en cambio, terminó en épica colectiva.

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