Salud 🩺
El Hospital Garrahan en crisis: el plan de Milei
La falta de inversión en hospitales públicos pone en riesgo la calidad de la atención médica para millones de personas.
El Hospital Garrahan, uno de los centros de salud más importantes de nuestro país, atraviesa una difícil situación económica que afecta tanto la calidad de los servicios como los ingresos de su personal.
En este contexto, el ministro de Salud de la Nación, Mario Lugones, se reunió con los miembros del Consejo de Administración del hospital para discutir un plan de acción destinado a optimizar los recursos y mejorar la capacidad de cobro de las prestaciones brindadas a pacientes con cobertura privada.
Sin embargo, este plan, que busca sanear la institución, llega en medio de una crisis estructural que pone en evidencia la falta de políticas públicas efectivas en el sector sanitario, especialmente en el contexto del gobierno de Javier Milei.
El Plan de Acción
Durante el encuentro, la nueva administración del hospital presentó un diagnóstico crítico: se identificó una falencia importante en el proceso de recuperación de prestaciones que el hospital brindaba a pacientes con cobertura.
Esta deficiencia en la facturación, según los responsables del hospital, ha tenido un impacto directo en los ingresos genuinos de la institución y, por ende, en los recursos disponibles para el personal médico y asistencial.
El plan de acción tiene como objetivo optimizar la administración del hospital, mediante la implementación de procesos más eficientes en la asignación de recursos.
Entre los puntos más destacados se encuentra la intención de mejorar la facturación, ofreciendo módulos específicos para la facturación de prácticas de alta complejidad que se realizan en el hospital.
Este proceso implicará la creación de un nomenclador propio y un régimen de retribución por productividad, que permitiría una remuneración más adecuada para los médicos y profesionales de la salud.
Además, la administración está revisando los contratos de servicios tercerizados, particularmente aquellos que han sido adjudicados a los mismos proveedores durante los últimos 10 años.
En paralelo, se están implementando medidas para monitorear áreas logísticas que podrían optimizarse para mejorar la eficiencia operativa.
La Falta de Políticas Sanitarias del Gobierno de Milei
Aunque los esfuerzos del Hospital Garrahan para revertir su situación son loables, la crisis de la salud pública en Argentina no se puede atribuir a fallas de gestión interna.
La falta de una estrategia sanitaria coherente a nivel nacional ha contribuido de manera significativa a la grave situación que enfrentan los hospitales públicos en la actualidad.
Desde la llegada al poder de Javier Milei, el sector sanitario ha experimentado una serie de cambios que han generado preocupación entre los trabajadores de la salud y las organizaciones gremiales.
Las promesas de recortes presupuestarios y de reformas en el sistema de salud han aumentado la incertidumbre sobre el futuro de los hospitales públicos, mientras que las políticas neoliberales del gobierno parecen poner en riesgo los servicios gratuitos y de calidad que históricamente brindan los hospitales.
Los trabajadores del Garrahan y otros hospitales públicos enfrentan condiciones laborales cada vez más precarias, con sueldos que no alcanzan a cubrir los costos de la canasta básica.
La presión sobre los profesionales de la salud es cada vez mayor, y las políticas del gobierno de Milei no parecen ofrecer soluciones para aliviar esta carga.
La crisis en el Sector Salud
• El Hospital Garrahan enfrenta una crisis económica, identificando fallas en la recuperación de prestaciones a pacientes con cobertura privada.
• El plan de acción presentado por la nueva administración incluye medidas para mejorar la facturación, implementar un nomenclador propio y optimizar contratos de servicios tercerizados.
• La situación crítica del Garrahan refleja una crisis más amplia en el sistema de salud pública, agravada por la falta de políticas sanitarias efectivas por parte del gobierno de Javier Milei.
• Los trabajadores de la salud se encuentran en una situación cada vez más precaria, con sueldos bajos y condiciones laborales difíciles.
• La falta de inversión en hospitales públicos pone en riesgo la calidad de la atención médica para millones de personas.
Educación
Redes sociales y niños: “Que tengan libre acceso a pantallas es catastrófico”
Mientras el mundo avanza hacia restricciones legales para menores en plataformas digitales, en Argentina cuatro proyectos de ley aguardan tratamiento en el Congreso. La psicoanalista Marina Begonja advirtió que el acceso sin límites a pantallas tiene consecuencias devastadoras en la salud mental infantil y adolescente, con un incremento alarmante en las tasas de suicidio e intentos autolíticos.
El debate global sobre el impacto de las redes sociales en la infancia y la adolescencia escaló en los últimos años hasta convertirse en una agenda legislativa urgente en varios países. Australia, Francia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Malasia y China ya establecieron prohibiciones de acceso para menores, y se espera que otros Estados se sumen en los próximos meses. En Argentina, la situación avanza a un ritmo más lento: cuatro proyectos de ley, dos en la Cámara de Diputados y otros dos en el Senado, esperan tratamiento sin que ninguno haya logrado dictamen.
En ese contexto, la psicoanalista Marina Begonja ofreció una lectura que no deja márgenes para la complacencia: «El daño que producen las redes sociales en la sociedad, especialmente en los más chicos, es enorme. La tecnología avanza más rápido que las reglamentaciones y aún el mundo no sabe cómo responder a esto, que de alguna manera debe ser regulado en lo inmediato, pero que no se debe agotar únicamente en la restricción».
Una crisis silenciosa en las guardias hospitalarias
En diálogo con NA, Begonja no habló en abstracto ni apeló a estadísticas frías. Describió una realidad que, según señaló, se vive a diario en los servicios de urgencias de los hospitales públicos: «La tasa de suicidio e intento autolítico adolescente se ha incrementado tanto que es desesperante, y los números no llegan a reflejar la realidad que se vive a diario en la guardia de los hospitales y en los casos que no llegan a consulta».
La profesional identificó los mecanismos concretos por los cuales las plataformas digitales afectan la construcción subjetiva de niños y adolescentes: «El efecto que tienen los likes sobre sus identidades, las notificaciones permanentes, el no-contacto social porque no hay encuentro real, el impacto en la sexualidad, la adoración de la imagen, la confusión que genera la Inteligencia Artificial que ya no sabemos qué es real o no, y la cultura del exceso y el consumo sin límites dañan el tejido social».

Esa dependencia, subrayó Begonja, no es accidental sino el resultado de un diseño deliberado: «No es sólo la dependencia que genera, que fueron diseñadas para eso, sino lo más grave es todo lo que no habilita. No permite el encuentro con el otro, daña rituales y la narrativa. No hay aburrimiento, es nuestro chupete digital, automáticamente recurrimos ahí donde siempre encontramos algo, una satisfacción inmediata».
El diagnóstico en las aulas: diagnósticos multiplicados, juego simbólico ausente
La psicoanalista fue especialmente contundente al describir lo que ocurre en los espacios educativos: «Que los niños tengan libre acceso a pantallas es catastrófico, el impacto social de eso será tremendo. Ya lo vemos en las aulas llenas de diagnósticos y acompañantes terapéuticos, en niños que no desarrollan juego simbólico, no saben de límites, no crean, consumen pasivamente».
Para los adolescentes, el cuadro no es menos grave: «No encuentran motivación en la vida, sino que buscan satisfacciones inmediatas y excesivas. Ese escenario lo presentan las redes sociales». La referencia al juego simbólico no es menor en términos clínicos: su ausencia en la infancia compromete el desarrollo del lenguaje, la capacidad de simbolización y la construcción de vínculos afectivos reales, pilares de la salud mental adulta.
Regulación necesaria pero no suficiente
Consultada sobre cuál debería ser la respuesta del Estado argentino, Begonja rechazó las soluciones simplistas. Para la profesional, la regulación por edades es una condición necesaria pero insuficiente si no va acompañada de políticas públicas integrales: «La problemática es muy compleja para reducirla en simplemente una restricción de redes a cierta edad. Creo que se deben diseñar políticas públicas para pensar en cómo responde el sistema educativo frente a esto, que el sistema de salud también pueda asistir a la demanda creciente en salud mental y en promover cuidados desde las casas».
La ausencia del Estado en ese diseño no es un dato menor en el contexto argentino. El gobierno de Javier Milei avanzó en 2025 con recortes reales en el presupuesto de salud y educación que, según distintos análisis, comprometieron la capacidad de respuesta de los sistemas públicos precisamente en el momento en que la demanda en salud mental juvenil alcanzaba niveles críticos. En ese escenario, trasladar la responsabilidad a las familias sin recursos institucionales de respaldo no es una política: es el abandono disfrazado de libertad.
El mundo legisla: Argentina, en pausa
La tendencia internacional es clara y se acelera. Australia prohibió el uso de redes sociales para menores de 16 años y exige verificación de edad a las plataformas bajo pena de multas millonarias. Francia aprobó legislación que restringe el acceso a menores de 15 años sin consentimiento parental verificado. En el ámbito europeo, un panel de expertos de la Unión Europea recomendó en julio pasado que los menores de 13 años solo accedan a redes bajo supervisión adulta o en contextos educativos, mientras la Comisión Europea prepara su propia propuesta legislativa.
En Argentina, los cuatro proyectos en danza no lograron aún el consenso necesario para avanzar. La demora tiene consecuencias concretas que se miden en guardias hospitalarias desbordadas, en aulas donde el juego cedió su lugar a la pantalla, y en adolescentes que, como señaló Begonja, buscan en la satisfacción inmediata digital lo que el entorno social ya no les ofrece. El costo de esa inacción lo pagan los chicos.
Puntos clave
- La psicoanalista Marina Begonja advirtió que el acceso libre de menores a pantallas y redes sociales tiene consecuencias «catastróficas» para la salud mental y el desarrollo infantil.
- Las tasas de suicidio e intento autolítico adolescente aumentaron a niveles que, según la profesional, superan lo que reflejan las estadísticas oficiales.
- Australia, Francia, Indonesia, Emiratos Árabes Unidos, Malasia y China ya legislaron restricciones para menores en plataformas digitales.
- En Argentina, cuatro proyectos de ley sobre la materia aguardan tratamiento parlamentario sin haber alcanzado dictamen.
- Begonja reclamó políticas públicas integrales que involucren al sistema educativo y al de salud, en lugar de limitarse a restricciones por edad.
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