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Política 📢

Brutal: Espert retomó lo de “meter el último clavo en el ataúd del kirchnerismo”

El diputado libertario retomó su retórica de odio con el exabrupto por el que fue repudiado Javier Milei, para decir que sería “bárbaro” competir contra Cristina Fernández de Kirchner en la elecciones de 2025.

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El diputado José Luis Espert, uno de los aliados más visibles del presidente Javier Milei, volvió a generar polémica tras una serie de declaraciones contra la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Durante una intervención radial, el legislador libertario expresó su deseo de que CFK compita en las elecciones legislativas del próximo año en la provincia de Buenos Aires, con el objetivo de «meterle el último clavo del ataúd al kirchnerismo», retomando la retórica del jefe de Estado.

Espert y su campaña de odio

En una escalada de provocaciones, Espert aseguró que sería “bárbaro” enfrentar a Cristina Fernández de Kirchner en las elecciones del 2025. “Tenemos muchas chances los liberales el año que viene de ganarle en la provincia de Buenos Aires, donde el kirchnerismo ha hecho su nido”, aseguró el diputado, sin escatimar en su lenguaje belicoso.

“Sería bárbaro que Cristina Fernández de Kirchner compita el año que viene para ganarle y, como ha dicho el Presidente, meterle el último clavo del ataúd al kirchnerismo con el ‘jonca’ de Cristina adentro”. La declaración rápidamente provocó rechazo en diversos sectores de la política y en las redes sociales, donde calificaron la frase de violenta y de mal gusto.

La respuesta de Cristina y el repudio del peronismo

En su momento, las palabras de Milei hicieron eco en la ex presidenta, quien respondió a través de su cuenta de X: “¿Así que ahora también me querés matar?”. “Estás nervioso y agresivo porque todas las idioteces que, durante años, dijiste en la tele y todavía seguís repitiendo son solo eso: idioteces”, señaló.

Cabe recordar que en respuesta al exabrupto de Milei y su actitud provocadora, el bloque peronista en el Congreso presentó un proyecto de declaración para repudiar los dichos del mandatario. En el proyecto se expresa el «desagrado y rechazo» por la retórica utilizada, señalando que las palabras del jefe de Estado excede los límites de la contienda política y vulneran el respeto democrático. Algo a lo que Espert hizo oídos sordos al retomar la polémica frase.

Una táctica que profundiza la brecha

Los comentarios de Espert y Milei evidencian la estrategia de confrontación que el oficialismo elige constantemente para deslegitimar al kirchnerismo, una postura que, en palabras de algunos analistas, busca dividir a la opinión pública y fortalecer las bases electorales de sus propios seguidores. Sin embargo, la retórica incendiaria podría acarrear un alto costo, al incentivar una polarización extrema y alejar a sectores moderados de la sociedad, que reclaman un debate político más constructivo y menos agresivo.

En un contexto donde la sociedad argentina atraviesa una de sus crisis más profundas en décadas, los dichos de Espert revelan una tendencia en la que el agravio parece anteponerse a la búsqueda de soluciones efectivas para los problemas del país. En lugar de enfocar el discurso en propuestas y políticas, las declaraciones se dirigen a azuzar rivalidades, un enfoque que podría terminar resintiendo la ya frágil cohesión social.

Política 📢

Bullrich se planta: la senadora que desafía el blindaje de los Milei sobre Adorni

La senadora nacional presionó públicamente al jefe de Gabinete, investigado por presunto enriquecimiento ilícito, para que presentara su declaración jurada patrimonial antes del vencimiento. Con ese gesto, marcó distancia de la línea oficial y reconfiguró el mapa de poder al interior de La Libertad Avanza.

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Bullrich abre su propio camino y profundiza la grieta interna del Gobierno por el caso Adorni

★ La presión pública de Patricia Bullrich sobre Manuel Adorni no fue un episodio aislado ni un arranque espontáneo. Fue, según coincidieron fuentes del entorno legislativo consultadas por este medio, un movimiento político calculado que pone en evidencia las tensiones profundas que atraviesan al Gobierno de Javier Milei y que la propia senadora viene advirtiendo desde hace meses, sin ser escuchada.

Bullrich exigió que el jefe de Gabinete presentara su declaración jurada patrimonial antes de la fecha límite, en el marco de la causa que investiga su presunto enriquecimiento ilícito. El expediente, que tramita en la justicia federal bajo la instrucción del juez Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita, pone bajo la lupa un patrimonio que supera los 840.000 dólares de origen no justificado, e incluye refacciones de lujo en un country de Exaltación de la Cruz abonadas con 245.000 dólares en efectivo y sin factura, según consta en la declaración testimonial del contratista Matías Tabar, socio de la empresa Alta Arquitectura.

El desafío al blindaje interno

La senadora no midió las consecuencias institucionales de su posicionamiento. «Siempre estuve por los márgenes, a mí me gusta trabajar mucho la representación. Yo me la juego», declaró Bullrich al justificar su actitud frente a Adorni. La frase resume tanto su estilo como su cálculo político: en un Gobierno que cierra filas alrededor de los investigados, diferenciarse tiene un costo pero también un rédito.

Ese rédito es mensurable. Fuentes del entorno oficialista reconocieron, en reserva, que Bullrich «sabe que tiene votos propios y se posiciona». Su imagen se mantiene entre las más altas del espacio en momentos de deterioro general de la administración, según datos de consultoras relevadas por este medio.

Desde hace semanas, Bullrich y sus laderos en el Congreso, los diputados Sabrina Ajmechet y Damián Arabia, trabajan para levantar su perfil público, incluso si eso contradice la voluntad de los Milei. «Se vienen cositas», anticipó Arabia desde su cuenta de la red social X.

La advertencia ignorada y las dos tribus

La senadora no llega a este punto sin historia. Ya en octubre de 2025, en la previa de las elecciones de medio término, advirtió al presidente sobre el impacto de las tensiones abiertas entre el asesor presidencial Santiago Caputo y la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y reclamó su intervención para ordenar el escenario interno. La advertencia no tuvo eco.

Alejada de la posibilidad de alinearse con alguna de las dos facciones que disputan poder en la Casa Rosada, Bullrich eligió el camino de la diferenciación propia. «Somos especialistas en hacernos los tontos», admitió un integrante del Gabinete, en reserva, al ser consultado sobre las diferencias que atraviesan a la gestión.

Milei reafirmó a Adorni; el karinismo reacomodó fichas

El pasado viernes, durante la reunión de Gabinete, el presidente Milei reafirmó públicamente a Adorni en el cargo y declaró que jamás actuaría «solo para ganar una elección», en una señal directa de respaldo al jefe de Gabinete. Bullrich escuchó en silencio, a un costado.

El respaldo presidencial, sin embargo, no detuvo el reacomodamiento interno. Los primos Eduardo «Lule» Menem y Martín Menem, férreos defensores de Adorni, ganaron terreno en la valoración de Karina Milei y se ubican hoy en el primer círculo de confianza de la titular de La Libertad Avanza. En ascenso, aunque por detrás de los Menem, figuran los ministros Diego Santilli (Interior) y Juan Bautista Mahiques (Justicia). El propio Adorni, en tanto, quedó algo relegado del círculo más íntimo de Karina, pese al blindaje que la secretaria mantiene hacia sus aliados.

Candidatura porteña y ambiciones mayores

En paralelo a la tormenta interna, Bullrich inició sus primeros pasos como candidata en la Ciudad de Buenos Aires con una recorrida por el barrio de Lugano, en el sur porteño. Sin embargo, fuentes con acceso al entorno de la senadora no descartan que sus planes políticos tengan un horizonte más ambicioso que la Jefatura de Gobierno. Hay quienes señalan que Bullrich mantiene vínculos activos con sectores del PRO, partido del que proviene y que el Gobierno libertario considera un rival en el armado electoral.

El mapa de poder que se redibuja

La irrupción de Bullrich como actora autónoma dentro del oficialismo suma una variable de incertidumbre a un Gobierno que ya carga con la presión judicial sobre su jefe de Gabinete, las causas por el escándalo $Libra, las investigaciones en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) y las denuncias por el uso del avión presidencial para traslados privados de la familia Adorni, entre otras causas abiertas.

En ese contexto, la consolidación de Bullrich como voz disruptiva dentro del oficialismo no es un dato menor. Representa la primera fractura visible en la superficie de un Gobierno que apostó desde el inicio a la cohesión discursiva como escudo político, y que ahora enfrenta, desde adentro, la misma lógica de fragmentación que denunció en sus adversarios.

Puntos clave:

  • Bullrich presionó a Adorni para que presentara su declaración jurada patrimonial, en el marco de la investigación judicial por presunto enriquecimiento ilícito.
  • El patrimonio de Adorni bajo sospecha supera los 840.000 dólares, según consta en la causa que instruye el juez Lijo.
  • El presidente Milei reafirmó a Adorni en el cargo durante la reunión de Gabinete del viernes.
  • Bullrich y sus aliados legislativos trabajan para levantar su perfil público aunque eso contraríe la voluntad de los Milei.
  • Los primos Menem y los ministros Santilli y Mahiques ganan terreno en el entorno de Karina Milei, mientras Adorni queda algo relegado.

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