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Argentina pasó la primera revisión del FMI

Una vez concluida esta etapa, la Argentina recibirá unos 4.030 millones de dólares.

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El personal técnico del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Gobierno argentino llegaron este jueves a un acuerdo a nivel técnico en el cual «se cumplieron todos los objetivos cuantitativos del programa en el primer trimestre de 2022», según informaron esta noche el FMI y el Ministerio de Economía.

El organismo dijo que «también se están logrando avances iniciales en las reformas que fomentan el crecimiento en consonancia con los compromisos del programa en la primera revisión del acuerdo de Facilidades Extendidas», según informó el FMI, en un comunicado oficial.

De esta forma, una vez que la revisión pase por el directorio del organismo, la Argentina recibirá unos US$ 4.030 millones, equivalentes a 3.000 millones de DEG, para financiar el pago de igual monto fijado para este mes.

Por otro lado, ambas partes acordaron que los objetivos anuales establecidos en la aprobación del acuerdo se mantendrán, específicamente los relacionados con el déficit fiscal primario, el financiamiento monetario y las reservas internacionales netas.

El FMI informó que «se cumplieron todos los objetivos cuantitativos del programa en el primer trimestre de 2022» y agregó que «también se están logrando avances iniciales en las reformas que fomentan el crecimiento en consonancia con los compromisos del programa».

«El personal técnico del FMI y las autoridades argentinas acordaron que los objetivos anuales establecidos en la aprobación del acuerdo permanecerán sin cambios. Esto es fundamental para mejorar la estabilidad y apoyar la recuperación económica en curso. El compromiso de las autoridades de implementar medidas políticas adicionales para lograr estos objetivos anuales es bienvenido», afirmó Julie Kozack, directora adjunta del Departamento del Hemisferio Occidental, en declaraciones rescatadas por el comunicado.

En las últimas semanas, un equipo del Fondo Monetario Internacional (FMI), encabezado por Kozack y Luis Cubeddu, jefe de misión para Argentina, realizó reuniones presenciales y virtuales con autoridades argentinas para discutir políticas que completaran la primera revisión del acuerdo ampliado en el marco del Acuerdo de Facilidades Extendidas (EFF, por sus siglas en inglés).

En las próximas semanas, la revisión pasará al board (directorio) del FMI para su aprobación y, una vez concluida esta revisión, la Argentina recibirá unos 4.030 millones de dólares (equivalentes a 3.000 millones de DEG)

«La revisión se centró en la evaluación del desempeño del programa desde la aprobación del acuerdo, analizando los efectos del impacto de la guerra de Ucrania en la economía de Argentina, e identificando políticas para abordar tales efectos», detalló el organismo.

El personal técnico del FMI y las autoridades argentinas han acordado que los objetivos anuales establecidos en la aprobación del acuerdo se mantendrán, específicamente los relacionados con el déficit fiscal primario, el financiamiento monetario y las reservas internacionales netas.

«Tal enfoque proporciona un ancla para la estabilidad económica y el crecimiento en tiempos de incertidumbre», sostuvo Kozack.

Sobre el impacto de la guerra en Ucrania se informó que se espera que «tenga un impacto limitado en el crecimiento y la balanza de pagos de Argentina este año, pero, como en la mayoría de los demás países, los precios mundiales más altos de las materias primas ya han provocado una inflación más alta».

«A pesar de los recientes aumentos en las tarifas de energía, la posición fiscal de Argentina también se está viendo afectada por el shock de precios de las materias primas a través de una mayor factura de subsidios a la energía y una expansión adecuada del apoyo social dirigido a los hogares de bajos ingresos», agregó.

En ese sentido, al abordar el impacto del shock, las autoridades argentinas «se comprometen a implementar políticas para alcanzar los objetivos anuales del programa de déficit fiscal primario, financiamiento monetario y acumulación de reservas», dijo el FMI.

Respecto de la política fiscal, las autoridades argentinas «planean volver a priorizar el gasto público para lograr la meta fiscal del 2,5 por ciento del PBI para 2022, al tiempo que reducen el financiamiento monetario al 1 por ciento del PBI, como estaba previsto en la aprobación del acuerdo».

«También han reafirmado su compromiso de continuar aplicando el marco mejorado de política monetaria y cambiaria para generar tasas de interés de política real positivas, asegurar la competitividad del tipo de cambio y respaldar la acumulación de reservas de US$5.800 millones para el año en su conjunto», afirmó.

«De cara al futuro, la implementación de políticas determinadas será fundamental para garantizar que los objetivos del programa se cumplan durante el resto de 2022 y más allá. Eso también incluye tomar medidas para movilizar financiamiento neto en pesos domésticos, mejorar la transmisión de la política monetaria, mejorar el cumplimiento del sistema tributario, fortalecer el marco ALD/CFT y fomentar la inversión en sectores estratégicos», agregó el organismo.

«El personal técnico del FMI agradece a las autoridades argentinas por su participación abierta y debates constructivos, y acoge con beneplácito su firme compromiso de implementar el programa, cuyo objetivo es ayudar a Argentina a fortalecer la estabilidad económica, abordar la inflación alta persistente y continuar abordando sus desafíos más arraigados», concluyó.

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El costo oculto de la crisis: la inflación mayorista trepó al 5,2% y amenaza los precios de mayo

El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) se aceleró 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo y acumuló 30,8% interanual, mientras el Gobierno celebra la desaceleración minorista. La energía vuelve a ser el vector central de la inflación en los eslabones previos al consumidor.

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Inflación mayorista trepó al 5,2% en abril: el petróleo vuelve a presionar sobre la cadena de costos

★ El Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) registró una variación de 5,2% en abril de 2026, lo que representó una aceleración de 1,8 puntos porcentuales respecto al 3,4% de marzo, según informó el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC). En la comparación interanual, el indicador acumuló un incremento de 30,8%, en un escenario donde el índice mayorista encadenó su segundo mes consecutivo al alza y volvió a mostrar que la presión de costos en los eslabones previos al consumidor final no cede.

El dato no es menor: mientras el Índice de Precios al Consumidor (IPC) de abril registró una desaceleración al 2,6% (interanual 32,4%), la inflación mayorista corrió muy por encima, lo que anticipa posibles presiones diferidas sobre los precios minoristas en los meses siguientes.

El petróleo como motor de la aceleración

El principal componente detrás del salto del IPIM en abril fue nuevamente el rubro «petróleo crudo y gas», que registró una suba mensual de 22,9%, consolidando una tendencia que ya había marcado el índice de marzo, cuando ese mismo segmento había trepado 27,3% impulsado por el conflicto bélico en Oriente Medio y el cierre del estrecho de Ormuz.

La energía se convirtió, una vez más, en el vector central de la inflación mayorista, con un efecto derrame potencial sobre los costos logísticos, de transporte y de producción en toda la cadena industrial. Analistas económicos advierten que ese impacto no se traduce de manera inmediata al IPC, sino con un rezago de semanas o meses, lo que genera una presión latente que el dato minorista de abril aún no refleja en su totalidad.

El relato oficial y la cadena de costos

El Gobierno de Javier Milei intentó instalar una narrativa de éxito a partir de la desaceleración minorista de abril. El propio presidente y el ministro de Economía, Luis Caputo, celebraron el IPC del 2,6% como confirmación de que «la inflación está bajando». Sin embargo, la inflación mayorista de 5,2% en el mismo mes contradice esa lectura desde la perspectiva de la cadena de costos: cuando los insumos, la energía y los bienes intermedios se encarecen en el eslabón mayorista, las empresas los transfieren en forma diferida a sus listas de precios.

Esta dinámica ya fue documentada por la consultora LCG en su análisis del ciclo marzo-abril 2026, al señalar que la recomposición de márgenes minoristas se volvía más acotada, pero que la brecha entre ambos índices se achicaba significativamente.

Contexto estructural: el tarifazo y la inflación acumulada

El dato de abril no puede leerse sin el contexto más amplio que el propio INDEC y diversas fuentes académicas han documentado. Desde diciembre de 2023, la gestión libertaria aplicó un ajuste tarifario que, según datos del IIEP (UBA-CONICET), acumuló una suba superior al 525% en la canasta de servicios y transporte. El transporte, en particular, acumuló cerca del 912%, el gas 748% y la electricidad 339%. Esos aumentos en los costos de producción y logística se transmiten inevitablemente a lo largo de la cadena productiva y se reflejan, entre otros indicadores, en el IPIM.

Por su parte, la Canasta Básica Alimentaria (CBA) registró en marzo de 2026 una variación interanual del 32,8%, según el INDEC, lo que indica que la inflación estructural sobre los bienes esenciales sigue deteriorando el poder adquisitivo de los sectores populares, aun cuando el índice mensual muestre signos de desaceleración.

La vulnerabilidad energética del modelo

La irrupción del petróleo crudo y el gas como variable dominante del IPIM en los últimos dos meses expone también la vulnerabilidad estructural del modelo económico vigente frente a los shocks externos. Argentina, pese a contar con las reservas no convencionales de Vaca Muerta, sigue formando sus precios internos de hidrocarburos en función de las cotizaciones internacionales, lo que implica que el conflicto en Oriente Medio impacta directamente sobre los costos internos de producción, transporte y logística.

Para el segundo trimestre del año, analistas del sector advierten que el «efecto derrame» de la suba del petróleo en los insumos industriales podría presionar nuevamente sobre el IPC, neutralizando parcialmente la desaceleración minorista que el Gobierno intenta consolidar como argumento de gestión de cara al calendario electoral.

Puntos clave

  • El IPIM subió 5,2% en abril de 2026, acelerando 1,8 puntos porcentuales respecto a marzo, según el INDEC.
  • La variación interanual del índice mayorista se ubicó en 30,8%, superando en ese período al IPC.
  • El rubro petróleo crudo y gas registró un alza mensual de 22,9%, siendo el principal motor del índice.
  • El IPIM encadenó su segundo mes consecutivo al alza, anticipando posibles presiones sobre los precios minoristas en los próximos meses.
  • Desde diciembre de 2023, los servicios y el transporte acumularon subas superiores al 525%, según datos del IIEP (UBA-CONICET).
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