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Judiciales ⚖️

Luego de tres años prófugo, eximen de prisión a “Pepín” Rodríguez Simón

Cuando regrese a la Argentina, Rodríguez Simón deberá presentarse ante Servini, quien finalmente podrá tomarle indagatoria y definir su situación procesal.

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La jueza federal María Servini concedió este miércoles la exención de prisión que había pedido en la víspera Fabián “Pepín” Rodríguez Simón, ex asesor del ex presidente Mauricio Macri, en la causa en la que está acusado por la “Mesa Judicial” contra ex funcionarios.

No obstante, la jueza le fijó una caución de 3.120 millones de pesos para garantizar su sujeción al proceso y le impuso una serie de medidas de conducta, entre ellas la prohibición de salida del país.

Rodríguez Simón está prófugo desde 2021, cuando viajó a Uruguay ante un llamado a indagatoria de la misma jueza que hoy le concedió la exención de ser detenido.

Cuando regrese a la Argentina, Rodríguez Simón deberá presentarse ante Servini, quien finalmente podrá tomarle indagatoria y definir su situación procesal.

Pero además, tendrá “la obligación de comparecer ante estos estrados dentro de los primeros cinco días hábiles de cada mes”, según condicionó la jueza.

En el mismo sentido, deberá “solicitar autorización al tribunal cada vez que pretenda ausentarse más de 24 horas de su domicilio y dar aviso en el plazo de 24 horas en caso de modificar aquel”.

“Estaré a la prohibición de salida del país oportunamente dispuesta, imponiéndole la entrega inmediata de su pasaporte”, amplió Servini. Para viajar a Uruguay, Rodríguez Simón no necesita su pasaporte, pero la presentación de su DNI invariablemente hará saltar en los registros la prohibición de salida.

Rodríguez Simón está acusado de haber formado parte de la denominada “mesa judicial” que supuestamente funcionó durante el gobierno de Macri y tuvo entre sus objetivos a los empresarios del Grupo Indalo, especialmente Fabián De Sousa y Cristóbal López. Ambos son querellantes en este expediente.

Lawfare

Banderazo en Parque Lezama: miles reclamaron la libertad de Cristina

El banderazo convocado para reclamar la liberación de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que cumple prisión domiciliaria en su vivienda de la calle San José 1111 desde hace un año, desbordó las expectativas de los organizadores y se replicó de manera simultánea en más de 135 municipios de todo el país.

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El 20 de junio tuvo este año una doble carga simbólica. Mientras el presidente Javier Milei encabezaba el acto oficial del Día de la Bandera en Rosario, miles de personas se congregaron en el Parque Lezama de la Ciudad de Buenos Aires bajo una consigna diferente: «Cristina libre».

El banderazo convocado para reclamar la liberación de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, que cumple prisión domiciliaria en su vivienda de la calle San José 1111 desde hace un año, desbordó las expectativas de los organizadores y se replicó de manera simultánea en más de 135 municipios de todo el país.

El único orador del acto central fue su hijo, el diputado nacional Máximo Kirchner, quien tomó la palabra ante la militancia y agradeció el apoyo sostenido a la expresidenta. «Ustedes no saben la alegría que le da cuando la van a ver», dijo, y subrayó que Cristina «nos marcó el camino». En el momento más personal de su discurso, admitió que su madre «no era la típica madre que te preparaba la torta de cumpleaños o te esperaba en la puerta de la escuela», pero aseguró que fue quien «le abrió la cabeza». Luego vino la frase política de mayor impacto: «Es la mujer que muchos queremos votar y tener de nuevo en la Casa Rosada».

Un acto condicionado por la amenaza judicial

El traslado a Parque Lezama no fue casual. La movilización debió cambiar de escenario luego de que el juez de ejecución penal Rodrigo Giménez Uriburu intimara formalmente a la exmandataria a principios de esta semana. El magistrado advirtió que dejaría sin efecto el beneficio de la prisión domiciliaria si continuaban las concentraciones de militantes frente a San José 1111, con el argumento de que esas manifestaciones «alteran el orden público».

San José 1111.

El espacio político de la actual titular del PJ calificó la medida como un «apriete judicial», motivado por las vigilias y muestras de afecto que los simpatizantes organizaron al cumplirse el primer aniversario de su detención. Ante el riesgo concreto de que la Justicia revocara la modalidad del arresto, la militancia optó por trasladar el reclamo a un espacio público abierto para no poner en riesgo la situación de la dirigente. El resultado fue una plaza colmada y una imagen que el oficialismo difícilmente pueda ignorar.

Las voces de la gente

Desde bien antes de las 14, hora prevista para el inicio del acto, llegaron al Parque Lezama jubilados, familias, jóvenes y militantes con banderas y carteles. Los testimonios recogidos en el lugar reflejaron una mezcla de gratitud personal y rechazo político a la condena.

Andrea, que viajó desde Hurlingham con su familia, vinculó la figura de Cristina con su propia historia laboral: «Los jubilados la estamos pasando mal. Siento admiración, amor, es nuestra jefa. Gracias a ella me pude jubilar». Fabiola, llegada desde Malvinas Argentina, sintetizó el estado de ánimo de buena parte de los presentes: «Siento dolor por tenerla presa; no tenemos quién nos ampare con este Gobierno que tenemos hoy». Milagros, de 25 años, agregó que la expresidenta «fue la única mujer en lograr ser presidenta, y eso no es para nada menos».

Máximo Kirchner y el programa político

Más allá del homenaje a su madre, Máximo Kirchner trazó en su discurso algunas coordenadas programáticas. Sostuvo que la justicia fiscal no implica que alguien deje de ganar, sino que muchos argentinos dejen de perder, y resumió la ecuación en una fórmula que el peronismo repite desde sus orígenes: «Los que más tienen, más ponen». Planteó la necesidad de un Estado presente como «vehículo» para que las mayorías puedan ascender, y aclaró que esa presencia no debe limitarse a los sectores más vulnerables sino alcanzar también a la clase media y a las pymes.

«La Argentina necesita recuperar el orden y, dentro de ese orden, las prioridades», afirmó, y dejó en claro que para el espacio que representa, esa prioridad tiene nombre y apellido. «No aflojen, que no les gane la tristeza», cerró el diputado, en un discurso que combinó la reivindicación personal con la apuesta política de cara al futuro.

El banderazo del 20 de junio en Parque Lezama fue también, en el fondo, una declaración de vigencia: la de una fuerza política que sigue moviéndose en torno a su figura más convocante, a un año de su detención.

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