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Deuda externa

El Estado dejará de ser querellante en la causa que investiga la deuda con el FMI

El gobierno de Milei y Caputo se corre del juicio al gobierno de Mauricio Macri (y Caputo) por el mayor crédito otorgado en la historia del FMI.

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El Argentino Diario-Toto Caputo-Javier Milei.

El presidente Javier Milei firmó un decreto para retirar al Estado nacional de la querella en la causa judicial que investiga el préstamo contraído por el gobierno de Mauricio Macri con el Fondo Monetario Internacional en 2018, el mayor crédito otorgado en la historia del organismo.

La medida fue formalizada a través del Decreto 87/2026, suscripto por Milei y el ministro de Justicia Mariano Cúneo Libarona, y deja sin efecto el Decreto 239/2021, mediante el cual el entonces presidente Alberto Fernández había instruido a la Procuración del Tesoro a actuar como querellante.

“Derógase el artículo 1° del Decreto N° 239 del 8 de abril de 2021”, señala el primer artículo de la norma. En tanto, el segundo dispone: “Instrúyese a la Procuración del Tesoro de la Nación a cesar su intervención como querellante particular en la Causa N° 3561/2019”.

La causa judicial

La causa N° 3561/2019, caratulada “Macri, Mauricio y otros s/defraudación por administración fraudulenta y defraudación contra la administración pública”, tramita ante el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional Federal N°5 de la Ciudad de Buenos Aires. Allí se investiga si existieron delitos de acción pública vinculados al endeudamiento externo con el FMI.

El expediente analiza presuntas responsabilidades por violación de deberes de funcionario público, abuso de autoridad, malversación de fondos públicos, administración fraudulenta y defraudación contra la administración pública, en relación con el crédito por el cual se desembolsaron u$s 44.500 millones.

En 2021, el gobierno de Alberto Fernández había impulsado la participación del Estado como querellante, con el objetivo de recuperar eventuales daños y perjuicios, decisión que fue aceptada por la Justicia.

El argumento del Gobierno

El decreto firmado por Milei sostiene que el 2 de febrero de 2026 la jueza interviniente resolvió archivar la causa, al considerar que no se habían cometido los delitos denunciados y que los cuestionamientos planteados respondían a discrepancias con decisiones de política económica, adoptadas en el marco de las competencias legales de los organismos involucrados.

Además, el texto indica que la Procuración del Tesoro de la Nación evaluó que la resolución judicial “respetó los parámetros constitucionales del debido proceso” y se fundó en el derecho vigente y en los hechos acreditados en el expediente. En ese marco, el Gobierno concluyó que el Ministerio Público Fiscal es el órgano “mejor posicionado técnicamente” para continuar con la investigación.

Cabe recordar que la decisión de archivo fue adoptada por la jueza María Eugenia Capuchetti, aunque esa resolución fue apelada por el fiscal Franco Picardi y aún no se encuentra firme.

El trasfondo del préstamo

En junio de 2018, el gobierno de Mauricio Macri solicitó asistencia financiera al FMI mediante un acuerdo Stand-By por u$s 57.000 millones, una cifra inédita que superó ampliamente la cuota argentina dentro del organismo. Tras el cambio de gobierno en 2019, el país rechazó el último tramo del crédito, consolidando una deuda total de u$s 44.500 millones.

Diversos sectores políticos y económicos cuestionaron desde entonces la celeridad del acuerdo, la falta de controles técnicos y el destino de los fondos, al sostener que el dinero no se volcó a la economía real sino que fue utilizado para financiar la fuga de capitales.

Con la decisión de retirar al Estado como querellante, el Gobierno de Milei marca un giro político y jurídico en una de las causas más sensibles vinculadas al endeudamiento externo reciente y al vínculo de la Argentina con el FMI.

Deuda externa

Caputo pone AySA a la venta para tapar los agujeros de la deuda que él mismo generó

El Gobierno de Milei planea publicar el llamado a licitación antes de fin de abril para recaudar unos 500 millones de dólares. La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales de la empresa; y el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.

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El Argentino Diario-Luis Toto Caputo-Dólar anclado.

El agua como moneda de cambio: Milei y Caputo privatizan AySA para pagar la deuda externa

★ El Gobierno libertario acelera la entrega de Agua y Saneamientos Argentinos al sector privado con el objetivo declarado de recaudar hasta 500 millones de dólares, mientras el ministro de Economía, Luis Caputo, teje una red de financiamiento para cubrir vencimientos que este año superan los 9.000 millones de dólares.

La privatización que no arranca

Según fuentes con conocimiento directo del proceso, la Agencia de Transformación de Empresas Públicas trabaja en los últimos detalles del contrato de concesión de AySA para publicarlo antes de fin de mes y llamar a licitación. La operación busca recaudar unos 500 millones de dólares, aunque el proceso lleva meses de demoras: originalmente estaba previsto para antes de fin de 2025, luego se postergó para el primer trimestre de 2026 y ahora se promete para los próximos días.

Una vez publicada la licitación, la adjudicación definitiva no será inmediata. La evaluación de ofertas, el análisis de capacidades técnicas y la solvencia económica de las empresas participantes insumiría al menos tres meses adicionales. Entre los grupos empresariales que el Ejecutivo mencionó como interesados figuran la brasileña Sabesp, la francesa Veolia, el grupo Roggio y un holding con operaciones en Argentina y el exterior.

Una ley para entregar el agua

La privatización de AySA fue habilitada por la Ley Bases, que permite transferir al sector privado el 90% de las acciones que el Estado tiene en la empresa; el 10% restante quedaría en manos de los trabajadores. En una primera etapa se concesionaría el 51% de las acciones estatales; en una segunda, el 39% restante se colocaría en la Bolsa mediante una oferta pública inicial.

La misma ley habilitó la privatización de otras empresas estratégicas: Belgrano Cargas, Corredores Viales, Intercargo, Energía Argentina S.A. (Enarsa), la Sociedad Operadora Ferroviaria S.E. (SOFSE), Nucleoeléctrica Argentina Sociedad Anónima (NASA) y el Complejo Carbonífero, Ferroviario, Portuario y Energético de Yacimientos Carboníferos Río Turbio (YCRT).

El marco regulatorio aprobado por el Gobierno para la prestación del servicio de agua potable y cloacas en el Área Metropolitana de Buenos Aires incluye una cláusula que permite a la empresa privada que se quede las acciones de AySA cortar el suministro en caso de mora en el pago. Una disposición que, en el contexto de la caída del poder adquisitivo de los sectores populares, representa una amenaza directa sobre el acceso al agua de millones de personas.

El agua como variable de ajuste

La decisión de apurar la privatización de AySA no responde a una lógica de mejora del servicio sino a una urgencia financiera concreta. Durante su participación en las reuniones anuales del FMI y el Banco Mundial en Washington, Caputo reconoció que espera recaudar 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones, una cifra que contempla el conjunto de las empresas habilitadas por la Ley Bases.

El compromiso más exigente es el de julio próximo, cuando el Gobierno debe pagar 4.200 millones de dólares a los bonistas. En total, hasta fin de 2026, el Tesoro enfrenta vencimientos en moneda extranjera por cerca de 9.000 millones de dólares, según un informe de la consultora GMA Capital.

Para cubrir ese agujero, el equipo económico negoció garantías de 2.000 millones de dólares con el Banco Mundial y 550 millones con el BID, más aportes esperados de la CAF y emisiones de deuda en dólares en el mercado local. El objetivo de Caputo es reunir unos 10.000 millones de dólares por fuera del mercado internacional, al que califica como todavía «oneroso».

La soberanía del agua en juego

Esta entrega avanza en un contexto geopolítico que este medio analizó en profundidad en enero de 2026, cuando investigadores del Conicet publicaron el estudio más completo sobre las reservas de agua subterránea argentina, con acuíferos que almacenan agua de hasta un millón de años de antigüedad, las más antiguas de Latinoamérica. Aquellas aguas no se renovarán jamás a escala humana.

Ahora, mientras los científicos advierten sobre la necesidad de proteger ese patrimonio irreemplazable y proponen un programa nacional de monitoreo, el Gobierno avanza en la dirección opuesta: privatiza la empresa que gestiona el agua y las cloacas del AMBA, desregula la actividad extractiva y recorta el presupuesto de los organismos científicos que estudian y alertan sobre esos recursos estratégicos.

La lógica del ajuste se aplica con coherencia brutal: lo que el Estado construyó durante décadas para garantizar el acceso al agua como derecho, el Gobierno lo ofrece como activo financiero para cubrir las facturas de una deuda que él mismo generó.

Puntos clave

  • El Gobierno planea publicar el llamado a licitación de AySA antes de fin de abril de 2026 para recaudar unos 500 millones de dólares.
  • El proceso acumula meses de demoras; estaba previsto para antes de fin de 2025 y luego para el primer trimestre de 2026.
  • La Ley Bases habilitó la privatización del 90% de las acciones estatales en AySA; el marco regulatorio permite cortar el suministro por mora en el pago.
  • Caputo busca reunir 2.000 millones de dólares a través de privatizaciones para afrontar vencimientos de deuda que superan los 9.000 millones hasta fin de 2026.
  • El avance sobre AySA contrasta con las advertencias científicas del Conicet sobre la necesidad de proteger las reservas hídricas estratégicas del país.

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