Pobreza
La UCA confirmó que el 55,5% de la población es pobre y el 17,5% indigente
Se consolida el fracaso del gobierno de Javier Milei. Más de la mitad de los argentinos vive en la pobreza: el impacto de la devaluación, la inflación, la liberación total de precios, importaciones y tarifas descontroladas empujan a millones al abismo.
El Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica Argentina (ODSA-UCA) publicó un informe alarmante sobre la situación económica del país. Según el relevamiento realizado, durante el primer semestre de 2024, el 55,5% de la población argentina se encontraba en situación de pobreza, mientras que el 17,5% estaba en indigencia.
Este incremento en los índices de pobreza responde principalmente al impacto de la inflación descontrolada y la liberación de precios y tarifas implementada por el gobierno de Javier Milei. Las familias más vulnerables se vieron especialmente afectadas por el alza de los precios de los alimentos, que generó una profundización de la crisis económica en los sectores de menores ingresos.
La devaluación y su impacto en la pobreza
La drástica devaluación autoimpuesta en diciembre de 2023, que alcanzó un 118%, desató un proceso inflacionario difícil de contener. Esta medida, junto con la liberación total de precios, sumergió a millones de argentinos en una situación de pobreza extrema. El informe de la UCA revela que 7,8 millones de personas en Argentina no alcanzaron a cubrir la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que en junio ascendía a $393.319.
La Canasta Básica Total (CBT), que incluye además de alimentos, servicios básicos como vivienda, vestimenta y transporte, llegó a los $873.168 para una familia tipo en el mismo mes, con un aumento del 76,1% en solo seis meses. Este panorama evidencia la falta de políticas sociales efectivas por parte del gobierno de Milei, que no ha logrado detener la espiral inflacionaria ni mejorar las condiciones de vida de los sectores más desprotegidos.
La inseguridad alimentaria, otra cara de la crisis
El informe también expone datos preocupantes sobre la inseguridad alimentaria. En las áreas urbanas relevadas por la UCA, el 24,7% de la población experimenta dificultades para acceder a los alimentos necesarios para subsistir. Esta cifra alcanza el 32,2% cuando se trata de niños, niñas y adolescentes.
«El 10,9% de la población, el 8,8% de los hogares y el 13,9% de los niños, niñas y adolescentes enfrentan una situación de inseguridad alimentaria severa», destaca el documento. A pesar de que el 42,6% de los menores de edad recibe la Asignación Universal por Hijo (AUH) y la Tarjeta Alimentar, la situación sigue siendo crítica.
Un modelo sin control de precios ni políticas sociales
La política económica del gobierno de Javier Milei ha dejado en evidencia una incapacidad para controlar los efectos de la inflación. La liberación de precios sin mecanismos de contención social, sumada a una devaluación tan profunda, condenó a gran parte de la población a una crisis prolongada. Las ayudas sociales, aunque presentes, no alcanzan para revertir una situación que se agrava con cada ajuste de tarifas y cada nueva escalada de precios.
El fracaso de estas políticas queda demostrado en los niveles de pobreza e indigencia, que crecieron notablemente desde fines de 2023, cuando el 41,7% de los argentinos ya se encontraba en situación de pobreza, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec).
Puntos clave de un mapa social desesperante:
- El 55,5% de la población argentina se encuentra bajo la línea de pobreza.
- Un 17,5% de la población vive en situación de indigencia.
- La devaluación del 118% en diciembre de 2023 agravó la situación económica.
- El 24,7% de la población en áreas urbanas sufre inseguridad alimentaria.
- El 32,2% de los niños, niñas y adolescentes experimenta inseguridad alimentaria.
- El gobierno de Javier Milei no logra controlar la inflación ni detener el deterioro social.
Pobreza
UCA advierte: la baja de la pobreza es una “ficción” que no llega al bolsillo
El Observatorio de la Deuda Social de la UCA advierte que la reciente baja de pobreza oficial no se traduce en mejoras reales. Hogares ajustan consumo de alimentos y servicios, mientras la clase media enfrenta tarifas más altas y el empleo informal crece, manteniendo un 25-30% de pobreza estructural.
Lo que tenés que saber:
- La baja de la pobreza reportada por el INDEC presenta distorsiones metodológicas según la UCA.
- Hogares ven reducida su capacidad de consumo real pese a los datos oficiales.
- Los servicios básicos absorben una mayor proporción del ingreso familiar, afectando gastos en alimentos, salud y educación.
- Las canastas de consumo y los índices de precios utilizados para medir pobreza están desactualizados desde 2004-2005.
- La pobreza estructural se mantiene en torno al 25-30%, con mayor impacto en la clase media baja y en el empleo informal.
La baja de pobreza que no llega al bolsillo según la UCA
El director del Observatorio de la Deuda Social Argentina, Agustín Salvia, advirtió que la reciente caída de los índices de pobreza tiene un componente de “ficción metodológica” y no se refleja en la capacidad de consumo de los hogares. Según Salvia, aunque los datos muestran una baja estadística, la gente no percibe mejoras concretas en su economía diaria.
Consumo restringido y tarifas que ajustan el bolsillo
Salvia explicó que la reducción de la pobreza oficial no significa más capacidad de compra. Hogares de clase media baja ajustan gastos en alimentos, lácteos y yerba, mientras servicios como luz, agua, gas y transporte consumen una mayor parte del ingreso disponible. Esto provoca que, aunque la medición indique menos pobreza, el nivel de vida real no mejore.
Canastas y mediciones desactualizadas
El observatorio señaló que las canastas de consumo consideradas por el INDEC datan de 2004-2005 y no reflejan la actual estructura de gastos familiares. “Se deja de ser pobre porque se pueden pagar servicios, no porque se tenga más capacidad de consumo”, indicó Salvia. La actualización de ingresos combinada con índices antiguos genera una caída de pobreza que “parece extraordinaria” pero no se refleja en la vida diaria.
Empleo y pobreza estructural
La falta de empleo de calidad agrava la situación. El empleo privado está estancado, el público retrocede y el informal crece. La clase media enfrenta ajustes diarios, reduciendo inversión en salud, educación y mejoras en sus hogares. Según Salvia, la pobreza estructural se mantiene entre 25 y 30% y la percepción social coincide más con 2021-2022 que con las cifras recientes.
Impacto en la clase media y los hogares
El Observatorio subraya que la clase media baja es la más afectada por la caída del consumo y el aumento de tarifas. La situación refleja un estancamiento social prolongado, donde la indigencia puede mostrar mejoras puntuales, pero la pobreza general sigue presente y afecta la calidad de vida cotidiana.
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