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A 90 años del comienzo de la «Década infame»: Uriburu derrocó a Yrigoyen, el presidente constitucional

Al amparo de los sectores terratenientes, que veían con preocupación que ante la crisis el gobierno tomara medidas que pusieran en riesgos sus intereses, los militares pusieron en marcha la conspiración que derivó en el golpe.

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El general José Félix Uriburu, al mando del Ejército, derrocaba hace 90 años a Hipólito Yrigoyen, dos veces presidente constitucional de Argentina, por medio de un golpe de Estado que interrumpía por primera vez la continuidad institucional que regía en el país desde 1853.

Fue una asonada que inauguró un mecanismo de recambio mediante el cual las Fuerzas Armadas se constituyeron en una fracción política que actuaba al servicio de los intereses de las clases sociales dominantes y que se prolongaría hasta 1983.

La crisis del capitalismo que tuvo lugar tras el crack bursátil de Nueva York, en 1929, determinó un fuerte descenso de los precios internacionales de las materias primas y esto significó un duro golpe para la economía Argentina y su modelo agroexportador.

El radical Juan Hipólito del Sagrado Corazón de Jesús Yrigoyen, el primer jefe de Estado electo por el voto universal y secreto tras la implementación de la Ley Sáenz Peña de 1916, cumplía su segundo mandato y su autoridad comenzó a ser cuestionada por sectores que creían que el Ejército debía hacerse cargo de la situación.

Diarios como La Nación, La Prensa y Crítica, propiedad del empresario Natalio Botana, iniciaron una campaña de desprestigio contra el Gobierno y la figura del viejo caudillo popular. En los días previos a la asonada se acuñó el mito de que a Yrigoyen sus acólitos «le hacían un diario» en el que le contaban una realidad idílica, pero se trataba de una mentira difunda por la prensa opositora, interesada en mostrar al presidente como un hombre confundido y senil.

En medio del clima de libertades públicas que reinaba, se sucedían manifestaciones contra la figura del presidente por parte de conservadores, radicales antipersonalistas y socialistas, quienes en las ciudades de Buenos Aires, Rosario y La Plata llamaban «tirano» a Yrigoyen.

Al amparo de los sectores terratenientes, que veían con preocupación que ante la crisis el gobierno tomara medidas que pusieran en riesgos sus intereses, los militares pusieron en marcha la conspiración.

Desde un comienzo se vislumbraron dos posturas claras en el movimiento golpista: los que pretendían instaurar un Estado fascista y corporativo al estilo del que regía en Italia con Benito Mussolini y los conservadores que soñaban con volver al régimen político anterior al de 1916, caracterizado por el fraude electoral.

Los que soñaban con un Estado corporativo se identificaban con Uriburu y estaban inspirados en las ideas que proclamaba el escritor Leopoldo Lugones, en tanto que los conservadores se aglutinaban detrás de la figura del general Agustín P. Justo.

El sábado 6 de septiembre de 1930, una partida de cadetes del Colegio Militar marchó sobre Buenos Aires y desalojó de la Casa de Gobierno al vicepresidente Enrique Martínez, en ejercicio del Poder Ejecutivo, ya que Yrigoyen se encontraba de licencia por enfermedad.

El presidente fue apresado y llevado a la isla Martín García; Uriburu asumió la presidencia dos días después y el 10, la Corte Suprema emitió una sentencia que convalida el golpe en una abierta violación a la Constitución Nacional. El régimen naciente de ese hecho ilegal impone una fuerte censura, estado de sitio, ley marcial, interviene las universidades y las provincias, con excepción de Entre Ríos y San Luis.

En lo económico, ante la necesidad de afrontar compromisos externos toma créditos de parte las entidades financieras internacionales y aplica fuertes reducciones del déficit fiscal. En medio del descontento, en 1932, Uriburu se ve obligado a llamar a elecciones para luego partir a Europa, donde morirá el 29 de septiembre.

El gobierno proscribió al ex presidente Marcelo T. de Alvear y el radicalismo decide no presentarse, lo que favorece a Justo, que se impuso con facilidad en medio de un fraude generalizado.

Se inició así un período signado por el fraude electoral, denominado como Década Infame, y que se prolongará hasta 1943, cuando mediante otro golpe de Estado se inicie una transición para que el general Juan Domingo Perón llegué a la presidencia.

Deuda externa

El FMI ya no supervisa desde afuera: Milei dejó la cabecera vacía y sumó a Georgieva al Gabinete

La titular del Fondo Monetario Internacional participó de una reunión del gabinete de ministros como si fuera parte del gobierno argentino. Habló de informalidad laboral y pymes con más franqueza que Caputo, y responsabilizó a los argentinos por el éxito del ajuste. El ex director del BCRA Jorge Carrera advirtió que la visita responde a un control directo del principal deudor del organismo.

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La cabecera vacía: Milei cedió su lugar en la mesa del Gabinete y el FMI gobernó por un día.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, no vino a Argentina como una invitada de protocolo. Vino a gobernar, o al menos eso fue lo que quedó plasmado en la imagen que circuló este lunes y que ya es, en sí misma, un documento político: la titular del FMI sentada en la mesa rectangular del gabinete de ministros, con Javier Milei a un costado, la cabecera vacía y los funcionarios del organismo internacional frente a los ministros argentinos, como si se tratara de una bilateral entre dos Estados soberanos. Salvo que uno de ellos le debe al otro más de 57.000 millones de dólares.

La foto que vale más que mil palabras

La escena es inédita en la historia reciente del país. Georgieva participó de la reunión de gabinete, acompañada por el jefe de Misión del FMI, Cheng Wong; el jefe de gabinete de la directora gerente, Wolfgang Andreas Bauer Stampli; el representante residente en Argentina, Max Alberto Alier Montenegro; y el director y vicedirector del Departamento del Hemisferio Occidental, Nigel Andrew Chalk y Luis Manuel Cubeddu Merchan. Del otro lado de la mesa, el gabinete de ministros de un gobierno que se presentó como el gran defensor de la soberanía nacional.

Antes del encuentro colectivo, Georgieva se reunió en privado con el propio Presidente. Ambos cenaron juntos en la residencia de Olivos. La agenda pública incluyó además una conferencia de prensa en el Ministerio de Hacienda junto a Luis Caputo, donde la funcionaria respondió preguntas que, en circunstancias normales, debería haber respondido el ministro. Caputo escuchó en silencio.

Georgieva habló de lo que Caputo prefiere no ver

En la conferencia de prensa, la titular del FMI fue notablemente más franca que el propio ministro de Economía sobre las fragilidades del modelo. Admitió que la informalidad laboral es preocupante y señaló que «el desafío es lograr los incentivos adecuados para mejorar la calidad del empleo». Reconoció que si bien el desempleo oficial se ubica por debajo del 8%, «una gran parte de esto se da en el empleo informal». También marcó que «hay que crear puestos de trabajo y elevar el consumo», y que le preocupa especialmente qué se está haciendo por las pymes, porque «las pymes son las que crean la mayor cantidad de puestos de trabajo». Caputo se incomodó visiblemente, dado que las pequeñas y medianas empresas no son precisamente el objeto de estudio del gobierno libertario.

En lo que fue uno de los pasajes más llamativos de su exposición, Georgieva realizó una suerte de arenga interpelando directamente a los argentinos presentes en la sala. «¿Están listos? Porque no va a ser, no voy a ser yo, van a ser ustedes», desafió, y preguntó si el pueblo argentino «puede ser perseverante para transformar el país». La directora del organismo que impone las condiciones del ajuste transfirió así la responsabilidad del éxito del programa a la sociedad que lo padece, sin que el ministro Caputo pusiera en caja ninguna de sus afirmaciones.

El análisis de Carrera: control in situ del principal deudor

El ex director del Banco Central (BCRA) Jorge Carrera ofreció en su cuenta de X la lectura más lúcida sobre el significado real de la visita. Señaló que Georgieva vino a Argentina para «controlar in situ la situación fiscal, externa y de actividad de su principal deudor», un deudor «por el cual ha roto todas las reglas prudenciales de comportamiento del FMI bajo la presión del dúo Trump-Bessent, su principal accionista». En segundo lugar, indicó que la presencia de la titular del organismo busca «mostrar apoyo para que el Gobierno pueda endeudarse en los mercados internacionales a un costo razonable, esperando que su presencia contribuya a que el riesgo país baje a una zona razonable». Sin embargo, advirtió que esa «buena intención choca con una realidad» que los especialistas vienen discutiendo desde la firma del acuerdo en abril de 2025.

La mora que nadie nombró en la conferencia de prensa

Mientras Georgieva hablaba de crédito como salida para los trabajadores, los datos del Banco Central y el Banco Provincia confirmaban que la mora total del sistema financiero alcanza hoy cerca de 13 puntos porcentuales. En noviembre de 2024, al cumplirse el primer año de gestión de Milei, esa cifra era de apenas el 2,4%. El problema, omitido en la conferencia de prensa, no es el acceso al crédito: son los salarios, que pusieron en una situación crítica a más de 6 millones de trabajadores. Los niveles de consumo, inversión, construcción e industria siguen muy por debajo de las cifras de 2023, sin perspectiva de una recuperación a corto plazo.

Rumbo a Vaca Muerta

La agenda de Georgieva continúa este martes con un viaje al yacimiento hidrocarburífero Loma Campana, de la petrolera de bandera YPF, coordinado por el propio Ministerio de Hacienda. Allí compartirá un evento con Caputo y el presidente de YPF, Horacio Marín. La visita a Vaca Muerta no es un detalle turístico: el FMI ve en ese yacimiento la fuente de divisas indispensable para que Argentina pueda cumplir la meta de acumulación de reservas pactada en el acuerdo. Luego de esa visita, Georgieva partirá hacia Uruguay como parte de una gira regional. El domingo por la tarde ya había recortado agenda, suspendiendo una cena que tenía prevista con el Grupo de los Seis y cámaras empresarias del agro.

Puntos clave

  • Kristalina Georgieva participó de una reunión del gabinete de ministros de Milei, en un hecho inédito que exhibe el nivel de injerencia del FMI en las decisiones del Estado argentino.
  • La titular del organismo reconoció la gravedad de la informalidad laboral y señaló la situación de las pymes, temas que el ministro Caputo evita sistemáticamente.
  • El ex director del BCRA Jorge Carrera definió la visita como un «control in situ» del principal deudor del FMI, bajo presión del gobierno de Trump.
  • La mora del sistema financiero llegó al 13%, frente al 2,4% de noviembre de 2024, dato que contradice el discurso oficial sobre la reactivación.
  • Georgieva viajará este martes a Vaca Muerta junto a Caputo y Marín; el FMI apuesta a ese yacimiento para garantizar el cumplimiento de las metas de reservas.
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