Salud 🩺
Bastián Jerez despertó del coma y reconoció a su madre, tras una larga lucha y siete operaciones
El nene permanece internado en Mar del Plata tras el choque en los médanos de Pinamar. Su mamá confirmó por redes sociales que abrió los ojos, respondió con gestos y logró identificar a sus seres queridos.
★ Bastián Jerez, el niño que se encuentra internado desde hace semanas luego de sufrir lesiones de extrema gravedad en un choque ocurrido en los médanos de Pinamar, despertó del coma y logró reconocer a su familia. La información fue confirmada públicamente por su madre, Macarena Collantes, a través de sus redes sociales.
La evolución del menor se conoció mientras continúa el proceso de recuperación médica y avanza la investigación judicial que involucra a los dos conductores de los vehículos y al padre del niño, según consta en la causa en trámite.
Confirmación familiar y primeras reacciones
La propia Collantes fue quien dio a conocer la noticia y transmitió un mensaje de alivio y esperanza. En una publicación difundida hace algunas horas, expresó: “Hijo jamás dudé de tu grandeza y de tu fortaleza. Me hiciste la mamá más feliz del mundo”.
De acuerdo a lo informado por la familia, Bastián no solo despertó del coma, sino que también respondió con expresiones faciales, entre ellas sonrisas y gestos de enojo, lo que fue interpretado como un avance dentro de un cuadro clínico que sigue siendo delicado.
Estado de salud y evolución médica
El niño permanece internado en el Hospital Materno Infantil Don Victorio Tetamanti, de la ciudad de Mar del Plata, donde recibe atención especializada desde su traslado.
Según indicaron fuentes del ámbito médico consultadas, el cuadro clínico presenta variaciones diarias. En términos técnicos, señalaron que el paciente “tiene avances y retrocesos en función de los días y la medicación suministrada”, sin que ello implique aún una evolución lineal o definitiva.
Durante el casi mes de internación, Bastián fue sometido a siete cirugías, múltiples estudios de alta complejidad y un traslado sanitario que permitió detectar nuevas lesiones de gravedad que no habían sido advertidas inicialmente.
La última intervención quirúrgica
La cirugía más reciente se realizó 48 horas atrás y estuvo orientada a un aspecto clave de su tratamiento neurológico. Según la información médica disponible, el equipo reemplazó una válvula de derivación externa por una válvula ventrículo pleural, con el objetivo de mejorar el drenaje del líquido cefalorraquídeo y regular la presión intracraneal.
El procedimiento forma parte de un abordaje integral que busca estabilizar el cuadro y reducir riesgos asociados a las lesiones cerebrales sufridas en el accidente.
Investigación judicial
Mientras el niño continúa internado, la causa judicial por el choque en los médanos sigue su curso. La investigación alcanza a dos conductores involucrados en el hecho y al padre de Bastián, aunque hasta el momento no se difundieron resoluciones judiciales públicas sobre eventuales responsabilidades penales.
Fuentes judiciales indicaron que el expediente sigue en etapa de análisis de pruebas y peritajes, y que el estado de salud del menor es un elemento central dentro de la causa.
Puntos clave
- Bastián Jerez despertó del coma y reconoció a su familia.
- La confirmación fue realizada por su madre, Macarena Collantes, en redes sociales.
- El niño permanece internado en el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata.
- Fue sometido a siete cirugías desde el accidente.
- La causa judicial por el choque en Pinamar sigue en investigación. ★
Investigación 🔎
El caso Propofest: cómo un fallo en los controles del sistema de salud derivó en dos muertes
Dos muertes bajo circunstancias similares, anestésicos robados de una institución de referencia nacional y versiones extraoficiales sobre reuniones privadas con fármacos de quirófano. La investigación judicial avanza con dos imputados en libertad y una pregunta central todavía sin respuesta: ¿cuán profundo llega el entramado?
★ Lo que empezó como un hallazgo policial en un departamento de Palermo el 20 de febrero pasado derivó en una de las causas más perturbadoras que sacuden al sistema de salud porteño en los últimos años. Con dos muertos, dos imputados en libertad, allanamientos con material incautado y versiones no confirmadas sobre un circuito clandestino de «viajes controlados» con anestésicos de uso quirúrgico, la Justicia intenta reconstruir una trama que podría ser mucho más amplia de lo que aparenta.
La primera muerte: el anestesista de Palermo
El 20 de febrero, efectivos de la Policía de la Ciudad acudieron a un departamento de la calle Juncal al 4600, en Palermo, tras una denuncia de los familiares de Alejandro Zalazar, un anestesiólogo de 29 años que cumplía funciones en la guardia del Hospital de Niños Ricardo Gutiérrez y que había realizado su residencia en el Hospital General de Agudos Bernardino Rivadavia. Al ingresar, lo encontraron sin vida.
No había indicios de violencia ni intervención de terceros. Lo que sí llamó la atención fue lo que rodeaba el cuerpo: elementos descartables para administración intravenosa y una vía conectada en uno de sus pies. La autopsia determinó que Zalazar murió por congestión, edema pulmonar y edema meningoencefálico, lesiones compatibles con sobredosis de propofol y remifentanilo, según confirmaron fuentes del Ministerio de Salud porteño.
La investigación cobró un nuevo rumbo cuando el análisis de trazabilidad del instrumental y los medicamentos hallados en el domicilio estableció que parte de los insumos pertenecía al Hospital Italiano de Buenos Aires, institución en la que Zalazar no trabajaba. El hospital presentó entonces una denuncia formal por el faltante de insumos quirúrgicos, detectado a partir de filmaciones de vigilancia interna, según confirmaron fuentes judiciales.
El Hospital Italiano bajo la lupa
A partir de ese hallazgo, la investigación se trasladó hacia el interior de la reconocida institución privada de Almagro. Dos profesionales del área de Anestesiología quedaron identificados como presuntos responsables del retiro y distribución de las sustancias: Hernán Boveri, médico anestesiólogo que ocupaba un cargo de jerarquía en esa área, y Delfina Lanusse, residente de tercer año.
Boveri renunció a su puesto tras conocerse la causa. Lanusse fue apartada con licencia forzosa. El Hospital Italiano abrió un sumario interno para determinar cómo salieron del establecimiento fármacos de uso controlado, aunque el área de prensa de la institución no respondió los pedidos de información periodística durante los primeros días del escándalo.
El 13 de marzo, la División Investigaciones de Organizaciones Criminales de la Policía de la Ciudad ejecutó tres allanamientos ordenados por el Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°47, dos en la Ciudad de Buenos Aires y uno en el partido de Tigre, según confirmaron fuentes judiciales consultadas por este medio. En uno de los domicilios se secuestraron pendrives, tablets, celulares y notebooks. En otro se halló una caja con tubos de anestesia clínica, jeringas, agujas y ampollas con sedantes quirúrgicos, elementos que habrían pertenecido al Hospital Italiano.
También se realizó un allanamiento en la sede de la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación, aunque los resultados de ese operativo no fueron informados públicamente.
Los imputados: declararon inocentes y no respondieron preguntas
Boveri y Lanusse fueron indagados por el fiscal Lucio Herrera, a cargo de la causa, bajo la figura de hurto calificado de medicamentos. Ambos se encuentran en libertad; solo se les prohibió salir del país.
En sus indagatorias, los dos manifestaron ser inocentes y se negaron a responder preguntas, anunciando que presentarían un escrito. Sin embargo, las declaraciones del jefe y subjefe del área de Anestesiología del Hospital Italiano complicaron su situación procesal: según esos testimonios, incorporados a la causa, Lanusse reconoció tener problemas de consumo desde hacía dos años. Boveri, por su parte, admitió haber administrado sustancias anestésicas a la residente en tres o cuatro oportunidades, siempre con su consentimiento, y señaló que había sido ella quien sustrajo los medicamentos.
La jueza a cargo es Javier Sánchez Sarmiento, quien intenta reconstruir el recorrido de los fármacos sustraídos para establecer las responsabilidades penales.
Las «Propo fest»: versiones extraoficiales de un circuito clandestino
En paralelo a la investigación formal, circularon audios de WhatsApp y mensajes en chats de profesionales de la salud que describían la existencia de reuniones privadas denominadas «Propo fest» o «Fiesta del propofol», según reveló Infobae. Se trataría, de acuerdo a esos testimonios no validados judicialmente, de encuentros donde se usaban propofol y fentanilo con fines recreativos, pagados en dólares.
Según esas versiones extraoficiales, en algunos de esos encuentros había personas encargadas de brindar asistencia respiratoria en caso de que algún participante sufriera apnea, una depresión respiratoria que, sin intervención inmediata, puede resultar fatal. También se mencionó el uso de bombas de infusión para regular las dosis, herramientas que solo están disponibles en entornos hospitalarios. Otra línea apunta a la oferta de «viajes controlados»: experiencias pagas bajo supervisión médica informal.
Que Zalazar habría participado en alguno de esos encuentros es una versión que circuló en el ambiente médico, pero no cuenta con validación judicial hasta el momento. Los investigadores no descartaron ninguna hipótesis, según indicaron fuentes de la causa consultadas por este medio.
La segunda muerte: el enfermero de Entre Ríos
En las últimas horas previas al cierre de esta nota, una segunda muerte sumó una nueva dimensión al caso. Eduardo Bentancourt, enfermero de 44 años oriundo de Gualeguaychú que había llegado recientemente a Buenos Aires en busca de trabajo, fue hallado sin vida dentro de su departamento en la calle Fray Justo Santa María de Oro al 2428, también en Palermo, tras varios días sin contacto con su familia.
Al ingresar a la vivienda, los efectivos lo encontraron sentado en una silla del comedor, sin signos vitales. En el lugar se secuestraron más de 50 ampollas de medicamentos de uso hospitalario, entre ellos propofol, fentanilo, lidocaína, midazolam, diazepam, clonazepam, adrenalina y cloruro de potasio, además de jeringas, guantes de látex y teléfonos celulares. El cuerpo presentaba marcas de pinchazos en los brazos.
La causa quedó en manos de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional N°21, a cargo del fiscal Carlos Alberto Vasser, bajo la figura de averiguación de muerte dudosa. Los investigadores buscan determinar si Bentancourt se encontraba solo al momento de su fallecimiento y si existe conexión con la causa del Hospital Italiano.
Propofol y fentanilo: qué son y por qué su uso indebido puede ser letal
El propofol es un inductor anestésico de acción rápida utilizado en procedimientos quirúrgicos y endoscópicos. Debe ser administrado exclusivamente por anestesiólogos o profesionales entrenados, ya que su potencia y sus riesgos respiratorios hacen que cualquier sobredosis pueda derivar en apnea y muerte.
El fentanilo es un opioide sintético de alta potencia empleado para inducir y mantener la sedación y la analgesia durante cirugías. Al igual que el propofol, su administración fuera del entorno hospitalario puede generar adicción y depresión respiratoria severa. Sin ventilación asistida inmediata, una sobredosis de cualquiera de estas dos sustancias resulta fatal.
La causa expone, más allá de las versiones sobre reuniones clandestinas, una falla estructural grave en los controles del sistema de salud: la salida de medicamentos controlados de alta complejidad desde un hospital de referencia nacional sin que los mecanismos internos lo detectaran a tiempo.
Puntos clave:
- Alejandro Zalazar, anestesiólogo de 29 años del Hospital Gutiérrez, murió el 20 de febrero en Palermo por sobredosis de propofol y remifentanilo, con insumos del Hospital Italiano en su domicilio.
- Hernán Boveri y Delfina Lanusse, profesionales del Hospital Italiano, fueron imputados por hurto calificado de anestésicos y permanecen en libertad con prohibición de salida del país.
- El 13 de marzo se ejecutaron tres allanamientos con secuestro de material médico controlado, dispositivos electrónicos y ampollas con sedantes quirúrgicos.
- Eduardo Bentancourt, enfermero de 44 años, fue hallado muerto en Palermo rodeado de más de 50 ampollas de propofol y fentanilo; la causa tramita como muerte dudosa.
- Circulan versiones extraoficiales no confirmadas judicialmente sobre reuniones clandestinas con anestésicos de quirófano; los investigadores no descartan ninguna hipótesis.
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