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Espionaje

Imputaron a Macri por montar un plan sistemático de espionaje ilegal

El fiscal federal Franco Picardi presentó un dictamen de más de 200 páginas en el que aseveró que está confirmada la participación de Arribas, Majdalani y otras dos personas de la AFI en los hechos investigados con la participación del ex presidente.

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El fiscal federal Franco Picardi imputó al expresidente Mauricio Macri como supuesto responsable del armado de un «plan sistemático» de espionaje ilegal durante su gobierno que habría tenido entre las víctimas a personas en las que tenía interés personal como su principal opositora, la entonces senadora Cristina Fernández de Kirchner, y su hermana Florencia Macri.

Lo hizo al requerir elevación a juicio oral y público del caso en el que se investiga el supuesto espionaje ilegal desplegado en 2018 sobre el domicilio de la actual vicepresidenta y el Instituto Patria, por el que están procesados Gustavo Arribas y Silvia Majdalani, exjefes de Agencia Federal de Inteligencia (AFI) durante el gobierno de Cambiemos.

El fiscal le presentó un dictamen de más de 200 páginas al juez federal Marcelo Martínez de Giorgi en el que sostuvo que a su criterio está concluida la investigación sobre la participación de Arribas, Majdalani y otras dos personas de la AFI en los hechos investigados, por lo que postuló su elevación a juicio y a la vez pidió avanzar con la investigación de la posible responsabilidad de Macri, entre otros.

«Las maniobras reveladas en este caso no han sido excepcionales ni aisladas; antes bien, integran un conjunto de muchas otras causas criminales -varias de las cuales se encuentran radicadas ante el Juzgado a su cargo por razones de conexidad- cuyos objetos se ciñen a la investigación de acciones de inteligencia desplegadas» por agentes de la AFI entre 2016 y 2019, sostuvo el fiscal.

«Lo que tienen en común, a priori, es la sospecha de intervención de las máximas autoridades de la Agencia, en el marco de la planificación, coordinación y ejecución de tareas prohibidas por ley 25.520, con puntos de contacto que se refieren a las víctimas u objetivos de dichas acciones de inteligencia ilegal», señalo Picardi.

A párrafo seguido, el representante del Ministerio Público Fiscal señaló que esos «extremos podrían ser demostrativos del uso ilegal de herramientas de inteligencia como parte de planes sistemáticos orquestados desde el propio aparato estatal».

Más argumentos del fiscal

«Dichas circunstancias imponen profundizar las investigaciones desarrolladas hasta aquí en la dirección apuntada, mediante el análisis global y apropiado de las múltiples intervenciones judiciales existentes por hechos de las mismas características, reconducibles a la misma gestión de la AFI», sostuvo el fiscal antes de reclamar que se extrajeran testimonios para evaluar la posible participación de otras personas.

En una presentación aparte, en la que se refirió específicamente a esta pretendida «extracción de testimonios», el fiscal aseguró que en razón de la multiplicidad de causas abiertas por casos de supuesto espionaje ilegal durante la gestión de Cambiemos «se impone indagar sobre el rol que le cupo en el mentado esquema organizado a quien era el superior inmediato de los procesados Arribas y Majdalani, el entonces Presidente de la Nación ingeniero Mauricio Macri».

También requirió indagar sobre el rol de las «personas que detentaban responsabilidades públicas y que actuaban al directo servicio del nombrado y podrían haber fungido como vínculo o enlace para la transmisión de órdenes y de informaciones ligadas a actividades de inteligencia ilegal».

En ese contexto, señaló casos de supuesto espionaje en los que el expresidente podría tener personal interés como aquellos que tuvieron por víctima a su entonces principal opositora, la senadora Fernández de Kirchner; o los que tuvieron como espiados a su hermana Florencia Macri y su pareja Salvatore Pice o al periodista del diario La Nación Hugo Alconada Mon.

En el caso de Alconada Mon, el propio periodista referenció que las supuestas tareas de espionaje que lo tuvieron por víctima ocurrieron cuando investigaba al hermano de Macri, Gianfranco, por el caso conocido como Panamá Papers, y a su primo Ángel Calcaterra, por la causa del soterramiento del tren Sarmiento.

Por otra parte, al referirse al pedido de elevar a juicio la causa por el espionaje al domicilio de la Vicepresidenta y al edificio del Instituto Patria -sede política del kirchnerismo-, el fiscal sostuvo que ya no quedan pendientes medidas de prueba en relación a Arribas, Majdalani, al jefe de Operaciones Especiales de la Dirección Operacional de Contrainteligencia Alan Ruiz, y al titular de esa dirección, Martín Coste.

Arribas, Majdalani y Ruiz están procesados por supuesto espionaje ilegal y por falsedad ideológica por haber producido documentos con contenido presuntamente falso para intentar dotar de legalidad las maniobras de inteligencia prohibida mientras que Coste fue acusado solo por la producción de esos documentos.

Las actividades de inteligencia ilegal que se desplegaron en ese caso «se realizaron bajo dos modalidades en particular: por un lado, durante el día, los agentes de la AFI se apersonaban en los domicilios mencionados para realizar las observaciones, vigilancias, registros y almacenamientos y, por otro lado, durante la noche, se estacionaban autos de técnica (vehículos con cámaras no visibles que filman de modo continuado) en las inmediaciones de los domicilios en cuestión», sostuvo el fiscal.

«Teníamos que ir a instalar un servicio en un domicilio de Recoleta con un vehículo y determinar si había movimiento de personas o cajas o bolsos ingresando o saliendo del mismo», relató en esa causa un testigo de identidad reservada, según consta en el dictamen al que tuvo acceso Télam.

Esas maniobras intentaron ser justificadas ante la Comisión Bicameral de Inteligencia primero y ante la justicia después como tareas vinculadas a la posibilidad de que la entonces senadora fuera blanco de un ataque en el marco del la cumbre internacional de G20 llevada a cabo en la Ciudad de Buenos Aires por aquellos días.

Arribas y Majdalani «crearon una Dirección de Operaciones Especiales inorgánica a la que le asignaron recursos, autos, oficina y nombraron como director allí a Alan Ruiz», sostuvo el fiscal, y luego aseveró que los exjefes de la AFI tenían una relación «directa y sin intermediarios» con ese funcionario, por lo que «no existían reglas escalafonarias en esta relación dentro de la AFI».

«Ruiz fungió como nexo entre la decisión de las máximas autoridades de la AFI de realizar tareas de inteligencia ilegal en contra de Cristina Fernández de Kirchner -Arribas y Majdalani- y la concreción de dichas tareas desplegadas por agentes de calle de la AFI de cargos jerárquicos inferiores. ¿Por qué? Porque era una persona de confianza de ambos, por sus vinculaciones previas» ya que «provenía del Ministerio de Seguridad de la Nación, en ese momento a cargo de Patricia Bullrich», puntualizó el fiscal.

Picardi reseñó además que durante el gobierno de Macri se devolvió a los fondos de la AFI el carácter de reservados, lo que dotó de «opacidad» a ese organismo para, eventualmente, desplegar las maniobras investigadas.

La causa por espionaje data de 2020

La causa por el supuesto espionaje al Instituto Patria se inició el 20 de febrero del 2020 a partir de la denuncia articulada por la entonces Interventora de la AFI, Cristina Caamaño, la cual fue fundada en el hallazgo de documentos internos y manifestaciones puntuales de diversos agentes, quienes dieron cuenta de presuntos hechos de inteligencia ilegal.

El caso tramitó primero ante la justicia de Lomas de Zamora porque allí estaba radicado el expediente en el que se investigaba si había dirigentes políticos que pudieran ser blanco de ataques de supuestos grupos anarquistas ante la inminencia de la cumbre del G20.

DDHH

Palantir, la empresa de la CIA que Milei quiere en la Argentina: opera en guerras y contra migrantes

Un análisis de la BBC revela que es la empresa de análisis de datos más poderosa del mundo, creada con fondos de la CIA, es utilizada para identificar y localizar personas.

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Javier Milei, junto al canciller Pablo Quirno, recibió en Casa Rosada a Peter Thiel.

Palantir: la empresa de la CIA detrás de Peter Thiel

La visita del magnate Peter Thiel a Buenos Aires y su reunión con Javier Milei reavivaron las versiones sobre un posible contrato de Palantir Technologies con la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Pero, ¿qué es exactamente Palantir? Un análisis de la BBC News Mundo revela que se trata de la empresa de análisis de datos más poderosa del mundo, creada con fondos de la CIA, usada para identificar y deportar migrantes en EEUU, para localizar objetivos militares en Irán y para el sistema de misiles «Domo Dorado» de Donald Trump.

Cuando se conoció que Javier Milei recibiría este jueves en la Casa Rosada al magnate tecnológico Peter Thiel, cofundador de Palantir Technologies, el nombre de la compañía ya circulaba en los pasillos del poder con una pregunta que nadie respondió oficialmente: ¿está el Gobierno argentino negociando contratar los servicios de vigilancia masiva de Palantir para la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE)?

La versión fue publicada por la periodista Mara Pedrazzoli, quien informó que durante la semana Thiel también se reunió con autoridades del organismo de inteligencia argentino. Ninguna fuente oficial confirmó ni desmintió el dato. Pero para entender el alcance de lo que esa posibilidad implicaría, basta con revisar qué es y qué hace Palantir en el mundo.

Nacida de la CIA, alimentada por el 11-S

Según un análisis publicado esta semana por BBC News Mundo, el consenso entre la mayoría de expertos en ciberseguridad es que no existe un software de análisis de datos en el mundo comparable, en complejidad y alcance, con el de Palantir; especialmente en lo que refiere a seguridad e inteligencia militar.

La compañía nació en 2003, directamente de la experiencia de Peter Thiel con PayPal y del impacto de los atentados del 11 de septiembre de 2001. Según el columnista del New York Times Michael Steinberger, autor del libro «El filósofo en el Valle: Alex Karp, Palantir y el auge de la vigilancia estatal», el punto de inflexión fue el acceso que la empresa obtuvo a los ingenieros de la CIA a través de In-Q-Tel, el brazo de inversión de capital de la agencia de inteligencia estadounidense.

«Los ingenieros de Palantir tuvieron acceso a los analistas de la CIA, por lo que pudieron desarrollar el software de la mano de estos analistas», explicó Steinberger a la BBC. Ese origen explica todo: Palantir no es una empresa tecnológica convencional. Es, desde su nacimiento, una herramienta del aparato de inteligencia y defensa de Estados Unidos.

Las guerras que Palantir pelea

El catálogo de operaciones en las que participó Palantir habla por sí solo. La empresa desarrolló las herramientas que condujeron a la muerte de Osama Bin Laden en 2011 y fueron clave en la retirada de las tropas estadounidenses de Afganistán en 2021. Su sistema de integración de datos Maven se usa actualmente para identificar objetivos militares en Irán y para operar los drones que EE.UU. desplegó en la región.

Además, Palantir es la empresa encargada de desarrollar el software del «Domo Dorado», uno de los proyectos insignia de la segunda administración Trump: un sistema de misiles antiaéreos con capacidad para interceptar cualquier amenaza, incluidos misiles nucleares.

El propio CEO de Palantir, Alex Karp, fue explícito en un foro en Washington al referirse al ataque estadounidense a la infraestructura nuclear iraní en 2025: «Si miras la operación ‘Martillo de medianoche’, la operación en Venezuela para capturar a Maduro o la operación que estamos viendo en Irán, ves una sociedad dominando totalmente, y esa sociedad es la nuestra», afirmó.

El ICE, los migrantes y la maquinaria de deportación

Pero el alcance de Palantir no se limita al campo de batalla. En Estados Unidos, la empresa provee herramientas al ICE (Servicio de Inmigración y Control de Aduanas) para identificar, localizar y deportar migrantes. La vinculación comenzó en 2014 y se profundizó durante la segunda administración Trump, contexto en que la empresa obtuvo en 2025 un contrato de 10.000 millones de dólares con el Ejército estadounidense para centralizar el manejo de software y datos durante la próxima década.

Para Steinberger, la pregunta sobre la responsabilidad de la empresa en los abusos cometidos con esas herramientas es una de las más urgentes del momento: «¿Tiene Palantir alguna responsabilidad en los abusos que se están cometiendo? Si se han perpetrado crímenes de guerra con esa tecnología, ¿tiene Palantir alguna responsabilidad?», planteó.

La empresa responde siempre lo mismo: son los entes reguladores gubernamentales, y no la compañía, quienes deben poner límites al uso de su tecnología. El director de Palantir en Reino Unido y Europa, Louis Mosley, lo dijo sin vueltas: «Son ellos quienes deciden el marco normativo que determina quién puede tomar qué decisión».

El «manifiesto» que alarmó al mundo

En las últimas semanas, Palantir publicó en redes sociales un resumen de 22 puntos de las ideas que Karp planteó en su libro «La república tecnológica», y que fue descripto por muchos como el manifiesto ideológico de la compañía.

Entre los puntos más polémicos figuran la afirmación de que «algunas culturas han producido avances vitales, otras siguen siendo disfuncionales y regresivas», y el llamado a «resistir la tentación superficial de un pluralismo vacío y hueco». La legisladora británica Victoria Collins dijo públicamente que el listado parecía fruto de «los desvaríos de un supervillano».

Estos postulados no son ajenos a las ideas del propio Thiel, quien en 2009 declaró que ya no creía que la libertad y la democracia fueran compatibles, y cuya filosofía, según Steinberger, fue calando cada vez más en Karp: «Habla cada vez menos de defender la democracia liberal y habla más de defender a Occidente como una entidad cultural, lo que siempre ha sido la controvertida postura de Thiel», señaló el columnista.

¿Qué haría Palantir en la Argentina?

La pregunta que flota sobre la visita de Thiel es qué implicaría para la Argentina un eventual contrato con Palantir. La empresa ofrece sus servicios exclusivamente a países alineados con las políticas de Estados Unidos; así lo dejó claro desde sus inicios al negarse a vender tecnología a China o Rusia. Sus clientes actuales incluyen, además de agencias del Gobierno estadounidense, a Israel (donde el Mossad es cliente desde mediados de los 2000), Reino Unido, Ucrania, Francia, Canadá, Alemania, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.

Que una empresa con esas características y esos clientes esté en conversaciones con la SIDE del Gobierno de Milei no es un dato menor. Significaría la integración del aparato de inteligencia argentino a una red de vigilancia masiva de alcance global, bajo criterios fijados por una empresa privada con sede en Estados Unidos y con una ideología que sus propios fundadores definieron como incompatible con la democracia. De ahí, nada bueno puede resultar.

Puntos clave

  • Palantir Technologies fue creada en 2003 con fondos y acceso directo de la CIA, y es considerada el software de análisis de datos más poderoso del mundo en materia de seguridad e inteligencia, según expertos consultados por BBC News Mundo.
  • La empresa opera para el ICE en la identificación y deportación de migrantes en EE.UU., desarrolla el sistema de misiles antiaéreos «Domo Dorado» de Trump y su tecnología fue usada para el ataque a la infraestructura nuclear iraní en 2025.
  • Versiones periodísticas sostienen que Thiel ya se reunió con autoridades de la SIDE durante su visita a Buenos Aires, lo que generó especulaciones sobre un posible contrato con el organismo de inteligencia argentino.
  • El CEO de Palantir, Alex Karp, publicó un manifiesto de 22 puntos que fue calificado por la legisladora británica Victoria Collins como «los desvaríos de un supervillano».
  • La empresa solo vende sus servicios a países alineados con la política exterior de Estados Unidos; sus actuales clientes incluyen a Israel, Reino Unido, Ucrania, Francia y Arabia Saudita, entre otros.
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