La firma presidencial restablece el funcionamiento del Gobierno y permite el regreso de más de 750.000 empleados federales suspendidos.
El cierre federal más extenso en la historia de EE. UU. provoca cancelaciones masivas de vuelos y presión política entre republicanos y demócratas.
Un año después de su victoria, Trump enfrenta derrotas demócratas, parálisis estatal y cuestionamientos judiciales.