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Bombazo: La CIDH prepara visita a la Argentina por libertad de prensa

Organismos regionales recibieron testimonios directos y documentación sobre agresiones, vaciamiento institucional y conflictos entre Gobierno y periodistas.

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Lo que tenés que saber

  • La audiencia se realizó en la Universidad de Miami con participación de organizaciones, sindicatos y periodistas.
  • El Gobierno negó retrocesos y defendió el accionar de las fuerzas de seguridad.
  • La CIDH cuestionó el planteo oficial y señaló que los episodios descriptos no son hechos aislados.
  • El organismo expresó interés en una visita in loco para evaluar la situación.
  • Las organizaciones pidieron frenar acciones judiciales intimidatorias y revisar normas que limitan el acceso a la información.

Una audiencia que expuso tensiones sobre la libertad de prensa

En la Universidad de Miami, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos reunió este jueves a organizaciones, especialistas y periodistas para examinar el estado de la libertad de prensa en la Argentina. La presentación incluyó aportes del CELS, FOPEA, Amnistía Internacional, SiPreBA, FATPREN y otros espacios que describieron un escenario de hostilidad hacia la prensa desde el inicio de la gestión de Javier Milei.

Durante la audiencia se mencionaron casos de agresiones, criminalización y limitaciones en medios públicos. Entre los testimonios figuraron los de Julia Mengolini, Hugo Alconada Mon y el fotógrafo Tomás Cuesta, quienes dieron cuenta de un “deterioro veloz” en las condiciones de trabajo. FOPEA aportó cifras que indican que “los ataques se han multiplicado” en un contexto marcado por discursos oficiales confrontativos.

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Posición del Gobierno en la audiencia

La representación estatal fue encabezada por el subsecretario de Derechos Humanos, Alberto Julio Baños. El funcionario rechazó que existan “medidas regresivas” y sostuvo que la violencia registrada en marchas responde a “situaciones aisladas”. Baños defendió los “protocolos de uso de la fuerza” y cuestionó que se ampliara el debate hacia otros derechos vulnerados.

Su intervención generó sorpresa entre comisionados que evaluaron el tono y las respuestas oficiales.

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La respuesta firme de la CIDH

El organismo interamericano expresó preocupación por la información presentada. Tania Reneaum Panszi señaló que los hechos descriptos “no son hechos singulares” y advirtió sobre amenazas, criminalización y campañas de estigmatización.

El Relator Especial para la Libertad de Expresión, Pedro Vaca, recordó que “la palabra de un gobernante no es una voz cualquiera” y subrayó que las autoridades deben evitar generar riesgos adicionales para periodistas.

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Propuesta de visita y pedidos de las organizaciones

El presidente de la CIDH, José Luis Caballero, manifestó interés en una visita in loco a la Argentina para revisar el ejercicio de la libertad de expresión, la situación de la protesta social y otros puntos señalados en la audiencia. Afirmó que Argentina, por su trayectoria en el sistema interamericano, debe someterse a observación cuando surgen denuncias persistentes de retrocesos.

Las entidades que participaron reclamaron frenar acciones judiciales con impacto intimidatorio, revisar normas que restringen el acceso a la información y establecer protocolos de seguridad para coberturas periodísticas.

Comunicado ampliado de la CIDH

La Comisión y la Relatoría Especial divulgaron un documento donde expresan “su profunda preocupación por el deterioro sostenido y alarmante de la libertad de expresión y de prensa en la República Argentina”. Señalan que recibieron información sobre “agresiones físicas durante protestas y manifestaciones sociales, uso excesivo de la fuerza por parte de agentes estatales, detenciones arbitrarias, campañas de odio y desinformación impulsadas o amplificadas desde cuentas oficiales y por altas autoridades del Estado”.

También mencionan datos que indican un “incremento sustancial de los ataques a la prensa” y medidas que “habrían debilitado la institucionalidad democrática de la comunicación pública”. El comunicado destaca que el discurso crítico sobre asuntos de interés público goza de especial protección y que las autoridades deben evitar expresiones que generen riesgos adicionales.

La CIDH recordó que la protesta social requiere garantías para el trabajo de periodistas y reporteros gráficos, y que toda fuerza utilizada debe cumplir legalidad, necesidad y proporcionalidad. El texto advierte que el derecho penal no debe funcionar como mecanismo para silenciar críticas y que cualquier reforma que limite el acceso a la información pública es incompatible con obligaciones internacionales.

El organismo llamó al Estado argentino a abstenerse de declaraciones estigmatizantes, a investigar agresiones, a revisar normas restrictivas y a asegurar protocolos adecuados para coberturas en protestas. Finalmente, reiteró su disposición a visitar el país y destacó el rol histórico de Argentina en el sistema interamericano.

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«Fallido experimento de sufrimiento humano»: cierra la cárcel migrante de Trump

Los casi 1.400 detenidos no serán liberados, sino trasladados a otras instalaciones. Litigios judiciales, denuncias de tratos inhumanos y un gasto superior a los mil millones de dólares forzaron el cierre del experimento más emblemático de la política migratoria trumpista.

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Cierra «Alligator Alcatraz»: el fracaso del campo de detención migrante de Trump

El gobierno del estado de Florida confirmó esta semana el cierre del centro de detención para migrantes conocido como «Alligator Alcatraz», emplazado en la pista del Aeropuerto Dade-Collier, en plena zona de los Everglades. El desmantelamiento se producirá a principios de junio, según la notificación oficial cursada a las empresas operadoras. En la actualidad, el predio alberga a casi 1.400 personas que serán reubicadas progresivamente en otras dependencias gubernamentales.

El símbolo de la política antimigrante que no pudo sostenerse

Inaugurado el 3 de julio de 2025 bajo el impulso directo de Donald Trump, «Alligator Alcatraz» se convirtió rápidamente en el emblema de la política migratoria más agresiva del gobierno republicano. El nombre, una combinación del reptil que habita los Everglades y la célebre prisión de la Bahía de San Francisco, condensaba la lógica punitiva del proyecto: aislar, humillar y disuadir a quienes intentaran ingresar o permanecer en el territorio estadounidense sin documentación.

La decisión de cerrarlo no respondió a un cambio de criterio político, sino a la acumulación de tres factores que terminaron siendo insostenibles: los litigios judiciales impulsados por organizaciones de derechos civiles, la escalada de costos operativos que superaron los mil millones de dólares, y las sistemáticas denuncias por condiciones inhumanas que se multiplicaron desde el primer día de funcionamiento.

El gobernador republicano Ron DeSantis, uno de los principales aliados de Trump en materia migratoria, admitió el cierre en conferencia de prensa con una frase que resume la lógica del proyecto más que cualquier crítica opositora: «Si cerramos mañana, podremos decir que cumplió su propósito».

Un legislador demócrata: «Fallido experimento de sufrimiento humano»

El legislador demócrata Alexander Frost fue uno de los más duros en su evaluación. Cuestionó el impacto ambiental del centro, su emplazamiento en una zona ecológicamente sensible y el dispendio de recursos públicos que implicó. «Ahora, tras malgastar millones de dólares de los contribuyentes y enfrentar constantes demandas ambientales, este fallido experimento de sufrimiento humano finalmente cierra sus puertas», afirmó Frost.

La definición no fue retórica. Las organizaciones de derechos civiles que litigaron contra el centro documentaron desde sus primeros meses de funcionamiento condiciones que incluyeron temperaturas extremas, falta de acceso a sueño y alimentación adecuada, y tratos degradantes en la rutina cotidiana de los detenidos.

El caso argentino que expuso la crisis humanitaria

Entre los miles de casos que transitaron por «Alligator Alcatraz», el del argentino Fernando Artese tuvo especial repercusión. Detenido por su estatus migratorio vencido, Artese fue derivado al centro de los Everglades, y su esposa denunció públicamente las condiciones a las que fue sometido: frío extremo, duchas forzadas de madrugada y privación de sueño por falta de alimento.

La pareja expuso además el régimen de seguridad interna del predio. «Deben caminar con las manos en la nuca para salir de su celda, como si fueran criminales peligrosos. Muchos no cometieron delitos. En el caso de Fernando, creó una empresa y contribuyó al país, pero hoy está encerrado como si fuera lo peor», declaró.

El caso de Artese no fue una excepción: fue la cara visible de un sistema diseñado para castigar la condición migratoria con métodos propios de los regímenes penitenciarios de alta seguridad, aplicados en su mayoría a personas sin antecedentes penales.

La lógica del miedo y sus límites

El cierre de «Alligator Alcatraz» no implica un abandono de la política migratoria represiva de la administración Trump. Los casi 1.400 detenidos no serán liberados, sino trasladados a otras instalaciones. Sin embargo, la clausura del centro más emblemático del proyecto expone sus límites concretos: inviabilidad económica, vulnerabilidad judicial y costo humanitario insostenible.

Lo que quedó en evidencia es que la lógica del miedo tiene un precio que, en este caso, los propios impulsores del proyecto no estuvieron dispuestos a seguir pagando.

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