Elecciones
Este domingo se renuevan 130 bancas de diputados y 24 de senadores
La composición política del Parlamento tras las elecciones generales, con 154 nuevos legisladores que asumirán sus bancas el 10 de diciembre, será clave para la gobernabilidad del futuro presidente.
Por Silvina Angiono
El Congreso redefine en las elecciones de este domingo la nueva composición política del Parlamento, en un escenario clave para la gobernabilidad de la futura administración, en la que se renuevan 130 de las 257 bancas de la Cámara de Diputados y 24 de los 72 senadores en esta nueva renovación legislativa.
La Cámara alta conducida por la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner renueva en esta ocasión las bancas de los representantes de ocho provincias: Buenos Aires, Formosa, Jujuy, Misiones, La Rioja, San Luis, Santa Cruz y San Juan.
Allí, ninguna de las dos fuerzas mayoritarias, el oficialista Frente de Todos (FdT) -ahora Unión por la Patria, UxP- y el opositor Juntos por el Cambio (JxC), ostenta la mayoría y la aparición de un nuevo actor político, La Libertad Avanza (LLA) de Javier Milei, busca romper el histórico predominio bipartidista.
Los interbloques del FdT y de JxC arriesgarán casi un tercio de sus bancas aunque Juntos por el Cambio es la fuerza que mayor número pondrá en juego, 11 en total, mientras que el Frente de Todos arriesgará ocho.
El interbloque opositor que conduce el mendocino, electo gobernador de Mendoza, Alfredo Cornejo, tiene 33 bancas mientras que el oficialismo que lidera el formoseño José Mayans tiene 31.
El FdT perdió bancas este año después de que cinco legisladores del peronismo decidieron apartarse y conformar un espacio por separado, aunque en algunas votaciones acompañaron de todos modos las propuestas oficiales.
Con este escenario, y teniendo en cuenta el resultado de las PASO, el oficialismo podría sumar una banca a las ocho que pone en juego, mientras que JxC se quedaría solo con cinco de las 11 que arriesga y LLA de Milei pasaría a tener representación en la Cámara con ocho bancas.
En la Cámara de Diputados, presidida por Cecilia Moreau, en tanto, se renuevan 130 de las 257 bancas que tendrán mandato desde 2023 y hasta 2027.
En la cámara baja, la provincia de Buenos Aires pone en juego 35, la ciudad Autónoma de Buenos Aires, 12; Santa Fe, 10; Córdoba, nueve; Mendoza y Tucumán, cinco cada una; Corrientes, Entre Ríos, Misiones, Salta y Santiago del Estero, cuatro cada una; Chaco, Chubut, Formosa, Jujuy, La Rioja, Río Negro, San Juan y Tierra del Fuego, tres cada una y Catamarca, La Pampa, Neuquén, Santa Cruz y San Luis, dos cada una.
En estos comicios, cada fuerza política pondrá en juego una cantidad diferente de bancas. De los 130 escaños el FdT pone en juego 68 de sus 118 legisladores y JxC, 55 de sus 117.
Dentro de JxC, el PRO arriesga 23 de sus 48; la UCR 17 de sus 34; la Coalición Cívica siete de sus 10; Evolución radical cuatro de sus 12; Encuentro federal dos de sus cuatro; además de dos de los nueve integrantes de bloques minoritarios.
Las siete bancas restantes que se ponen en juego se distribuyen entre otras fuerzas políticas provinciales o minoritarias, como el Interbloque Federal (uno de Hacemos Córdoba, un socialista santafesino y dos peronistas bonaerenses), Provincias Unidas (un misionero y un rionegrino) o Ser-Energía (uno).
En tanto, que de los bloques actuales, los libertarios (tres), la Izquierda (cuatro) y el Movimiento Popular Neuquino (uno), no ponen en juego ninguna banca, ya mantienen los que obtuvieron en las legislativas 2021.
El quórum de la Cámara se consigue con 129 voluntades y en los comicios de medio término de 2021 se eligieron 127 legisladores.
Más de 40 de los 130 diputados que finalizan sus mandatos en diciembre buscarán la reelección de sus bancas el próximo 22 de octubre, tras haber superado el filtro de las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (PASO), aunque algunos relegados a posiciones poco expectantes tras los resultados de esa instancia.
Cuarenta y cuatro de los 130 diputados que tienen mandato hasta el 9 de diciembre quieren renovar su banca hasta el 2027, de los cuales 20 corresponden al FdT, que en esta elección se presenta con el nombre de UxP, mientras que 22 corresponden a JxC y otros dos al Interbloque Federal y a Provincias Unidas.
De todos modos sólo una veintena tiene garantizado su puesto ya que figuran en los primeros lugares de las listas luego de los reacomodamientos que surgieron tras los resultados de las PASO; instancia que también dejó fuera de competencia a un par de precandidatos.
Los que tienen asegurada su continuidad en la próxima conformación de la Cámara de Diputados son el presidente del PJ bonaerense, Máximo Kirchner, que encabeza la lista de UxP; la titular de la Cámara baja, Cecilia Moreau, que está en el cuarto lugar de la lista bonaerense y el jefe del bloque del FdT, German Martínez, cabeza de lista del UxP en la provincia de Santa Fe.
De todos modos, otros diputados de extensa trayectoria en la cámara baja como el radical Mario Negri, la bonaerense Graciela Camaño y hasta el exgobernador de San Juan, José Luis Gioja, que llevan varios años en el Congreso, concluirán sus mandatos y no volverán a ocupar una banca en el próximo período parlamentario, ya que no se presentaron como candidatos en estas elecciones.
En JxC, de los 22 diputados que buscan renovar sus bancas, casi la mitad forman un lote que no logró atravesar el filtro de las elecciones internas o quedó muy relegado como consecuencia de la redefinición de lugares en los distritos más numerosos.
Una docena de esos legisladores tienen asegurada su reelección ya que encabezan la lista o están dentro de los primeros lugares de las mismas.
Los diputados que tienen asegurada la continuidad son Cristian Ritondo, quien en las PASO encabezó la lista que respaldó la postulación a presidenta de Patricia Bullrich, y lo mismo sucede con la radical Karina Banfi, que secundó al jefe de la bancada macrista.
Elecciones
Cómo funciona Indra: la empresa que maneja el voto argentino desde las sombras
Una multinacional española con antecedentes de irregularidades en más de una docena de países volvió a quedarse con el escrutinio provisorio argentino en 2025, esta vez sin licitación pública, sin Boletín Oficial y con plazos reducidos a la mitad. El mismo método opaco que el gobierno de Milei podría reproducir para las presidenciales de 2027.
Un contrato de más de 21.000 millones de pesos, adjudicado sin publicidad oficial, con ofertas presentadas en papel dentro de cajas y sin digitalizar, y cuyo resultado se conoció únicamente por una comunicación informal a los medios. Así fue como la empresa española Indra se quedó, en 2025, con el negocio del escrutinio provisorio de las elecciones legislativas argentinas del 26 de octubre, las primeras bajo la nueva Boleta Única de Papel impulsada por el gobierno de Javier Milei.
Indra no es un actor nuevo en el sistema electoral argentino. La empresa española lleva contando votos en el país de forma prácticamente ininterrumpida desde 1997, casi tres décadas de monopolio sobre la información electoral más sensible de una noche de elecciones. Solo fue desplazada en 2019, cuando el gobierno de Mauricio Macri le cedió el contrato a Smartmatic. Pero el dato que más incomoda no es su larga presencia, sino el modo en que el gobierno libertario resolvió su contratación esta vez: en las sombras.
La licitación que se hizo en secreto
En las elecciones de 2021 y 2023, las licitaciones para el escrutinio provisorio fueron públicas e internacionales, convocadas por la Dirección Nacional Electoral (DINE) con difusión en el Boletín Oficial, participación de partidos políticos, organizaciones de la sociedad civil y empresas del sector. El proceso de 2023, en particular, incluyó 75 observaciones y sugerencias de distintos actores antes de la adjudicación definitiva a Indra.
En 2025, el gobierno de Milei eligió otro camino. La contratación quedó en manos del Correo Argentino, una sociedad anónima estatal que tiene facultades para convocar concursos privados sin las restricciones de las licitaciones públicas. El pliego se envió por correo electrónico a un puñado de empresas seleccionadas, sin publicación oficial y sin acceso ciudadano. Los plazos para presentar ofertas, habitualmente de 30 días para contratos de esta magnitud, se redujeron a 15. Las propuestas llegaron en papel, dentro de cajas, sin digitalizar. Y el resultado de la adjudicación nunca fue publicado en ningún portal oficial: se conoció únicamente por un comunicado informal del propio Correo.
El senador nacional Wado de Pedro denunció el carácter opaco del proceso y reclamó «mayor transparencia y participación en el proceso electoral», señalando que era «urgente publicar las condiciones y el pliego técnico para garantizar la confiabilidad del recuento provisorio».
Una licitación hecha a medida
La opacidad del procedimiento no fue el único elemento que generó cuestionamientos. El pliego incorporó un requisito técnico que, en la práctica, eliminó a casi todos los posibles competidores antes de que abrieran los sobres: solo podían participar empresas que, en los últimos seis años, hubieran realizado escrutinios en elecciones con al menos 90.000 mesas de votación. Esa condición dejó automáticamente fuera a empresas locales y a la mayoría de los actores regionales del sector, reduciendo la competencia real a apenas dos firmas: Indra y Smartmatic. La tercera empresa invitada, MSA (ligada a Daniel Angelici y habitualmente contratada para elecciones porteñas), desistió de participar.
Indra ganó con una oferta de 21.169 millones de pesos. El Correo informó que el contrato resultó un 38% más barato que en 2023, aunque los especialistas electorales señalaron que comparar ambas contrataciones es problemático porque el proceso de 2023 fue una licitación pública internacional con condiciones completamente distintas.
Además, aunque el contrato fue formalmente limitado a las elecciones de ese año, el pliego incluía una cláusula que habilitaba al ganador a licitar por separado cualquier elección provincial o municipal realizada en el mismo período, incluyendo las elecciones de la provincia de Buenos Aires, que por sí sola representa cerca del 40% del volumen electoral nacional. Y dado que el requisito de los 90.000 mesas seguirá vigente, la empresa que gane en 2025 queda posicionada con ventaja estructural para las presidenciales de 2027.
Quién es Indra y qué dicen sus antecedentes
Indra Sistemas es una multinacional tecnológica española cuya propiedad está distribuida entre la familia Escribano, el Estado español y JP Morgan, que en 2023 adquirió el 10,58% de su capital, convirtiéndose en el segundo mayor accionista. La coincidencia que no pasó desapercibida en los círculos políticos y periodísticos: el día anterior a las elecciones argentinas del 26 de octubre de 2025, Jamie Dimon, CEO global de JP Morgan, visitó Buenos Aires y mantuvo reuniones privadas con el presidente Milei y el ministro de Economía, Luis Caputo.
El historial internacional de Indra en materia electoral acumula cuestionamientos en varios países. En 2016, la Junta Central Electoral de República Dominicana documentó fallos masivos, opacidad en el software y pérdida de control estatal durante las elecciones generales: los votos se transmitían primero a los servidores de Indra y luego a la autoridad electoral, impidiendo la supervisión directa de los técnicos locales. El software era propiedad privada de la empresa, lo que imposibilitaba auditorías del código fuente. El Estado dominicano pagó 26,9 millones de dólares por ese proceso. También se registraron denuncias o cuestionamientos vinculados a procesos electorales en Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Angola.
En España, Indra obtuvo en 2015 una calificación D en el índice anticorrupción para empresas del sector defensa elaborado por Transparencia Internacional, lo que significa «evidencia limitada» de compromiso ético. Ese mismo año, el Consejo de la Judicatura de Ecuador inició una demanda contra la empresa por 32 millones de dólares por incumplimiento de contrato. Años después, una investigación en Brasil señaló a Indra por el pago de comisiones a políticos para conseguir contratos estatales.
En Argentina, los antecedentes tampoco son tranquilizadores. En las elecciones legislativas de 2017 en la provincia de Buenos Aires, Unidad Ciudadana, el espacio encabezado por Cristina Fernández de Kirchner, cuestionó severamente a Indra por demoras y un manejo turbio del tránsito y contabilización de sufragios. En 2011, el ex candidato presidencial Eduardo Duhalde había denunciado un «fraude informático escandaloso» en las PASO, señalando a la empresa española. En 2005, según trascendió judicialmente, un asesor del entonces secretario de Transporte Ricardo Jaime habría ofrecido a Indra contratos estatales a cambio de aportes a la campaña electoral del kirchnerismo.
El camino hacia 2027
La pregunta que recorre los pasillos del mundo electoral es si el mecanismo de opacidad que el gobierno libertario instaló para los comicios de octubre de 2025 se reproducirá para las presidenciales de 2027. Hasta ahora, no hay ninguna señal oficial de que el Ejecutivo vaya a volver a una licitación pública internacional como las de 2021 y 2023. El precedente creado por la licitación privada vía Correo Argentino, combinado con los requisitos técnicos que prácticamente blindan a Indra como único oferente viable, configura un escenario donde el principal insumo informativo de una noche de elecciones seguirá siendo manejado por una empresa extranjera cuyo software es auditado solo por ella misma.
El escrutinio provisorio no tiene validez legal: el oficial lo realiza la Justicia Electoral. Pero es el que llena las pantallas de televisión, el que genera el clima político de la noche electoral y el que, en la práctica, determina qué candidatos dan discursos de victoria y cuáles de derrota antes de que se cuente el último voto. Qué empresa procesa esa información, bajo qué condiciones y con qué nivel de transparencia no es un detalle técnico. Es una decisión política de primer orden.
Puntos clave
- Indra opera el escrutinio provisorio argentino de forma prácticamente ininterrumpida desde 1997, con excepción de las presidenciales de 2019.
- En 2025, el gobierno de Milei la contrató a través del Correo Argentino mediante una licitación privada sin publicación oficial, con plazos reducidos a la mitad y ofertas en papel sin digitalizar.
- Un requisito técnico excluyente de 90.000 mesas redujo la competencia real a dos empresas y deja a Indra posicionada para las presidenciales de 2027.
- JP Morgan, accionista de Indra, mantuvo reuniones con Milei y Caputo el día anterior a las elecciones de octubre de 2025.
- La empresa acumula cuestionamientos electorales en República Dominicana, Ecuador, Bolivia, Nicaragua, Angola, Brasil y Argentina, y obtuvo calificación D en el índice anticorrupción de Transparencia Internacional en 2015.
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