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Tomas: abrazo simbólico de la comunidad educativa al «Lengüitas»

Entre aplausos y cantos, las familias, estudiantes y docentes se tomaron de las manos durante el abrazo simbólico que se extendió por todo el frente del establecimiento ubicado sobre la calle Juncal, en el barrio porteño de Palermo.

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La comunidad educativa de la Escuela Normal Superior Lenguas Vivas Sofía Esther Broquen de Spangenberg de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), conocida como «Lengüitas», realizó hoy un abrazo simbólico al establecimiento en reclamo de «diálogo y respuestas» y en «defensa de la educación pública», en el marco de la toma a la institución que los y las estudiantes sostienen desde el lunes.

«No dividan la comunidad educativa»; «Queremos soluciones, queremos que nos escuchen»; «Tenemos derecho a manifestarnos»; «No manipulen nuestros reclamos», fueron algunos de los reclamos de esta nueva jornada de lucha.

Entre aplausos y cantos, las familias, estudiantes y docentes se tomaron de las manos durante el abrazo simbólico que se extendió por todo el frente del establecimiento ubicado sobre la calle Juncal, en el barrio porteño de Palermo.

Consultados por Télam, estudiantes del «Lengüitas» resaltaron la necesidad de una revisión de las «Actividades de Aproximación al mundo del trabajo» (ACAP) y de una instancia de diálogo con el Ministerio de Educación porteño.

«Más allá de que queremos tener un acercamiento al mundo laboral, no son los modos. Las pasantías no son como se había planteado», aseguró Julia, integrante del Centro de Estudiantes de la institución.

Y apuntó: «Algunas compañeras (de este colegio) fueron a un hotel internacional a hacer prácticas de idioma (por ser una escuela bilingüe) y terminaron lavando los platos. El hotel no tenía ni idea que íbamos a ir».

«Las pasantías fueron muy mal organizadas, ellos mismos (por las autoridades porteñas) lo admiten», dijo por su parte Lucas.

Acerca de la decisión del gobierno de enviar efectivos policiales a los domicilios de algunos estudiantes que participaron de las tomas, el joven repudió que «se judicialice cada reclamo que hay en CABA, es algo que venimos viendo».

«Es parte de la persecución política que estamos sufriendo, que se suma a las amenazas de autoridades que nos dijeron que quedaríamos libres, de que íbamos a repetir los años, que no íbamos a poder hacer viajes que ya tenemos pagos», sostuvo Julia, quien consideró que este accionar busca «quitarnos la autonomía política que tenemos».

En tanto, Felix, estudiante e integrante también del Centro de Estudiantes, resaltó que lo que solicitan «es una instancia de diálogo con el Ministerio (de Educación), donde podamos discutir y quizás llegar a un acuerdo con las ACAP».

Si bien destacaron que lograron «poner los reclamos en agenda», los estudiantes repudiaron «la manipulación de información y las acciones que buscan intimidar».

Con un cartel detrás suyo en el que se enumeran las medidas que tomaron previo a la toma, detallaron que hicieron reiteradas «sentadas, ‘semaforazos’, asambleas, paros y ahora la toma, porque ni nosotros ni nadie de la comunidad educativa tuvo respuesta».

«Me parece que si el Ministerio de Educación quiere defender la educación, que es lo que dice que hacen, tendrían que haberse acercado, convocado a una reunión y hablar democráticamente con los estudiantes, como hacemos los docentes diariamente», dijo Fabiana Eva, profesora del «Lengüitas», durante al abrazo simbólico «en defensa de la educación pública, que ha sido muy vapuleada por el Ministerio de Educación».

«Los chicos están ejerciendo su derecho para reclamar por algo tan injusto como que los manden a trabajar gratis en prácticas laborales que no tienen nada que ver con su formación educativa, e incluso restándole horas de formación educativa», señaló a Télam Ignacio Rodríguez, presidente de la cooperadora del «Lengüitas».

Y consideró que «la respuesta del gobierno es de total intolerancia porque toma una protesta pacífica como si fuera un delito penal, lo cual es una aberración jurídica».

«El derecho a la protesta en la ciudad de Buenos Aires cuesta 11 dólares por día por alumno, es así de simple», agregaron por su parte Ingrid y Tara, madres de estudiantes de cuarto año de la institución.

Y aseguraron: «Esto no es una cuestión partidaria, estos niños están siendo educados con formación política y pensamiento crítico y a partir de ahí sucede esto, después de muchas etapas de reclamos que nunca se escucharon».

Asimismo, enfatizaron en «las alegaciones de acoso sexual dentro de las ACAP que hicieron públicas los estudiantes», denuncias que «son razón para la inmediata suspensión» de las mismas.

CABA

Ciudades inteligentes sin política laboral: el vacío que dejó el congreso de intendentes en CABA

Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes de distintas provincias se reunieron en la Usina del Arte para debatir inteligencia artificial, transformación digital y su impacto en el trabajo. Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores y reclamó que los gobiernos garanticen que la mayoría de la sociedad quede del lado de los beneficiados.

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Jorge Macri admitió que la IA creará ganadores y perdedores; nadie explicó quién protegerá a los segundos.

La primera edición de URBAN CITIES Buenos Aires 2026, el Congreso Federal de Ciudades Inteligentes, reunió este miércoles en la Usina del Arte, en el barrio de La Boca, a representantes de casi 300 municipios y a 82 intendentes de todo el país para discutir uno de los desafíos más urgentes de la gestión pública contemporánea: cómo incorporar la inteligencia artificial a los servicios del Estado sin que esa transformación profundice las desigualdades existentes en el mercado laboral y en el acceso a la educación.

El evento fue organizado por la Unidad de Relaciones Federales y Vinculación Interjurisdiccional del Gobierno de la Ciudad, encabezada por César Torres. La apertura estuvo a cargo del jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, quien planteó el eje político del encuentro con una frase que sintetiza la tensión de fondo: «Estamos frente a una revolución tecnológica y nuestro desafío es que la mayoría de la sociedad esté del lado de los ganadores».

La IA ya modificó el mercado laboral; la pregunta es quién paga el costo

Macri puso sobre la mesa una preocupación que los datos ya respaldan con crudeza. Un relevamiento publicado meses atrás por el Consejo Económico y Social de la Ciudad de Buenos Aires (CESBA), con asesoría de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), estableció que el 67% del empleo porteño tiene algún grado de exposición a la inteligencia artificial generativa, con un índice de 0,353 que supera al de Estados Unidos, Francia y el Reino Unido. Las ocupaciones más afectadas son precisamente las más numerosas del distrito: empleados administrativos, contables, de atención al público y profesionales de TIC.

En ese contexto, el jefe de Gobierno reconoció que una parte importante de quienes integran hoy el mercado laboral se formó en un mundo analógico y debe adaptarse a herramientas que cambian a una velocidad que los sistemas educativos no pueden seguir. «La IA va a plantear ganadores y perdedores», admitió, y llamó a que los gobiernos asuman ese desafío sin naturalizarlo. El planteo, sin embargo, no vino acompañado de ninguna medida concreta de protección para los sectores laborales más vulnerables a la automatización.

La tensión entre el discurso de la oportunidad tecnológica y la ausencia de políticas activas de reconversión laboral fue la que atravesó, de manera implícita, toda la jornada. Hablar de ciudades inteligentes sin debatir quién financia la transición y quién carga con sus costos es, en el mejor de los casos, una omisión; en el peor, una decisión política.

La educación, entre el discurso y la contradicción

Macri también colocó el problema educativo en el centro del debate. «En las escuelas hay chicos estudiando para trabajos que hoy no existen», afirmó, y señaló que la formación no puede concebirse como una etapa que cierra con el egreso escolar o universitario: «Necesitamos que los ciudadanos sigamos aprendiendo a lo largo de la vida».

La ministra de Educación porteña, Mercedes Miguel, también expuso en el congreso. Su presencia tiene una lectura política específica: el gobierno de Macri incorporó el uso de inteligencia artificial como contenido obligatorio en la escuela primaria porteña, con un anexo curricular elaborado, según trascendió, con herramientas de IA generativa. La apuesta plantea preguntas abiertas sobre cómo se garantiza la equidad en el acceso a esas herramientas en un sistema educativo con brechas tecnológicas notorias entre escuelas.

Un mapa federal con lecturas cruzadas

La convocatoria tuvo un componente político que no pasó desapercibido: reunió a intendentes de distintos partidos y provincias bajo la conducción del gobierno porteño. Entre los presentes se contaron Julio Alak, intendente de La Plata; Daniel Passerini, de Córdoba; Soledad Martínez, de Vicente López; Rodrigo Aybar, de Tres de Febrero; Santiago Passaglia, de San Nicolás; Leonel Chiarella, de Venado Tuerto; y varios jefes comunales de la Patagonia y Cuyo, como Carlos Koopmann (Zapala), Bruno Pogliano (El Bolsón), Lino Yonar (Campo Quijano) y Susana Laciar (San Juan).

La presencia de Alak, intendente del principal municipio bonaerense y figura del kirchnerismo, en un evento organizado por la administración macrista no es un dato menor. Sugiere que la agenda de las ciudades inteligentes, con todo lo que implica en términos de infraestructura digital, datos ciudadanos y relación con el sector privado tecnológico, empieza a configurar un espacio de disputa política que cruza las fronteras partidarias tradicionales.

Entre los expositores también estuvieron el jefe de Gabinete porteño, Gabriel Sánchez Zinny; el presidente de la Fundación País Abierto y Digital, Andrés Ibarra, ex funcionario macrista con vínculos en el ecosistema tecnológico, y el emprendedor Mateo Salvatto. La participación de empresas tecnológicas y startups completó un cuadro en el que el sector privado tuvo un lugar central en la definición de la agenda pública.

Qué significa ciudad inteligente y para quién

Durante el encuentro también se discutió qué significa en la práctica aplicar tecnología a la gestión municipal. Macri planteó que «una ciudad inteligente no es algo que se compra» y señaló que requiere también una ciudadanía y equipos preparados. La frase es razonable, pero evade la pregunta más incómoda: qué pasa con los municipios que no tienen los recursos, la conectividad ni el capital humano técnico para implementar esas transformaciones sin asistencia del Estado nacional o provincial.

La jornada había comenzado el martes 1 de septiembre con una sesión técnica destinada a los equipos de gobiernos locales y provinciales, donde se trabajó sobre herramientas concretas de gestión de datos, seguridad, salud y movilidad. La intención declarada es que las experiencias exitosas puedan replicarse en otros distritos. El desafío real es que esa replicación no reproduzca también las asimetrías de partida.

Puntos clave

  • Casi 300 gobiernos locales y 82 intendentes participaron del primer Congreso Federal de Ciudades Inteligentes en la Usina del Arte.
  • Jorge Macri advirtió que la IA va a plantear ganadores y perdedores, sin anunciar medidas concretas de protección laboral.
  • El CESBA y la OIT establecieron que el 67% del empleo porteño tiene exposición a la IA generativa, con un índice superior al de EE.UU. y Europa.
  • El intendente kirchnerista de La Plata, Julio Alak, participó del evento organizado por la administración macrista.
  • El congreso no incluyó propuestas concretas de reconversión laboral para los sectores más vulnerables a la automatización.
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