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Lanzan iniciativa para pedir el juicio político de cuatro integrantes del Tribunal Superior de Justicia porteño

Los legisladores opositores de la Ciudad junto a organizaciones comunitarias se plantaron contra el fallo del TSJ que atenta contra la Educación Pública y que obliga a las familias porteñas a buscar vacantes en colegios privados.

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Los legisladores opositores de la Ciudad junto a organizaciones comunitarias se plantaron contra el fallo del TSJ que atenta contra la Educación Pública y que obliga a las familias porteñas a buscar vacantes en colegios privados. El dictamen establece que solo pueden exigir cupo para sus hijos e hijas las personas que no puedan pagar la cuota en escuelas privadas.

Diputados de la oposición porteña y representantes de la comunidad educativa anunciaron este lunes que promoverán en la Legislatura local el pedido de juicio político a los integrantes del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad que firmaron un fallo que estableció que solo pueden exigir vacantes en las escuelas públicas las personas que no puedan pagar la educación privada para sus hijos.

La iniciativa, que ingresará esta tarde al parlamento porteño, busca que los jueces Marcela De Langhe, Inés Weinberg, Santiago Otamendi y Luis Francisco Lozano sean investigados por incumplimiento de los deberes de funcionario público; mientras que exceptúa del alcance de la medida a la magistrada Alicia Ruiz, quien no firmó el escrito.

Puntualmente, el fallo del máximo tribunal hizo lugar a un recurso de inconstitucionalidad del Gobierno de la Ciudad, ante la demanda presentada en 2017 por la madre de un niño de dos años que pedía que se le garantizara la vacante a su hijo en un jardín de infantes.

En la resolución, los cuatro jueces consideraron que no existe una obligación del Estado local de ofrecer vacantes a todas las niñas y niños de entre 45 días a 3 años de edad que y habilita criterios de priorización basados en la capacidad económica de las familias.

La decisión de los jueces fue repudiada este lunes durante una conferencia de prensa, organizada en las puertas de la Legislatura porteña, donde participaron legisladores del Frente de Todos (FdT) y del Frente de Izquierda, así como también representantes sindicales, de centros de estudiantes, cooperadoras y diversos colectivos de la comunidad educativa.

“Es imprescindible iniciar una investigación a fondo sobre el incumplimiento de los deberes de funcionario público de los integrantes que tribunal que firmaron este fallo que es un gran disparate, aberrante y atenta contra la Constitución de la Ciudad y contra todos los derechos y garantías consagrados”, dijo la legisladora del FdT y vicepresidenta de la comisión de Educación, Lorena Pokoik.

Agregó además que “la Justicia, a pedido de Horacio Rodríguez Larreta y de la ministra Soledad Acuña, dicta un fallo a medida de lo que el Gobierno porteño necesita para seguir ajustando la educación pública”.

Por su parte, la diputada Myriam Bregman afirmó que la conferencia convocada “es solo una primera respuesta a este escandaloso fallo y será el inicio de una serie de medidas porque es un fallo que no se puede aplicar, que no hay por qué cumplirlo porque es inconstitucional ya que viola el artículo 24 de la Constitución porteña”.

Paula Caligna, de UTE, consideró a la resolución judicial de “una maniobra del Gobierno porteño que utiliza a la Justicia para recortar la educación”; al tiempo que Alejandra López, de Sadop dijo que desde el sindicato que representa “no vamos a permitir la mercantilización de la educación y que nuestros pibes se queden sin vacantes”,

En sintonía, Micaela Rodríguez, del colectivo “La vacante es un derecho”, evaluó que la decisión judicial “dice que no es nuestro derecho elegir la educación de nuestros hijos, sino que depende de nuestro salario y de nuestra situación económica”.

Por su parte, el diputado del FdT Santiago Roberto dijo que “es una sentencia vergonzosa que va en clara sintonía con las políticas excluyentes del Gobierno porteño y representa un antecedente peligroso porque avala que el Estado no garantice las vacantes que, desde hace años, reclaman las familias que eligen la escuela pública”.

“Este fallo viene a decirles a todas las familias que no busquen la vía judicial para reclamar una vacante escolar justo en un año que sabemos que va a haber más familias que se van a volcar a la educación pública, por lo que se puede esperar un récord de pedidos judiciales”, explicó la diputada María Bielli.

El pedido de juicio político por parte de la Legislatura figura en el artículo 92 de la Carta Magna porteña y puede estar “fundado en las causales de mal desempeño o comisión de delito en el ejercicio de sus funciones o comisión de delitos comunes”.

Y puede alcanzar “al Gobernador, al Vicegobernador o a quienes los reemplacen; a los ministros del Poder Ejecutivo, a los miembros del Tribunal Superior de Justicia; del Consejo de la Magistratura; al Fiscal General; al Defensor General; al Asesor General de Incapaces y al Defensor del Pueblo”.

Para avanzar en el tratamiento dentro de la Legislatura, el expediente deberá ser debatido en la Comisión de Asuntos Constitucionales, desde donde podrá ser girado al recinto de sesiones para su debate y posible aprobación, para lo que demandará de al menos 40 votos afirmativos, de los 60 que componen la cámara.

En ese sentido, el oficialismo porteño, que responde a Larreta, suma 26 escaños propios en el bloque Vamos Juntos; a lo que se adicionan once más de las bancadas de UCR y el Socialismo; lo que deja al arco opositor con 23 votos, lo que los posiciona lejos de poder conseguir una sanción favorable respecto del juicio político.

CABA

La Legislatura porteña aprobó el traspaso del fuero laboral a la Ciudad

Con 36 votos a favor y la abstención del peronismo, la Legislatura de CABA transfirió las causas individuales de trabajo al fuero local. Los juicios nuevos irán a tribunales porteños; los existentes seguirán en la Justicia Nacional hasta sentencia.

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El Argentino Diario-Legislatura porteña.
Cinco años de espera podrían convertirse en uno: la Ciudad tendrá su propia justicia laboral, si el financiamiento llega.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires aprobó este jueves el convenio que transfiere las competencias de la Justicia Laboral desde la órbita nacional al fuero porteño. La iniciativa obtuvo 36 votos afirmativos, dos en contra y 20 abstenciones. El mapa político del recinto mostró a PRO, La Libertad Avanza, la Unión Cívica Radical y otros bloques aliados votando en bloque a favor, mientras que la representación del peronismo optó por abstenerse, una señal de distancia con un esquema de traspaso que aún genera interrogantes sobre las condiciones laborales de los trabajadores judiciales involucrados y el acceso real a la justicia para los sectores más vulnerables.

Qué se transfiere y qué queda en la Nación

El convenio delimita con precisión el alcance del traspaso: la Ciudad pasará a manejar todos los juicios individuales de trabajo, es decir, las demandas de empleados contra empresas por despidos, accidentes laborales e indemnizaciones. En cambio, los reclamos sindicales y los conflictos colectivos continuarán tramitándose en la Justicia Nacional, una distinción que no es menor en un contexto de creciente conflictividad gremial frente a las políticas de desregulación laboral del Gobierno nacional.

Los expedientes ya abiertos seguirán en los tribunales nacionales hasta que haya sentencia definitiva. Solo los casos nuevos irán directamente a los juzgados porteños. El Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad tendrá facultades para revisar las causas de derecho local y común, mientras que el Consejo de la Magistratura de la Ciudad quedó designado como el organismo responsable de garantizar las condiciones para el funcionamiento del nuevo fuero.

Tiempos más cortos, pero condicionados al segundo acuerdo

El argumento central que esgrimieron los impulsores de la reforma fue la reducción de los plazos de resolución. Desde el sector judicial estiman que los expedientes que hoy demoran entre tres y cinco años podrían resolverse en un plazo de un año o menos. Sin embargo, para que el cambio se ponga efectivamente en marcha, el Gobierno nacional y el porteño deberán firmar un segundo acuerdo que contemple la transferencia de los fondos presupuestarios correspondientes. Una vez suscripto ese documento, comenzará a correr un plazo de 180 días para designar a los nuevos jueces, adecuar la infraestructura edilicia e implementar el sistema informático.

La dependencia de ese segundo convenio introduce una incertidumbre real sobre el cronograma. La promesa de agilización queda, por ahora, supeditada a una negociación interjurisdiccional entre la administración de Jorge Macri en la Ciudad y el Gobierno de Javier Milei, en un escenario en que las tensiones entre los distintos niveles del Estado por la distribución de recursos son moneda corriente.

La abstención peronista: una señal política

La decisión del bloque peronista de abstenerse en lugar de votar en contra no fue un gesto de indiferencia sino una lectura política deliberada. El traspaso del fuero laboral a la Ciudad no es un tema nuevo: lleva años de negociación entre la Nación y CABA y distintos intentos de avanzar en su implementación se frustraron por desacuerdos presupuestarios y resistencias sindicales del personal judicial. La abstención dejó constancia de las reservas sin obstaculizar una medida que, en términos formales, apunta a mejorar la eficiencia del sistema.

El fondo del debate, sin embargo, es más espinoso. ¿Garantizará el fuero porteño el mismo nivel de protección para los trabajadores que el fuero nacional? La pregunta no es retórica. La Ciudad de Buenos Aires administra un sistema judicial propio con sus propias lógicas y presupuestos, y la transición implicará una reconfiguración profunda de la infraestructura y la cultura institucional de los tribunales del trabajo.

Puntos clave

  • La Legislatura porteña aprobó el traspaso con 36 votos a favor, dos en contra y 20 abstenciones del bloque peronista.
  • Solo se transfieren los juicios individuales (despidos, accidentes, indemnizaciones); los conflictos colectivos y sindicales quedan en la Justicia Nacional.
  • Los expedientes en curso continuarán en tribunales nacionales hasta sentencia; los nuevos irán al fuero porteño.
  • La implementación requiere un segundo acuerdo de financiamiento y un plazo de 180 días para designar jueces y adaptar la infraestructura.
  • El Consejo de la Magistratura de la Ciudad será el organismo responsable del funcionamiento del nuevo fuero.
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