Buenos Aires
Axel Kicillof reivindicó los derechos estudiantiles
La consigna #NuncaMás sigue vigente como un llamado a la memoria y la justicia.
En un nuevo aniversario de La Noche de los Lápices, las redes sociales y las calles se llenaron de mensajes y movilizaciones para recordar a los y las jóvenes secuestrados y desaparecidos durante la dictadura militar.
Axel Kicillof aseguró en un posteo en redes sociales que “los pibes y pibas siguen escribiendo la historia” y “sus derechos NO SE VENDEN”, rodeado de nuevas generaciones de estudiantes que según el mandatario provincial, están dispuestas a continuar esta lucha.
La juventud argentina ha sido protagonista de importantes movilizaciones en defensa de la educación pública, los derechos laborales y los DDHH. Desde las movilizaciones en colegios hasta las recientes marchas multitudinarias por los derechos universitarios, el legado de aquellos que desaparecieron sigue vivo.
“Nosotros vamos a acompañarlos siempre”, aseguró el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, expresando la solidaridad de toda una sociedad con los jóvenes que hoy se organizan para defender los derechos que tantos sacrificios costaron.
“En tiempos donde el ajuste fiscal y los ataques a la educación pública vuelven a ser una amenaza, el compromiso con la memoria se vuelve aún más relevante”.
La Noche de los Lápices: el oscuro capítulo de la represión estudiantil
El 16 de septiembre de 1976, en plena dictadura militar argentina, un grupo de estudiantes secundarios fue secuestrado en la ciudad de La Plata.
Estos jóvenes, que en su mayoría militaban en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), luchaban por la implementación del boleto estudiantil gratuito, una demanda que, aunque parecía menor, representaba una amenaza para el régimen dictatorial.
La represión fue brutal: los jóvenes fueron torturados y desaparecidos, dejando una marca indeleble en la historia de la lucha por los derechos estudiantiles en Argentina.
Los nombres de los jóvenes secuestrados —Claudio de Acha, María Clara Ciocchini, Pablo Díaz, Francisco López Muntaner, Patricia Miranda, Emilce Moler, Daniel Racero y Horacio Ungaro— se convirtieron en símbolos de la resistencia y el compromiso con una educación pública y gratuita. Solo cuatro sobrevivieron a la tortura, mientras que el resto sigue desaparecido hasta hoy.
Un pueblo que no olvida
A lo largo de los años, La Noche de los Lápices se consolidó como un emblema de la lucha por los derechos humanos y la educación pública en nuestro país. Los actos conmemorativos de este episodio han sido fundamentales para mantener viva la memoria histórica y evitar que los crímenes de la dictadura sean olvidados. Cada año, estudiantes, docentes y organizaciones de derechos humanos se movilizan para exigir justicia y recordar que “la educación pública no se vende”.
En este contexto, la consigna #NuncaMás sigue siendo un pilar fundamental de la cultura política argentina. Lejos de ser solo una frase, es un compromiso de no repetir la violencia y el silencio que dominaron esos años oscuros.
La lucha de los jóvenes de entonces resuena hoy en los pibes y pibas que continúan defendiendo los derechos estudiantiles en un contexto de ajuste y ataques a la educación pública.
El legado de la lucha estudiantil
A más de cuatro décadas de La Noche de los Lápices, el reclamo por justicia sigue vigente. Si bien algunos de los responsables de estos crímenes fueron condenados en juicios de lesa humanidad, los casos de desapariciones forzadas y tortura aún esperan ser completamente esclarecidos. La lucha de las familias de las víctimas y de los organismos de derechos humanos continúa, exigiendo verdad y justicia para todos aquellos que sufrieron la brutalidad del terrorismo de Estado.
La defensa de la educación pública no es solo una cuestión de memoria, sino una batalla contemporánea. El pueblo argentino no permitirá que se olvide el legado de aquellos jóvenes que, con lápices en la mano, desafiaron a un régimen opresor. Como dicen los estudiantes y docentes de hoy, “no se venden los derechos por los que tantos lucharon”.
Buenos Aires
“No tienen para comer”: dramática situación en Tres Arroyos por salarios impagos
Trabajadores de la planta de Granja Tres Arroyos en Coronel Brandsen denunciaron que cobran sus salarios en cuotas y con demoras. La situación genera un fuerte deterioro económico en los hogares y reclamos por falta de representación gremial.
Lo que tenés que saber
- Empleados de la planta de Brandsen cobran sus salarios en varias cuotas.
- Denuncian incumplimientos en los pagos acordados por la empresa.
- Trabajadores aseguran que atraviesan una situación económica crítica en sus hogares.
- Se registran reclamos por falta de representación sindical efectiva en el conflicto.
- La empresa atraviesa un escenario de reducción de actividad en varias plantas del país.
Dramática situación laboral en la planta de Granja Tres Arroyos en Brandsen
La planta de Granja Tres Arroyos ubicada en Coronel Brandsen atraviesa una situación crítica luego de que trabajadores denunciaran el pago fraccionado de sus salarios en hasta seis cuotas, con incumplimientos reiterados en el cronograma establecido por la empresa.
Según testimonios de empleados y referentes gremiales, los depósitos no se realizan de manera regular, lo que genera incertidumbre constante sobre el cobro de haberes.
Denuncian atrasos salariales y pagos incompletos
De acuerdo con los trabajadores, incluso las cuotas comprometidas no siempre se cumplen en su totalidad, lo que agrava el escenario económico en los hogares.
“Los compañeros cobran el sueldo en seis cuotas. Anoche tenían que pagar la tercera y pagaron la mitad de una. La gente está desesperada”, expresó Esteban Vallejos, ex representante gremial de la UATRE en la localidad.
Los empleados aseguran que la falta de previsibilidad salarial impacta directamente en el pago de alquileres, alimentos y gastos básicos.
Reclamos por falta de representación sindical
En medio del conflicto, trabajadores señalaron también la ausencia de representación gremial efectiva en la planta.
“Estamos a la deriva. Si hacés algo terminás afuera. Los trabajadores no tienen ni para comprar comida para sus hijos”, afirmó Vallejos.
El ex dirigente sostuvo además que muchos empleados debieron abandonar sus viviendas y regresar a hogares familiares por la imposibilidad de sostener el alquiler.
Caída de la producción y tensión en el sector avícola
La situación de la planta de Brandsen se da en un contexto más amplio de retracción productiva dentro del Grupo Granja Tres Arroyos, que opera múltiples establecimientos en el país.
Según los testimonios, la faena y la producción se redujeron de manera significativa en los últimos meses, con menor ingreso de insumos y menor capacidad operativa.
Este escenario profundiza la incertidumbre laboral en distintas regiones donde la empresa tiene presencia.
Un conflicto que se extiende en varias plantas
El Grupo Granja Tres Arroyos cuenta con establecimientos en Buenos Aires, Entre Ríos, Córdoba y Uruguay, lo que amplifica el impacto del conflicto en la cadena productiva.
En este contexto, los trabajadores advierten que la situación de Brandsen podría replicarse en otras plantas si no se regularizan los pagos y la actividad.
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