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Educación

Contra el lawfare y por la democracia: tomas en Sociales, Filosofía y FADU

Las tomas expresan el repudio al fallo de la Corte y el rechazo al lawfare.

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Luego de que la Corte Suprema ratificara la condena contra Cristina Fernández de Kirchner en la causa Vialidad, distintas facultades de la Universidad de Buenos Aires fueron escenario de tomas estudiantiles y suspensión de actividades académicas en señal de repudio.

Las facultades de Filosofía y Letras, Ciencias Sociales y Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) decidieron de forma autónoma ocupar sus edificios y convocar a jornadas de reflexión y protesta.

No es justicia, es persecución. No nos callamos”, fue una de las consignas leídas en carteles y comunicados.

Una respuesta política y cultural desde el corazón de la universidad pública

Desde los centros de estudiantes y agrupaciones políticas universitarias, se denunció el uso del Poder Judicial como herramienta de disciplinamiento y ataque a los sectores populares.

En los comunicados difundidos, las organizaciones afirmaron que el fallo “atenta contra la democracia y busca proscribir a una referente central del campo nacional y popular”.

Además, advirtieron que el fallo contra la ex presidenta no es un hecho aislado, sino parte de un clima de hostigamiento impulsado por el gobierno de Javier Milei y sostenido por una parte del Poder Judicial.

Hoy atacan a Cristina, ayer atacaron a nuestras universidades, a los científicos, a los jubilados. Esta condena busca desmovilizar. Pero no lo van a lograr”, expresaron desde Sociales.

❱❱ La toma como forma de protesta y memoria activa

La modalidad de toma no es nueva en el movimiento estudiantil argentino: es una herramienta histórica de lucha frente a ataques a la democracia, a la educación pública y a los derechos sociales.

En este caso, la medida se inscribe también en un contexto de desfinanciamiento educativo, ataques a la ciencia y profundización de la desigualdad social. Las facultades en toma convocaron a actividades abiertas, clases públicas y plenarios para organizar una respuesta coordinada.

CABA

Ausentismo en secundaria: más de la mitad falta y crece la brecha entre CABA y provincias

El resultado de un fenómeno más complejo: desenganche escolar, pérdida de hábitos y debilitamiento del vínculo con la institución.

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El ausentismo dejó de ser una señal de alerta para convertirse en parte del paisaje escolar. Un informe de Argentinos por la Educación reveló que el 51% de los estudiantes del último año de secundaria acumuló al menos 15 faltas, siete puntos más que en 2022. La cifra confirma: menos presencialidad, menos aprendizaje y un sistema que no logra revertir la tendencia.

Pero el dato general esconde diferencias. Y esas diferencias incomodan.

CABA: altos niveles en el distrito más rico

La Ciudad de Buenos Aires aparece entre las jurisdicciones con mayor ausentismo: 59% de los alumnos con 15 o más faltas.

El dato rompe una lógica instalada. En un distrito con mayor presupuesto, infraestructura y acceso, la inasistencia se mantiene elevada. No se trata de carencias materiales evidentes, sino de un fenómeno más complejo: desenganche escolar, pérdida de hábitos y debilitamiento del vínculo con la institución.

Provincias: el conurbano bonaerense a la cabeza y un mapa desigual

La Provincia de Buenos Aires lidera el ranking con 66%, el nivel más alto del país.

Detrás aparecen:

Tierra del Fuego: 55%

La Pampa: 54%

En el otro extremo:

Santiago del Estero: 28%

San Juan: 29%

Jujuy: 30%

El mapa no sigue una línea clara de riqueza o pobreza. Provincias con condiciones similares muestran resultados distintos.

Una tendencia que se agrava

El informe marca un corrimiento hacia situaciones más críticas:

Suben los estudiantes con más de 20 faltas

Caen los niveles intermedios

Se mantiene estable el grupo con asistencia casi perfecta

Es decir, el ausentismo se profundiza, no se distribuye.

Por qué faltan: entre la salud y el desinterés

Las razones principales:

62%: problemas de salud

39%: falta de ganas

34%: dificultades de acceso

32%: llegadas tarde

El dato del “no tenía ganas” aparece como síntoma de algo más profundo: una escuela que perdió capacidad de convocatoria.

Sin datos, sin política

El diagnóstico arrastra otra debilidad: Argentina no cuenta con un sistema nacional que registre el ausentismo en tiempo real. Los números surgen de declaraciones de estudiantes, lo que podría subestimar el fenómeno.

El especialista Martín Nistal lo resumió sin rodeos: “Es un piso”.

Sin consecuencias, sin incentivos

El ausentismo crece en paralelo a otro proceso: la caída de la repitencia. Faltar no tiene impacto real en la trayectoria escolar. La promoción se sostiene, aunque la asistencia no.

El resultado:

Se naturaliza la ausencia

Se debilita el hábito escolar

Se erosiona la autoridad pedagógica

Un problema que ya no distingue territorios

La comparación entre la Ciudad de Buenos Aires y las provincias rompe un esquema clásico: ni los distritos con más recursos logran revertir el ausentismo, ni los más rezagados explican por sí solos el problema.

El fenómeno es transversal. Y, por ahora, sin una política integral que lo enfrente. Entre la flexibilización de exigencias y la falta de herramientas, el sistema quedó en un punto muerto: estudiantes faltan más, aprenden menos y nadie parece hacerse cargo del costo.

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