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Educación

Estudiantes de la UBA toman facultades en repudio a la condena contra Cristina

La protesta universitaria se extendió a Filosofía y Letras, Ciencias Sociales y FADU tras la ratificación de la Corte Suprema. Los centros estudiantiles anunciaron movilizaciones y estado de alerta permanente contra lo que califican como «proscripción política».

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El Argentino Diario-Protesta estudiantil-Universidades tomadas-UBA.

La Corte Suprema de Justicia de Argentina confirmó este martes la condena a seis años de prisión y la inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos contra la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, por el delito de administración fraudulenta en perjuicio del Estado. La decisión judicial desató una ola de protestas en el ámbito universitario, donde los estudiantes respondieron con la toma inmediata de varias facultades de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

Filosofía y Letras encabeza la resistencia estudiantil

Estudiantes de las facultades de Filosofía y Letras, de Ciencias Sociales y de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de Buenos Aires (UBA) decidieron tomar las entidades educativas tras la ratificación de la condena a Cristina Kirchner.

El Centro de Estudiantes de Filosofía y Letras difundió un comunicado que articuló múltiples demandas: «En defensa de los derechos democráticos. Contra el ajuste integral de Milei en educación, salud, ciencia y todos los sectores. Exigimos a la CGT un paro general para frenar estos ataques. Movilizamos a la casa de CFK a mostrar nuestro apoyo. Mañana permanecemos en Filo y seguimos en estado de alerta. A las 16 acompañamos la movilización del Garrahan a Plaza de Mayo».

La decisión se concretó tras una asamblea realizada en la noche del martes, donde los estudiantes votaron por la toma como forma de protesta. Esta medida se inscribe en un contexto de tensión creciente entre el movimiento estudiantil y las políticas del gobierno de Javier Milei, particularmente en el ámbito educativo.

Ciencias Sociales y FADU se suman al paro de actividades

Desde el Centro de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA anunciaron que durante este miércoles «no habrá clases en la facultad, manteniendo el estado de alerta y movilización». A través de sus redes sociales, anunciaron: «Frente a la condena a CFK, la facultad permanecerá cerrada desde las 22:00hs en defensa de la democracia».

La consigna «En defensa de la democracia, estudiantes con Cristina, facultad tomada» se replicó en las distintas unidades académicas. Los organizadores señalaron: «Los esperamos a todos y todas para organizarnos y movilizarnos».

Por su parte, el Centro de Estudiantes de la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) confirmó que los edificios ubicados en Ciudad Universitaria permanecerán tomados durante el miércoles. «Frente a la condena a Cristina, Ciudad Universitaria permanecerá tomada. En defensa de la democracia y contra la proscripción», indicaron en un comunicado, mientras suspendieron las clases presenciales en todos los pabellones del establecimiento.

Un fallo que divide aguas en el sistema político

El fallo de la Corte Suprema representa un punto de inflexión en la vida política argentina. La Cámara Federal de Casación Penal confirmó hoy la condena de la ex presidenta de la Nación Cristina Kirchner a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por el delito de administración fraudulenta en el caso de la obra pública concedida al empresario Lázaro Báez en Santa Cruz.

La decisión judicial se produce en un momento de particular fragilidad para el peronismo, atravesado por múltiples crisis internas y enfrentado a un gobierno nacional que ha implementado un ajuste severo en distintos sectores del Estado. Tras conocerse la decisión de la Corte Suprema de ratificar la condena a prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos contra Cristina Kirchner por la Causa Vialidad, referentes aliados del peronismo y de otros bloques políticos se pronunciaron para respaldarla y advertir sobre las implicancias políticas de la decisión.

La respuesta estudiantil trasciende las fronteras porteñas

Luego de conocerse la condena de por vida a ejercer cargos públicos, estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) tomaron las facultades «en defensa de la democracia». La protesta universitaria se extendió más allá de la Capital Federal, replicándose en otras casas de estudio del país.

La Corte Suprema rechazó el recurso de queja y ratificó la condena a 6 años de prisión contra Cristina Kirchner, lo que desencadenó movilizaciones en distintos puntos del país. Un puñado de militantes cortó la calle San José, a la altura de Humberto 1°, donde reside la expresidente, para mostrar su solidaridad. Durante el día hubo bloqueos y acciones en distintas autopistas.

Un antecedente de protesta universitaria

Las tomas de facultades no representan una novedad en la UBA, institución que ha sido escenario recurrente de protestas estudiantiles. Sin embargo, el contexto actual presenta características particulares: la combinación entre el rechazo a la condena judicial y la oposición a las políticas de ajuste del gobierno nacional.

Los estudiantes vincularon explícitamente ambos factores en sus comunicados, denunciando lo que consideran una «proscripción política» en paralelo a los recortes presupuestarios en educación superior. Esta articulación busca ampliar el marco de la protesta más allá del apoyo específico a la expresidenta, incorporando reivindicaciones sectoriales del movimiento estudiantil.

Movilización hacia Plaza de Mayo

La agenda de protestas incluye la participación en la movilización convocada para las 16 horas desde el Hospital Garrahan hacia Plaza de Mayo. Esta marcha se suma a otras manifestaciones de solidaridad organizadas en distintos puntos de la ciudad y el conurbano bonaerense.

La respuesta estudiantil forma parte de un panorama más amplio de reacciones políticas y sociales que el fallo de la Corte Suprema despertó en sectores afines al kirchnerismo. La condena firme modifica sustancialmente el escenario político argentino, limitando las posibilidades electorales de quien fuera dos veces presidenta de la Nación.

Puntos clave:

  • La Corte Suprema ratificó la condena a Cristina Kirchner a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos por administración fraudulenta
  • Estudiantes de Filosofía y Letras, Ciencias Sociales y FADU de la UBA tomaron sus respectivas facultades en repudio al fallo judicial
  • Los centros estudiantiles suspendieron las clases y declararon estado de alerta permanente «en defensa de la democracia»
  • La protesta universitaria se extendió también a la Universidad Nacional de La Plata y otras casas de estudio del país
  • Los estudiantes articularon el rechazo a la condena con la oposición a las políticas de ajuste del gobierno de Milei en educación
  • Se organizó una movilización desde el Hospital Garrahan hacia Plaza de Mayo para las 16 horas del miércoles

Educación

Deepfakes en las aulas: cuando la IA se convierte en una nueva herramienta de violencia de género

Estudiantes varones de los colegios Nacional Buenos Aires y Carlos Pellegrini circularon y comercializaron imágenes de sus compañeras alteradas con inteligencia artificial para mostrarlas desnudas. La justicia interviene ante un vacío legal mientras las comunidades educativas activan protocolos de género y las voces de quienes vienen advirtiendo sobre la violencia digital cobran nueva urgencia.

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"No vamos a parar de desnudarlas y venderlas": la violencia digital llegó a las escuelas de la UBA.

Las comunidades educativas de dos de los colegios secundarios más prestigiosos de la Argentina atraviesan una crisis sin precedentes. En el Colegio Nacional de Buenos Aires y en la Escuela Superior de Comercio Carlos Pellegrini, ambas dependientes de la Universidad de Buenos Aires (UBA), se confirmó que alumnos varones circularon y comercializaron imágenes de sus compañeras intervenidas con inteligencia artificial (IA) para mostrarlas con sus rostros reales y cuerpos desnudados de manera sintética. El escándalo expone, una vez más, la brecha entre el avance tecnológico y la respuesta del sistema legal y educativo frente a nuevas formas de violencia de género.

Cómo comenzó el escándalo

El caso tomó estado público a fines de junio, cuando alumnas de segundo año del Carlos Pellegrini encontraron un archivo compartido en Google Drive que contenía sus nombres, fotos intervenidas y hasta un precio asignado a cada imagen. Las fotos mostraban los rostros reales de las estudiantes sobre cuerpos generados o «desnudados» mediante aplicaciones de IA, muchas de ellas tomadas sin consentimiento de sus redes sociales. Luego se supo que estudiantes del Nacional Buenos Aires también estaban involucrados y que existían indicios de que el fenómeno se extendía a otras instituciones. La mayor parte de los alumnos señalados cursan segundo año y tienen alrededor de 14 años.

La magnitud del hecho quedó subrayada por el cinismo con que fue respondido dentro de las propias aulas: tras el estallido del escándalo, apareció escrito en un pupitre de una de las instituciones la frase «Ustedes nos pueden delatar, pero no vamos a parar de desnudarlas y venderlas». La frase condensa la naturaleza del problema: no se trata de una travesura tecnológica sino de una práctica sistemática de cosificación, violación de la privacidad y comercialización del cuerpo ajeno.

La Justicia frente a un vacío legal

La fiscal Daniela Dupuy, a cargo de la Unidad Fiscal Especializada en Delitos y Contravenciones Informáticas (UFEDyCI), fue contundente al describir la situación: «Nosotros constantemente estamos recibiendo este tipo de denuncias». Al mismo tiempo, advirtió que la investigación enfrenta un obstáculo central: el ordenamiento jurídico argentino no tipifica con precisión estos delitos. «Debemos impulsar a los legisladores a que de una buena vez lo incorporen en sus legislaciones penales», señaló la funcionaria. Para Dupuy, el delito se consuma cuando una imagen real de una persona es llevada al desnudo mediante IA, porque «afecta el bien jurídico protegido, que es la libertad en el desarrollo de la sexualidad».

En ambas instituciones se activaron los protocolos de violencia de género para contener a las víctimas y regular la convivencia, pero las estudiantes afectadas enfrentaron la situación extrema de tener que compartir aulas con quienes las victimizaron. La ausencia de un marco penal claro convierte a la respuesta institucional en el único muro de contención inmediato, y ese muro es notoriamente insuficiente.

La cultura que lo habilita: el análisis de Laura Sánchez

La voz de Laura Sánchez, madre de Ema Bondaruk (la adolescente que se suicidó tras la difusión no consentida de imágenes de su intimidad), adquirió en este contexto una resonancia particular. Sánchez, quien milita desde entonces por la sanción de legislación específica sobre violencia digital, lo dijo sin rodeos: «Es doloroso y pone a la vista que la violencia digital de género dejó de ser una problemática emergente para convertirse en urgente».

Para Sánchez, el caso del Nacional y del Pellegrini no es un hecho aislado protagonizado por adolescentes fuera de control. Es el síntoma de algo más profundo: «El problema no son sólo los chicos que difundieron, es la cultura que lo habilita». Desde la Guía Ema, el documento pedagógico que lleva el nombre de su hija y está diseñado para abordar la violencia digital en el ámbito escolar, Sánchez propone que las instituciones adopten «un convenio de corresponsabilidad digital firmado por estudiantes, institución y familias», con un trabajo que involucre a toda la comunidad educativa.

Un fenómeno que no para de crecer

La alteración de imágenes reales mediante IA para producir contenido de desnudez no consentida es una modalidad de deepfake que se expande a nivel global. En Argentina, el caso del Nacional y el Pellegrini se suma a una serie de denuncias similares que se acumulan en fiscalías, escuelas y organizaciones de acompañamiento a víctimas de violencia digital. La UFEDyCI ya viene procesando este tipo de planteos de manera recurrente, según confirmó la propia fiscal Dupuy.

El marco normativo vigente en Argentina incluye la Ley Olimpia, aprobada en 2023, que reconoció la violencia digital como modalidad específica de violencia de género. Sin embargo, la tipificación de los deepfakes pornográficos como delito autónomo aún espera tratamiento legislativo en el Congreso Nacional, donde iniciativas como la denominada Ley Belén buscan avanzar en esa dirección. La demora tiene un costo concreto y humano: cada día que transcurre sin legislación específica, las víctimas quedan desprotegidas y los responsables se mueven en un limbo jurídico que facilita la impunidad.

Lo que revelan las aulas del Nacional y el Pellegrini

Que esto haya ocurrido en dos de las escuelas con mayor nivel académico del país no es un dato menor. No porque las instituciones sean las responsables directas, sino porque desmiente el argumento de que la violencia digital es un problema vinculado exclusivamente a la marginalidad o a la falta de educación formal. Ocurre en cualquier entorno donde la cultura patriarcal no sea confrontada explícitamente y donde el cuerpo de las mujeres y adolescentes siga siendo tratado como un bien apropiable, transable y punible.

Las organizaciones especializadas en la materia, entre ellas Faro Digital, Ley Olimpia Argentina y Defensoras Digitales, vienen advirtiendo desde hace tiempo que el abordaje de la violencia digital en las escuelas no puede limitarse a reaccionar ante los casos sino que debe integrar la educación digital con perspectiva de género como contenido curricular obligatorio. La urgencia es hoy más evidente que nunca.

Puntos clave

  • Alumnos varones del Nacional Buenos Aires y el Carlos Pellegrini circularon y vendieron imágenes de compañeras «desnudadas» con inteligencia artificial.
  • La fiscal Daniela Dupuy confirmó que la UFEDyCI recibe este tipo de denuncias de manera constante y alertó sobre el vacío legal existente.
  • Los protocolos de violencia de género se activaron en ambas instituciones, pero las estudiantes debieron seguir compartiendo espacios con los denunciados.
  • La Ley Olimpia (2023) reconoce la violencia digital como modalidad de género, pero la tipificación de deepfakes pornográficos aún no tiene legislación específica en Argentina.
  • Laura Sánchez, madre de Ema Bondaruk, advirtió que «la violencia digital de género dejó de ser una problemática emergente para convertirse en urgente».
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