CABA
La prohibición del lenguaje inclusivo tiene «un tinte electoralista»
Así lo sostuvieron Legisladores y Legisladoras de la Ciudad de Buenos Aires . No descartaron la posibilidad de «apelar a la vía judicial».
Legisladores porteños se pronunciaron hoy en contra de la prohibición del lenguaje inclusivo en las escuelas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), dijeron que la medida tiene un «tinte electoralista» y no descartaron la posibilidad de «apelar a la vía judicial».
«La medida tiene un tinte electoralista, está pensada mirando encuestas y su verdadero objetivo es el impacto mediático», dijo a Télam la legisladora porteña del Frente de Todos (FdT) María Bielli, y agregó que, si bien la medida es «grave», tendrá «poco impacto» real.
«Un sector del PRO que gobierna la Ciudad de Buenos Aires entiende que hay votos que se le están escapando por derecha«, continuó.
«Tenemos una Ministra de Educación -dijo luego en referencia a Soledad Acuña- que resuelve políticas educativas respondiendo a especulaciones electorales y nos tiene acostumbradas a una serie de gacetillas que se comunican al unísono en distintos medios de comunicación y que luego son humo, tienen poco impacto en las escuelas».
Para Bielli, «aquello que no se crea por una resolución, tampoco se prohíbe por resolución», y señaló que «el uso del lenguaje es producto de prácticas sociales, es irrisorio creer que una resolución de una Ministra va a poder impedir que esas prácticas sociales sigan avanzando».
Sin embargo, advirtió que la medida «da cobijo a quienes no están dispuestos y dispuestas aceptar esas transformaciones sociales». «Es grave que se intente prohibir aquello que responde a transformaciones que hemos hecho como sociedad y que tienen que ver con la ampliación de derechos», añadió.
A su vez, Bielli informó que el bloque del FdT en la Legislatura porteña está evaluando la posibilidad de «apelar a la vía judicial, dado que se está incumpliendo con legislaciones nacionales».
En paralelo, Mara Brawer, diputada nacional del FdT, aseveró que «lo más preocupante» de la medida es que «reprime las nuevas identidades» y «deja afuera las expresiones que muchos y muchas adolescentes usan para nombrarse».
Ayer, mediante la circular 4/2022, el Ministerio de Educación prohibió que en las escuelas de CABA se utilicen documentos oficiales y contenidos curriculares escritos con lenguaje inclusivo bajo el argumento de que en las últimas evaluaciones de Lengua reflejaron un retroceso en el aprendizaje durante la pandemia. Al respecto, Brawer dijo que «la discusión sobre la ‘e’ en el lenguaje no puede ser reducida al análisis de los problemas en la alfabetización inicial».
Por otro lado, la diputada del Frente de Izquierda (FIT-Unidad) Alejandrina Barry, presentó un proyecto de resolución para «derogar» la resolución y sostuvo que la medida «no obedece a razones pedagógicas, es discriminatoria contra el movimiento de mujeres y viola el derecho constitucional a la libertad de expresión». Además, la diputada advirtió que «no se puede obligar, menos se puede prohibir el uso y costumbres en el lenguaje».
Por su parte, los diputados Gabriel Solano y Amanda Martín (FIT-PO), presentaron un proyecto que rechaza la resolución del Gobierno porteño por su «carácter retrógrado, oscurantista, discriminatorio, contrario a todo principio de defensa de la Educación Sexual Integral y al derecho a la identidad de género».
CABA
Con el techo por el piso: en CABA el ingreso laboral promedio apenas supera la línea de pobreza
El ingreso promedio de la ocupación principal en la Ciudad de Buenos Aires fue de $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, apenas $21.450 por debajo de los $1.687.299 que necesita una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda para no caer en la pobreza. Los trabajadores informales perdieron casi 28 puntos frente a la inflación interanual.
En la Ciudad de Buenos Aires, trabajar ya no garantiza no ser pobre. El ingreso promedio de la ocupación principal alcanzó los $1.665.849 en el segundo trimestre de 2026, mientras que en septiembre una familia tipo de cuatro integrantes, propietaria de su vivienda, necesitó $1.687.299 mensuales para superar la línea de pobreza. La diferencia entre ambas cifras es de apenas $21.450: una brecha tan angosta que cualquier imprevisto, cualquier suba de tarifas o cualquier mes de bajo rendimiento laboral puede empujar a una familia a la otra orilla.
Los datos fueron publicados este jueves 8 de octubre de 2026 por el Instituto de Estadística y Censos porteño (IDECBA), como parte del informe de inflación y condiciones de vida de septiembre. Un análisis de Romina Piccirillo, candidata a secretaria gremial de la Lista 1 de la CTA Ciudad, advierte que la brutal caída del salario real forma parte de un proceso de vaciamiento del Estado que atraviesa universidades, administración pública, escuelas y empresas estatales.
La trampa de los números: trabajar no alcanza
La línea de indigencia para esa misma familia tipo se ubicó en $925.941 mensuales en septiembre. Es decir, para no caer en la indigencia hace falta ganar más de $925.000, y para no ser pobre, casi $1.690.000. El ingreso promedio laboral se encuentra en el límite exacto entre la subsistencia y la pobreza.
El ingreso total familiar promedio, que incluye todos los ingresos percibidos por los miembros del hogar, fue de $2.574.524. Ese número más abultado no cambia la fotografía de fondo: la mayoría de los trabajadores porteños depende de que múltiples integrantes del hogar aporten ingresos para mantenerse por encima de la línea de pobreza, lo que pone en evidencia que el ingreso individual es estructuralmente insuficiente.
Los formales pierden 9 puntos; los informales, casi 28
El IPCBA registró una variación interanual del 32,9% en septiembre de 2026 respecto del mismo mes del año anterior. Frente a ese nivel de inflación, los ingresos de los trabajadores formales, es decir, quienes tienen descuento jubilatorio, cayeron 9,1 puntos porcentuales en términos reales.
La situación de los trabajadores informales es considerablemente más grave. Entre los asalariados sin descuento jubilatorio, el ingreso promedio quedó casi 27,7 puntos porcentuales por debajo de la inflación interanual. Esa brecha no es solo una diferencia estadística: es la expresión cotidiana de la desprotección de quienes trabajan sin cobertura social, sin aportes y sin ninguna red de contención ante el deterioro del poder de compra.
Empleados y agotados: el mercado laboral porteño en cifras
La tasa de actividad en la Ciudad de Buenos Aires alcanzó el 64,5% y la desocupación se ubicó en el 7,2%. Pero la lectura superficial de esos datos esconde una realidad más compleja: tener empleo no es sinónimo de bienestar. El 26,3% de las personas ocupadas trabaja más de 45 horas semanales, y el 13,3% tiene más de una ocupación. La pluriempleo y la sobreocupación no son señales de dinamismo económico; son el síntoma de una economía que obliga a los trabajadores a multiplicar sus horas para compensar la pérdida de poder adquisitivo.
«La pérdida de ingresos obliga a trabajar cada vez más horas para poder llegar a fin de mes. Por eso, discutir el salario también es discutir nuestro tiempo: cuánto tenemos que trabajar para vivir y cuánto tiempo nos queda para nuestra vida. Defender el salario es defender el derecho a una vida digna», planteó Piccirillo en su análisis.
El vaciamiento como política
Desde la CTA Ciudad, Piccirillo enmarcó el deterioro salarial en un proceso más amplio: «La brutal caída del salario es parte de un proceso de vaciamiento de lo público que atraviesa las universidades, el Estado, la administración pública, las escuelas y las empresas públicas.» La lectura sindical apunta directamente al modelo económico del gobierno de Javier Milei, cuya política de ajuste fiscal recortó en términos reales el gasto primario total un 31%, los programas sociales un 61% y los salarios públicos un 29% desde diciembre de 2023, según datos del Foro Economía y Trabajo publicados en mayo de 2026.
El cuadro que emerge de los datos del IDECBA no es el de una economía en recuperación, sino el de una Ciudad donde el ingreso laboral promedio roza la línea de pobreza, los informales pierden casi tres veces más poder adquisitivo que los formales, y una proporción creciente de trabajadores necesita emplearse en más de un trabajo para llegar a fin de mes.
Lo que tenés que saber:
- El ingreso promedio de la ocupación principal en CABA fue de $1.665.849 en el 2º trimestre de 2026, apenas por debajo de los $1.687.299 necesarios para superar la línea de pobreza de una familia de cuatro integrantes propietaria de su vivienda.
- Los trabajadores formales perdieron 9,1 puntos porcentuales de poder adquisitivo frente a la inflación interanual del 32,9%; los informales, casi 27,7 puntos.
- El 26,3% de los ocupados trabaja más de 45 horas semanales y el 13,3% tiene más de una ocupación.
- La tasa de actividad en CABA fue del 64,5% y la desocupación del 7,2% en el período analizado.
- La CTA Ciudad vincula el deterioro salarial con el vaciamiento del Estado impulsado por el gobierno de Milei, que recortó programas sociales un 61% y salarios públicos un 29% en términos reales desde diciembre de 2023.
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