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La baja natalidad empuja cierres de escuelas privadas en la Ciudad
La caída sostenida de los nacimientos ya impacta de lleno en la matrícula escolar y empuja al cierre de instituciones privadas. Tras una seguidilla de clausuras sorpresivas, el Gobierno porteño reglamentó los procedimientos para evitar que familias y docentes queden a la deriva.
★ El Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires reglamentó el cierre de escuelas privadas luego de reiterados episodios de cancelaciones intempestivas que tomaron por sorpresa a comunidades educativas enteras. La medida, publicada en el Boletín Oficial porteño, establece plazos, requisitos y controles previos para ordenar un fenómeno que crece al ritmo de la baja natalidad y la crisis económica.
Según la normativa, toda institución que evalúe cerrar grados o la totalidad del establecimiento deberá contar con una evaluación previa y el aval de la Dirección General de Educación de Gestión Privada, además de garantizar la continuidad educativa de los alumnos matriculados.
Menos nacimientos, menos alumnos
El cierre de escuelas no aparece como un hecho aislado. Distintos informes oficiales y privados advierten que la tasa de natalidad en Argentina cayó más de un 50 por ciento desde 2014, lo que ya se refleja en la cantidad de chicos que ingresan al sistema educativo.
En la Ciudad de Buenos Aires, datos oficiales indicaron que en 2025 la matrícula de ingresantes a primer grado cayó un 25 por ciento en comparación con 2020, una tendencia que, según las proyecciones oficiales, se extenderá a todo el nivel primario hacia 2028.
A nivel nacional, un informe de Argentinos por la Educación proyectó que para 2030 la matrícula primaria podría reducirse un 27 por ciento, lo que implicaría alrededor de 1,2 millones de estudiantes menos en ese nivel.
Escuelas vulnerables y cierres sorpresivos
El descenso de la matrícula se combina con el aumento de los costos operativos, la morosidad en el pago de cuotas y las secuelas económicas de la pospandemia. En ese contexto, muchas escuelas privadas quedaron en situación de vulnerabilidad financiera.
En los últimos años se multiplicaron los casos de colegios que cerraron o se fusionaron para sobrevivir. Algunos lo hicieron sin planificación ni comunicación previa, incluso con el ciclo lectivo ya iniciado o con matrículas abonadas.
Uno de los casos más recientes fue el del Instituto Formar Futuro, que tenía unas 300 familias matriculadas y 75 trabajadores entre docentes y no docentes. Según trascendió, los responsables legales informaron el cierre y luego dejaron de responder comunicaciones, sin abonar salarios correspondientes al mes de diciembre.
Qué exige ahora el Gobierno porteño
Ante este escenario, el Ministerio de Educación porteño fijó nuevas reglas obligatorias para cualquier institución privada que analice su cierre.
Entre los principales puntos, se establece que:
- Las escuelas deberán informar de manera anticipada si atraviesan riesgo de continuidad, mediante un informe formal.
- El pedido de cierre deberá presentarse con al menos cinco meses de antelación.
- Se exigirá un cronograma detallado, con pautas de comunicación clara hacia familias, docentes y estudiantes.
- Las instituciones deberán garantizar que los alumnos finalicen el ciclo lectivo y cuenten con alternativas para continuar su escolaridad.
- Será obligatoria una declaración jurada que asegure el resguardo y la entrega completa de la documentación oficial.
La Dirección General de Educación de Gestión Privada contará con diez días hábiles para evaluar cada solicitud. Solo después de ese aval, la institución podrá comunicar oficialmente la decisión a su comunidad.
Un problema estructural que excede a una norma
Aunque la reglamentación busca evitar situaciones caóticas, el trasfondo es más profundo. La caída demográfica, sumada al deterioro del poder adquisitivo y a un esquema de financiamiento frágil, plantea un desafío estructural para el sistema educativo, tanto público como privado.
El debate ya no gira solo en torno a cierres ordenados, sino a cómo reconfigurar la oferta educativa en un país con menos nacimientos, sin que el ajuste recaiga exclusivamente sobre familias, trabajadores y comunidades escolares.
Puntos clave
- La baja natalidad en Argentina impacta directamente en la matrícula escolar.
- En la Ciudad, los ingresantes a primer grado cayeron 25 por ciento en cinco años.
- El Gobierno porteño reglamentó el cierre de escuelas privadas para evitar clausuras sorpresivas.
- Las instituciones deberán avisar con meses de anticipación y garantizar la continuidad educativa.
- El fenómeno expone una crisis estructural del sistema educativo privado. ★
CABA
Cuotas de un millón y sin edificio: el modelo del colegio privado que no resiste el ajuste
Cierra el St. Martin in the Fields tradicional colegio bilingüe, fundado en 1992, anunció que no abrirá el año que viene. La caída sostenida de la matrícula y el fin del alquiler de un edificio que será demolido sellaron el destino de una institución que durante más de tres décadas formó a generaciones enteras del barrio porteño de Belgrano.
Trescientos cincuenta estudiantes de nivel inicial, primario y secundario enfrentan la urgencia de buscar nuevo destino educativo para 2027. El St. Martin in the Fields School, institución bilingüe, mixta y laica del barrio porteño de Belgrano, anunció el cierre definitivo de sus puertas al término del ciclo lectivo en curso. La decisión fue comunicada primero por correo electrónico y luego ratificada en una reunión con padres convocada por las propias autoridades del colegio.
La institución, fundada en 1992 por la psicopedagoga Liliana G. de Piccinini en la calle 3 de Febrero al 1700 de Belgrano, sostiene desde hace más de tres décadas una propuesta pedagógica que hoy no logra sostenerse. El colapso responde a una combinación de factores: la pérdida de entre 120 y 150 vacantes en los últimos cinco años, un proceso que las autoridades vinculan a la baja de la tasa de natalidad en el país, y el vencimiento del contrato de alquiler del edificio en diciembre, con una sola salida posible: la demolición del inmueble por parte de sus propietarios.
Una tormenta perfecta: matrícula en caída y sin edificio
La crisis educativa de los colegios privados porteños tiene en el St. Martin in the Fields uno de sus casos más nítidos. El colegio acumuló cientos de vacantes vacías que nunca pudieron llenarse, generando una sangría financiera progresiva en una estructura de costos operativos elevados, donde las cuotas mensuales parten desde el millón de pesos. A ese deterioro sostenido se sumó la imposibilidad de renovar el alquiler: los dueños del inmueble tomaron la decisión irrevocable de no extender el contrato y demoler la propiedad al término del año.
El resultado es una institución que llegó al final de su recorrido sin margen de maniobra. La situación de los tres niveles educativos, inicial, primario y secundario, quedó comprometida de un día para el otro, forzando a las familias a una búsqueda de vacantes a contrarreloj en un circuito educativo porteño que no siempre puede absorber traslados masivos y repentinos.
La comunidad, en estado de conmoción
En las veredas del colegio, el clima es de desolación. «Estamos muy impactados por lo sorpresivo, tristes y preocupados, porque tenemos un enorme compromiso«, expresó Virginia, abuela de dos alumnos del establecimiento. La mujer remarcó el «profundo dolor» que atraviesa a la comunidad y lamentó que la conducción se haya quedado sin margen para continuar con el proyecto educativo, al tiempo que rescató la calidad del cuerpo docente.
Frente a la emergencia, los directivos ya iniciaron conversaciones formales con otras instituciones de la zona para intentar cerrar acuerdos de traslado. La esperanza central es una fusión o absorción por parte de otro colegio, una alternativa administrativa compleja pero que garantizaría la continuidad pedagógica de grupos enteros y evitaría la diáspora definitiva de la comunidad escolar.
El fantasma del Chester College y el ajuste que llega a las aulas
El cierre del St. Martin in the Fields no es un episodio aislado. La comunidad educativa de Belgrano lo compara con la quiebra del Chester College en 2002, otra institución de características similares en el mismo barrio, que también dejó a cientos de familias sin banco de un día para el otro. Dos décadas después, la historia se repite, pero en un contexto económico donde la caída de la matrícula no es solo demográfica: es también el reflejo de familias que ya no pueden sostener cuotas de colegios privados frente al derrumbe del salario real y el impacto del tarifazo sobre el presupuesto del hogar.
La caída de la matrícula en el sector privado es un fenómeno que se registra en distintos puntos del país. El problema del financiamiento y la viabilidad de los proyectos educativos privados se agrava a medida que el ajuste impacta en el poder de compra de las familias, que son quienes sostienen las cuotas y, con ellas, los salarios docentes y los costos operativos de las instituciones. Cuando la ecuación se rompe, el cierre es la consecuencia inevitable.
Analítico:.
De Impacto: 350 chicos sin banco: cierra el histórico St. Martin in the Fields de Belgrano.
De Impacto Crítico: El ajuste llegó a las aulas: otro colegio bilingüe porteño cae frente a la caída del salario y las cuotas imposibles.
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