Educación
Rechazo a las propuestas de vouchers y desinversión de Milei en Educación
Mediante un comunicado, desde la Campaña Argentina por el Derecho a la Educación, que nuclea organizaciones sociales de todo el país, llamaron a «actuar en defensa propia» y luchar «por la igualdad y el acceso» de cara al balotaje del 19 de noviembre: «Se juegan dos modelos antagónicos de país».
Un grupo de organizaciones sociales de todo el país, agrupadas en la Campaña Argentina por el Derecho a la Educación (CADE), expresó este jueves su rechazo a las propuestas en materia educativa presentadas por el candidato a presidente de La Libertad Avanza (LLA), Javier Milei, e instó a la sociedad, con miras al balotaje del próximo 19 de noviembre, a «actuar en defensa propia» y luchar «por la igualdad y el acceso».
«Desde la CADE instamos a la sociedad a decir NO (sic) a la desinversión y a una política de vouchers y a decir SÍ (sic) a mayor inversión y más presencia del Estado para garantizar la inclusión y el futuro de niños, niñas y jóvenes de nuestro país«, se expresó en un comunicado.
Según las organizaciones agrupadas en CADE, en el balotaje que enfrentará a Milei con el candidato presidencial de Unión por la Patria (UxP), Sergio Massa, «se juegan dos modelos antagónicos de país y propuestas contrarias sobre qué hacer con la educación».
Una de las principales propuestas en materia educativa expresadas por Milei durante la campaña electoral es la aplicación de un sistema de vouchers por medio del cual el Estado entrega a los padres una cantidad de dinero por cada hijo en edad escolar, con el que se abonarán los gastos del centro educativo donde aquellos eligiesen matricularlo
Para Milei, con ese mecanismo «se crea competencia, entonces aquellas instituciones que lo hagan mejor van a tener mayor afluencia de alumnos». Según el postulante de LLA, «la educación puede ser de gestión estatal o privada pero nada es gratis, alguien lo tiene que pagar».
«Queremos expresar con énfasis la importancia del derecho humano a la educación como pilar fundamental de la condición humana y de nuestra sociedad. Frente a la amenaza de desinversión y de implementar una política de vouchers, desde este sector pedimos más presencia del Estado, ya que es el único que puede garantizar que este derecho llegue a cada una las personas«, resaltó CADE.
En ese sentido, la agrupación recordó que luego de la crisis ocasionada por la pandemia de Covid-19 el Estado aumentó un 19% la inversión en educación, una medida que pudo solventarse gracias a la recaudación obtenida por el Aporte Solidario y Extraordinario de las grandes fortunas que aprobó el Congreso a fines de 2020.
La implementación de esa decisión obtuvo resultados tangibles, entre ellos un aumento de la matrícula en todos los niveles educativos y una reducción de la repitencia de los estudiantes secundarios.
Estos avances, señaló CADE, también mostraron indicadores de retroceso en los años posteriores, por lo que resulta necesario «mantener las políticas públicas inclusivas y equitativas para conseguir un crecimiento sostenible«.
«En este escenario crítico, donde ciertos sectores buscan recortar derechos fundamentales, afirmamos que la educación no es un lujo; es un derecho universal que une a nuestras comunidades y empodera a cada persona», indicó la CADE.
CABA
Macri criminalizó las amenazas escolares mientras el país busca solución a una crisis sin precedentes
El jefe de Gobierno porteño calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad. El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
Macri calificó las amenazas en escuelas como delito en medio de una crisis de violencia sin precedentes
★ El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, convocó este martes a una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo porteño, en la calle Uspallata 3160, para trazar un diagnóstico oficial sobre la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.
Flanqueado por sus ministros y el fiscal general porteño, Macri fue categórico: «No es una broma pesada, es un delito». La declaración llegó en medio de una crisis de violencia escolar que sacude a todo el país desde el trágico tiroteo en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido el 30 de marzo pasado.
El punto de partida: San Cristóbal y el efecto dominó
La crisis tiene un origen concreto y devastador. Ese 30 de marzo un adolescente de 15 años, identificado por la justicia santafesina con las siglas G.C., ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal con una escopeta calibre 12/70 oculta en su mochila y abrió fuego. Ian Cabrera, de 13 años, murió. Otros ocho estudiantes resultaron heridos. Un portero del establecimiento evitó una masacre aún mayor al desarmar al agresor.
Lo que siguió no fue una crisis aislada sino una ola. En días posteriores, cientos de escuelas en al menos doce provincias, que incluyen la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y Tierra del Fuego, recibieron mensajes intimidatorios con una frase que se repetía casi con calcomanía: «Mañana tiroteo. No vengan». El Departamento Judicial de San Isidro llegó a recibir entre 500 y 600 denuncias en apenas 72 horas.
La subcultura detrás de las amenazas
La investigación judicial en San Cristóbal reveló una dimensión que excede el fenómeno viral. La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) detectó a abril de 2026 la existencia de al menos 7 expedientes judiciales en Argentina vinculados a episodios con características similares, todos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que idealiza y promueve masacres escolares. En los dispositivos confiscados a adolescentes detenidos por las amenazas se encontraron grupos de mensajería en los que se compartían imágenes y conversaciones de extrema violencia.
El propio jefe de Gobierno porteño reconoció que «muchas de estas situaciones nacen de tendencias en redes sociales» y convocó al diálogo familiar como primera línea de respuesta. La frase, aunque correcta en su diagnóstico, expuso la fragilidad institucional frente a un fenómeno que desborda los marcos tradicionales de intervención escolar y policial.
Operativos en todo el país: mochilas, allanamientos y conferencias
La respuesta de las distintas jurisdicciones fue heterogénea. En Puerto Madryn se realizaron allanamientos contra dos menores de 16 años imputados por intimidaciones; en Salta se revisaron más de 400 mochilas en un solo colegio; en Tucumán se intensificó la presencia policial en las puertas de los establecimientos; en Corrientes, varios colegios recibieron a sus alumnos sin mochila para agilizar los ingresos; y en Misiones, el Ministerio de Educación provincial lanzó materiales específicos dirigidos a familias y equipos directivos para fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo.
En la Ciudad de Buenos Aires, la central docente UTE emitió un comunicado en el que advirtió que las amenazas «constituyen una señal de alarma que debe interpelarnos como sociedad» y subrayó que «la escuela sola no puede» hacer frente a esta problemática. El texto reclamó al Estado una intervención urgente y estructural.
La paradoja de la respuesta institucional
La paradoja de fondo es que las instituciones no pueden ignorar las amenazas, pero cada reacción visible le confirma al imitador que su acción tuvo efecto. Alcanza con que sea creíble para activar las alarmas. Un mensaje de WhatsApp puede suspender clases, movilizar a las fuerzas de Seguridad y alterar la vida de cientos de estudiantes y escuelas.
En ese sentido, la conferencia de Jorge Macri, aunque pertinente en su encuadre jurídico, fue también parte de ese mecanismo de amplificación. La declaración de que se trata de un delito, respaldada por la presencia del fiscal general porteño, señaló una orientación punitiva que no responde por sí sola a las causas estructurales: la crisis de contención en las aulas, la fragmentación del tejido social en un contexto de ajuste brutal sobre el sistema educativo público y la expansión sin control de comunidades digitales radicalizadas entre adolescentes vulnerables.
Puntos clave:
- El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad.
- El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
- Las amenazas se extendieron a cientos de establecimientos en al menos 12 provincias argentinas, con una frase casi idéntica: «Mañana tiroteo. No vengan».
- La justicia santafesina y la SAIT vincularon el fenómeno con la True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares.
- Los operativos incluyeron allanamientos, revisión de mochilas y refuerzo policial en múltiples jurisdicciones, con al menos una decena de adolescentes imputados a nivel nacional.
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