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Medios

Pauta oficial y censura en Santa Fe: Juan Monteverde denunció que fue “silenciado” por la política y los medios

El concejal y ex candidato a intendente acusó a los medios de Rosario y Santa Fe de invisibilizarlo por temor a perder la pauta oficial. La denuncia de Monteverde, de cara a las elecciones legislativas 2025, deja abierto el debate sobre los alcances de la libertad de prensa y el uso político de la publicidad estatal.

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El Argentino Diario-Entrevista de Julia Mengolini a Juan Monteverde.

En una entrevista con Futurock, realizada por Julia Mengolini, el líder del espacio Ciudad Futura, Juan Monteverde, denunció que los medios de la ciudad de Rosario y de la provincia de Santa Fe lo excluyen sistemáticamente de sus coberturas. Según el dirigente, esta omisión responde al temor de los medios a perder la pauta oficial, una herramienta clave de financiamiento para muchas empresas periodísticas. «No nos publican, no nos entrevistan, no existimos en los medios tradicionales», afirmó Monteverde, quien vinculó esta situación con su postura crítica hacia el gobierno provincial y municipal.

Julia Mengolini entrevistó al líder del espacio Ciudad Futura, Juan Monteverde.

Monteverde, quien en las últimas elecciones quedó a un paso de la intendencia de Rosario, aseguró que esta censura mediática no solo afecta su figura, sino que también limita el acceso de la ciudadanía a una pluralidad de voces. «La democracia se debilita cuando los medios se convierten en voceros del poder en lugar de ser un espacio de debate y crítica», sentenció.

Pauta Oficial: Una Herramienta de Control

La pauta oficial, es decir, la inversión publicitaria que los gobiernos destinan a los medios de comunicación, ha sido objeto de críticas recurrentes en Argentina. Según datos de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA), en 2022 la provincia de Santa Fe destinó más de 500 millones de pesos a este rubro. Si bien esta herramienta puede ser legítima para informar sobre políticas públicas, su uso discrecional genera sospechas de favoritismo y censura indirecta.

Diversos informes han señalado que los medios más beneficiados por la pauta oficial suelen ser aquellos alineados con el gobierno de turno, mientras que los críticos enfrentan recortes o exclusión. Este mecanismo, según organizaciones como Reporteros Sin Fronteras, pone en riesgo la independencia editorial y fomenta la autocensura.

Contexto Político: Una Voz Incómoda

Monteverde se ha consolidado como una figura disruptiva en la política rosarina. Su espacio, Ciudad Futura, se presenta como una alternativa a los partidos tradicionales, con un enfoque en la participación ciudadana y la justicia social. En las elecciones de 2023, Monteverde obtuvo un 38% de los votos, quedando muy cerca de arrebatarle la intendencia al oficialismo.

Este crecimiento político lo convirtió en un actor incómodo para el establishment local. Su denuncia sobre la censura mediática no es un hecho aislado, sino parte de un contexto más amplio de tensiones entre los sectores emergentes y los poderes tradicionales en Rosario.

Libertad de Prensa y Democracia: Un Debate Urgente

La denuncia de Monteverde reabre un debate crucial sobre la relación entre los medios de comunicación y el poder político. Si los medios dependen económicamente de la pauta oficial, ¿pueden cumplir su rol como garantes de la transparencia y la rendición de cuentas? ¿Qué sucede con las voces críticas cuando el financiamiento estatal se convierte en un arma de control?

«La libertad de prensa no puede ser un privilegio condicionado por intereses económicos o políticos», afirmó un representante de la Fundación LED (Libertad de Expresión + Democracia). Según esta organización, la distribución equitativa y transparente de la pauta oficial es fundamental para garantizar un ecosistema mediático plural y diverso.

En un contexto donde la desinformación y la polarización son moneda corriente, la denuncia de Monteverde pone en evidencia la necesidad de repensar el modelo de financiamiento de los medios en Argentina. La ciudadanía, como principal afectada, merece un acceso pleno a la información para tomar decisiones informadas y participar activamente en la vida democrática.

La situación en Rosario no es un caso aislado, sino un reflejo de la lucha cultural del régimen libertario y los discursos de odio del gobierno de Javier Milei, una problemática que hoy por hoy atraviesa a todo el país. La pauta oficial, lejos de ser un simple recurso administrativo, se ha convertido en un campo de disputa política que afecta la calidad de la democracia. Garantizar la independencia de los medios y la pluralidad de voces no es solo una cuestión de justicia, sino una condición indispensable para el fortalecimiento de las instituciones democráticas.

Libertad de expresión

ADEPA debate cómo usar la IA para sostener sus medios, los periodistas, cómo sobrevivir a ella

La 64ª Asamblea de ADEPA se abre en Tucumán con la inteligencia artificial como eje central, mientras los gremios de prensa nucleados en FATPREN impulsan en el Senado un nuevo Estatuto del Periodista que la regule antes de que el vacío legal deje sin protección a miles de trabajadores. Dos miradas sobre el mismo fenómeno: la de los dueños de medios y la de quienes los hacen.

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El-Argentino-El futuro del periodismo, cooperación e Inteligencia Artificial.
La IA llega a las redacciones sin red: sin estatuto, sin regulación y con el 65% de los periodistas bajo la línea de pobreza.

La misma tecnología que el sector empresarial periodístico debate cómo aprovechar para sostener sus modelos de negocio es la que el sindicalismo de prensa exige regular por ley para que no destruya empleos. Ese es el eje de tensión que atraviesa al periodismo argentino en septiembre de 2026: la inteligencia artificial como promesa de sustentabilidad para unos, y como amenaza de precarización para otros. Esta semana, ambas conversaciones ocurren en paralelo, sin demasiadas ganas de encontrarse.

ADEPA en Tucumán: el mapa de los que mandan en los medios

La 64ª Asamblea General Ordinaria de la Asociación de Entidades Periodísticas Argentinas (ADEPA) comenzó este miércoles 9 de septiembre en San Miguel de Tucumán, con el diario La Gaceta como medio anfitrión y el Hotel Sheraton como escenario. Es la cuarta vez que la capital tucumana recibe el principal encuentro institucional de los propietarios y directivos de medios argentinos, que sesionará hasta el viernes 11.

El temario oficial tiene dos grandes vértices. El primero, la presentación del informe semestral sobre la situación de la libertad de expresión y de prensa, documento que ADEPA elabora y difunde con periodicidad desde hace décadas. El segundo, y el más novedoso, es el debate sobre el impacto de la inteligencia artificial en la sustentabilidad de la industria periodística, una discusión que ya ocupó buena parte de la agenda de la edición anterior, realizada en Puerto Madryn.

El programa de capacitaciones convocó a una constelación de nombres del establishment mediático argentino y del ecosistema tecnológico global. Exponen el columnista de La Nación Joaquín Morales Solá; el editor general de Clarín, Ricardo Kirschbaum; representantes de Google News Initiative, Juan Manuel Lucero y María José Iriarte; el consultor uruguayo Sebastián Auyanet; el director general del grupo español Vocento, Fernando Belzunce; la periodista Irina Sternik; y el jefe de Comunicaciones y Relaciones Institucionales del Grupo Clarín, Tomás Vio. La presencia dominante de los grandes grupos de medios concentrados no es casual: son los mismos actores que definen cómo y cuándo se incorpora la IA en las redacciones.

El viernes se conocerá el informe de la Comisión de Libertad de Prensa e Información y se elegirán las nuevas autoridades del Consejo Ejecutivo para el período 2026/2027, antes del cierre en la Casa Histórica de la Independencia. La asamblea también incluye la renovación parcial de la Junta de Directores.

No es la primera vez que ADEPA se involucra en el debate sobre la IA. El año pasado, durante su 63ª Asamblea, presentó un informe elaborado junto al Fondo Internacional para Medios de Interés Público (IFPIM) que reconoció que la inteligencia artificial está reconfigurando profundamente el ecosistema informativo e impone una lógica de cambio permanente que tensiona las prácticas y modelos de negocio del periodismo. La entidad sostuvo entonces que la tecnología no debe profundizar la desinformación ni erosionar la sustentabilidad, sino convertirse en una aliada del periodismo de calidad. Paralelamente, en alianza con Google News Initiative y la empresa Fathm, ADEPA lanzó días atrás el programa AI Build Sprint, orientado a incorporar herramientas de IA en redacciones del noroeste argentino, con medios de Salta, Catamarca, La Rioja, Jujuy, Tucumán, Corrientes, Santiago del Estero y San Juan.

El nuevo Estatuto del Periodista: la IA desde abajo

Mientras ADEPA debate cómo la IA puede ayudar a sostener los medios, los trabajadores de prensa tienen una pregunta diferente: ¿quién los va a proteger cuando la IA los reemplace? Esa pregunta es el motor del proyecto de actualización del Estatuto del Periodista Profesional que la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), el Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SiPreBA), el Círculo Sindical de la Prensa y la Comunicación de Córdoba (CISPREN), la Asociación de Periodistas de Corrientes y la Asociación de Prensa de Santa Fe presentaron formalmente ante la Comisión de Sistemas, Medios de Comunicación y Libertad de Expresión del Senado de la Nación.

El debate fue abierto por la senadora jujeña Carolina Moisés, titular de esa comisión, quien calificó a la inteligencia artificial como el «caballo de Troya que pretende reemplazar al trabajo humano». La iniciativa busca reemplazar la histórica Ley 12.908, sancionada en 1946, cuya derogación fue incorporada en la Ley de Modernización Laboral con una prórroga de vigencia hasta el 31 de diciembre de 2026. El reloj corre: si el Congreso no aprueba una norma sustitutiva antes de esa fecha, miles de periodistas argentinos quedarán sin el marco legal que protege sus condiciones de trabajo.

El artículo 23 del proyecto es el núcleo de la disputa. Establece que las herramientas de inteligencia artificial y tecnologías generativas deberán actuar como complemento del trabajo profesional y no podrán reemplazar completamente la producción periodística ni sustituir puestos, categorías o funciones preexistentes. Además, obliga a los empleadores a capacitar al personal en el uso de esas herramientas. El reconocimiento de la autoría y la retribución económica por los contenidos apropiados por empresas y plataformas tecnológicas también forma parte del articulado.

Carla Gaudensi, secretaria general de FATPREN, sintetizó el trasfondo político de la discusión: «No podemos permitirnos que en esta democracia se derogue el estatuto que ha sido vanguardia en el mundo; necesitamos esa protección para garantizar que el periodismo siga siendo un rol social y no una mercancía». La periodista Gabriela Pepe aportó el dato que resume la crisis de la profesión: el 65% de los periodistas, en su trabajo principal, cobra un salario que está por debajo de la línea de pobreza. Y el periodista Mariano Obarrio apuntó directamente contra el uso no regulado de la tecnología: «la inteligencia artificial está usurpando, plagiando contenidos de los medios periodísticos».

El proyecto también incorpora regulaciones sobre plataformas digitales, teletrabajo, derecho al cuidado, violencia de género en el ámbito laboral y salud mental de los trabajadores de prensa. Propone reemplazar las categorías laborales rígidas por «áreas» más flexibles que contemplen el trabajo periodístico en cualquier soporte, desde un diario impreso hasta un canal de streaming. El bloque senatorial Convicción Federal reclamó en julio que el debate sea incorporado con urgencia a la agenda de comisiones.

Dos conversaciones que no se hablan

La analogía es imposible de ignorar: esta semana, en el mismo país y sobre el mismo objeto tecnológico, los dueños de los medios debaten cómo usar la IA para sostener sus empresas, y los trabajadores de esos mismos medios debaten cómo impedir que la IA destruya sus empleos. La brecha no es solo económica; es también de poder. Quien define cómo se incorpora la tecnología en una redacción es el empleador, no el periodista. Sin regulación legal, esa asimetría se profundiza.

Lo que ADEPA llama «sustentabilidad de la industria» tiene una traducción concreta en muchas redacciones: recorte de planta, reemplazo de tareas por sistemas automatizados y tercerización de contenidos. La Ley 12.908 fue pionera en el mundo cuando se sancionó en 1946 porque reconoció que el periodismo no es una mercancía más; que quien informa a la sociedad necesita condiciones de trabajo que protejan su independencia y su estabilidad. Ochenta años después, ese principio enfrenta su mayor desafío.

El resultado de la asamblea tucumana y el avance del nuevo Estatuto en el Senado dirán mucho sobre quién gana esta pulseada. Por ahora, la IA llega a las redacciones argentinas más rápido que cualquier marco legal que la regule.

Puntos clave

  • La 64ª Asamblea de ADEPA sesiona en Tucumán hasta el viernes con la IA y la libertad de prensa como ejes centrales.
  • FATPREN y gremios aliados presentaron en el Senado un nuevo Estatuto del Periodista que regula el uso de la inteligencia artificial en redacciones.
  • El proyecto prohíbe que la IA reemplace puestos de trabajo y obliga a los empleadores a capacitar a su personal.
  • La vigencia del actual Estatuto del Periodista (Ley 12.908) fue prorrogada hasta el 31 de diciembre de 2026, con el plazo legislativo corriendo.
  • El 65% de los periodistas argentinos cobra, en su trabajo principal, un salario por debajo de la línea de pobreza.
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