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Opinión

El 24 de marzo y la proscripción a Cristina

El 24 de marzo de 2004, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner echó a la Marina de Guerra de su posesión en la ESMA y bajó los cuadros de los genocidas Videla y Bignone del Colegio Militar de la Nación, buscar Memoria, Verdad y Justicia es política de Estado en la Argentina.

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Por Demetrio Iramain

Desde el 24 de marzo de 2004, cuando el entonces presidente Néstor Kirchner echó a la Marina de Guerra de su posesión en la ESMA y bajó los cuadros de los genocidas Videla y Bignone del Colegio Militar de la Nación, buscar Memoria, Verdad y Justicia es política de Estado en la Argentina.

También lo fue, ya no referirse a los desaparecidos como terroristas en pugna contra terroristas de Estado, sino como “mis compañeros”, como los llamó Néstor en aquel acto realizado en el campo de concentración dictatorial. Una reivindicación política e ideológica hasta la cual el Estado nunca había arribado.

Se lo debemos a Néstor y a Cristina. En efecto, esa política comprendió la anexión al informe Nunca Más de un nuevo prólogo, que no reemplazó el original, sino que sumó otro, que daba cuenta de la nueva posición del Estado argentino sobre lo ocurrido en la década del ‘70: no una lucha entre “dos demonios”, sino un genocidio.

Si tantos años después a Cristina la mafia heredada de esa dictadura la quiere proscribir, entre otras razones para vengar esa política, ¿se puede escindir la lucha por Memoria, Verdad y Justicia de su urgente defensa por el pueblo?

Una está en la otra; en la otra, una, y en el medio está el pueblo, que este 24 de marzo volverá a marchar contra los enemigos de siempre, hoy agazapados en el sistema de Justicia.

Al respecto, Hebe de Bonafini y las Madres de Plaza de Mayo nos dejaron una enseñanza. En agosto de 2016, a sólo 8 meses de la asunción de Macri en la presidencia, y cuando el entonces Frente para la Victoria comenzaba a desflecarse, las Madres convocaron a una Marcha de la Resistencia rara, infrecuente para la fecha (las 25 anteriores y las 4 siguientes y últimas las hicieron alrededor del 10 de diciembre).

El objetivo político era uno solo, bien claro y urgente: ratificar la conducción de Cristina, que algunos segmentos del hasta entonces kirchnerismo empezaban a relativizar.

Hebe puso una condición estricta: para participar de la movilización con sus banderas, las organizaciones debían poner la consigna entera de la marcha en sus pancartas: «Por el derecho a trabajar, resistir sin descansar. Cristina conducción”.

Fueron muchos. Los imprescindibles. Y a pesar de una tormenta feroz, fue una marcha extraordinaria.

Pasaron los años y la proscripción a Cristina sugiere nuevos retos y desafíos al segmento popular. El 24 de marzo es una buena oportunidad para marcar hasta dónde llega la lealtad de este pueblo para con su conductora.

Análisis

La Mano de D10S

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

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Por Jesús Rivero*

Transmisión etimológicamente significa: acción y efecto de hacer circular una cosa, más allá. 

Diego, marcó. Dejó, cedió una huella que sostiene. Cómo en la imagen. Diego Armando, armó (a-mor etimológicamente significa vivir sin muerte) con su juventud, una juventud que sonríe. 

No es solo fútbol. Pulula desde las periferias, desde los barrios, un nacionalismo, sin centro. Es la juventud, su brazo, su mano, la mano de Diego.

No es romantizar el fútbol, menos la vulneración de un pueblo que pide a gritos una sonrisa, una felicidad. Es decir, poder leer en términos del psicoanálisis lacaniano el orden de lo real, y tocarlo por medio del orden simbólico. Hoy, el objeto de representación imaginaria es un objeto redondo, esférico, llamado pelota, pero que remite estrictamente al orden de lo real, al inconsciente político. 

 

Es obvio e histórico que el fútbol y los mundiales son un velo que no manifiesta la realidad explícita. En nuestro imaginario con solo tocar por medio del orden simbólico (la palabra) lo real, nos remite a la realidad atroz que veló el mundial de 1978.

Hoy, la realidad no es diferente. Que el Gobierno representado por Javier Milei, pero sostenido por el círculo rojo internacional que en teoría llegó al Ejecutivo por las vías democráticas, en la práctica es un gobierno de facto, por fuera del marco jurídico, violando la reforma Constitucional de 1994 y los tratados internacionales que se introdujeron en la misma con jerarquía constitucional. 

Bajo el señuelo del mundial de fútbol, en Ejecutivo lanzó una agenda económica-política en tiempo récord, estableciendo convenios estratégicos de alto impacto y que mantiene bajo estricto hermetismo el avance hacia la privatización de sectores clave como el agua, minerales críticos y energía nuclear.

Hoy, tenemos instalado en Argentina al magnate Peter Thiel con su proyecto de la Inteligencia Artificial y que necesita de la Patagonia para materializarlo y sobre todo de la continuidad del gobierno representado por Javier Milei, con un establishment (equipo) que no es nuevo. Sus apellidos son conocidos: Luis Caputo, Federico Sturzenegger, Patricia Bullrich y Diego Santilli, es decir, Mauricio Macri. 

 

Hoy, como ayer mientras los goles (la fiebre del mundial) copaban las pantallas, se ejecutaban políticas que favorecen al mismo sector de siempre, a los poseedores del gran capital. En este modelo de socialización de las pérdidas y privatización de las ganancias, por ejemplo Capital Humano activó una de las medidas más drásticas del año con la caída de la prórroga automática de 446 convenios colectivos de trabajo, en el mismo momento que dejaba sin percibir el Salario Social y Complementario a mas de 1.000.000 de trabajadores de la Economía Popular.

 

En simultáneo el Ministerio de Defensa selló un negocio con Estados Unidos para el acceso a combustible militar y tecnología digital (drones), profundizando el alineamiento geopolítico de Argentina, pasando por alto la asamblea legislativa, es decir, la democracia. 

Desde que el velo del mundial como cortina tapa el grifo que cerró las transferencias, las licitaciones y auditorias avanzan a paso firme en las oficinas de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, apuntando a tres ejes fundamentales:

●AySA (Agua y Saneamientos Argentinos): el servicio de agua potable y cloacas de Buenos Aires se encuentra en la fase técnica final para su concesión al sector privado. El proceso se maneja con un perfil inusualmente bajo para evitar la resistencia social que históricamente generan las privatizaciones de servicios públicos esenciales.

 

●Intercargo (aerocargo): la empresa estatal que monopoliza el servicio de rampa y logística de cargas aéreas en los aeropuertos del país avanza en su pliego de privatización. El conflicto latente con los gremios aeronáuticos se ha mantenido congelado mediáticamente durante un mes.

 

●Centrales Nucleares: el paquete de medidas más sensible involucra a Nucleoeléctrica Argentina (operadora de Atucha l, Atucha ll y Embalse). Cómo efecto del velo del mundial como distracción se aceleró la privatización parcial y contratos operación internacional. 

 

En lo que respecta al poder legislativo hubo un tratamiento de urgencia para el pago de 104 millones de dólares a los últimos fondos buitres (Bainbridge y Attester Value) que se aprobó a espalda de la ciudadanía.

 

No hay duda que “la libertad avanza» para unos pocos, los mismos de siempre. Es imperante para el Ejecutivo la reforma estructural para materializar su proyecto, mientras las pantallas suben la fiebre mundialista. Cuándo la misma baje será responsabilidad nuestra trabajar sobre este nacionalismo que polulo desde las periferias, que se mezcló entre el fútbol como caballo de Troya. Una latencia que se multiplicó por un instante en alegría, como el recordado 17 de octubre, donde las fuentes se llenaron de cabecitas negras, de obreros. Las hazañas siempre fueron peronistas, como los días más felices también fueron y serán peronistas, porque el peronismo es un movimiento que está constituido por sectores de centro-izquierda, centro y conservadores. Un significante vacío que busca su punto de capitón, su significación (negociación). Solo el que no sea peronista puede creer que el peronismo se está destruyendo. Es todo lo contrario, cuando nos peleamos, nos estamos reproduciendo, es la lucha de clases dentro del movimiento, son las características de la democracia.

En este sentido y como decía Diego: fuy, soy y seré peronista. Porque los días más felices fueron, son y serán en un porvenir peronista. Porque como lo ilustra la imagen, hay una juventud que pulula desde las periferias con una sonrisa, con un brazo, con una mano, que sostiene la bandera, la mano de D10S.

*escritor y activista político.

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