Coparticipación
El ajuste de Milei hundió las finanzas provinciales: déficit y gobernadores al límite
Las 23 provincias relevadas por el IARAF cerraron 2025 con un déficit primario de $380.000 millones, revirtiendo el superávit del año anterior. La caída de la coparticipación y el incremento del gasto en personal explican un desequilibrio que el gobierno nacional debió salir a contener con adelantos de emergencia.
Las 23 provincias relevadas por el Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) cerraron 2025 con un déficit primario de $380.000 millones, revirtiendo el superávit de $4,8 billones registrado el año anterior. La caída de la coparticipación federal y el incremento del gasto en personal explican un desequilibrio que el gobierno nacional debió salir a contener con adelantos de emergencia en marzo pasado.
Los números son contundentes y contradicen el relato oficial de una economía que se recupera. El conjunto de las administraciones provinciales pasó en un año de tener cuentas saneadas a acumular un rojo que, según el informe del IARAF elaborado sobre datos de la Dirección Nacional de Asuntos Provinciales (DNAP) y el INDEC, equivale al 2,1% de los ingresos totales provinciales y al 0,33% del Producto Bruto Interno (PBI).
El desequilibrio en números
El gasto primario de los estados subnacionales creció un 6,8% real interanual, mientras que los ingresos totales apenas avanzaron un 3,4% en términos reales. La brecha entre ambas variables explica con precisión aritmética el origen del desequilibrio: los gobiernos provinciales gastaron más de lo que ingresaron, y lo hicieron en un contexto donde los fondos que distribuye la Nación tampoco acompañaron.
El resultado fiscal final, es decir, tras contemplar el pago de deuda, cerró el año con un saldo negativo de $3,6 billones, frente a los $2 billones positivos del ciclo previo. Una reversión de casi seis billones de pesos en apenas doce meses, a valores de mayo de 2026.
Según el IARAF, las transferencias automáticas desde la Casa Rosada hacia las provincias, que incluyen la coparticipación y otros envíos compensatorios, cayeron un 6,4% en términos reales en el primer trimestre del año, profundizando una tendencia que ya venía erosionando las cajas provinciales durante 2025.
El gasto en personal, primer motor del desequilibrio
El estudio del IARAF identifica con claridad el principal factor del aumento del gasto: el rubro personal. El reporte señala que el gasto en personal realizó el principal aporte a la suba, representando el 43% del incremento del gasto primario consolidado. Detrás de ese número hay un contexto político innegable: durante 2025 se desarrolló el ciclo electoral de medio término, y varios gobiernos provinciales sostuvieron o mejoraron los sueldos de sus empleados estatales en el marco de una inflación que no cedía.
Otros rubros que también mostraron incrementos significativos fueron la inversión real directa, con un alza del 23,1% real, y las prestaciones de la seguridad social provincial, con una suba del 11% real. La foto completa revela que las provincias apostaron a sostener el gasto en un contexto donde los ingresos no respondieron al mismo ritmo.
Ingresos en baja: el efecto de la recesión sobre las arcas provinciales
Por el lado de los recursos, el crecimiento de los ingresos totales en apenas un 3,4% real estuvo impulsado casi exclusivamente por la recaudación tributaria propia de las provincias, que aumentó un 3,6%. El informe del IARAF destaca que esa suba fue producto del aporte de los impuestos locales, entre los que se destacaron el impuesto de Sellos, con un incremento del 28,7%, y el Automotor, con una suba del 21,8%.
La contracara de ese dato es la debilidad de los recursos coparticipables, directamente atados a la dinámica de la recaudación nacional. En un año marcado por la persistente debilidad del consumo y la actividad económica, impuestos como el IVA y Ganancias, que según el IARAF explican el 94% de la masa coparticipable, no generaron el flujo de fondos que las provincias necesitaban. El titular del instituto, Nadin Argañaraz, ya había advertido en meses previos que para que la recaudación de 2026 no pierda terreno respecto de 2025 en términos reales, el IVA debería crecer al menos un 3,4% y Ganancias un 1,1%; cumplir esas metas, señaló, es de cumplimiento improbable.
El salvataje de marzo: el Gobierno admitió la crisis con los adelantos de coparticipación
El deterioro de las cuentas provinciales no fue solo un dato estadístico: tuvo consecuencias políticas y financieras concretas. En marzo de 2026, el gobierno de Javier Milei debió habilitar un mecanismo de adelantos de fondos de coparticipación federal para asistir a las administraciones que no podían cerrar sus presupuestos. El Ministerio de Economía activó una línea de adelantos transitorios para una docena de distritos, a una tasa del 15% anual y con retenciones de coparticipación como garantía, por un monto total que alcanzó los $400.000 millones.
La medida, que el oficialismo intentó presentar como una herramienta de asistencia coordinada, fue leída en clave opositora como una admisión implícita del fracaso del modelo. Si el ajuste del Gobierno nacional había logrado el equilibrio fiscal en las cuentas centrales, lo había hecho en parte trasladando el costo a las provincias: menos transferencias discrecionales, menores envíos automáticos y una economía que no crecía lo suficiente para sostener la recaudación coparticipable.
El contexto no es ajeno a la dinámica política de los últimos meses: varios gobernadores, incluso algunos inicialmente alineados con la Casa Rosada, endurecieron sus posiciones frente al gobierno nacional. La tensión entre el ajuste fiscal nacional y las necesidades financieras de los estados subnacionales recorre transversalmente el mapa político argentino y promete profundizarse de cara al ciclo electoral de 2027.
Puntos clave
- Las 23 provincias relevadas pasaron de un superávit primario de $4,8 billones en 2024 a un déficit de $380.000 millones en 2025, a valores de mayo de 2026.
- El gasto primario provincial creció un 6,8% real, con el rubro personal como principal factor al explicar el 43% del incremento.
- Los ingresos totales crecieron solo un 3,4% real, traccionados por impuestos propios como Sellos (+28,7%) y Automotor (+21,8%).
- Las transferencias automáticas nacionales hacia las provincias cayeron un 6,4% real en el primer trimestre de 2025, según el IARAF.
- El gobierno de Milei debió habilitar en marzo de 2026 adelantos de coparticipación por $400.000 millones para asistir a doce provincias en crisis fiscal.
Coparticipación
Motosierra sobre los gobernadores: julio 2026, el peor mes en 20 años para las transferencias discrecionales
El Gobierno de Javier Milei profundizó el recorte de fondos discrecionales a las provincias: en julio, los envíos no automáticos cayeron un 68,6% real interanual y marcaron el nivel más bajo para ese mes desde 2005. En el acumulado enero-julio, la baja real llega al 62,8%, y si se compara con 2023, el desplome trepa al 83,2%. El superávit fiscal del Ejecutivo nacional se financia, en buena medida, con el desfinanciamiento de los estados subnacionales.
Con las cuentas públicas nacionales al límite del equilibrio que el Gobierno exhibe como conquista política, el ajuste sobre las provincias no cede. Según un informe de la consultora Politikón Chaco, los envíos no automáticos al conjunto de los distritos subnacionales sumaron $ 98.611 millones en julio de 2026, lo que representa una caída del 68,6% en términos reales respecto al mismo mes del año anterior. El dato consolida una tendencia que viene acelerándose desde el inicio de la gestión libertaria y ubica a julio de 2026 como el peor registro para ese mes en las últimas dos décadas, superando en negativo a cualquier julio desde 2005.
Tres rubros concentraron el 80% de lo poco que se distribuyó
El informe de ejecución presupuestaria detalla que en julio apenas tres áreas explicaron el grueso de los desembolsos mensuales. En primer lugar, los fondos destinados a la Universalización de la Jornada Extendida totalizaron $ 34.821 millones, equivalentes al 35% del total ejecutado. En segundo lugar, los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) sumaron $ 30.000 millones (30%), luego de dos meses consecutivos de inactividad en ese rubro. Finalmente, las transferencias a las Cajas Previsionales Provinciales alcanzaron los $ 14.000 millones, representando el 14% restante de la torta mensual.
La reaparición de los ATN tras la ausencia de mayo y junio no debe leerse como una señal de apertura fiscal: el Gobierno ejecutó apenas el 26,3% del fondo constituido en el mes, que recaudó $ 114.193 millones. Los $ 30.000 millones repartidos se dividieron en partes iguales de $ 5.000 millones entre seis provincias: Misiones, Entre Ríos, Catamarca, Jujuy, Santa Fe y Córdoba. La discrecionalidad de la herramienta, históricamente cuestionada, se mantiene intacta.
Buenos Aires se lleva casi un quinto del total; siete provincias recibieron menos del 0,3%
La distribución geográfica de los fondos confirmó una marcada concentración. La provincia de Buenos Aires captó el 19,5% del total, con $ 19.181 millones destinados casi íntegramente a programas educativos. Le siguieron La Pampa con el 10,3% ($ 10.184 millones) y Santa Fe con el 10,2% ($ 10.099 millones). En el extremo opuesto, distritos como San Juan, La Rioja y Santiago del Estero recibieron participaciones inferiores al 0,3% del total distribuido en el mes, una cifra que en términos concretos implica una presencia casi simbólica del Estado nacional en sus finanzas.
Cajas previsionales: solo dos provincias cobraron en julio
Uno de los capítulos más críticos del informe es el comportamiento de las transferencias a las Cajas Previsionales Provinciales. Durante julio, solo La Pampa y Neuquén percibieron fondos por este concepto, mientras que provincias con convenios vigentes como Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y Misiones no recibieron pagos, acumulando en la mayoría de los casos dos meses de deuda por parte del Estado Nacional. Se trata de una deuda que recae directamente sobre los jubilados de esos sistemas provinciales, que ven condicionado el cobro de sus haberes por la política de restricción fiscal del Ejecutivo central.
El ajuste histórico: en tres años, el desplome supera el 83%
La perspectiva histórica que aporta el informe de Politikón Chaco es aún más contundente que los datos mensuales. En el acumulado de enero a julio de 2026, las transferencias no automáticas sumaron $ 738.201 millones, lo que representa una caída real del 83,2% respecto al mismo período de 2023. Bajo este esquema de restricción financiera, la totalidad de los distritos subnacionales presenta bajas significativas en sus ingresos por transferencias discrecionales, con caídas que superan el 90% real en siete provincias.
El contraste con el acumulado enero-julio de este año contra el de 2025 también es elocuente: la reducción real alcanza el 62,8%, lo que indica que el ajuste no se desaceleró sino que se profundizó en la segunda mitad del mandato libertario. Esta tendencia pone en tensión el relato oficial de una recuperación económica generalizada: lo que el Gobierno presenta como saneamiento de las cuentas públicas nacionales implica, en la práctica, el desfinanciamiento estructural de los estados provinciales.
El costo político del vaciamiento de la caja provincial
Las transferencias no automáticas son, por definición, una herramienta discrecional del Ejecutivo nacional: no responden a fórmulas legales fijas como la coparticipación, sino a decisiones políticas del Gobierno central. Su drástica reducción no solo impacta sobre los presupuestos provinciales; también reconfigura la relación de poder entre la Nación y los gobernadores. Varios mandatarios que en 2024 evitaron la confrontación directa con Milei comenzaron a endurecer posiciones a medida que el impacto fiscal se volvió imposible de absorber sin consecuencias políticas internas.
La pregunta que los datos instalan con creciente urgencia no es si el ajuste existió, sino quién lo pagó. La respuesta que surge del informe es inequívoca: lo pagaron los gobiernos provinciales, los trabajadores estatales subnacionales y, en última instancia, los jubilados y los ciudadanos que dependen de los servicios que esas administraciones financian. El superávit fiscal del Gobierno nacional se construyó, en buena parte, sobre el déficit silencioso de las provincias.
Puntos clave
- Las transferencias no automáticas cayeron un 68,6% real interanual en julio de 2026, el nivel más bajo para ese mes desde 2005.
- En el acumulado enero-julio, la caída real frente a 2025 es del 62,8%; comparada con 2023, el desplome es del 83,2%.
- Solo tres áreas concentraron el 80% de lo distribuido: Jornada Extendida, ATN y Cajas Previsionales.
- Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe y Misiones acumularon al menos dos meses sin cobrar los fondos para sus cajas previsionales.
- Siete provincias registraron caídas superiores al 90% real en sus transferencias discrecionales acumuladas del año.
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