CABA
Legisladores porteños criticaron al GCBA y condenaron «la clausura intempestiva» del Hospital Español
Los legisladores del Frente de Todos denunciaron este martes que el Gobierno porteño «tomó de rehenes de una disputa a los afiliados del PAMI».
Los legisladores porteños del Frente de Todos (FdT) denunciaron este martes que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires «tomó de rehenes de una disputa a los afiliados del PAMI» y expresaron su «condena» a la «clausura intempestiva» del Hospital Español, en un comunicado difundido por voceros del bloque.
Además, el legislador Matías Barroetaveña (FdT), junto con sus compañeros de bancada, presentó en la Legislatura porteña una resolución de «preocupación» por la clausura de ese centro de Salud «llevada adelante en plena vigencia de la emergencia pública en materia sanitaria» por el coronavirus.
El Hospital Español, ubicado en el barrio porteño de Balvanera, fue clausurado el lunes último por la Agencia Gubernamental de Control (AGC) porteña, que en un comunicado argumentó que en el edificio había «graves fallas de seguridad, como ser falta de luces de emergencia en todos los medios de salida» y «no poseer registro ni mantenimiento de las instalaciones de incendio».
«Los motivos esgrimidos para la clausura podrían haber sido resueltos en el momento pero el gobierno no dudó en tomar esta decisión gravísima obligando a suspender tratamientos oncológicos, cirugías y demás intervenciones en plena pandemia», manifestó Matías Barroetaveña.
Y agregó que «desde el bloque del FdT en la Legislatura» se presentó una declaración de condena por el «accionar inhumano del jefe de Gobierno Horacio Rodríguez Larreta y exigimos la inmediata reapertura» del Hospital Español.
La titular del PAMI, Luana Volnovich, dijo que el Hospital Español brinda atención a 71.000 afiliados e informó que mantuvo conversaciones con el gobernador bonaerense Axel Kicillof y con «otros prestadores de la ciudad de Buenos Aires para iniciar un proceso de derivación masiva» y así dar «respuesta a esta dramática situación».
Volnovich también afirmó que para hoy en el Hospital Español se habían programado «26 cirugías, 680 turnos, 93 pacientes oncológicos, 8 pacientes para quimioterapia».
Respecto a la decisión de la AGC, Barroetaveña dijo que es «una clara revancha» por las declaraciones de Volnovich sobre «el destrato y el riesgo sanitario al que fueron expuestos los mayores de 80 años la semana pasada en el Luna Park y en la sede del club San Lorenzo».
El legislador se refirió así a las largas filas y aglomeraciones que se vieron en esos dos centros de vacunación contra el coronavirus montados por el Gobierno porteño para adultos mayores.
CABA
Macri criminalizó las amenazas escolares mientras el país busca solución a una crisis sin precedentes
El jefe de Gobierno porteño calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad. El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
Macri calificó las amenazas en escuelas como delito en medio de una crisis de violencia sin precedentes
★ El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, convocó este martes a una conferencia de prensa en la sede del Ejecutivo porteño, en la calle Uspallata 3160, para trazar un diagnóstico oficial sobre la ola de amenazas de tiroteos en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires.
Flanqueado por sus ministros y el fiscal general porteño, Macri fue categórico: «No es una broma pesada, es un delito». La declaración llegó en medio de una crisis de violencia escolar que sacude a todo el país desde el trágico tiroteo en San Cristóbal, Santa Fe, ocurrido el 30 de marzo pasado.
El punto de partida: San Cristóbal y el efecto dominó
La crisis tiene un origen concreto y devastador. Ese 30 de marzo un adolescente de 15 años, identificado por la justicia santafesina con las siglas G.C., ingresó a la Escuela Normal Mariano Moreno de San Cristóbal con una escopeta calibre 12/70 oculta en su mochila y abrió fuego. Ian Cabrera, de 13 años, murió. Otros ocho estudiantes resultaron heridos. Un portero del establecimiento evitó una masacre aún mayor al desarmar al agresor.
Lo que siguió no fue una crisis aislada sino una ola. En días posteriores, cientos de escuelas en al menos doce provincias, que incluyen la Ciudad de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, Tucumán, Neuquén, Entre Ríos, La Pampa y Tierra del Fuego, recibieron mensajes intimidatorios con una frase que se repetía casi con calcomanía: «Mañana tiroteo. No vengan». El Departamento Judicial de San Isidro llegó a recibir entre 500 y 600 denuncias en apenas 72 horas.
La subcultura detrás de las amenazas
La investigación judicial en San Cristóbal reveló una dimensión que excede el fenómeno viral. La Secretaría de Análisis Integral del Terrorismo Internacional (SAIT) detectó a abril de 2026 la existencia de al menos 7 expedientes judiciales en Argentina vinculados a episodios con características similares, todos relacionados con la llamada True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que idealiza y promueve masacres escolares. En los dispositivos confiscados a adolescentes detenidos por las amenazas se encontraron grupos de mensajería en los que se compartían imágenes y conversaciones de extrema violencia.
El propio jefe de Gobierno porteño reconoció que «muchas de estas situaciones nacen de tendencias en redes sociales» y convocó al diálogo familiar como primera línea de respuesta. La frase, aunque correcta en su diagnóstico, expuso la fragilidad institucional frente a un fenómeno que desborda los marcos tradicionales de intervención escolar y policial.
Operativos en todo el país: mochilas, allanamientos y conferencias
La respuesta de las distintas jurisdicciones fue heterogénea. En Puerto Madryn se realizaron allanamientos contra dos menores de 16 años imputados por intimidaciones; en Salta se revisaron más de 400 mochilas en un solo colegio; en Tucumán se intensificó la presencia policial en las puertas de los establecimientos; en Corrientes, varios colegios recibieron a sus alumnos sin mochila para agilizar los ingresos; y en Misiones, el Ministerio de Educación provincial lanzó materiales específicos dirigidos a familias y equipos directivos para fortalecer la detección temprana de situaciones de riesgo.
En la Ciudad de Buenos Aires, la central docente UTE emitió un comunicado en el que advirtió que las amenazas «constituyen una señal de alarma que debe interpelarnos como sociedad» y subrayó que «la escuela sola no puede» hacer frente a esta problemática. El texto reclamó al Estado una intervención urgente y estructural.
La paradoja de la respuesta institucional
La paradoja de fondo es que las instituciones no pueden ignorar las amenazas, pero cada reacción visible le confirma al imitador que su acción tuvo efecto. Alcanza con que sea creíble para activar las alarmas. Un mensaje de WhatsApp puede suspender clases, movilizar a las fuerzas de Seguridad y alterar la vida de cientos de estudiantes y escuelas.
En ese sentido, la conferencia de Jorge Macri, aunque pertinente en su encuadre jurídico, fue también parte de ese mecanismo de amplificación. La declaración de que se trata de un delito, respaldada por la presencia del fiscal general porteño, señaló una orientación punitiva que no responde por sí sola a las causas estructurales: la crisis de contención en las aulas, la fragmentación del tejido social en un contexto de ajuste brutal sobre el sistema educativo público y la expansión sin control de comunidades digitales radicalizadas entre adolescentes vulnerables.
Puntos clave:
- El jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, calificó las amenazas de tiroteos en escuelas como un delito y anunció medidas con sus ministros y el fiscal general de la Ciudad.
- El disparador de la crisis fue el tiroteo del 30 de marzo en la Escuela Mariano Moreno de San Cristóbal, Santa Fe, donde murió el estudiante Ian Cabrera, de 13 años.
- Las amenazas se extendieron a cientos de establecimientos en al menos 12 provincias argentinas, con una frase casi idéntica: «Mañana tiroteo. No vengan».
- La justicia santafesina y la SAIT vincularon el fenómeno con la True Crime Community (TCC), una subcultura digital transnacional que exalta las masacres escolares.
- Los operativos incluyeron allanamientos, revisión de mochilas y refuerzo policial en múltiples jurisdicciones, con al menos una decena de adolescentes imputados a nivel nacional.
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