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Política 📢

Represión en Lago Escondido: investigan judicialmente a la policía de Río Negro

La querella pidió que se aparte a la fuerza de seguridad provincial de tareas de investigación por estar presumiblemente implicada en los siniestros.

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Este martes se llevó a cabo la primer audiencia judicial por la represión ejercida por la patota del magnate británico Joe Lewis en el camino público de «tacuifi» rumbo al Lago, donde la policía de la provincia de Río Negro presuntamente custodio la «supuesta propiedad privada» y no a los manifestantes que pretendían transitar libremente por tierra de soberanía nacional.

El eventual involucramiento de la fuerza provincial fue expresado por el fiscal de El Bolsón, Francisco Arrien, en una audiencia judicial que se realizó este martes por zoom en la que el juez Juan Pablo Laurence entendió que la Policía “no debe ni realiza la investigación”, sino que la encabeza el Ministerio Público Fiscal con su equipo y aclaró que, según las expresiones del propio fiscal, la fuerza también podría quedar involucrada en la causa por posible omisión u otro tipo de calificación vinculada a su rol en la manifestación en el paraje El Foyel que terminó con dos decenas de personas heridas, ante la violencia desplegada por pobladores y jinetes durante los días de la marcha y frente a la Policía que se encontraba sobre ruta 40 y dentro del camino público de «tacuifi» .

Cabe recordar que hay 25 sentencias judiciales que el Gobierno de la Provincia de Rio Negro desoye sobre la calidad del camino público, que es el que garantiza el acceso de la ciudadanía al Lago Escondido en una traza de 15km.

El juez remarcó que no tiene conocimiento del expediente judicial e insistió que la causa está en etapa de investigación preliminar, sin acusados identificados ni cargos formulados.

Consideró válida la explicación del fiscal Arrien respecto de que no hay una intervención de la Policía de Río Negro en las tareas de investigación que encabeza el Ministerio Público, por lo que no es necesario su apartamiento por encontrarse investigada en la misma El Dr. Ezequiel Palavecino, hizo el planteo al que adhirieron además otras dos querellas representadas por Nadina Moreda que representa a la Agencia de Noticias Telam y a la foto periodista Alejandra Bartoliche y Maximiliano Geido, porque es notorio que la investigación no avanza cuando los bienes jurídicos tutelados y avasallados, tienen responsables públicos en imágenes viralizadas de los sucesos ocurridos entre el 30 de enero y 3 de febrero en el marco de la marcha por la Soberania articulada por la Fundacion Interactiva Por la Cultura del Agua (FIPCA)En la audiencia por zoom participaron parte de las víctimas de la violencia, que son parte de la causa Gabriel Berrozpe, Celeste Fierro, Julieta Luna, Alejandra Bartoliche, Marcos Cianni, Leandro Rachid, Gastón Harispe, Joel Sverdilk, Gonzalo Alvarez.

“Hay hipótesis que involucrarían al personal policial en distinto grado y funciones”, aclaro el juez refiriéndose a los dichos del fiscal.Arrien puso énfasis en remarcar que es su fiscalía quien conduce la investigación y dijo garantizar un trabajo independiente en esta causa: “No vemos ningún riesgo en el avance de la investigación, si lo viéramos tenemos otras alternativas de convocar a otras fuerzas”, aclaró.

Indicó además que recibió informes pedidos a la Policía de Río Negro respecto del operativo que “están siendo analizados” aunque las Querellas no fueron notificadas de dicho avance.

Las querellas insistieron con el involucramiento de la Policía de la Provincia de Rio Negro y solicitaron tutela efectiva de sus derechos y el debido proceso.El abogado Palavecino pidió que la Policía de Río Negro no intervenga en la investigación del expediente por considerar que “la misma policía que investiga debe ser investigada” por su acción u omisión en el procedimiento realizado en el camino Tacuifí.

Palavecino dijo que hay pruebas de imágenes y testimonios respecto del operativo policial desplegado en la marcha por el acceso al lago Escondido, que estuvo a cargo del jefe de la Regional Tercera de Policía, Elio Tapia, y donde también estuvo el comisario Saúl Bobadilla.Insistió en que “no hubo ningún accionar por parte de la policía” ante las agresiones ocurridas junto al portón de acceso al camino y 5 horas más tarde en el interior del camino donde fueron atacados manifestantes y una reportera gráfica de la agencia de noticias Télam, que habían accedido al lugar desde un sendero alternativo y pretendían salir caminando.

El querellante indicó que el informe que la Policía de Río Nergo remitió a la fiscalía respecto de su operativo de seguridad cuenta solo con tres carillas y carece de precisiones.

También denunció tareas de «inteligencia» respecto de los manifestantes, quedando en evidencia que «estaban marcados» por los agresores y la policia, antes de las agresiones,vNadina Morena, que representa a la querella de la foto periodista Alejandra Bartoliche de la Agencia Nacional de Noticias Telam, adhirió a los planteos de Palavecino y agregó que en el caso de su asistida se suma el precepto del ataque a la libertad de prensa y su testimonio respecto de que policías ingresaron al camino Tacuifí, luego de la agresión, transportados por una camioneta particular de unos de los agresores y que no hubo intervención en defensa de las víctimas.

Cuando ocurrió la violencia en el camino publico Tacuifí, propinada por pobladores y personas montadas a caballo, con agentes de civil participando y ,a Policía de Río Negro mantenía un gran cordón policial en el exterior del sendero vehicular que se encontraba cerrado con un portón. Nunca ingreso el operativo para impedir la agresión y después de las agresiones y ante el pedido de ayuda para retirar a las personas lesionadas de ese lugar, no garantizo su integridad física, no contando ni con radios para pedir asistencia ni ningún equipo de defensa.

Los manifestantes agredidos relataron que agentes policiales, tras la agresión, llegaron transportados en una camioneta desde el propio predio, de unos de los agresores que intento arrollarlos y luego continuaba profiriendo amenazas delante la propia policía, que decía recibir «órdenes del lago» y que se negó a dar asistencia medica.

Dólar 💵

El vocero de Milei dijo que el dólar podría llegar a $1.800: la grieta entre el relato oficial y el mercado

El vocero presidencial admitió en un streaming oficialista que una corrección cambiaria «es una posibilidad», y el último Relevamiento de Expectativas de Mercado del Banco Central proyecta un tipo de cambio cercano a los $1.700 para fin de año. La confesión contradice el discurso gubernamental de estabilidad.

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Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.

El dólar y los salarios son los dos pilares sobre los que el Gobierno de Javier Milei construyó su relato de éxito económico. Pero en las últimas horas, uno de los propios funcionarios del equipo oficialista horadó ese andamiaje: el vocero presidencial Adrián Ravier reconoció públicamente que el tipo de cambio podría experimentar una corrección y llegar a valores de entre $1.700 y $1.800 en los próximos meses. La declaración, formulada en un streaming de carácter oficialista, no pasó inadvertida en un contexto donde la devaluación es una amenaza latente para el poder adquisitivo de los trabajadores.

«Es una posibilidad»: la admisión que el oficialismo intentó minimizar

Ravier intentó enmarcar la posible corrección cambiaria como un movimiento «mínimo» que «no va a tener un impacto significativo en el bolsillo de los argentinos». Tras recorrer una serie de grandes devaluaciones de gobiernos anteriores para contextualizar el escenario actual, el vocero reconoció que «es una posibilidad que el tipo de cambio llegue a $1.800 ó $1.700 para dentro de unos meses». El argumento del funcionario buscó diferenciarse de saltos cambiarios abruptos del pasado, pero la admisión en sí misma representa una fisura en el discurso oficial de estabilidad cambiaria que el equipo económico repite cada vez que puede.

La pregunta de si existe o no atraso cambiario sobrevoló la declaración de Ravier, quien esquivó una respuesta directa: «Si hay atraso cambiario o no, es muy difícil de decir», señaló, antes de concluir que cualquier corrección sería de magnitud acotada. Sin embargo, la dificultad para responder con certeza esa pregunta es, en sí misma, una señal de alarma para quienes siguen de cerca la política monetaria.

El mercado ya descuenta una suba del dólar

Las palabras de Ravier no llegaron en el vacío. Antes de su declaración, el propio mercado financiero ya venía descontando un tipo de cambio más elevado hacia fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, elaborado en base a encuestas realizadas a las consultoras y empresas más relevantes del sector financiero, proyecta un dólar cercano a los $1.700 para diciembre de 2026. El consenso privado y las palabras del vocero apuntan, entonces, en la misma dirección, aunque el Gobierno se esfuerce en llamarlo «corrección mínima» en lugar de devaluación.

El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares en reservas desde principios de año, un dato que el oficialismo exhibe como señal de fortaleza. No obstante, analistas del sector advierten que ese ritmo de compra se desacelerará una vez superada la cosecha gruesa, lo que limitará el margen del Gobierno para sostener artificialmente el valor del dólar en los meses siguientes.

El ancla que sostiene una macroeconomía frágil

El tipo de cambio cumple en el esquema libertario una función doble y contradictoria: es, al mismo tiempo, el principal instrumento antiinflacionario y el punto de mayor fragilidad del modelo. La estabilidad financiera que el Gobierno exhibe hoy, a pesar de la caída de los salarios, la pérdida de empleos y el cierre de empresas, depende en gran medida del dólar quieto. Una devaluación, aunque sea presentada como «mínima», arrastra un riesgo concreto: acelerar el cierre de negocios y licuar aún más el poder adquisitivo de los trabajadores, especialmente si la respuesta del Gobierno fuera profundizar el ajuste para evitar nuevas correcciones del tipo de cambio, como ya hizo en ciclos anteriores.

El propio Gobierno reconoció en otras instancias que el proceso de recomposición salarial «lleva tiempo» y «genera tensiones». Mientras tanto, los salarios privados registrados subieron apenas un 2% en mayo, por debajo de la inflación del mismo mes, que fue del 2,1%, según datos del INDEC. La brecha entre salarios y precios se repite en las comparaciones interanuales y acumula un deterioro sostenido desde el inicio de la gestión. En ese contexto, una nueva corrección del tipo de cambio sería una mala noticia más para los sectores populares.

La contradicción estructural del modelo

La declaración de Ravier expone una contradicción que el Gobierno prefiere no abordar frontalmente: si el tipo de cambio está atrasado, cualquier corrección afectará los precios internos y erosionará los ingresos reales; si no lo está, la competitividad de las exportaciones queda condicionada por otros factores estructurales que el modelo libertario tampoco resolvió. El propio Ravier intentó salir de ese dilema reivindicando el rendimiento exportador como prueba de competitividad sin necesidad de devaluación, pero sus números sobre la posible llegada del dólar a $1.700 o $1.800 desmienten esa certeza.

El mercado, los analistas y ahora el propio vocero presidencial confluyen en un escenario que el relato oficial prefiere esquivar: el dólar se va a mover. La discusión es cuánto, cuándo y, sobre todo, quién pagará el costo.

Puntos clave

  • El vocero presidencial Adrián Ravier reconoció que el tipo de cambio podría llegar a $1.700 o $1.800 en los próximos meses.
  • El REM del Banco Central proyecta un dólar cercano a $1.700 para diciembre de 2026.
  • El Banco Central acumuló más de 6.000 millones de dólares desde principios de año, pero el ritmo se desaceleraría tras la cosecha gruesa.
  • Los salarios privados registrados subieron 2% en mayo, por debajo de la inflación del 2,1% según el INDEC.
  • Una corrección cambiaria profundizaría el deterioro del poder adquisitivo en un contexto de ajuste sostenido.
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