Legislativo
Nueva pulseada: el Gobierno de Milei contra la Ley de Manejo del Fuego que frena la especulación inmobiliaria
El Ejecutivo anunció que enviará al Congreso un proyecto para eliminar las restricciones que impiden cambiar el uso de tierras incendiadas durante 30 o 60 años. La ministra bonaerense Daniela Vilar advirtió que la única actividad que se «desincentiva» con la ley vigente «es la de prender fuego» para entregar terrenos al lobby inmobiliario. El PRO acompaña la iniciativa libertaria, mientras el peronismo sale al cruce.
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★’El proyecto del Gobierno de modificación de la Ley de Manejo del Fuego originó una nueva pulseada con el peronismo, que se opone a esa iniciativa incluida por la Casa Rosada en el paquete de medidas del Consejo de Mayo presentado esta semana.
Después del último encuentro del Consejo de Mayo, el Gobierno anunció que entre las reformas que enviará al Congreso está la modificatoria de la Ley de Manejo del Fuego 26.815, cuyas últimas modificaciones fueron impulsadas en 2020 por el diputado nacional Máximo Kirchner durante el gobierno de Alberto Fernández.
«Se eliminará la prohibición de cambiar la actividad productiva del campo por 30 ó 60 años tras un incendio, avalada por una ley del diputado Máximo Kirchner, que atenta directamente contra la producción», remarcó el portavoz presidencial y jefe de Gabinete, Manuel Adorni, durante una conferencia de prensa en Casa de Gobierno.
Adorni sostuvo que todas las reformas tienen por objetivo «poner nuevamente a Argentina en la senda del crecimiento» y en el desarrollo productivo del país. La Casa Rosada decidió enviar esta modificación al Congreso por vía legislativa, después de que el presidente Javier Milei anunciara en cadena nacional en diciembre de 2023 su intención de modificar esta ley mediante el DNU 70/2023, aunque finalmente no la incluyó en el texto publicado.
Qué establece la Ley de Manejo del Fuego vigente
La Ley 26.815 fue sancionada en noviembre de 2012 y promulgada en enero de 2013 durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner. Establece los presupuestos mínimos de protección ambiental en materia de incendios forestales y rurales en todo el territorio nacional.
En diciembre de 2020, el Congreso aprobó la Ley 27.604 que modificó el artículo 22 bis de la norma original. Esta modificación, impulsada por Máximo Kirchner con el acompañamiento de 132 diputados del Frente de Todos y bloques aliados, prohibe durante extensos plazos las modificaciones en el destino de los terrenos afectados por el fuego.
La normativa vigente establece que en caso de incendios —sean provocados o accidentales— que quemen vegetación en bosques nativos o implantados, áreas naturales protegidas y humedales, se prohíbe por el término de 60 años desde su extinción realizar modificaciones en el uso y destino que dichas superficies poseían con anterioridad al incendio, así como cualquier emprendimiento inmobiliario distinto al arrendamiento y venta.
Para zonas agropecuarias, praderas, pastizales y matorrales, la prohibición rige por 30 años y alcanza a la realización de emprendimientos inmobiliarios y cualquier actividad agropecuaria distinta al uso y destino que la superficie tenía previo al incendio.
El objetivo declarado de estas restricciones es desincentivar la generación intencional de incendios con fines especulativos inmobiliarios o para cambios de uso productivo del suelo, garantizando las condiciones para la restauración de las superficies afectadas.
Vilar sale al cruce: «La única actividad que se desincentiva es prender fuego»
La primera que salió al cruce de la iniciativa del Gobierno fue la ministra de Ambiente de la provincia de Buenos Aires, Daniela Vilar, quien desestimó el planteo presentado por el Ejecutivo al sostener que la única actividad productiva que se «desincentiva» con la ley vigente «es la de prender fuego» como mecanismo para «expulsar productores de sus tierras y entregarlas al lobby inmobiliario».
«Según el Servicio Nacional de Manejo del Fuego, el 95% de los incendios son por actividad humana. Muchas veces, estas quemas son causadas de forma intencional por emprendimientos inmobiliarios para después hacerse de estas tierras a precios muy por debajo del valor de mercado», explicó Vilar en declaraciones a la Agencia Noticias Argentinas.
La funcionaria provincial agregó que «la ley de Fuegos de Máximo Kirchner fue pensada para evitar los incendios intencionales que se estaban llevando puestas miles de hectáreas de humedales, bosques nativos, hogares y vidas. Esta modificatoria no prohíbe la producción ni la venta de las tierras, sino que limita el cambio de uso del suelo por 30 o 60 años para evitar estas prácticas tan peligrosas para la vida y nuestros ecosistemas».
Vilar, quien asumió como ministra de Ambiente en diciembre de 2021 con la creación de la cartera por decisión del gobernador Axel Kicillof, tiene una extensa trayectoria en materia ambiental. Fue vicepresidenta de la Comisión de Ambiente y Recursos Naturales de la Cámara de Diputados de la Nación e impulsó la articulación y aprobación de normativas como la Ratificación del Acuerdo de Escazú, la Ley Yolanda, la Ley de Educación Ambiental y la propia Ley de Manejo del Fuego.
Los argumentos libertarios: defensa de la propiedad privada
Desde La Libertad Avanza, el bloque de diputados señaló que la normativa vigente representa un «avance sobre la propiedad privada y no resuelve el problema de los incendios», por lo que propone nuevas miradas en un proyecto presentado por el diputado de Entre Ríos Beltrán Benedit.
Entre los argumentos de los libertarios se encuentran la defensa de la propiedad privada y la ineficacia de la ley actual que no aborda las causas reales de los incendios, sino que «estigmatiza a los productores», afirmaron.
Benedit, quien lideró la presentación del proyecto junto a otros catorce diputados del bloque y opositores en julio de 2024, argumentó que pasaron tres años desde la entrada en vigencia de la ley y «la realidad nos muestra que fue elaborada sobre un supuesto erróneo, cargada de contenido ideológico y prejuicios, con escaso sustento técnico y legalmente cuestionable».
El legislador entrerriano, exdirector de la Sociedad Rural de Entre Ríos, busca derogar la Ley 27.604 vigente desde el 24 de diciembre de 2020. Benedit señaló que la legislación actual no cumplió con sus objetivos declarados: «Estas modificaciones no pudieron evitar el incendio de millones de hectáreas, lo cual prueba que es un error suponer que los mismos son intencionales con fines inmobiliarios u otro tipo de especulaciones».
El diputado dio como ejemplos lo ocurrido en la provincia de Corrientes en febrero de 2022 y en el Parque Nacional Los Alerces en Chubut en febrero de 2024, y consideró que la normativa desprotege los parques nacionales porque habla de prohibición de 60 años cuando la ley original del manejo del fuego los protege a perpetuidad.
La Sociedad Rural de Rosario expresó públicamente su apoyo al proyecto de Benedit, calificando la normativa vigente como «inútil e ineficaz» y sosteniendo que «produce daños a la propiedad privada, introducción de situaciones que violan competencias jurisdiccionales y estigmatiza al sector vinculado con la producción».
El PRO acompaña la modificación con críticas a la «inconstitucionalidad»
Por su parte, los diputados del PRO y los alineados al macrismo tienen una postura crítica hacia la modificatoria de la ley de Manejo del Fuego, basada fundamentalmente en la inconstitucionalidad y el avance sobre la propiedad privada.
Desde el bloque del PRO de la Cámara baja consideran que no se le puede prohibir al propietario del terreno «hacer otra cosa con su campo sin adivinar la intencionalidad del incendio».
En sintonía con esta idea, y previamente a la decisión que tomó el Gobierno de enviar el proyecto por vía legislativa, en febrero de este año el PRO había presentado un proyecto de ley para agravar las penas a quienes generen incendios intencionales en áreas protegidas.
Durante el debate de la modificación en el Senado en 2020, la senadora Laura Rodríguez Machado (Juntos por el Cambio; Córdoba) sostuvo que al proyecto «lo van a declarar inconstitucional, no resiste análisis ante los Tribunales porque el derecho de propiedad no se puede coartar por otra ley, la intencionalidad de los incendios no se puede adivinar y prohibir al dueño que haga otra cosa con su campo».
Por su parte, el senador Alfredo de Angeli, quien se había vuelto famoso en el conflicto por la Resolución 125 y que luego ingresó a la Cámara Alta en representación del PRO, expresó durante el debate del proyecto: «Esto no resuelve el tema de los incendios, para eso hay que hacer políticas de prevención, de control y de manejo. Hay falta de conocimiento, están estigmatizando a los productores».
El contexto: incendios provocados y especulación inmobiliaria
Según datos del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, el 95% de los incendios que ocurren en Argentina son producto de la acción humana, es decir, acciones intencionales con fines especulativos, así como otras no intencionales como hacer un fogón, descartar colillas de cigarrillo, quemar residuos o limpiar terrenos.
Durante 2022, más de medio millón de hectáreas fueron incendiadas en Argentina, causando gran pérdida de biodiversidad en diferentes regiones del país. Entre las principales causas de la pérdida de bosques nativos se encuentran los cambios de uso del suelo como consecuencia de los incendios, según un informe de Amnistía Internacional.
La modificación a la Ley de Manejo del Fuego impulsada por Máximo Kirchner fue aprobada en medio de una ola de incendios que en 2020 afectó más de 900.000 hectáreas en 22 provincias, según explicó en su momento la senadora Ana Almirón, titular de la Comisión de Legislación General de la Cámara alta.
El diputado Leonardo Grosso, presidente de la Comisión de Recursos Naturales en 2020, explicó al fundamentar el proyecto: «Argentina ardió en llamas, por eso tomamos la decisión política de ponerle fin a los negocios y cuidar nuestro ambiente».
La diputada Graciela Camaño, quien incorporó modificaciones a la norma durante su tratamiento, señaló en ese momento: «Basta de priorizar planteos económicos, de propiedad privada. Es un intento de que no se haga nada con los problemas ambientales. No podemos permitir que aquello que se le venga en gana a los grandes emprendimientos inmobiliarios y agrícolas que agravan situación del medio ambiente».
La combinación con la liberalización de tierras a extranjeros
La modificación a la Ley de Manejo del Fuego se enmarca en un paquete más amplio de medidas que el Gobierno envió al Congreso, que incluye la liberalización de la compra de tierras rurales por parte de privados extranjeros, eliminando las restricciones establecidas por la Ley 26.737.
Esta combinación de medidas generó alarma en organizaciones ambientalistas y sociales, que advierten sobre la posibilidad de que se generen incendios intencionales para después adquirir tierras a precios devaluados y cambiar su uso productivo hacia emprendimientos inmobiliarios o mineros, sin las restricciones actuales y con la posibilidad de que sean compradas por capitales extranjeros sin límites.
Daniela Vilar había advertido sobre esta combinación en declaraciones anteriores: «La combinación de la derogación de la Ley de Tierras y la Ley de Fuego tiene todo el sentido del mundo: buscan degradar y desertificar, agotar toda capacidad de regeneración natural de nuestras tierras, incluso cuando sufran incendios intencionales (o accidentales), para que no haya ninguna barrera para venderlas a un valor muy inferior, y desarrollar allí actividades económicas que ni siquiera contemplen la variable socio-ambiental».
La ministra provincial insistió en que «siempre en defensa de los intereses concentrados (locales y extranjeros), Milei y LLA buscan constantemente desprestigiar cualquier causa del ambientalismo como si no fueran urgentes y vitales. Les pedimos que al menos no mientan descaradamente».
El desfinanciamiento del sistema de combate al fuego
Más allá de la modificación legal, el gobierno de Milei también recortó drásticamente el presupuesto destinado al Servicio Nacional de Manejo del Fuego. Según la Oficina de Presupuesto Nacional del Ministerio de Economía, durante el primer trimestre de 2024 no se ejecutó un solo peso de los fondos asignados al combate de incendios.
El presupuesto se mantuvo congelado a valores de 2023, lo que representa una caída del 67% en términos reales. Para 2025, el Gobierno proyectó 28.603 millones de pesos para el SNMF, cuando para mantener el poder adquisitivo se necesitarían más de 75.000 millones de pesos, según análisis de especialistas.
Entre 2020 y 2023, el presupuesto de incendios se había incrementado un 354% en términos reales, luego de que se aprobara la modificación a la Ley de Fuegos impulsada por Máximo Kirchner.
Recientemente, mediante el decreto 1136/2024 publicado en el Boletín Oficial el 30 de diciembre, el Gobierno modificó la Ley de Ministerios y el Sistema Nacional del Manejo del Fuego pasó a estar a cargo del Ministerio de Seguridad comandado por Patricia Bullrich. Anteriormente, la gestión del SNMF estaba a cargo de la Secretaría de Ambiente.
Lo que viene
El proyecto de modificación de la Ley de Manejo del Fuego será debatido en el Congreso durante las próximas semanas, en el marco de las sesiones extraordinarias convocadas por el Ejecutivo.
La iniciativa cuenta con el apoyo declarado de La Libertad Avanza, el PRO y sectores del agro concentrado como la Sociedad Rural, mientras que el peronismo en sus distintas vertientes ya anticipó su rechazo frontal a una medida que consideran una apertura directa a la especulación inmobiliaria mediante incendios intencionales.
La pulseada por la Ley de Manejo del Fuego se suma así a otros enfrentamientos entre el oficialismo y la oposición peronista en materia ambiental y de soberanía territorial, como la liberalización de tierras a extranjeros, la modificación de la Ley de Glaciares y la actualización de la Ley de Bosques, todas incluidas en el paquete de medidas del Consejo de Mayo.
Puntos clave
• El Gobierno enviará al Congreso un proyecto para eliminar las restricciones que impiden cambiar el uso de tierras incendiadas durante 30 o 60 años, establecidas por la modificación de 2020 impulsada por Máximo Kirchner
• La ministra bonaerense Daniela Vilar advirtió que la única actividad que se «desincentiva» con la ley vigente «es la de prender fuego» para entregar terrenos al lobby inmobiliario, y recordó que el 95% de los incendios son causados por actividad humana
• La Libertad Avanza y el PRO apoyan la modificación argumentando defensa de la propiedad privada e inconstitucionalidad de las restricciones actuales
• La medida se combina con la liberalización de compra de tierras por extranjeros, generando alarma sobre posibles incendios intencionales para especulación inmobiliaria
• El Gobierno recortó drásticamente el presupuesto del Servicio Nacional de Manejo del Fuego, que no ejecutó fondos en el primer trimestre de 2024 y tuvo una caída del 67% en términos reales
Desregulación
La “Hojarasca” de Sturzenegger: desregulación con ideología y eliminación de leyes que protegen derechos
Bajo el disfraz de modernización, el Gobierno ataca la soberanía informativa y farmacéutica. El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque. Qué es lo que pretende derogar el ministro de Desregulación.
★ El Gobierno de Javier Milei reingresó al Congreso el proyecto de ley denominado «Hojarasca», una iniciativa del ministro de Modernización y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, que propone derogar decenas de normas vigentes bajo el argumento de que constituyen regulaciones “obsoletas o burocráticas”.
Lo que el oficialismo presenta como una «limpieza» del digesto legislativo esconde, en varios casos concretos, el desmantelamiento de marcos normativos que protegen derechos sociales, culturales y económicos.
El proyecto que perdió estado y vuelve a la carga
El texto ingresó por primera vez en 2024 pero nunca llegó a tratarse en comisión y perdió estado parlamentario. Ahora, en este segundo intento, el Ejecutivo lo relanza con la misma lógica ideológica de origen: reducir la intervención estatal en la economía y en la vida social bajo el principio de que «todo está permitido, salvo lo expresamente prohibido».
La iniciativa propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías: leyes que limitarían la libertad individual, leyes con trámites considerados inútiles, leyes superadas por normativa posterior, leyes obsoletas por cambios tecnológicos, leyes sobre organismos inexistentes y leyes que crean organismos con financiamiento público.
Una lógica ideológica, no técnica
El proyecto no es un ejercicio neutro de higiene legislativa. Es una declaración de principios del ala más dogmática del libertarismo. En sus propios fundamentos, el texto afirma que las regulaciones son producto de «corrientes ideológicas más intervencionistas, predominantes durante el siglo XX» y que el Estado debe regirse por «un principio de máxima libertad y no de máximo control».
Esa premisa no es técnica ni jurídica: es política. Y en función de esa premisa política, el Gobierno decide qué leyes merecen seguir en pie y cuáles no.
Lo que se llama «hojarasca» y no lo es
Entre las normas que el Ejecutivo rotula como «trámites inútiles» aparece la Ley N° 25.750 (2003), que establece que la propiedad de los medios de comunicación debe pertenecer a empresas nacionales y limita la participación del capital extranjero a un máximo del 30% del capital accionario. Derogar esa ley implica abrir la puerta a la extranjerización ilimitada del sistema de medios argentino, con consecuencias directas sobre la soberanía informativa y cultural del país.
También figura como «trámite inútil» la Ley N° 26.688 (2011), que declaró de interés nacional la investigación y producción pública de medicamentos. En el contexto de un Gobierno que ya desmanteló el Fondo de Sustentabilidad y recortó partidas del CONICET y de laboratorios públicos como el Laboratorio Industrial Farmacéutico, eliminar esta ley tiene un significado preciso: despejar el terreno normativo para la privatización de la producción farmacéutica.
Otro caso es la Ley N° 26.227 (2007), que creó el Consejo Federal de la Juventud, presentada como una «ley sobre organismos con financiamiento público que deberían autofinanciarse». El argumento es revelador: si el Estado no debe financiar políticas de juventud, tampoco debe financiar salud, educación ni cultura.
Normas anacrónicas que nadie defiende, y otras que sí importan
El proyecto mezcla, deliberadamente, normas genuinamente anacrónicas con normas de alto contenido político. Nadie discute que la Ley N° 94 (1864), que inhabilita a la autoridad que ordene azotar a una persona, o la Ley N° 21.895 (1978), que autorizó las emisiones de televisión en color, ya no tienen vigencia práctica. Su derogación no genera ningún debate sustantivo.
Pero esas normas funcionan como cobertura de las otras: al mezclarlas en un mismo proyecto, el Gobierno busca que la aprobación del conjunto arrastre también las normas políticamente sensibles. Es una técnica legislativa conocida y cuestionada.
Tampoco resulta inocente la inclusión de la Ley N° 18.312 (1969) sobre papel de diario o la Ley N° 19.787 (1972) sobre difusión musical, enmarcadas como «leyes que afectan libertades». El Gobierno aprovecha normas del período de facto para construir un relato según el cual «el intervencionismo» tiene raíces autoritarias, omitiendo que la mayoría de las regulaciones sociales y económicas que busca desmantelar fueron producto de gobiernos democráticos y de conquistas populares.
El Congreso como obstáculo a sortear
El proyecto vuelve al Congreso en un contexto en que el oficialismo no tiene mayoría propia ni en Diputados ni en el Senado. En 2024, la iniciativa no logró ni siquiera dictamen de comisión. La estrategia del Ejecutivo parece ser instalar el debate para forzar posicionamientos en un año electoral, más que garantizar su aprobación en el corto plazo.
La oposición tendrá que decidir si acepta discutir el proyecto norma por norma, con el riesgo de quedar atrapada en un debate sobre si el «padrinazgo presidencial del séptimo hijo» (Ley N° 20.843) debe o no existir, o si plantea el rechazo global de una iniciativa que, bajo una apariencia de modernización, avanza sobre derechos y soberanía.
Puntos clave:
- El proyecto «Hojarasca» fue reingresado al Congreso tras perder estado parlamentario en 2024 sin ser tratado.
- Propone derogar normas sancionadas entre 1864 y la actualidad, agrupadas en seis categorías.
- Entre las leyes que busca eliminar figura la que limita la extranjerización de medios de comunicación (Ley N° 25.750).
- También apunta contra la ley que declara de interés nacional la producción pública de medicamentos (Ley N° 26.688).
- El proyecto mezcla normas anacrónicas con normas de contenido político para facilitar su aprobación en bloque.
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